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El conocimiento prohibido

El punto de vista bíblico del origen de los dioses paganos comienza con la revelación original.  Esto significa que hubo una revelación perfecta de parte del Creador al hombre, al tiempo de la creación.

  Adán, el primer ser humano, era uno con Dios y percibía el conocimiento divino de la mente del Creador.  Estaba “en armonía” con el proceso mental de Jehová y por consiguiente entendía lo que sabía su Señor acerca de ciencia, astronomía, cosmogonía, geología, escatología y demás.  Después de la caída, quedó separado de la mente del Creador, pero retuvo una memoria imperfecta de la revelación divina, incluyendo el conocimiento del plan redentor.  Dos cosas comenzaron a ocurrir en los siglos que siguieron a la caída:

1. La información de la revelación original llegó a tornarse distante y distorsionada, conforme fue dispersándose en medio de las naciones y pasando de generación a generación, y

2. Satanás se aprovechó de todo esto para recibir adoración y a cambio apartar a las personas de Jehová, al adulterar y falsificar la revelación original con ideas y dioses paganos.  Este punto de vista parece razonable, cuando uno considera que los registros históricos y arqueológicos más antiguos, de civilizaciones alrededor del mundo, señalan y repiten en forma consistente porciones de la historia original.

En su asombroso libro El descubrimiento del Génesis, el pastor C. H. Kang y la doctora Ethel R. Nelson, confirman que los grabados ideográficos usados en los antiguos escritos chinos, describen la historia del Génesis, incluyendo la creación del hombre y la mujer, el huerto de la tentación y la caída, el diluvio de Noé y la torre de Babel.

En su libro El significado real del Zodíaco, el doctor James Kennedy expone que los antiguos signos del zodíaco, representan una revelación singular y adicional, una especie de evangelio en las estrellas.  También afirma, que el mensaje en el cosmos, a pesar de haber sido demonizado y convertido en astrología después de la caída, originalmente registraba el evangelio de Dios.

El señor Kennedy escribe: «Existe virtualmente en todos los escritos de las naciones civilizadas, una descripción de las principales estrellas en el cielo, algo que bien podría ser llamado las ‘Constelaciones Zodiacales’ o los ‘Signos del Zodíaco’, de los cuales hay doce.  Si retrocedemos en el tiempo a Roma, o más allá hasta Grecia, o mucho antes de eso, como a Egipto, Persia, Asiria o Babilonia, no importa cuánto lo hagamos, advertiremos un fenómeno asombroso; casi todas las naciones tienen los mismos doce signos, representando las mismas doce casas, colocadas en el mismo orden.

El libro de Job, considerado por muchos como el texto más antiguo de la Biblia, se remonta aproximadamente al año 2150 A.C., seiscientos cincuenta años antes que Moisés apareciera en escena para escribir el Pentateuco; más de mil cien años antes de que Homero escribiera ‘La Odisea’ y ‘La Iliada’; y mil quinientos años antes del nacimiento de Tales de Mileto, el primer filósofo griego.  En el capítulo 38 de Job, mostrándole a él y a sus compañeros su ignorancia, Dios le dice: ‘¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, o desatarás las ligaduras de Orión?  ¿Sacarás tú a su tiempo las constelaciones de los cielos, o guiarás a la Osa Mayor con sus hijos?’ (Job 38:31, 32).

Vemos aquí referencia a las constelaciones de Orión y las Pléyades, y a la Osa Mayor.  También en el libro de Job, se hace mención a un monstruo marino, al leviatán, lo que bien podría ser una alusión a Cetus (la constelación de la Ballena, y al Dragón) el Gran Dragón.  A continuación citaremos lo que dice Job 38:32a: ‘¿Sacarás tú a su tiempo las constelaciones de los cielos...’ Aquí, en lo que se considera el libro más antiguo de la Biblia, encontramos que se cita y se conocía claramente el zodíaco.

Habiendo dejado claro que la Biblia, explícita, y repetidamente condena lo que ahora se conoce como astrología, permanece el hecho que hubo un evangelio universal dado por Dios que reconoce la revelación original en las estrellas, lo cual yace más allá y se remonta a lo que ahora se ha corrompido».

En su libro, el señor Kennedy condena fuertemente la práctica de la astrología, mientras que enfatiza su punto de vista de que las constelaciones del zodíaco fueron probablemente dadas por Dios al primer hombre como “custodio” de su revelación original.  Si su suposición primaria del punto de vista bíblico es correcta, de que la revelación original se corrompió después de la caída del hombre, degenerando subsecuentemente en la mitología de los dioses paganos, uno debería encontrar numerosos ejemplos de tal corrupción desde el comienzo de la historia y en las varias civilizaciones alrededor del mundo.

Ya que los mitos detrás de los dioses serían ideas “prestadas”, entonces los textos corruptos tendrían que asemejarse en algo a la verdad original y en ese sentido, evidenciar una revelación singular y original.  Además, si las distorsiones de la revelación original fueron de hecho activadas por un ser perverso sobrenatural, la meta de las alteraciones sería apartar a las personas de la adoración a Jehová.  En ciertas leyendas antiguas, entre ellas el poema épico Enuma Elish, la Adapa Épica y la Epopeya de Gilgamesh, encontramos rastros del calidoscopio de la revelación original, plagiada con el propósito de construir la mitología de los dioses paganos.

La evidencia sugiere que las leyendas más antiguas de la mitología estuvieron precedidas por la creencia de que Jehová Dios de los hebreos, era el Creador de todas las cosas y «gobernante del cielo».  Más tarde, en 2 Corintios 4:4 se le llama a Satanás “...el dios de este siglo...” y en Efesios 2:2, el “...príncipe de la potestad del aire...”

Según los eruditos, el diluvio de Noé tuvo lugar en el año 2348 A.C.  En la Escritura encontramos un registro de criaturas celestiales misteriosas que invadieron la tierra y llevaron a cabo experimentos procreativos.  Por ejemplo, leemos en el capítulo 6 de Génesis: “Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas... Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre” (Gn. 6:1, 2, 4).

Ellos en forma literal tomaron mujeres de la tierra como compañeras, dando origen a una progenie monstruosa cuyo comportamiento era totalmente perverso.  La descendencia de esos ángeles son llamados «GIGANTES» en la Biblia, pero esta palabra es traducida del hebreo Nefilim, que significa «los caídos».

Es claro entonces, que la Biblia indica que hace miles de años, seres celestiales visitaron el planeta, tuvieron relaciones íntimas con las mujeres y el resultado fue una raza de mutantes llamados los Nefilims.  Sin embargo, otros estudiosos creen que este versículo encierra mucho más, que se trata del registro de algo mucho más siniestro.

Estas personas, incluso aseguran que los libros apócrifos de Enoc, 2 Esdras, el Génesis Apócrifo y Jaser, apoyan la historia dada en el capítulo 6 de Génesis, añadiendo que el pecado de los ángeles llegó al extremo de incluir modificaciones genéticas de animales al igual que de seres humanos.

El libro de Jaser, que se menciona en la Biblia en Josué 10:13 y 2 Samuel 1:18, explica en el capítulo 4, versículo 18, que después que los ángeles caídos se llegaron a las hijas de los hombres, «los hijos de los hombres aprendieron a mezclar animales de una especie con otra, a fin de provocar al Señor».

Esta referencia clara al capítulo 6 de Génesis, indica que los animales también estaban incluidos en estos experimentos de cruce de especies que se estaban llevando a cabo, y que esta actividad resultó en el juicio divino.  El libro de Enoc también apoya esto, implicando que después que los ángeles caídos mezclaron su ADN con el de las mujeres «...empezaron a pecar contra todos los pájaros del cielo y contra todas las bestias de la tierra, contra los reptiles y contra los peces del mar...» (Enoc 7:5).

El Antiguo Testamento contiene referencias asociadas con las mutaciones genéticas que tuvieron lugar entre los seres humanos después de esta actividad, incluyendo una raza de gigantes, su gran fortaleza física, que tenían seis dedos en las manos y los pies, y que gustaban de beber sangre.  A continuación citaremos estos pasajes de la Escritura:

•   “Después hubo otra guerra en Gat, donde había un hombre de gran estatura, el cual tenía doce dedos en las manos, y otros doce en los pies, veinticuatro por todos; y también era descendiente de los gigantes” (2 S. 21:20).

•   “Después, Benaía hijo de Joiada, hijo de un varón esforzado, grande en proezas, de Cabseel.  Éste mató a dos leones de Moab; y él mismo descendió y mató a un león en medio de un foso cuando estaba nevando” (2 S. 23:20).

Pero hay algo más, leemos en el Libro de Enoc: «Así sucedió, que cuando en aquellos días se multiplicaron los hijos de los hombres, les nacieron hijas hermosas y bonitas; y los Vigilantes, hijos del cielo las vieron y las desearon, y se dijeron unos a otros: ‘Vayamos y escojamos mujeres de entre las hijas de los hombres y engendremos hijos’... Y eran en total doscientos los que descendieron sobre la cima del monte que llamaron ‘Hermón’, porque sobre él habían jurado y se habían comprometido mutuamente bajo anatema» (Enoc 6:1, 2, 6).

De todos los lugares de este planeta a donde los ángeles pudieron haber descendido, lo hicieron en la frontera norte de la tierra prometida.  Conociendo tal vez, los planes futuros de que Dios planeaba entregarle este territorio a los descendientes de Abraham, estos ángeles maquinaron su estrategia para introducir LA SIMIENTE DE LA SERPIENTE en la raza humana.  Asimismo el monte Hermón se encuentra en el territorio en donde Cam y su familia emigraron después del juicio de Dios en la torre de Babel.  Según Génesis 10:6, Cam tuvo cuatro hijos: “Cus, Mizraim, Fut y Canaán”.

Canaán se estableció en el área del monte de Hermón y en dirección sur del territorio que se convirtió en la tierra prometida de Abraham.  Es por eso que a la tierra prometida se le llamó CANAÁN en los días de Moisés y Josué.  Mizraim prosiguió a trasladarse en dirección sur hacia Egipto.  Coincidencialmente, el monte Hermón tiene tres picos y la familia de Cam encontró otra serie de «tres picos» que habían sido construidos antes del diluvio, los cuales creen los estudiosos que son las tres grandes pirámides.

El Libro de Enoc continúa: «Todos y sus jefes tomaron para sí mujeres y cada uno escogió entre todas y comenzaron a entrar en ellas y a contaminarse con ellas, a enseñarles la brujería, la magia y el corte de raíces y a enseñarles sobre las plantas.  Quedaron embarazadas de ellos y parieron gigantes de unos tres mil codos de altura que nacieron sobre la tierra y conforme a su niñez crecieron; y devoraban el trabajo de todos los hijos de los hombres hasta que los humanos ya no lograban abastecerles.  Entonces, los gigantes se volvieron contra los humanos para matarlos y devorarlos’ (Sal 14:4; Mi 3:3)» (Enoc 7:1-4).

Tal parece que estos ángeles caídos (los Nefilims) contaminaron prácticamente toda la vida sobre la tierra.  Realmente no sabemos cuántas personas se contagiaron, lo único que la Escritura nos dice es que Noé y su familia permanecieron genéticamente puros.  Por esta razón, Dios destruyó la raza humana con el diluvio.  Si no hubiera sido por Noé y sus tres hijos, estos ángeles caídos le habrían puesto fin a la vida sobre el planeta.  Noé, Sem, Cam y Jafet ayudaron a salvar a los animales y repoblar la tierra.

Desde un punto de vista cristiano, esto podría explicar cómo fue que los sumerios de Mesopotamia, quienes eran enemigos de Jehová, surgieron de la nada alrededor del año 3500 A.C., trayendo con ellos un panteón de deidades, el primer idioma escrito y un conocimiento superior de las ciencias de la tierra.  Esto también explicaría, por qué muchas de las religiones que siguieron a la mitología sumeria, incluyendo la mitología griega, emergieron de la idea original de que seres poderosos, con nombres como Zeus y Apolo, visitaron la tierra, tuvieron relaciones íntimas con mujeres y procrearon criaturas híbridas semi-humanoides.

Esto no cesó con el paso de los años, estos ángeles caídos han seguido camuflándose entre los seres humanos, adoptando en épocas posteriores diversos disfraces, pero han continuado con nosotros, hasta este mismo día.  Hoy todos hablan de los extraterrestres, de esos seres que desde el mismo año de la refundación de Israel comenzaron a manifestarse abiertamente ante los seres humanos.  El consenso de los eruditos y estudiosos de las profecías, es que estos extraterrestres no son otra cosa que la propia progenie de los ángeles caídos, quienes en estos últimos días están una vez más tratando de pervertir el linaje genético de la raza humana e instigar ese conocimiento prohibido causante de la destrucción de la raza humana en el tiempo de Noé.

 

El comienzo de la guerra espiritual tecno-dimensional

 

En la actualidad estamos próximos a embarcarnos en una jornada para la cual no necesita boleto, porque usted participará en ella, aunque no quiera.  Todos vamos a ir nos guste o no.

La ciencia se encuentra al borde de un avance cuántico, uno que traerá en existencia objetos y criaturas que nunca habíamos visto antes, con habilidades que no podemos imaginar.  El objetivo final de esta nueva ciencia es más que revolucionario, su finalidad es transformar y recrear, por decirlo de alguna forma, a la propia humanidad.  Si usted está acostumbrado a pensar de sí mismo como si estuviera en el tope de la cadena alimentaria o en el escalón final de la llamada “cadena evolutiva”, puede poner esos pensamientos a descansar, porque está próximo a convertirse en un modelo anticuado.

Todo comenzó de manera inocente.  Hace varias décadas, los artículos en los periódicos comenzaron a contar la historia de los exitosos experimentos de los científicos con cultivos híbridos.  Plantas que crecían más rápidamente y en climas inclementes, resistían las plagas y daban más cosechas por hectárea, que lo que se obtenía previamente.  Más tarde, los programas científicos de televisión comenzaron a hablar de la inseminación artificial y la fertilización en vitro, la cual permitió que las parejas no fértiles pudieran experimentar el milagro de la vida.

Un poco después estaban apareciendo historias en internet, sobre los anticuerpos monoclonales que prometían curas para enfermedades terribles; de robots que lucían y actuaban como humanos y del misterioso Proyecto Genoma Humano, un proyecto internacional de investigación científica con el objetivo fundamental de determinar la secuencia de pares de bases químicas que componen el ADN e identificar y cartografiar los aproximadamente veinte mil ó veinticinco mil genes del genoma humano desde un punto de vista físico y funcional.  No obstante, de hecho, la tecnología más impactante de este momento es la propia internet, un medio que conecta a las personas en todo el mundo, no sólo unos con otros, sino también con un inconcebible depósito de conocimiento.

Todos hemos visto estos avances y nos pasmamos con asombro de las maravillas de la tecnología del siglo XX.  Los soñadores comenzaron a imaginarse una utopía.  Sin embargo, unos pocos, un pequeño grupo marginal empezó a especular que algo más ominoso se estaba proyectando sobre el horizonte.

Sin desalentarse, esta nueva ciencia continúa avanzando.  Hoy, después que ya transcurrió la primera década del siglo XXI, nos vemos asediados, literalmente acosados, por los rumores de las cosas venideras, historias que más bien parecen ciencia ficción.  Hoy algunos ya han oído hablar de los diminutos robots nanotecnológicos que vuelan como insectos y son capaces de desplazarse a través de nuestro cuerpo, distribuyendo medicina y destruyendo las células cancerosas.  De drogas que hacen a los soldados más fuertes, que los capacitan para pelear por días sin necesidad de alimentos, ni descanso y a matar sin vacilación.  De almacenes inteligentes que mantienen un registro y automáticamente hacen sus propios inventarios.  De animales en los que hacen crecer órganos que luego pueden ser transplantados en seres humanos, o en animales que fotosintetizan su propio alimento.

Todo esto nos recuerda las películas de ciencia ficción que hemos visto.  Hay computadoras que literalmente son genios en ajedrez, armas super sofisticadas de rayo láser, super antibióticos para combatir a los microbios resistentes a los antibióticos regulares, hombres y mujeres biónicos, una Bóveda Global de Semillas en el Círculo Polar Ártico en la que se encuentran cien millones de simientes procedentes de un centenar de países del mundo, las que representan la diversidad de semillas alimenticias que pueden encontrarse en todo el mundo.  Robots que se asemejan a los seres humanos y anticipan nuestras necesidades, alimentos sintéticos y hasta personas que no necesitan dormir.

Sin embargo, al reflexionar en todo esto, trae también a nuestra memoria las películas de horror: de asesinos que más bien parecen zombis y que persiguen inexorablemente a sus víctimas sin ninguna emoción.  De la realidad de que en Estados Unidos las personas ya están siendo monitoreadas en una base diaria.  De drogas psicoactivas que permiten que quienes las usen realicen viajes fuera del cuerpo y de encuentros con extraterrestres.

Estamos viendo una división cultural, un paso gigantesco que dividirá a la humanidad: la ingeniería genética.  De un lado vemos a esos que están preocupados porque la humanidad está jugando a ser Dios y quienes temen las consecuencias.  Por el otro están esos que insisten que si podemos hacerlo, debemos hacerlo.  Ellos ven todo esto como el potencial para que los seres humanos tengan nuevas habilidades: más fortaleza física, aumento de la inteligencia, la capacidad para ver y oír cosas que los demás no pueden, leer las mentes de los semejantes y vivir cientos de años.  Para ellos no deben haber fronteras.

La ingeniería genética y muchas otras ciencias con implicaciones bioéticas son hoy motivo de debate alrededor del mundo, algunas veces en forma callada y otras en voz alta y hasta en forma violenta.

Y nosotros los cristianos... ¿Qué lugar debemos ocupar en este debate?  Estamos seguros que sólo Dios puede crear la vida.  Al mismo tiempo, sabemos que la humanidad por largo tiempo ha estado trabajando en el cultivo y crianza selectiva de plantas y animales, lo cual ha avanzado aparentemente muy bien, aunque si nos detenemos a pensar por un minuto, llama la atención de que a pesar de todos estos maravillosos avances, la incidencia de enfermedades como el cáncer, la diabetes, los problemas del corazón, sólo para mencionar unas pocas, en lugar de haber disminuido han aumentado en una forma alarmante.  ¿Se ha puesto alguna vez a pensar por qué?  ¿Tendrán algo que ver los alimentos híbridos que ingerimos en una base diaria?  ¿Están esas nuevas ciencias realmente creando algo?  ¿Hasta cuándo dejarán los hombres de construir máquinas que piensen por ellos?  ¿Quiere hacer una prueba, de la forma negativa cómo ha afectado toda esta nueva ciencia a la juventud?  ¡Sólo pídale a un joven alumno de bachillerato, especialmente en Estados Unidos, que le estime un porcentaje sin necesidad de usar una calculadora y verá que es incapaz de hacerlo!  ¿En qué momento debemos trazar esa línea?

¿Ha oído hablar alguna vez acerca de un ataque de pulso magnético?  Los expertos en Estados Unidos en seguridad nacional le llaman la «mega amenaza», pero tal vez usted no sabe exactamente de qué se trata.  No obstante, los enemigos de Estados Unidos y del occidente, están muy bien enterados del potencial destructor de un ataque con pulso electromagnético.

En varias películas de Hollywood, han presentado escenarios ficticios en los cuales se ha usado el pulso electromagnético.  Por ejemplo en la película Los once del océano, los ladrones lo utilizaron para anular la ciudad de Las Vegas.  En la Guerra de los Mundos, las fuerzas extraterrestres invasoras lo emplearon para dañar toda la infraestructura de la tierra.  Y los héroes en La Matrix hicieron uso de él para incapacitar a los robots.

Sin embargo, el pulso electromagnético (o EMP de acuerdo con sus siglas en inglés), no se trata de ningún efecto especial de Hollywood.  Un creciente número de expertos en seguridad nacional y legisladores dicen que es una de las principales amenazas que enfrenta Estados Unidos hoy, y que no están preparados para neutralizarlo.

El pulso electromagnético es el efecto secundario de una explosión atómica.  Cuando se han llevado a cabo pruebas nucleares, se ha notado que tras la explosión han quedado inutilizados todos los aparatos eléctricos dentro de un cierto radio de acción.  Cuando los ingenieros advirtieron este fenómeno se dieron prisa en desarrollar artefactos que maximizaran dicho efecto.  Una bomba de pulso electromagnético detonada cerca de fuerzas enemigas dejaría todas sus defensas y contramedidas en tierra, inmovilizadas.

Lógicamente, muchos sistemas de armas e instalaciones militares modernos incorporan protecciones contra el pulso electromagnético.  Pero tales protecciones son complejas, se deterioran rápidamente con el tiempo y no se ha establecido su eficiencia ante el fallo generalizado de todas las infraestructuras civiles y militares circundantes.

Este tipo de ataque de pulso electromagnético masivo ejecutado mediante la detonación de un arma nuclear a gran altitud, lejos de la atmósfera terrestre, también se conoce como Bomba de Arco Iris.  Sería capaz de cubrir un continente entero, causando un completo caos civil y militar en el área alcanzada, por la privación de servicios esenciales, tales como electricidad, agua potable, distribución de alimentos, comunicaciones, etc., durante un tiempo indefinido.

Se considera que un ataque de estas características constituiría el compás de apertura de la guerra nuclear, pues sus efectos instantáneos dificultarían o paralizarían cualquier tipo de defensa contra un ataque inminente.

Frank Gaffney, presidente del Centro de Política para Seguridad, una agencia conservadora de investigación especial en Washington DC, dijo: «El pulso electromagnético es un efecto de las armas nucleares que ha sido conocido por largo tiempo». Su nuevo libro en inglés se titula Guerra establecida: Diez pasos que debe dar Estados Unidos para prevalecer en la guerra por el mundo libre. El libro dedica un entero capítulo a la amenaza del pulso electromagnético.

Y dice en él: «Si el pulso impacta las redes eléctricas de Estados Unidos, los artefactos electrónicos, las computadoras, los chips de varias clases, todas las cosas, en otras palabras todo el poder de nuestra sociedad quedará severamente dañado, si acaso no destruido».

Estados Unidos quedaría sin electricidad o calefacción.  Sin agua corriente, computadoras o teléfonos.  Los vehículos, trenes y aeroplanos quedarían incapacitados para operar.  El bombeo de agua, el sistema de alcantarillado no funcionarían, y los alimentos se descompondrían por falta de refrigeración.  Esas condiciones podrían prevalecer por varios meses, si acaso no años.

El señor Gaffney advierte: «No se equivoque al respecto (ya vimos anticipadamente, aunque en forma pequeña cuando tuvo lugar el huracán Katrina), que si la electricidad en Estados Unidos, las computadoras y todas las cosas que lo hacen posible, dejaran de funcionar, habría muerte y destrucción.  Ciertamente seremos incapaces de sostener nuestra población, especialmente las grandes ciudades en Estados Unidos».

¿Se imagina lo que podría ocurrir si tuviera lugar un ataque de tal naturaleza?  La mayoría de personas en la actualidad, especialmente los jóvenes son incapaces de operar por sí mismos, sin ayuda de las computadoras y la tecnología en general.  Este es el gran peligro adicional que traen consigo todos estos avances, que mientras por un lado expanden el conocimiento por el otro anulan la capacidad natural del ser humano para pensar por sí mismo y estimular su inteligencia.

La verdad escueta, es que los científicos saben mucho más del trabajo que están haciendo, que los políticos que pueden pasar leyes prohibiéndolas, o los expertos en ética que luchan incluso para definir los asuntos para debate.  Por otra parte, a muchos pastores sólo les preocupa recibir lo suficiente para vivir cómodamente, mientras mantienen a sus congregaciones felices e ignorantes de todo lo que está ocurriendo, con “abibliosis crónica”, porque así le conviene mejor a sus intereses.  Se trata de personas voluntariamente ignorantes a quienes no les importa comprender la tecnología y sus implicaciones, mucho menos la moralidad.

Para empeorar las cosas, los banqueros están detrás de los científicos, listos para aportar vastas sumas de dinero tan pronto se enteran de un descubrimiento lucrativo.  Estos científicos no son Galileos, Newtons o Curíes, trabajando duro en la soledad; sino que se trata de expertos muy bien pagados, trabajando cómodamente en prestigiosas y bien fundadas organizaciones de investigación, respaldadas por corporaciones multinacionales, gobiernos y bancos, y el llamado «complejo militar industrial».

A pesar de que las intenciones de algunas de estas entidades son diabólicas, casi nadie se detiene a considerar las implicaciones de sus trabajos.  De hecho, están convencidos que sus razones son absolutamente altruistas y que de ellos depende la supervivencia de la humanidad.  Duermen muy tranquilos convencidos que quienes se les oponen son unos pobres ignorantes religiosos, víctimas de sus propias mentalidades estrechas.

De tal manera que para nada importa lo que los cristianos puedan pensar de esta ciencia futura y de sus resultados.  Pero... ¿Cómo debe el cristiano reaccionar?  ¿Cómo debe defenderse a sí mismo y a sus seres queridos?  La respuesta es hacer las mismas cosas que siempre hemos hecho, pero para hacerle frente a los obstáculos que el mundo ha puesto delante de nosotros, aconsejamos estas cosas:

1. Aumente su conocimiento, aprenda sobre la naturaleza y extensión de esta nueva ciencia, a saber, cómo se manifiesta, cuáles son las personas y las organizaciones involucradas en ella, el vocabulario que usan, y dónde puede documentarse al respecto.

2. Instrúyase sobre lo que la Palabra de Dios tiene que decir al respecto.  Lo primero que debemos entender es que al Dios que servimos lo domina todo, cualquier cosa que encontramos en nuestra vida.  Pronto nos daremos cuenta que la Biblia anticipa todo lo que está ocurriendo y nos dice exactamente cómo debemos tratar estas cosas.

3. Aprenda cómo identificar los frutos de esta nueva ciencia, y cómo dar los pasos apropiados para despojarlos de su poder.

Con relación al primer punto, de aprender sobre esta nueva ciencia, su mejor medio de información es internet.  Hay varios lugares allí que publican las noticias y perspectivas sobre el estado actual de esta nueva ciencia y tecnología.  El entender cómo está evolucionando, es la clave para identificar la forma cómo impactará su vida y la de sus seres queridos.  Esto debe ser una búsqueda continua.

Con respecto al segundo punto, usted advertirá que realmente no hay nada nuevo debajo del sol.  La Biblia y otros escritos históricos revelan que estas mismas búsquedas fueron emprendidas hace miles de años, en tiempos completamente diferentes, pero prácticamente con los mismos resultados.  Si continúa leyendo este breve artículo, se advertirá que esta “nueva ciencia” tiene un lado muy tenebroso y sin duda alguna es inspirada por una visión igualmente tenebrosa para el futuro de la humanidad.

Con respecto al tercer punto, se enterará de cuáles son las fuerzas que operan detrás de todo lo que está ocurriendo a nuestro alrededor.  El objetivo de esto es dotarlo con esas armas efectivas que nos provee la Palabra de Dios.  La victoria puede ser suya  una vez se decide a entender estos asuntos y a comprometerse con ello.

Es perfectamente humano experimentar temor por lo que depara el futuro, sin embargo es un error tomar este tema a la ligera o arrogantemente.  Tengamos bien presente las palabras de Efesios 6:12-18: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.  Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.  Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.  Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.  Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”.

Pero... ¿Qué está ocurriendo?

En años recientes los avances tecnológicos están empujando las fronteras de la humanidad hacia una transformación morfológica que promete que en el futuro cercano se redefinirá lo que significa «ser humano».  Un movimiento cultural internacional, intelectual y creciente conocido como el transhumanismo ha sido abrazado por las más profundas y tenebrosas cámaras de los laboratorios nacionales en Estados Unidos, los cuales están tratando de usar la tecnología GRIN: la combinación de la genética, robótica, inteligencia artificial y la nanotecnología, como instrumentos que rediseñarán radicalmente nuestras mentes, nuestras memorias, fisiología, descendencia, e incluso nuestras almas, tal como dice Joel Garreau, un periodista norteamericano nacido en 1948, erudito y autor del libro éxito de ventas publicado en inglés, La evolución radical: La promesa y peligro de mejorar nuestras mentes, nuestros cuerpos y lo que significa ser humano.

El cambio tecnológico, cultural y metafísico que se está gestando anticipa un futuro dominado por nuevas especies de seres humanos superiores e irreconocibles.  Lo que hará este sueño realidad, son los fondos de los gobiernos e instalaciones privadas de investigación alrededor del mundo.  Éste incluye entre otras cosas, rediseñar el ADN, en algunos casos de hecho hasta combinarlo con el de animales, un hecho no sólo reflejado en el presupuesto de la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa (cuyas siglas en inglés son DARPA), y el presupuesto del presidente Obama.  Sin embargo, lo que harán estos estudios sobre transhumanismo, no sólo es alterar nuestro cuerpo y alma, sino que abrirán una puerta que bien podrá ponernos en contacto con inteligencias invisibles.

Parte de la doctrina del movimiento de la Nueva Era asegura que el origen de los dioses, y de la raza humana, tal como lo conocemos hoy, es el resultado directo de la actividad extraterrestre, de los Ovnis.  En la introducción del libro ¿Carrozas de los dioses? de Erich Von Daniken, dice: «Estoy convencido que nuestros antepasados recibieron visitas del universo en el pasado remoto, aunque todavía no sé quiénes eran estas inteligencias extraterrestres o de cuál planeta provenían.  No obstante, proclamo que estos ‘desconocidos’ aniquilaron parte de la humanidad existente en ese tiempo y produjeron una nueva, tal vez el primer ‘homo sapiens’».

Esto mismo es lo que sugieren las películas de Hollywood.  Fue por eso que la hipótesis de Von Daniken arrasó a Norteamérica como una tormenta en la década de 1960, con la proposición de que la humanidad era posiblemente la descendencia de un antiguo, o tal vez continuo, experimento extraterrestre.  Expertos en Ovnis, aseguran que los dioses de la mitología son la evidencia de encuentros con seres de otros mundos.  Están convencidos que los hombres de la antigüedad, bien pudieron haber creído que estos viajeros del espacio eran dioses y que por eso registraron su llegada, sus experimentos y partidas, en jeroglíficos, megalitos y tabletas de piedra, como encuentros sobrenaturales entre los dioses y los hombres.

Von Daniken escribió: «Mientras las naves espaciales desaparecían una vez más en medio de la bruma del universo, nuestros amigos hablaban acerca del milagro, ‘¡Los dioses están aquí!’... Ellos debieron hacer un registro de lo que ocurrió: inexplicable, misterioso, milagroso.  Entonces sus textos lo contaron y sus dibujos mostraron que los dioses en vestiduras doradas habían llegado en una embarcación voladora que aterrizó con un tremendo estrépito.  Ellos debieron escribir acerca de los carros de los dioses que se desplazaban sobre la tierra y el mar, y de sus armas aterradoras que eran como rayos, y relataron que los dioses prometieron regresar.  Hicieron grabados en la roca con martillo y cinceles de lo que habían visto, gigantes deformes con cascos y varas emergiendo de su cabeza, portando cajas enfrente de su pecho; esferas en medio de las cuales seres indefinibles están sentados y se desplazan a través del aire; bastones de los cuales emergían rayos, como si fueran desde un sol».

Von Daniken también afirmó que la extraña apariencia de algunos de los dioses, tal como están descritos en varios jeroglíficos, criaturas humanoides con cabeza de halcón, leones con cabezas de toro, etc., son evidencia de que los extraterrestres llevaron a cabo experimentos de clonación, de mutaciones y de cruces de personas con animales.

Hay quienes aceptan estas hipótesis como una alternativa humanista al registro bíblico de la creación.  Es increíble advertir cuántas personas creen en tal teoría.  Este interés cada vez más creciente en los Ovnis y en lo paranormal ha dado origen a una hueste de especiales de televisión y programas semanales que describen estas criaturas de otros mundos y a esos terceros que aseguran que se han encontrado con ellas.

Uno de los aspectos más perturbadores de este fenómeno de los Ovnis, son las noticias incesantes provenientes de todo el mundo sobre abducciones o secuestros llevados a cabo por criaturas pequeñas con ojos grandes almendrados, quienes supuestamente pilotean los Ovnis y llevan a cabo experimentos médicos con sus víctimas.  El movimiento de la Nueva Era argumenta que tal actividad es prueba de los continuados experimentos entre humanos y extraterrestres, y hacen notar que los aspectos radicales de tales experimentos han incluido la impregnación de las víctimas, a quienes más tarde se les remueven los embriones híbridos.

Es cierto, como dijéramos al principio de este artículo, que en la Escritura encontramos un registro de criaturas celestiales misteriosas que invadieron la tierra y llevaron a cabo experimentos procreativos, tal como leemos en Génesis 6:4: “Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos.  Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre”.

A pesar de la interpretación de estos y otros registros antiguos, permanece un hecho.  Hace miles de años, seres celestiales visitaron la tierra.  Llevaron a cabo experimentos genéticos sexuales y el resultado fue una raza de mutantes llamados los Nefilims.  La consecuencia final fue el juicio inmediato de Dios, quien le ordenó a Israel que acabara con los Nefilims y sus descendientes.

Miles de años después, la Escritura registra en el capítulo 24 de Mateo que el Señor Jesucristo dijo, que estos eventos que ocurrieron durante los días de Noé, se comparaban con los días previos al rapto de la Iglesia.  Esta profecía es asombrosa, cuando uno se da cuenta que la actividad aparente de estos seres celestiales cesó aproximadamente hasta 1940.  Luego, siguiendo al infame incidente de Roswell, que tuvo lugar en Nuevo México en 1947, las personas alrededor del mundo comenzaron a tener encuentros con criaturas extrañas que están llevando a cabo experimentos reproductivos con una regularidad cada vez más creciente.  Uno se ve forzado a preguntarse: ¿Qué está pasando?  ¿Quiénes son estas criaturas?  ¿Son los visitantes actuales de los Ovnis, los mismos del tiempo de Noé?  Y si es así, entonces ¿de qué se tratan estos experimentos reproductivos?  Quizá la respuesta a esta pregunta, se encuentra en el capítulo 6 de Génesis.

Muy pronto, después de la caída del hombre, encontramos en Génesis 3:15, el proto-evangelio, la promesa de que la simiente de la mujer un día traería a un niño, a Jesús, quien terminaría por destruir la serpiente, a Satanás.  En respuesta a esta promesa, estos seres sobrenaturales, los ángeles caídos descendieron del cielo y llevaron a cabo experimentos reproductivos con las mujeres de la tierra.  Con esto, Satanás estaba tratando de contaminar el linaje humano e impedir así el nacimiento del Mesías.  La meta de Satanás siempre ha sido corromper y por consiguiente, destruir a la descendencia justa.  Él impulsó a Faraón para que destruyera a los niños hebreos, y así no pudiera nacer el Señor.

En el Nuevo Testamento, leemos que Herodes trató de darle muerte al niño Jesús.  En el capítulo 12 de Apocalipsis, vemos al diablo, al dragón, esperando para destruir al Mesías tan pronto naciera de la mujer.  El doctor y teólogo Isaac David Ellis Thomas, en su libro La conspiración Omega, sugiere que en el capítulo 6 de Génesis, Satanás tenía incluso planes mayores.  Asegura que al enviar a los ángeles caídos para que cohabitaran con mujeres estaba tratando de producir una raza de guerreros mutantes en un esfuerzo por exterminar a los hijos de Dios.

Desde un punto de vista cristiano, esto podría explicar cómo los sumerios de Mesopotamia, quienes eran enemigos de Jehová, surgieron de la nada alrededor del año 3500 A.C., trayendo con ellos un panteón de deidades, el primer idioma escrito y un conocimiento superior de las ciencias de la tierra.  Esto también explicaría, por qué muchas de las religiones que siguieron a la mitología sumeria, incluyendo la mitología griega, emergieron de la idea original de que seres poderosos, con nombres como «Zeus» y «Apolo», visitaron la tierra, tuvieron relaciones íntimas con mujeres, y procrearon criaturas híbridas semi-humanoides.  El doctor Thomas, cree que la actividad reciente de los Ovnis, tal vez sea un nuevo intento por engendrar una raza guerrera en contra de Dios, conforme nos aproximamos al final de la edad y a la llegada del Armagedón.

¿Acaso apoya el capítulo 6 de Génesis, la teoría de que criaturas extraterrestres viajaron desde planetas distantes en Ovnis, llevaron a cabo experimentos reproductivos con las mujeres y después de eso fueron honrados en los grabados, frescos, imágenes y el folclor de dioses de la mitología?  ¿O está el doctor Thomas en lo correcto al declarar que la historia en Génesis, es un registro de los ángeles caídos actuando en armonía con Satanás?  ¿No será más bien que todo esto nos habla del origen de los dioses y del actual fenómeno interestelar?  ¿Estamos experimentando una invasión continua de científicos intergalácticos o está Satanás ocupado llevando a cabo su juego más sofisticado en la historia?  Sabemos que el rapto de la iglesia estará acompañado de “...grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo” (Lc. 21:11).  ¿No será acaso que Satanás tal vez está ideando una “invasión extraterrestre” para explicar la desaparición de tantas personas simultáneamente?

Si el 80% de los norteamericanos creen en la posibilidad de la existencia de las inteligencias extraterrestres, ¿no será esta una forma muy poderosa de engaño?  La teología de la Nueva Era ha fomentado la creencia entre algunas de las iglesias contemporáneas, de que Dios sacará de la tierra a la comunidad cristiana durante el rapto en platillos voladores, ¿acaso este fenómeno del avistamiento de los Ovnis no desempeñará un papel de importancia en el gran engaño que se propagará en la tierra después del rapto?

Leemos en 2 Tesalonicenses 2:8-12: “Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.  Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia”.

Las autoridades mundiales que se queden en la tierra y las que constituirán el gobierno del Anticristo, necesitarán una explicación para aclarar lo que ocurrió durante el rapto, ¡cuando personas de todas partes del mundo desaparecerán!  Ahora, sólo imagine si el rapto estuviera seguido por cientos de “platillos voladores” que aterrizaran en la tierra, piloteados por criaturas que lucieran como humanoides avanzados, ¿acaso no podrían estas criaturas asegurar que han removido a los cristianos por medio de un rapto de alta tecnología y simultáneamente presentar a su líder, el Anticristo como el mesías?  ¿No podría esto señalar hacia los misterios de la antigüedad, los megalitos, las pirámides y los dioses de la mitología, como prueba de sus primeras visitas al planeta tierra?

El finado Carl Sagan, autor agnóstico, ganador del premio Pulitzer, ¡estuvo hasta su muerte trabajando en un guión acerca de lo que podría pasar si tal salvador apareciera en este milenio!  Humanistas como Sagan argumentan que la vida supuestamente llegó a la tierra en un meteorito.  Esta hipótesis se conoce como «Panspermia» y sugiere que la “simiente” o esencia de la vida permanece diseminada por todo el universo y que la vida comenzó en la tierra gracias a la llegada de tal simiente.  Estas ideas tienen su origen en algunas de las consideraciones del filósofo griego Anaxágoras.  El astrónomo Sir Fred Hoyle también apoyó la idea de la panspermia.

Hace unas décadas, las personas que apoyaban la actividad de los Ovnis eran objeto de burla.  Debido al cúmulo de evidencia y los relatos de testigos dignos de crédito, este ya no es el caso.  Es algo que no admite duda, que el fenómeno inexplicable de los Ovnis es algo real.  Las noticias de sus avistamientos provienen de todas partes, ¡a una tasa de seis avistamientos por hora!  Se ignora exactamente lo que son y quiénes los conducen, pero la realidad de esta actividad ya no puede ser ignorada.  Uno concluye que estos seres, o son humanoides avanzados del espacio exterior, o se trata de un engaño continuo demoníaco.

Si la actividad actual de los Ovnis es demoníaca y Satanás por siglos ha planeado una “visita”, para además de muchas otras cosas, explicar el rapto de la Iglesia, ¿no sería razonable creer que sus planes incluyen adoctrinamiento e inteligencia avanzada?  Las invasiones militares siempre envuelven maniobras preliminares y clandestinas, por lo tanto es lógico suponer que los planes de Satanás para engañar en el pasado, presente y el futuro orden mundial, primero involucrará estrategias secretas de lavado cerebral, manipulación política y el colocar a sus agentes en lugares de poder.

Aunque creemos que la interpretación del movimiento de la Nueva Era es incorrecta y que el origen de los dioses es erróneo, sí compartimos con ellos la gran posibilidad de que los dioses de la mitología fueron un resultado, tal vez el primer paso, la preparación hacia la creencia en la existencia de inteligencias super avanzadas, el poder que energiza el fenómeno de los Ovnis hoy.  Lo que los miembros de la Nueva Era describen como las metas de una civilización extraterrestre altamente evolucionada, nosotros lo llamamos la conjura de una criatura perversa sobrenatural.

Esto es sólo el principio

Como resultado de todo lo que está ocurriendo, se espera que nuevas formas de percepción entre las cosas visibles e invisibles desafíen la fe de las personas en muchas formas que son histórica y teológicamente sin precedente.  Sin comprender lo que se está aproximando en la investigación y la biotecnología, los creyentes necesitan saber el alcance sobrenatural de todo esto, porque el destino de cada uno y de sus familias podría depender de la forma del conocimiento que tengan respecto a este nuevo cambio.

Tal como estamos tratando de explicar, el poder detrás de todo este escenario es fusionar al ser humano, con los animales y las máquinas, a fin de recrear (por decirlo de alguna forma), a la humanidad.  A la fuerza malévola detrás de todo esto, en este siglo XXI, se le llama progreso, el paso siguiente necesario en la evolución humana.

Viéndonos enfrentados hoy con máquinas que tienen atributos que algunos consideran “casi como divinos”, y la buena disposición que tienen los hombres para cruzar no sólo la barrera de las especies, sino esas otras extra-dimensionales puestas por Dios, los métodos tradicionales para enfrentar la guerra espiritual, en los cuales ha confiado el cristianismo, se verán monumentalmente impactados en este siglo en formas imposibles de predecir.

Si usted, como millones de otros alrededor del mundo, recientemente se ha despertado con el presentimiento de que algo se está gestando en este planeta, entonces preste atención a esta información. Si cree que lo que está ocurriendo es tanto físico como espiritual, pero a pesar de todo no puede solucionar el enigma que se agita debajo de la superficie, por favor continúe leyendo.  Si tiene hambre por discernir el significado detrás de la enfurecida confusión que involucra la naturaleza, las sociedades y la política global, esta información es para usted.

Lo que se ha estado preparando por miles de años está próximo a revelarse a la humanidad.  Las manecillas del reloj siguen avanzando y están más cerca de la medianoche de lo que podemos imaginarnos.

Siempre hay un peligro sutil cuando se trata de discutir lo sobrenatural.  Los demonios y su interés militarista en las personas y la geografía es un hecho ontológico de acuerdo con la Biblia.  En el Antiguo Testamento los demonios son vistos como la dinámica viviente detrás de la idolatría, y en el Nuevo Testamento cada escritor se refiere a la influencia de ellos.

Los demonios desempeñan un plan muy amplio en la sociedad, lo cual incluye no sólo controlar o influenciar individuos y pequeños grupos, sino instituciones y gobiernos.  Reconocidos eruditos en profecía están de acuerdo en que al principio de la torre de Babel, el mundo y sus habitantes fueron desheredados por la soberanía del Dios de Israel y fueron colocados bajo la autoridad de seres inferiores corruptos desleales a su voluntad, los cuales fueron convertidos en dioses y dieron origen a la adoración de los DEMONIOS. Como dice el registro bíblico:

•   “Entonces hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo, y en las obras de sus manos se regocijaron.  Y Dios se apartó, y los entregó a que rindiesen culto al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: ¿Acaso me ofrecisteis víctimas y sacrificios en el desierto por cuarenta años, casa de Israel?” (Hch. 7:41, 42).

•   “Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos; pero Jehová hizo los cielos” (Sal. 96:5).

•   “Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios” (1 Co. 10:20).

Mientras el dominio de estas entidades y sus metas son frecuentemente pasadas por alto, la colaboración estrecha entre estos seres malvados y los arquitectos sociales no regenerados operan en una base regular fuera del alcance de las incontables multitudes que están ciegas a su realidad.  Detrás de los gobernadores, legisladores, presidentes, e incluso líderes religiosos famosos, estas perversas huestes espirituales se mueven sin restricciones, controlando la maquinaria de los gobiernos eclesiásticos y civiles libremente.

Sin embargo, no sólo es posible sobrevivir, sino triunfar sobre todos estos retos increíbles que presenta esta época.  Los cristianos prevalecerán con el conocimiento debido de la filosofía que se está gestando, junto con las tecnologías.  Esto los capacitará para usar debidamente la armadura de Dios detallada en la epístola a los Efesios.

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