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El horror del infierno

Son muy pocos los predicadores que predican hoy sobre el infierno, porque este no es un… "tema de consumo", no es algo que agrada a la mayoría de escuchas. Pero... ¿Estamos seguros de que el silencio de los predicadores hará menos real el infierno? ¡Cuán importante es que, si realmente amamos a nuestros semejantes, les hablemos claramente de esta realidad!


Jesús habló mucho acerca del infierno

Todo lector de la Biblia notará fácilmente que tenemos más información sobre el infierno que sobre el cielo. Sin duda Dios sabe que todo el mundo está dispuesto a creer en el cielo, pero… ¿cómo creer en el infierno con todos sus… "componentes", como, "fuego que nunca se apaga", "tormento, llanto, dolor" y tantas otras expresiones que nos hacen temblar con sólo pensar en ello?

 

Algunas expresiones acerca del infierno

Hay varias expresiones bíblicas donde no se usa literalmente la palabra infierno ni su equivalente, como Hades o Seol. Pero claramente nos hace ver que se trata del mismo destino.

Por ejemplo: "Condenación eterna". El infierno lo es.

"Lago de fuego". Es aún más allá del mismo infierno.

"Tormento eterno". El infierno es tormento.

"Castigo eterno". El infierno lo es.

"Fuego que nunca se apaga". El infierno es eso.

Pero eso sí, la Biblia habla del infierno claramente, de modo que nosotros, para familiarizarnos con la doctrina del infierno, debemos ubicar los textos bíblicos que hablan sobre el mismo.

Jesús dijo, de ciertas personas: "... quedará expuesto al infierno de fuego" (Mt. 5:22).

"... Y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno" (Mt. 5:29).

"... Temed… a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno" (Mt. 10:28).

"... Mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego" (Mt. 18:9b).

"... ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?" (Mt. 23:33).

"¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación. ¡Ay de vosotros escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros" (Mt. 23:14-15).

Este texto, además de confirmar la existencia del infierno, nos hacer ver un detalle muy interesante, y es que habrá pecadores que serán más hijos del infierno que otros. Los sufrimientos infernales serán acordes con lo que cada uno merezca, según haya vivido, fuera de la voluntad de Dios.

Santiago dice: "Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno" (Stg. 3:6).

"Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio" (2 P. 2:4).

Aquí tenemos otro dato interesante. Se nos dice que quienes están en el infierno, "son reservados al juicio". Si los ángeles que pecaron son reservados ya para el juicio y siendo que el infierno fue preparado para ellos, es sólo correcto deducir que todos cuantos están ya en el infierno, están esperando el día del Juicio final.

 

Es un hecho que habrá justicia en el infierno también

Aunque el castigo del infierno lo será para cuantos sean condenados, sabemos por las escrituras que Dios será muy justo en la aplicación de ese castigo. Todo será según corresponda a cada caso:

"Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá" (Lc. 12:47,48).

 

Otras referencias al infierno

Hay otras expresiones en la Biblia que también aluden al castigo eterno en el infierno, aunque no siempre se usa la palabra infierno. Lo más llamativo de esto, es que casi todas esas referencias corresponden al Señor Jesús.

"Pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia" (Ro. 2:8).

"Los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder" (2 Ts. 1:9).

"¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?" (He. 2:3a).

Esta pregunta siempre me hace pensar en eso de… "una salvación tan grande". La pregunta es: ¿por qué la salvación del pecador es tan inmensamente grande?

Su grandeza consiste en dos cosas: 1) El costo que se pagó por ella y, 2) El costo que pagarán quienes la desprecien. A esto hay que añadir, la recompensa que es el cielo en la presencia del Señor, para todos aquellos que crean. Por eso, más adelante leemos:

"¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?" (He. 10:29).

"Guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos" (2 P. 3:7b).

"Fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas" (Jud. 13).

"Y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre… Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego… Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda" (Ap. 14:11, 20:15, 21:8).

"El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él" (Jn. 3:36).

"Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua… Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama" (Dn. 12:2, Mal. 4:1).

 

Hay expresiones bíblicas muy claras sobre el infierno

 • "Expuesto al infierno de fuego" (Mt. 5:22)

• "Echado al infierno" (Mt. 5:29).

• "El alma y el cuerpo en el infierno" (Mt. 10:28).

"La condenación del infierno" (Mt. 23:33).

• "Le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros" (Mt. 23:15).

(La lengua) "inflamada por el infierno" (Stg. 3:6).

• "Arrojándolos al infierno" (2 P. 2:4).

• "Ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad" (Ro. 2:8).

• "Guardados para el fuego en el día del juicio" (2 P. 3:7).

 

¿Qué significan todas estas advertencias?

El infierno es real, existe.

El infierno es un lugar de fuego y azufre.

El infierno es un lugar de tormento y es eterno.

El infierno es el castigo para todos cuantos mueren sin ser salvos.

Si un pecador no quiere arrepentirse y creer en Cristo, jamás podrá escapar del castigo del infierno.

El infierno fue preparado únicamente para el Diablo y sus ángeles…

"Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles" (Mt. 25:41).

 

¿Quiénes estarán en el infierno?

Es necesario que Ud. sepa desde ahora cuál será su compañía por la eternidad, allá en el infierno. Si Ud. se mueve a otro lugar, le gustaría saber el tipo de barrio, tipo de gente, el clima, temperatura, costo de vida, etc…

Allí estarán todos los hombres y mujeres no salvos.

Allí habrá mucha de la gente considerada… religiosa.

Allí estarán también, el Anticristo, el Falso Profeta y Satanás.

Allí estarán todos los ángeles rebeldes, conocidos como demonios.

Allí habrá mucha angustia, tristeza, verdadero arrepentimiento y no será posible satisfacer ningún deseo.

Allí habrá blasfemia que jamás Ud. ha oído, odio, gritos, quejas y llantos.

Ese será el paradero eterno de todos cuantos lleguen a tan trágico destino.

Allí estarán todos los inventores de religiones y todos sus fieles seguidores, muchos de los cuales nunca creyeron en la existencia del infierno.

Allí se encontrarán muchos "predicadores renombrados y muy conocidos por sus apariciones por TV y sus numerosas congregaciones".

"Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.

Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme" (2 P. 2: 1-3).

¡Cuán fielmente se cumplen hoy estas palabras!

¡Cuántos supuestos predicadores tuercen las Escrituras sistemáticamente ridiculizando el Evangelio y convirtiendo a los hombres en dioses!

¡Cuán cierto es también que esto se hace por dinero… "por avaricia harán mercadería de vosotros…"

¡Cuán cierto es también que los incrédulos se burlan de estos falsos predicadores, falsos maestros y falsos profetas!

El daño que ya se ha hecho a las doctrinas bíblicas y las enseñanzas de la Palabra de Dios, es irreparable.

El infierno tiene sus puertas abiertas y diariamente entran por ellas toda clase de personas de todas las razas, pueblos y naciones.

Son las… "NACIONES UNIDAS DE LAS RELIGIONES MUNDIALES".

En el infierno no hay programas de ecumenismo, porque todos los ecuménicos están perfectamente unidos allá.

Allí no hay un sólo incrédulo. Todos allí creen en Dios, en Cristo, en el cielo y ciertamente en el infierno.

No hay una sola persona que le guste ver el lugar. Todos se quejan, todos se lamentan, todos lloran, todos gimen y crujen sus dientes, pero nadie recibe ni la más mínima satisfacción, ni siquiera algo para calmar la sed.

De nada valen allí el arrepentimiento y la fe. De nada valen las oraciones y el arrepentimiento. ¡Es demasiado tarde para ser generoso, santo, tierno, bondadoso, consagrado! ¿Cree Ud. resolver el problema del infierno? Yo prefiero creer al que lo creó. No me interesan las filosofías, creencias o explicaciones de quienes nada saben y rechazan el testimonio divino.

Aparte de las muchas referencias al infierno, especialmente cuando Jesús se refirió a ese lugar, la… "pieza maestra" sobre este particular, es lo que el Señor relata en Lc. 16:19-31

Ningún otro texto bíblico nos ofrece tantos detalles sobre ese lugar que este cuadro relatado por Jesús acerca de dos hombres que ya para cuando él les hablaba, ambos habían muerto.

Jesús describe al primero de ellos y la vida que llevaba (v. 19-21).

Jesús habla de otro hombre, llamado Lázaro (abreviatura griega de Eleazar, que significa: "Dios ha ayudado").

Era mendigo.

Estaba echado a la puerta del primero.

Estaba llagado (heridas abiertas).

Estaba hambriento y deseaba saciarse aunque no fuera más que de las migajas que caían de la mesa del rico.

Los perros le tenían más compasión que el hombre banquetero.

El proverbista dice: "El pobre es odioso aun a su amigo; pero muchos son los que aman al rico" (Pr. 14:20).

Pero como ocurre siempre, LLEGÓ EL DÍA DE LA MUERTE PARA AMBOS.

Esta era la parte que más interesaba a quienes escuchaban a Jesús.

Si su audiencia había conocido a los dos hombres mencionados por Jesús y si la muerte había ocurrido hacía pocos días, ¿qué cosas nuevas les diría el Señor?


¿Qué pensaba la gente sobre la muerte?

Algunos pensaban que la muerte acababa con todo.

Otros pensaban que la muerte era… un sueño, del cual todos despertarían algún día y serían recogidos y llevados al cielo.

Ciertamente muchos creían en la resurrección porque esta doctrina era conocida para los hebreos.

Hubo otros que tenían una idea muy vaga en cuanto a las condiciones de la persona al morir.

 

Jesús explica lo que pasó con ambos muertos

Ningún otro texto de la Biblia nos ofrece tanta información sobre la muerte respectiva del pecador salvo y el no salvo. Esta explicación del Señor deja desarmados a cuantos pensadores, filósofos y fundadores de religiones hayan existido.

 

La muerte del primero

Primero se nos habla de la muerte del mendigo. En este caso representa al cristiano. No porque los cristianos sean mendigos, material y físicamente hablando, sino porque se da el caso que este miserable hombre había depositado su fe en Dios.

Al morir, este… "salvo por la fe en Cristo", fue acompañado por los ángeles al lugar donde todos los creyentes van, comenzando con el mismo Abraham.

Si interpretamos literalmente esta enseñanza, debemos concluir que cuando un cristiano muere, es acompañado por los ángeles a la presencia del Señor.

La hora de la muerte es la hora más triste para el ser humano. Pero tratándose de un cristiano, es como ver uno abrírsele el cielo, tal como dijera Esteban antes de morir apedreado:

"He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios" (Hch. 7:56).

Morir así en realidad no es morir, sino… "partir y estar con Cristo".

Morir en Cristo es como dice el profeta: "Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren, y no hay quien entienda que de delante de la aflicción es quitado el justo" (Is. 57:1).

Para ese mendigo la muerte era un lujoso vehículo (los brazos angelicales) que lo llevaron a la presencia de su Redentor.

Esta es la muerte de todo cristiano.

 

La muerte del incrédulo

"... Y murió también el rico, y fue sepultado" (v. 22b).

Lo de la muerte y sepultura del rico, la audiencia del Señor lo sabía muy bien. Pero debían escuchar algo que ellos ignoraban. Ellos no sabían cuál era el paradero de ese… Rico.

"Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno" (v. 23).

El… Hades es el mismo Seol y el infierno. Es el lugar de tormento, lugar a donde van los que deben esperar el juicio ante el Gran Trono Blanco.

 

En el infierno hay "Gente Buena"

Enumeremos algunas de las cosas que sucedieron con este miserable rico cuando fue desprendido de su cuerpo. Este ejemplo nos muestra que en el infierno hay mucha actividad, mucho clamor y agudo conocimiento y conciencia de todo.

Este hombre clama a Abraham, la semblanza del mismo Señor.

Este miserable perdido suplica por… misericordia.

El habitante del infierno dice… "estoy atormentado en esta llama".

¿Cree Ud. que este pobre hombre deseaba mentir allá en el infierno o que realmente estaba sufriendo tormentos?

4. En el infierno sus habitantes oran, de verdad son oraciones fervientes y sinceras. Todas ellas contestadas, pero siempre negados sus pedidos.

En el infierno hay un increíble interés misionero, porque incluso ese miserable rico había elaborado un plan y escogió a un candidato para que evangelizara a sus 5 hermanos y otros (vs. 27,28).

Los que ya están en el infierno NO quieren que sus familiares vayan a ese lugar… ¡son personas de buen corazón porque no desean mal a otros!

Así sería, si no hubiera una palabra que portara el significado y las implicaciones de nuestra palabra "infierno", nos veríamos obligados a inventar una que se ajustara a los hechos del corazón. Porque sin esta expresión, uno de los sentimientos y convicciones más fuertes del corazón, no habría voz equivalente. Las palabras son sólo los cuadros y símbolos de la realidad.

C. E. Macartney


Archibald Boyle del "Club del Infierno"

Archibald Boyle era un residente de Glasgow y miembro líder de una asociación de malvados e infieles llamada "El Club del Infierno". Sus miembros se esforzaban por superarse unos a otros en blasfemias y libertinaje. En las reuniones, Boyle por su cultura, audacia y brillante talento, resplandecía más que todos, mientras que fuera del club, era un favorito entre la sociedad femenina.

Una noche, después de retornar de una diversión bulliciosa en el club, soñó que regresaba a casa cabalgando sobre un caballo negro. En medio de la oscuridad, alguien se apoderó de las bridas del caballo y le dijo: "¡Debes ir conmigo!" "¿Y quién es usted?" - gritó Boyle asustado, forcejeando para arrebatar las bridas de las manos del intruso. "Vas a ver el futuro" - fue la respuesta fría.

Boyle espoleó su caballo cruelmente y el corcel se encabritó volando literalmente con una velocidad tal que casi privó al jinete del aliento. El misterioso guía todavía sostenía las riendas. Boyle hizo un esfuerzo aún más desesperado por retirar las bridas de la garra de hierro de su guía. Su caballo retrocedió y corcoveó, derribando a Boyle quien sintió que caía y se hundía en un pozo profundo a una velocidad vertiginosa.

Al descubrir a su irresistible acompañante a su lado, exclamó: "¿A dónde me lleva? ¿En dónde estoy? ¿Hacía dónde voy?" "¡Hacia el infierno!" - replicó la voz inclemente. Y siguieron descendiendo con mayor rapidez hasta que los ecos de los alaridos y gritos de una parranda saludaron sus oídos. Finalmente tocaron tierra y entraron en una amplia vía en forma de arco, en medio de los precintos del infierno. Allí Boyle contempló a los prisioneros, en pos de los mismos fantasmas que habían perseguido en vida.

Pronto se dio cuenta que estaba rodeado de esos a quienes había conocido en la tierra, y se aventuró a dirigirse a su antigua amiga la señora D… a quien vio sentada tal como acostumbraba hacerlo en la tierra, aparentemente absorta en su juego favorito de naipes. "¡Ajá, señora D…! Me encanta verla. ¿Sabe?, esta noche un tipo me dijo que me llevaba al infierno. ¡Ja, ja, ja! ¡Si este es el infierno debe ser un lugar diabólicamente placentero! ¡Ja, ja, ja! Venga ahora, señora D…, como en los viejos tiempos, por favor, pare por un momento, descanse" y estaba próximo a añadir, "Muéstreme los placeres del infierno", cuando ella respondió con una carcajada estridente que despertó un eco pavoroso tan sonoro como un trueno: "¡NO HAY DESCANSO EN EL INFIERNO!"

La mujer entonces desabrochó la blusa de su espléndido vestido y exhibió ante su estremecida mirada un rollo de serpientes vivas retorciéndose en su seno, hiriéndola, clavándole los afiliados colmillos en su pecho. Otros siguieron su ejemplo. Vio que algunos tenían el corazón abierto, palpitando y sobre ellos destilaban gotas de metal derretido, ante lo cual se contorsionaban en desesperada agonía. En cada pecho vio cosas que no podía concebir ni describir, tan horrible era la visión. Se reían, cantaban y blasfemaban, tal como hacían en la tierra.

Luego escuchó una voz espantosa, sobrenatural, que decía: "Estos son los placeres del infierno", la cual retumbó burlonamente como un trueno distante. Vio a esos que les encantaba disfrutar de placeres pecaminosos en la vida. A compañeros de su licenciosa juventud corriendo como si fueran animales en celo, llamándole. Ni siquiera había alcanzado a pronunciar una palabra, cuando el alarido frenético de diez mil voces llegó hasta sus oídos dejándolo estupefacto de terror: "¡NO HAY DESCANSO EN EL INFIERNO!"

Boyle trató de cerrar los ojos, pero no podía, trató de acostarse y descansar en el pavimento, pero de inmediato fue impulsado con fuerza y se encontró sobre sus pies. Se vio obligado a contemplar el constante torrente de infortunio y horror. Su conductor se puso nuevamente a su lado. Boyle le dirigió la palabra, "¡Sáqueme de este lugar! ¡Por el Dios vivo, cuyo nombre tan a menudo he ultrajado, se lo suplico, se lo suplico!" "¿Pero todavía puedes mencionar su nombre?" - replicó su guía. "Está bien, vámonos entonces, pero en un año y un día volveremos a encontrarnos para no separarnos jamás".

En este momento Boyle se despertó, sintiendo que estas últimas palabras eran como letras ardientes de fuego impresas en su propio corazón. Fue incapaz de abandonar la cama por varios días. La impresión era tan profunda, que resolvió no asistir nunca más al club. Sus viejos amigos llegaron en tropel a su alrededor y usaron toda clase de tretas para hacer que regresara a su vida habitual. Finalmente, uno se ganó su confianza al fingir que sentía un disgusto similar con su antigua vida. A él Boyle le relató su sueño. El señuelo funcionó, porque ahora Boyle se veía confrontado con el temor de enfrentar el ridículo.

Cuando volvió nuevamente al club no encontró alivio. Se puso demacrado y canoso bajo el azote de su conciencia y el miedo al futuro. Trataba de rehuir la reunión anual porque el tiempo que le había concedido su guía estaba próximo a expirar, pero sus compañeros lo obligaron a asistir. Cada nervio de su cuerpo se retorció de agonía ante la primera frase del presidente al abrir la sesión: "Caballeros, este es un año bisiesto, por consiguiente, ha transcurrido un año y un día desde que celebramos nuestra reunión anual".

De haberse atrevido, Boyle habría salido a toda prisa del salón. Habría podido soportar con más facilidad la ira del Todopoderoso que la burla y el desprecio de sus compañeros. Lo acosaron con vino, pero su juicio era lúgubre y su risa diabólica. Cuando concluyó la reunión, montó su caballo y cabalgó en dirección a su casa.

Por la mañana, encontraron su caballo pastando tranquilamente al borde del camino y a unas pocas yardas de distancia yacía el cadáver rígido de Archibald Boyle. El sueño se había cumplido. El extraño guía vino por él en el plazo indicado.

 

Mejor es que renuncie

En un buque de transporte norteamericano, los soldados se reunieron alrededor de su capellán y le preguntaron: "¿Cree usted en el infierno?" "¡No, no creo!" - les respondió. Y le dijeron a coro los soldados: "Bueno, entonces, ¿podría por favor renunciar? Porque si no hay infierno, no lo necesitamos y si hay un infierno no queremos tomar el camino errado".

Christian Beacon


El remordimiento de un ateo

M. F. Rich, un ateo, clamó: "¡Preferiría que me colocaran sobre una estufa y estuviera achicharrándome por un millón de años, que ir a la eternidad con los terribles horrores que se ciernen sobre mi alma! He entregado mi inmortalidad por oro, y su peso hace que me hunda con desesperación ¿Cómo acabará todo esto? ¿Qué haré? Estoy perdido para siempre. Lo sé".


Prefería el infierno

Estas fueron las últimas palabras de Altamont el ateo: "Mis principios han envenenado a mi amigo, mi extravagancia ha dejado en la pobreza absoluta a mi hijo; mi falta de bondad asesinó a mi esposa. ¿Y hay otro infierno? ¡Oh, tú blasfemado, sin embargo más indulgente Señor Dios! El infierno es un refugio si me oculta de tu ira".


"No necesitas decirme"

Sir Francis Newport, el director de un club de ateos, le dijo a sus amigos reunidos alrededor de su lecho de muerte: "No necesitan decirme que no hay Dios, porque sé que hay uno, ¡y que estoy en presencia de su ira! No necesitan decirme que no hay infierno, ¡porque ya siento mi alma resbalar entre sus llamas! ¡Desgraciados, cesen sus palabras vacías acerca de que hay esperanza para mí! ¡Sé que estoy perdido para siempre!"

Sunday School Times

 

"¡Así que era cierto!"

Un artículo en un periódico se refería a una impactante historia en un libro anónimo de memorias publicado no hace mucho tiempo. El escritor conoció a la mujer que cuidó al profesor J. H. Huxley, el gran agnóstico, durante su última enfermedad. Ella le dijo que mientras yacía muriendo, el gran escéptico tuvo una visión invisible a los ojos mortales y mirando fijamente por un rato, susurró finalmente: "¡Así que era cierto!"

Reginald Kirby


La muerte terrible de Stalin

Esta fue la descripción que diera Svetlana Stalin de la muerte de su padre, la cual fue publicada en un periódico: "Mi padre tuvo una muerte difícil y terrible... Dios le garantiza una muerte tranquila, sólo a los justos... Cuando parecía que había llegado su último momento, él abrió los ojos de súbito y miró a todos los que estaban reunidos en la habitación. Era una mirada terrible, de un demente o quizá de furia y llena de miedo a la muerte... Luego levantó su mano izquierda como si estuviera señalando a algo desde arriba y trayendo una maldición sobre todos nosotros. El gesto estaba colmado de amenaza... Al momento siguiente... su espíritu se retorció violentamente libre de la carne".


"No me preocupa la muerte"

"No me preocupa la muerte", dijo el gran filósofo Epicuro. "Mientras yo soy, no hay muerte; y cuando hay muerte, no estoy. Por consiguiente, no me preocupa la muerte".


Ser hombre hasta el final

Lord Byron, un ateo hasta el fin, exclamó en su lecho de muerte: "¿Debo suplicar misericordia?" Después de una larga pausa añadió: "Llega, llega, no te debilites; debes ser hombre hasta el final".


Palabras de cristianos agonizantes

MARTÍN LUTERO: "Nuestro Dios es el Dios de quien proviene la salvación: Es el Señor por quien escapamos de la muerte".

JOHN KNOX: "Vivo en Cristo, vivo en Cristo, y la carne no tiene por qué temer a la muerte".

JUAN CALVINO: "Tú, Señor, me has herido, pero me siento abundantemente satisfecho, porque provino de tu mano".

JOHN WESLEY: "Lo mejor de todo es que Dios está con nosotros. ¡Adiós! ¡Adiós!"

CHARLES WESLEY: "Estaré satisfecho con su presencia, ¡satisfecho, satisfecho!"

BAXTER: "Tengo dolor; pero tengo paz, tengo paz".

PRESTON: "¡Bendito sea Dios! Aunque cambie mi lugar, no cambiaré mi compañía".

GOODWIN: "¡Ah! ¿Es esto la muerte? ¡Cómo le he temido como a un enemigo a este sonriente amigo!"

EVERETT: "¡Gloria, gloria, gloria!" Esta expresión la repitió durante 25 minutos, y sólo cesó con la vida misma.

WILLIAM CAREY, el misionero: "Cuando me haya ido, hablen menos del doctor Carey y más de su Salvador".

SUSANA WESLEY: "Hijos, cuando me haya ido, canten un cántico de alabanza a Dios".

LADY GLENORCHY: "Si esto es morir, es la cosa más placentera imaginable".

EDWARD PERRONET, pastor: "¡Gloria a Dios en las alturas de su divinidad! ¡Gloria a Dios en las profundidades de su humanidad! ¡Gloria a Dios en toda su suficiencia! En sus manos encomiendo mi espíritu".

JOHN PAWSON, ministro: "Sé que estoy muriendo, pero mi lecho de muerte es un lecho de rosas. No tengo espinas plantadas en mi almohada. ¡El cielo ya ha comenzado!"

ADONIRAM JUDSON: "No estoy cansado de mi trabajo, tampoco estoy cansado del mundo; sin embargo cuando Cristo me llame a casa, iré con el gozo de un niño que sale de la escuela".


¿Quién arrancó la flor?

Hay una inscripción en la lápida de un niño en un camposanto en Inglaterra, que dice: " ‘¿Quién arrancó esa flor?’ Exclamó el jardinero mientras caminaba en medio del jardín. Su compañero, su sirviente respondió: ‘El Maestro’. Y el jardinero quedó en paz".


Resumen

Hay muchas cosas, tanto del cielo como del infierno, que nosotros no sabemos, pero quiero destacar unas cuantas cosas sobre el infierno que sí, sabemos.

El infierno fue creado por Dios, tal como el resto de la creación y Dios lo creó para los ángeles rebeldes y para Satanás.

El infierno incluye fuego y azufre. Si esto es literal o no, poco importa, ya lo saben los que están allá y siguen llegando multitudes diariamente.

El infierno es un paradero temporal para los perdidos, porque luego, al concluir el juicio final, el mismo infierno y todos sus ocupantes, serán echados a otro lugar aun peor, que es el lago de fuego.

Nadie irá al infierno enviado por Dios, sino que cada uno escoge voluntariamente ese lugar.

Aquellos que ya están allá no están dormidos ni inconcientes ni siquiera sin cuerpos. Ellos hablan, sienten, tienen sed, lloran, imploran, planean, recuerdan a sus seres queridos que todavía viven aquí en la tierra y hasta oran y hacen planes evangelísticos.

En el infierno no hay un sólo incrédulo, todos son creyentes y ya no discuten si el infierno es real o es puro cuento.

El infierno está poblado de gente de todos los niveles sociales, intelectuales y de todas las religiones. Hay muchos"cristianos" también, incluso muchos protestantes. Algunos teólogos de renombre, líderes de movimientos como el Ecumenismo, jerarcas eclesiásticos, muchos canonizados, destacados oradores, escritores, hombres de radio y TV que han inundado el mundo y engañado a millones con un evangelio distorsionado y cargado de herejías.

Nadie irá al infierno por ser malo o pecador, porque si así fuera, todos estaríamos allá. Los que ya fueron, siguen yendo e irán, lo hacen por negarse a recibir a Jesucristo como Salvador personal. Los pecadores van al infierno voluntariamente, ellos mismos escogen ese lugar.

El infierno es, seguramente, el lugar donde mayor número de pecadores verdaderamente arrepentidos se concentran. Si los habitantes del infierno se hubieran arrepentido mientras estaban en sus cuerpos, sin duda ocuparían un lugar de privilegio en el cielo.

El infierno es eterno, quienes están allá ya no tienen ninguna esperanza. La esperanza de un condenado a prisión perpetua, es la muerte, pero la esperanza de quien está en el infierno es dolor eterno.

Nadie habló más acerca del infierno que el mismo Señor.

Hay muchas pruebas de conocidos enemigos de Dios, quienes a la hora de la muerte tuvieron tiempo para exclamar angustiosos la cercanía de un lugar de tormentos y tinieblas.

Si Ud. no quiere llegar jamás a ese lugar, debe recibir a Jesucristo, él es el camino al cielo. Ud. será salvo por la eternidad.

Hablando de Satanás, Dios dice: "Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán" (Is. 14:11). Aquí tiene Ud. su colchón y su cubrecama…

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