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Las palabras de un Caballero

Cuando David Livingstone, un médico, explorador y misionero británico y una de las mayores figuras de la historia de la exploración se embarcó para África la primera vez, un grupo de sus amigos lo acompañó hasta el muelle para desearle un buen viaje.  Algunos de ellos, preocupados por la seguridad del misionero, le recordaban los peligros a que tendría que enfrentarse en el tenebroso territorio a donde iba a viajar.  De hecho, un hombre le urgió para que permaneciera en Inglaterra.

En respuesta, David Livingstone abrió su Biblia y leyó en voz alta la porción de las palabras de nuestro Señor Jesucristo registradas en el capítulo 28 de Mateo: “Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.  Amén”. Volviéndose entonces hacia ese que trataba de impedirle que fuera, el misionero le dijo: “Esas, amigo mío, son las palabras de un Caballero.  Así que me voy”.

Modificado por última vez enJueves, 23 Noviembre 2017 11:53
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