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Sonidos celestiales

Hace años importaron de Inglaterra un buen número de alondras y las dejaron en libertad en un sector oriental de los Estados Unidos en donde pronto hicieron sus nidos y comenzaron a procrear.  Un día un estudiante de aves estaba escuchando con gran interés el canto de los pájaros inmigrantes en el paisaje norteamericano.

Pero mientras escuchaba los trinos del ave, un obrero irlandés que había escuchado el canto de las alondras en Irlanda, se puso de pie de súbito, se quitó la gorra y alzó su rostro en dirección al cielo, con una mirada de sorpresa, gozo y remembranza, mientras prestaba atención al canto que había escuchado en su juventud.  Para el experto en aves era sólo una observación científica, pero para el irlandés era escuchar sus recuerdos y esperanzas.

Igual es con el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.  A través de él nos llegan esos cánticos  de esperanza que nos hablan de nuestro hogar celestial, el hogar del alma.

Modificado por última vez enMartes, 15 Agosto 2017 14:03
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