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¿Qué significa la nueva tolerancia?

La Escritura amonesta a los cristianos para que sean virtuosos.  El apóstol Pedro escribe: “Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor” (2 P. 1:5-7).  Por su parte, Pablo cita una lista similar de virtudes en Gálatas 5 y se refiere a ellas como “el fruto del Espíritu”: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gá. 5:22, 23).

El diccionario define la palabra «virtud» como «Cualidad personal que se considera buena y correcta... Buena conducta, el comportamiento que se ajusta a las normas o leyes morales».  Sin embargo, lo que hoy se promueve como virtud, no tiene nada de bueno, sino que amenaza con destruir la propia iglesia cristiana como un todo.

Una de las series y películas más populares en Estados Unidos es Viaje a las estrellas: La nueva generación.  En esta serie, una de las razas que integran esta civilización intergaláctica del futuro son los Borg, unas criaturas cibernéticas o ciborg, mitad humanos y mitad máquinas.  Son seres compuestos de elementos orgánicos y dispositivos mecánicos, que sirven para mejorar las capacidades de la parte orgánica mediante el uso de la tecnología artificial.

Según la saga, los Borgs no coexisten con otras formas de vida o culturas, sino que destruyen a las criaturas inferiores que encuentran y a las que consideran mejores las asimilan.  No tienen conciencia, ni ética.  Y no se detienen hasta haber destruido o asimilado a todos sus enemigos.

Claro está, todo esto es pura ficción, la ingeniosa creación de los productores de esta serie de televisión y películas.  Sin embargo, por increíble que le parezca, ellos tienen su contraparte en la cultura contemporánea, y es muy posible que esta contraparte haya infectado ya su comunidad, sus escuelas e iglesia, incluso sus propios hijos.

Pero... ¿Quiere saber qué es lo que se les dice a los niños día tras día y minuto tras minuto en las escuelas públicas, especialmente en Estados Unidos?  ¡Qué deben ser tolerantes!  Y suena bonito, ¿cierto?  ¡Muy animador, de una naturaleza muy positiva!  Cuando los niños les dicen a sus padres: «Escucha papá y tú también mamá: ¿Saben lo que nos dice la maestra?  ¡Que debemos ser tolerantes!  ¡Que nunca debemos criticar a nadie por esto u aquello, porque todos somos iguales!», muchos padres responden: «¡Ah, qué bueno!  ¡Es maravilloso!».

Sin embargo, si escucha esto, tenga mucho cuidado y preste mucha atención, porque el concepto de tolerancia que se le enseña hoy a los niños es muy diferente a lo que esta palabra en realidad significa, por el contrario se trata de una pendiente muy resbaladiza y profunda.

Pero... ¿Cómo puede algo que parece tan bueno, ser tan terrible?  Después de todo, ¿acaso la tolerancia no es una virtud necesaria para evitar los prejuicios, la intransigencia y el odio?  El problema radica en el hecho, que el concepto tradicional de tolerancia que todos conocíamos ha sido redefinido hasta transformarlo en perversión moral.  La tolerancia que conocíamos era el respeto por diferentes puntos de vista, religiones y estilos de vida.  Era la idea de tratar con dignidad y respeto a esos que no estuviesen de acuerdo con nosotros en diferentes conceptos fundamentales de la vida.

Este concepto tradicional de tolerancia es una de las piedras fundamentales de la democracia.  Fue lo que produjo la actitud de libertad y diversidad, una libertad que hizo posible que católicos, protestantes y judíos pudiesen vivir en paz en la mayor parte de este mundo.  Pero la nueva forma de tolerancia no es ninguna virtud, porque se basa en una mentira absoluta.  La mentira que sirve como su fundamento es la creencia que todos los valores, creencias y estilos de vida son igualmente válidos.

Es así como se ve la democracia igual a una dictadura.  El capitalismo no se considera mejor que el socialismo y el cristianismo tampoco es mejor que el islamismo, porque a fin de cuentas todos fuimos hechos por el mismo Dios y todos adoramos al mismo Dios.  ¡Qué gran ironía con esta nueva tolerancia!  Porque todo se tolera, ¡excepto el cristianismo!

El impacto religioso de esta “nueva tolerancia” tiene profundas implicaciones proféticas, porque está pavimentando el camino para la religión mundial del Anticristo.

•    La Biblia dice: “Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes.  No seáis sabios en vuestra propia opinión... Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres” (Ro. 12:16, 18).
•    La Palabra de Dios nos exhorta con estas palabras: “Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios” (Ro. 15:7).
•    El texto Sagrado nos deja bien claro, cómo debemos actuar los cristianos los unos con los otros y con esos fuera de la fe: “Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor” (Ef. 4:2).
•    “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Ef. 4:32).
•    “Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro.  De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros” (Col. 3:13).
•    “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gá. 6:10).
La tolerancia tradicional es perfectamente compatible con estas ordenanzas dadas en la Escritura, porque esto era lo que significaba la comprensión tradicional de la tolerancia.
•    Respetar y proteger los derechos legítimos de otros, incluso de esas personas con las cuales no estamos de acuerdo, y esos que son diferentes a nosotros.  En un sentido pasivo, la tolerancia tradicional significa «Que cada persona tiene su propia opinión». Fue ese respeto, lo que permitió que los cristianos se unieran con otros para tratar de acabar con la esclavitud en el siglo XIX, para proporcionarle refugio a los judíos cuando eran perseguidos por Hitler y los nazis, y para permitirles que fueran líderes en el movimiento de derechos civiles en Estados Unidos y en otros países.
•    Es el saber escuchar y aprender de otras perspectivas y trasfondos culturales.  Es perfectamente correcto que un jovencito cristiano asista, por ejemplo, a la celebración de bar mitzvah de un compañero de clases judío.  De paso, permítame explicarle que bar mitzvah es la expresión en hebreo para describir la ceremonia que tiene lugar cuando un adolescente judío (varón o mujer), llega a la mayoría de edad, considerándole responsable de sus actos.  Esta edad es los 13 años para los varones y 12 para las niñas.  También es correcto si alguien se quita los zapatos al entrar en un hogar japonés.  O si escucha en silencio cuando un compañero de escuela describe las tradiciones religiosas de su lugar de origen, aunque sean contrarias a sus propias creencias.
•    Debemos tratar de vivir pacíficamente con los demás, a pesar de nuestras diferencias, tal como nos amonestan los escritores sagrados:
*   “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (He. 12:14).
*   “...Busca la paz, y síguela” (Sal. 34:14b).
*   Tratar siempre de hacer el bien: “Engaño hay en el corazón de los que piensan el mal; pero alegría en el de los que piensan el bien” (Pr. 12:20).
*   Ser pacificadores: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt. 5:9).
*   Procurar siempre la paz: “...Busque la paz, y sígala” (1 P. 3:11b).
Sin embargo, esto no requiere que para alcanzar la paz sacrifiquemos nuestras convicciones y principios religiosos, sino que quiere decir, que «si es posible, en cuanto dependa de nosotros estemos en paz con todos los hombres».
•    Tolerancia es aceptar a otros sin tener en cuenta su raza, credo, nacionalidad o sexo.  Después de todo, el Señor Jesucristo, aunque judío, le habló con respeto y libertad a la mujer samaritana; compartió alimentos con los recaudadores de impuestos; e incluso tocó a leprosos, cosas que estaban estrictamente prohibidas para los judíos de su tiempo.  Cuando fue acosado por la mujer canaanita, a pesar de que los judíos eran enemigos históricos de los adoradores de Baal, Dagón y otros dioses falsos, Jesús la elogió por su fe y curó a su hija.

La tolerancia tradicional exhibe una amable aceptación en amor de las personas e individuos, sin someternos necesariamente a sus creencias o comportamiento.  Diferencia entre lo que alguien piensa o hace y la propia persona en sí.  Pero la definición actual, el concepto que se le está enseñando a los niños en las escuelas y a través de los medios noticiosos, es completamente diferente.

Probablemente el 80% de las veces que usted escucha esta palabra fuera de los muros de una iglesia verdaderamente bíblica, no se refiere a la tolerancia tradicional, sino a “la nueva tolerancia”. De hecho, está siendo promovida activamente por la Iglesia Emergente.  Tal como Stanley J. Grenz declara en su libro Un manual al posmodernismo: «Esta nueva tolerancia se basa en la creencia antibíblica de que la verdad es relativa a cada comunidad en la cual viven las personas, y que como hay muchas comunidades humanas, necesariamente hay muchas verdades diferentes». En otras palabras, lo que para una cultura es malo, para la otra es completamente normal.

Y tal como dice Don Closson del ministerio Probe: «Como existen descripciones múltiples de la realidad, ningún punto de vista puede ser verdadero en un sentido final... Como la verdad es descrita por el lenguaje y todo el lenguaje es creado por los seres humanos, toda verdad es producto de la humanidad».

Ahora, preste mucha atención aquí, porque el entender las consecuencias de este razonamiento antibíblico es crucial.  Si toda la verdad es creada por los humanos, y todos los humanos “son creados iguales”, tal como dice la Declaración de Independencia de Estados Unidos, entonces, esto quiere decir que TODAS LAS VERDADES SON IGUALES.

El filósofo español Fernando Savater, declara en la página 16 de su libro más reciente El mito nacionalista: «Tolerancia... la doctrina de moda, es que todas las opiniones son iguales.  Cada uno tiene su punto de vista, y todos deben ser respetados o alabados.  Eso quiere decir que no hay una forma racional de discernir entre ellos».

O tal como explica Thomas A. Helmbock, vicepresidente ejecutivo de la fraternidad nacional Lambda Chi Alfa, en la publicación oficial de la fraternidad: «La definición de nueva... tolerancia es que las creencias, valores tradicionales, estilo de vida y percepciones de la verdad de cada individuo, son iguales...  No hay jerarquía para la verdad.  Sus creencias y mis creencias son iguales, tienen el mismo valor, y toda verdad es relativa».

¿Entendió esto?  La nueva tolerancia es definida como un punto de vista en el que todos los valores, creencias y estilos de vida son iguales.  En las palabras de Edwin J. Delattre, decano de la Escuela de Educación de la Universidad de Boston, la nueva tolerancia involucra «la elevación de todos los valores y creencias a una posición digna de igual respeto».

Incluso hasta las cortes de justicia en Estados Unidos apoyan esta definición de nueva tolerancia.  El juez Danny Boggs, de la Corte de Apelaciones del Sexto Circuito, declaró en octubre de 1993: «Que no sólo los adherentes de todos los credos religiosos merecen derechos iguales como ciudadanos, sino que todos los credos son igualmente válidos como religiones».

En contraste con la tolerancia tradicional, la cual asegura que cada persona tiene el derecho a creer o decir que lo que piensa es correcto, lo que se le está imponiendo a los niños que crean, es que lo que cada individuo cree o dice es igualmente correcto y válido.  De tal manera ¡qué todos tienen igual derecho porque todas las creencias son iguales!

¡Pero eso no es cierto!  Delattre, en un comunicado enviado al Instituto de Joseph y Edna Josephson dice: «¡No todas las creencias, estilos de vida y verdades merecen el mismo respeto!... Hay que considerar su contenido... Los valores del Ku Klux Klan (el nombre adoptado por varias organizaciones en Estados Unidos, que predican la supremacía de la raza blanca, el antisemitismo, racismo, anticomunismo, xenofobia y el geocentrismo) no merece respeto, ni ningún otro grupo racista que abogue por supremacía.  Tampoco nos merecen respeto los valores y creencias de los carteles del crimen organizado que operan en Estados Unidos, ni los valores de un número incontable de individuos y grupos que tienen ambición de poder y la usan sin tener ninguna consideración por la moral».

La Biblia deja claro que no todos los valores, creencias, estilos de vida y verdades son iguales.
•    Enseña que sólo el Dios de la Biblia es el Dios verdadero: “Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno...” (Jer. 10:10a).
•    Que todas sus palabras son verdad: “La suma de tu palabra es verdad...” (Sal. 119:160a).
•    Y que si algo no está correcto ante los ojos de Dios, es porque está mal.  Tal como le dijo a Israel: “Y haz lo recto y bueno ante los ojos de Jehová, para que te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Jehová juró a tus padres” (Dt. 6:18).

Cabe aclarar aquí que este no sólo es el punto de vista de la cultura hebrea o de los cristianos de occidente, sino que de acuerdo con Dios es la verdad que gobierna sobre todas las culturas, y está revelada en la Biblia, su Palabra.

¿Vivir y dejar que otros vivan?

Una madre de familia preocupada nos envió una nota contándonos lo siguiente: «Recientemente asistí a una boda, la mayoría de los invitados eran personas jóvenes entre los veinte y tantos años.  Se trataba de chicos de buena familia, educados, con buenos trabajos, personas amables y cálidas.

Yo le comenté a mi hija: ‘Quiero ser bien honesta contigo, porque noto algo irregular hoy en este lugar.  Veo que las personas aquí reunidas, son amables, inteligentes, jóvenes extraordinarios, sin embargo la gran mayoría están viviendo juntos, sin haberse casado.  ¡Y no les molesta esto para nada!... ¿Qué es lo que está pasando?’.

Lo que me respondió mi hija que tiene 24 años, me dejó estupefacta, me dijo: ‘Mamá, tú no entiendes.  Mi generación es diferente a la tuya, somos más tolerantes.  Nosotros decimos: Dejemos que las personas vivan de la forma como mejor les plazca.  Decidimos por nosotros mismos lo que consideramos correcto e incorrecto, y dejamos que los demás hagan lo mismo’».

Este punto de vista no es la excepción hoy, sino la regla.  Incluso entre cristianos.  Un extenso estudio revela que la mayoría de los jóvenes en iglesias cristianas fundamentalistas creen que la nueva tolerancia es la enseñanza, que lo que es malo para una persona, no es necesariamente malo para otra.  Y lo que es peor, la investigación reciente llevada a cabo en Estados Unidos indica, que más de la mitad de personas en edad de retiro que asisten a las iglesias, comparten este mismo punto de vista antibíblico: De que no hay una norma que determine lo que es bueno y lo que es malo, porque el concepto de la verdad es algo personal.

Sin embargo, el impacto de esta peligrosa doctrina no se detiene allí.  Ya que como la nueva tolerancia enseña que todas las creencias, valores y estilos de vida son iguales, no es suficiente conque usted y yo vivamos y dejemos vivir a otros, sino que a fin de ser verdaderamente tolerantes, debemos estar de acuerdo con la posición de la otra persona, aceptar que es tan válida como la nuestra.  Debemos apoyar las creencias y comportamientos de todos, así sean homosexuales, hindúes o alcohólicos.

Pero... ¿Cómo influye esto en el punto de vista de los niños respecto a la verdad?  Socava la propia esencia y significado de la verdad absoluta.  Cuando su niño acepta esta idea de que debe aceptar como igual a personas con diferentes estilos de vida y creencias, al mismo tiempo tiene que aceptar que no hay ninguna verdad absoluta, ni malo ni bueno.  Cualquiera que se somete a esto pierde su habilidad para distinguir entre lo bueno y lo malo.  Eso sin mencionar que “Jesús... dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Jn. 14:6).  ¡Y esto no se trata de una opción, sino de una verdad absoluta!

Vea con cuidado lo que declaran los proponentes de la nueva tolerancia.  Dice el doctor James Banks, en su libro Una introducción a la educación multicultural: «La educación multicultural es inclusiva... Un montón de personas están en las márgenes de la sociedad debido a su raza, clase, género u orientación sexual.  La educación multicultural es llevarlos a todos al centro, haciendo una nación de muchas personas... Hacer lo que podamos para validar sus experiencias».

Note que el doctor Banks dice que hay que llevar a las «personas que están en las márgenes de la sociedad» al centro, y que debemos «hacer lo que podamos para validar sus experiencias».  Es claro que sugiere que no es suficiente con aceptarlos, sino que debemos aprobar, apoyar y legitimizar sus experiencias.  Eso quiere decir aceptar sus valores, creencias, estilos de vida, así sea que estén involucrados en un comportamiento o estilo de vida detestable.

La “nueva tolerancia”, exige no sólo respeto, sino apoyo y alabanza.  Tal como dijera un comediante en un programa de televisión: «Cuando éramos niños, todos sabíamos de la existencia de los homosexuales, pero ellos se ocultaban avergonzados.  Luego en la década de 1970 empezaron a salir del clóset.  Entre las décadas de 1980 y 1990, en Estados Unidos comenzó a dárseles preferencia en los lugares de trabajo por considerarlos una minoría.  En la actualidad se les alaba y se les elogia por tener una mente abierta y atreverse a practicar abiertamente un estilo de vida diferente». Y este hombre prosiguió a plantear una pregunta muy interesante: «¿Y qué pasará después de esto?  ¿Será que a nuestros hijos y nietos los obligarán a practicar la homosexualidad?». Porque ya no sólo tenemos que respetar a los homosexuales, bisexuales, transexuales y transgéneros, sino que para ser verdaderamente tolerantes hay que apoyar y alabar el estilo de vida de ellos.  Si nos rehusamos a hacerlo, somos intolerantes.

Por ejemplo, en el infame Currículum Arco Iris redactado para las escuelas públicas en la ciudad de Nueva York, a los maestros de primer grado se les instruye para que estén conscientes de la variada estructura familiar (específicamente de los hogares integrados por homosexuales y lesbianas), y que los niños «deben estar bien al tanto del aspecto positivo de cada tipo de hogar».  El escritor John Leo dijo en un artículo publicado en la revista U.S. News and World Report, «que las metas de tales enseñanzas son una contribución hacia una nueva ética que requiere aprobación y apoyo».

Esta demanda por alabanza y apoyo a las creencias, valores y estilos de vida de otras personas, es lo mismo que requiere una universidad en Massachusetts, cuyo primer requisito es que el líder del club bíblico, «sea abierto y acepte la homosexualidad y todas las creencias religiosas antes de permitirle dirigir el club en la universidad». La política de esta universidad, no es sólo permitirle al líder del club bíblico que viva y deje vivir a otros, sino que exige que el líder apruebe todo comportamiento y creencia antibíblica.

Como los Borg, la raza cibernética de la serie Viaje a las estrellas: La nueva generación, quienes no descansan hasta que todos sus enemigos son destruidos o asimilados, los proponentes de la nueva tolerancia no descansan, sino que cada día siguen presionando más y más en las escuelas, en su comunidad, en sus niños y en las iglesias, hasta obligar a todos a que compartan su punto de vista.

En la actualidad, en más de cien países en el mundo se celebra el Día Internacional del Orgullo Gay, que incluye lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales y transgéneros.  Se realizan desfiles y una serie de eventos para instar por la tolerancia y la igualdad.  Tal celebración tiene lugar el 28 de junio o bien el primer sábado posterior al 28 de junio, fecha en que se conmemoran los disturbios de Stonewall, ocurridos en Nueva York en 1969, los que marcan el inicio de la liberación homosexual.  En algunos países la fecha original puede cambiar, si la misma coincide con eventos masivos de otra naturaleza o elecciones políticas.

La celebración se lleva a cabo acompañada con coloridos desfiles, que coinciden en el hemisferio norte con el inicio del verano.  Los símbolos del orgullo gay, la bandera con los colores del arco iris y los triángulos rosas, se exhiben en abundancia en estas fiestas.  En las celebraciones suele darse cabida a actividades que exceden al jolgorio.  Los temas recurrentes en estas fiestas son la aceptación de los matrimonios entre homosexuales, y el establecimiento de la homoparentalidad: la adopción de hijos por parejas homosexuales, los cuales han ido politizándose fuertemente, convirtiéndose en un instrumento de presión política a los gobiernos en favor de los homosexuales y contando con una fuerte participación de grupos de izquierda, que han asumido las demandas de los gays como propias.

El apoyo a los homosexuales de parte del gobierno es tal, que el miércoles 17 de junio de 2009, el presidente norteamericano anunció una ampliación de las mismas prestaciones sociales que se le otorgan a los matrimonios legales, a las parejas del mismo sexo entre los empleados federales.

La intolerancia contra el cristianismo

Pero las cosas no acaban allí, porque esta nueva tolerancia que todo lo tolera, es intolerante con otras cosas.  Por ejemplo, ha creado un clima en el cual las personas no pueden ya decir que el asesinato sistemático de seis millones de judíos, llevado a cabo por Hitler y sus secuaces, ¡fue algo malo!

O considere el caso registrado en el libro Cristianismo bajo ataque, de varias enfermeras en los hospitales de Ohio, cuyos superiores las trataron de obligar a participar en “procedimientos de abortos terapéuticos” a pesar de la protesta de ellas que se negaban a intervenir por ser esto contrario a sus creencias religiosas.

Este mismo libro relata lo ocurrido a unos estudiantes de una universidad de California, quienes fueron llamados “ignorantes” y se les pidió que abandonaran la clase de física porque aseguraron que creían en que había suficiente evidencia científica que demostraba la creación.

O lo que le ocurrió al empleado en un hospital de Texas, a quien se le ordenó someterse a un psicoanálisis... porque le estuvo hablando de Cristo a uno de sus supervisores.

Pero veamos un poco más acerca de la “nueva tolerancia” y su impacto negativo en el mundo occidental y la Iglesia.  En enero de 2007, Christian Vanneste, un miembro del partido gobernante del parlamento francés fue multado con cuatro mil dólares, por decir que «la homosexualidad es inferior a la heterosexualidad, y que era peligroso para la humanidad si esta presión se llevaba hasta su límite».

¡Esto es verdad!  Pero el atreverse a expresar una verdad innegable, desata la ira de los políticos y las cortes de justicia, en su celo por proteger los sentimientos de un grupo, al cual hoy debemos favorecer y consentir.

El 10 de octubre de 2004, en Filadelfia, once cristianos evangélicos fueron arrestados y encarcelados por haber ministrado pacíficamente en el nombre de Cristo durante un desfile de homosexuales.  Cuatro de estos creyentes leían versículos bíblicos mientras caminaban en una vereda pública.

En Alemania, otro ministro fue amenazado con cárcel por haber criticado públicamente a los que practican el aborto y en Holanda los fornicadoresy los adúlterospertenecen a una clase protegida y no pueden ser criticados.

El 6 de octubre de 2005, el servicio de noticias LifeSiteNews informó, que en Canadá el debate en el Parlamento había ido más allá del «matrimonio entre parejas del mismo sexo» y ahora van a decidir por medio del voto, prohibir la libertad de expresión contra esos que se oponen al homosexualismo.  Son cientos los ejemplos y abusos de esta categoría que tienen lugar en el mundo prácticamente a diario, y todo en defensa de la nueva tolerancia.

Decía otra noticia publicada por la CNA el 15 de diciembre de 2006: «Sidney, Australia - En la Corte Suprema de Victoria en Australia se llevó a cabo la apelación de dos pastores australianos quienes estaban a punto de enfrentar la cárcel por haber hecho comparaciones públicamente entre el cristianismo y el islam.

La corte falló en favor de Daniel Scott y Danny Nalliah, quienes previamente fueron acusados por el Tribunal Administrativo y Civil de Victoria, de ‘difamar el islam’ con sus comentarios públicos.

En el año 2004, el tribunal determinó que los pastores habían violado el Acta de Tolerancia Racial y Religiosa de Victoria.  Juzgaron que las creencias de los pastores cristianos eran interpretaciones ‘ofensivas’ e ‘irrazonables’ de las enseñanzas islámicas.  La corte determinó que estos pastores tenían que disculparse por su sermón, y que si se rehusaban a cumplir tendrían que enfrentar la prisión».

Estos hermanos fueron víctimas de una ley miope que pretende promover la tolerancia, pero que no tolera absolutamente nada que tenga que ver con el cristianismo.

En diciembre de 2006, un pastor de California obtuvo una gran victoria, después que un individuo musulmán lo acusó de crimen de odio por un folleto que el ministro estaba distribuyendo.

El pastor Audie Yancey, un militar retirado de la marina con veinte años de servicio, tuvo que comparecer ante el Concilio de la Ciudad de Palmdale sosteniendo una copia del Corán en una mano y en la otra un folleto cristiano que ilustraba los ataques terroristas ocurridos el 11 de septiembre del año 2001.

El folleto exhibía una fotografía de una bandera estadounidense y debajo las palabras: «Recuerde el 11 de septiembre: En el nombre de Aláh ellos trajeron destrucción y muerte a miles.  En el nombre de Jesucristo usted puede tener vida eterna».

Un clérigo musulmán que vio lo que Yancey estaba haciendo se puso en contacto con la Fuerza de Tarea Nacional de Relaciones Humanas del Valle Antelope y presentó una queja formal.  En el documento se acusaba a Yancey de cometer un crimen de odio por distribuir 200 de estos folletos.

Creemos que un cristiano no necesita exhibir o usar símbolos que de alguna forma luzcan cristianos para demostrar su adhesión a Cristo, sin embargo asombra ver cómo en esta “nueva tolerancia”, el fotógrafo Andrés Serrano, fue ganador de un premio por una fotografía que tituló «Orina-Cristo», en la cual aparece un crucifijo sumergido en la orina del propio autor.

El teleevangelista Jerry Falwell alertó unos años antes de su fallecimiento, sobre «la muerte inminente de la Navidad ante el asalto de los izquierdistas y humanistas» entre los cuales citó a la Unión Americana para las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en ingles).

Desde hace ya varios años las navidades se han convertido en un tema tabú en Estados Unidos.  Al árbol de Navidad que se coloca tradicionalmente en el Capitolio, ahora se le llama «Árbol de Fiesta». Lo mismo ocurre con los adornos y los villancicos, incluso ya no se puede decir «Feliz Navidad» para no ofender a nadie, sino «Felices fiestas».

Los conflictos sobre las celebraciones navideñas son el tema de un libro que se publicara recientemente titulado La guerra contra la Navidad, escrito por el periodista John Gibson, el cual describe cómo han aumentado en Estados Unidos las restricciones a la Navidad, a pesar del hecho que la población es mayoritariamente cristiana.

En las escuelas, los árboles de Navidad son denominados comúnmente «Árboles de la amistad», o «Árboles de fiesta».  Los niños no pueden tener celebraciones de Navidad, en su lugar conmemoran las «Fiestas de invierno».  Según dice el señor Gibson, algunas escuelas hasta han prohibido los colores tradiciones del rojo y el verde en su celo por cambiar la Navidad por una celebración invernal.

Gibson comenta que la mayoría de los que están a la vanguardia en la prohibición de las Navidades son «cristianos liberales con complejo de culpa», quienes abogan por la separación de la Iglesia y el estado; humanistas y relativistas culturales declarados, quienes además cuentan con el respaldo legal de organizaciones como la Unión Americana para las Libertades Civiles.

Lo más curioso de todo, es que sólo el cristianismo es el objetivo de esta intolerancia.  Las celebraciones hindúes, musulmanas o judías, no se consideran una amenaza, sino un signo de la diversidad cultural.  En contraste, cualquier exhibición pública de los símbolos o fiestas cristianas se considera un ataque en contra de los demás grupos, al tratar de imponer creencias.  El libro recopila ejemplos de los lugares en donde los símbolos de la Navidad han sido eliminados.

En Covington, Georgia, en el año 2000, se prohibió que pusieran la palabra «Navidad» en el calendario, para identificar el período de vacaciones en diciembre, aduciendo que era inconstitucional y que representaba un mensaje hostil para las familias no cristianas.

En el año 2001, en la ciudad texana de Plano, las escuelas primarias prohibieron cualquier símbolo de la Navidad.  Las vacaciones de diciembre definitivamente ya han sido privadas de su título de «Fiestas de Navidad», convirtiéndose en la «Fiesta de invierno».

En este mismo año, las autoridades escolares prohibieron a los estudiantes escribir «Feliz Navidad» en las tarjetas de felicitación que intercambian con sus compañeros estudiantes.  Tampoco los vasos, platos y servilletas pueden exhibir el color rojo ni el verde, porque son considerados símbolos de la Navidad.

Durante las últimas dos décadas, una escuela en la ciudad de Mustang en Oklahoma, ha celebrado un desfile que incluía un pesebre y también referencias a Kwanzaa (una festividad cultural afroamericana) y a Hanukkah (la fiesta judía de las luces).  En diciembre de 2008, se debatió públicamente el contenido de este desfile de Navidad por miedo a posibles acciones legales.  Como resultado, Kart Springer, el superintendente de las escuelas, dio la orden de remover el pesebre del desfile, pero sí permitió que el resto de elementos religiosos no cristianos permanecieran.

En Kirkland, estado de Washington, en una escuela pública se canceló la representación teatral de una obra navideña de Charles Dickens, porque podría ofender a los estudiantes no cristianos.

En Denver, Colorado, se prohibió que los miembros de una iglesia cantaran villancicos navideños e himnos religiosos durante el desfile anual de la ciudad.

En Maplewood, New Jersey, se prohibió que las bandas y coros de las escuelas secundarias tocaran música navideña.

Esta presión ha llevado a muchas escuelas a erradicar algunos símbolos religiosos por temor a acciones legales.  Los establecimientos incluso, están usando eufemismos como «Árbol de vacaciones» en vez de «Árbol de Navidad».

Sin embargo, las cosas son muy diferentes cuando se trata de la festividad pagana y diabólica de Halloween, cuando las calles, establecimientos comerciales, escuelas y las ciudades como un todo, están saturados con los adornos y horribles decoraciones de esta celebración.

Pese a toda esta intolerancia contra el cristianismo, el Tribunal Supremo de Estados Unidos nunca ha declarado que el árbol de Navidad sea inconstitucional o que deba prohibirse el cantar villancicos.  Igualmente, nunca ha dicho que utilizar la palabra «Navidad» en un documento público sea inconstitucional.  No obstante, todo esto ha sido removido ya de la cultura norteamericana.

El tiempo es breve

¡Jesús vendrá pronto!  Leemos en Salmos 2:9 y Apocalipsis 2:17 que vendrá para gobernar “con vara de hierro”.  En ese tiempo no se tolerará el mal y el resultado será que el mundo estará colmado con paz, equidad y justicia, como las aguas cubren los mares.

Conforme nosotros esperamos Su retorno, no debemos ceder ante la “nueva tolerancia”. La Escritura dice: “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada?  No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.  Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder” (Mt. 5:13, 14).  Eso significa que debemos ponernos de pie y hablar en favor de la justicia:

•    “Los que amáis a Jehová, aborreced el mal; él guarda las almas de sus santos; de mano de los impíos los libra” (Sal. 97:10).
•    “¿Quién se levantará por mí contra los malignos?  ¿Quién estará por mí contra los que hacen iniquidad?” (Sal. 94:16).
•    “El amor sea sin fingimiento.  Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Ro. 12:9).
•    “Aborreced el mal, y amad el bien, y estableced la justicia en juicio; quizá Jehová Dios de los ejércitos tendrá piedad del remanente de José” (Am. 5:15).

Todas estas Escrituras enseñan claramente que debemos decirles con valor a las personas, que hay un Dios que odia el pecado, y que lo odia tanto que envió a su Hijo unigénito para que expiara el castigo que merecíamos y así pudiéramos reconciliarnos con Él.

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