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El calvinismo

El calvinismo nunca me ha parecido bíblico por un buen número de razones.  Con el paso de los años, he discutido privadamente y en detalle  mis considerables objeciones con varios amigos partidarios de esta doctrina.

  Gracias a Dios, a pesar de nuestras serias diferencias y el hecho de que somos incapaces de resolverlas, nunca ha habido algo que lamentar.  Seguimos siendo buenos amigos hasta este mismo día, simplemente evitamos este tema cuando tenemos compañerismo los unos con los otros.

Duane Edward Spencer, dice en su libro Los cinco puntos del calvinismo a la luz de la Escritura, que es bien cierto que «a lo largo de la historia muchos de los grandes evangelistas, misioneros y sólidos teólogos han apoyado... la doctrina de la gracia conocida como calvinismo».  El predicador R. C. Sproul, declara en su libro Escogido por Dios, «...que los titanes de la erudición cristiana clásica, fueron y son calvinistas».

También se asegura que aunque muchos no lo han hecho público, la gran mayoría de los líderes evangélicos en Estados Unidos, apoyan cierta forma de esta doctrina.  Sea cual fuere el caso, pronto descubrí que se estaban imprimiendo más libros que promovían el calvinismo, de lo que había imaginado.  Generalmente son producidos por las casas de publicaciones cristianas más importantes, y su número e influencia están creciendo rápidamente.

La Biblia de estudio en inglés New Geneva, con la introducción escrita por Sproul, e impresa por la casa de publicaciones Thomas Nelson en 1995, promueve el calvinismo agresivamente en sus notas marginales de los pasajes claves, y le llama “verdad reformadora”.  Esa atrevida frase iguala a la Reforma con el calvinismo, una proposición que es casi aceptada universalmente entre los evangélicos hoy.  En esta serie de artículos discutiremos si esto es o no es verdad, lo cual sin duda será de gran importancia.

El significado de nuestra preocupación tiene peso adicional por el hecho de que sus proponentes incluso aseguran que «el calvinismo es cristianismo bíblico puro en su expresión más clara y perfecta».  El doctor James Kennedy ha dicho: «Soy presbiteriano porque creo que el presbiterianismo es la forma más pura del calvinismo».

John Piper dice así en su libro La búsqueda de la gloria de Dios en la salvación: «Las doctrinas de la gracia, la depravación total, la elección incondicional, la expiación limitada, la gracia irresistible y la perseverancia de los santos, son los hilos y el tejido del evangelio bíblico amado por tantos santos por los siglos».

Tal parece entonces, que esos que no enseñan el calvinismo no predican el evangelio, lo cual verdaderamente es una seria acusación.  El gran teólogo Charles H. Spurgeon fue muy enfático al afirmar que ningún cristiano inteligente podía considerar cualquier otra posición.  Y dice en el libro Autobiografía de Charles H. Spurgeon: «Yo no le pregunto si cree o no en el calvinismo.  Es posible que no.  Pero usted creerá en él antes de entrar en el cielo.  Estoy persuadido que así como Dios ha lavado sus corazones, de la misma manera lavará sus cerebros antes de que entren al cielo».

Estas palabras mayores son impresionantes, especialmente por provenir de Spurgeon.  John H. Gertsner escribe en su biografía de Spurgeon: «Creemos como el gran predicador bautista Charles Haddon Spurgeon, que el calvinismo es sólo otro nombre para el cristianismo».  Una vez más, si el calvinismo es el cristianismo verdadero, ¿significa esto que los no calvinistas no son cristianos?

Claro está, podría citar muchos otros líderes cristianos de igual estatura en la historia de la Iglesia, tal como Dwight L. Moody, quienes sostuvieron opiniones opuestas.  Norman F. Douty, enumera a más de 70 líderes cristianos que se oponían al calvinismo, entre ellos Richard Baxter, John Newton, John y Charles Wesley, John Bunyan, Handley Carr, Glyn Moule y otros.  Un estudio de la historia de la Iglesia primitiva revela que las doctrinas calvinistas eran desconocidas durante los primeros tres siglos de la Iglesia.

Dice en el libro El grado de la expiación de James Morrison, que el obispo Davenant, uno de los más grandes expertos sobre historia eclesiástica declara: «...Puede afirmarse con certeza que antes de la disputa entre Agustín y Pelagio, no había pregunta con respecto a la muerte de Cristo, si se extendía a toda la humanidad o se limitaba sólo a los elegidos... Que yo sepa ninguna palabra tuvo lugar entre los padres de la Iglesia respecto a la exclusión de cualquier persona por decreto de Dios.  Ellos estuvieron de acuerdo en que de hecho es beneficiosa sólo a esos que creen, sin embargo en todas partes confiesan que Cristo murió en favor de toda la humanidad...

Agustín murió en el año 429 de la era cristiana, y hasta este día, no hay por lo menos ni la más remota evidencia de que algún cristiano jamás soñara de una propiciación sólo para los elegidos.  Incluso después de él, la doctrina de una propiciación limitada se fue propagando lentamente, y fue recibida parcialmente».

Hoy prevalece una creciente división sobre este asunto.  La mayoría de calvinistas insisten en que el Señor Jesucristo murió sólo por los elegidos.  Por otra parte, IFCA Internacional, un grupo de unas 700 iglesias evangélicas independientes y 1.200 pastores, algunos de ellos calvinistas, proclaman en su declaración de fe: «Creemos que el Señor Jesucristo murió sobre la cruz por toda la humanidad... para lograr la redención de todos los que confían en Él...»

El propio Spurgeon, tan citado a menudo por los calvinistas para apoyar su punto de vista, rechazó la “expiación limitada”, en donde yace el propio corazón del calvinismo siguiendo inevitablemente a sus otros puntos, y lo hizo así en un lenguaje inequívoco: «Sé que hay algunos que piensan que es necesario para su sistema de teología limitar el mérito de la sangre de Jesús: si mi sistema teológico necesitara tal limitación, lo arrojaría al viento.  No puedo, no puedo permitir que tal pensamiento tenga cabida en mi mente, me parece muy cerca, muy parecido a la blasfemia.  En la obra consumada de Cristo veo un océano de mérito; mi plomada no encuentra fondo, mis ojos no disciernen playa... Si se tiene una Persona divina para una ofrenda, no es consistente concebirla de valor limitado; la limitación y la medida son términos inaplicables al sacrificio divino».

Promoción agresiva

Los calvinistas están insistiendo cada vez más en que sus dogmas peculiares representan la fe de «los que llevaron a cabo la Reforma», y que deben ser aceptados por todos los cristianos evangélicos como cristianismo verdadero, y como la expresión bíblica del evangelio.  Es cierto que creen en algunas doctrinas en las que todos los creyentes estamos de acuerdo.  Asimismo, casi todos los evangélicos piensan que ellos coinciden en muchas cosas, con excepción de unos pocos malentendidos, pero de hecho no es así.  También hay otros aspectos con respecto a la Iglesia, Israel y el retorno de Cristo, sobre los cuales, quienes creemos en el rapto inminente de la Iglesia nos opondríamos fuertemente.  Sin embargo, esto último no tiene nada que ver con el evangelio y por consiguiente no vamos a tratarlo aquí.

En el año 2000, la Alianza de Reformas Cristianas se reunió en Londres y envió este mensaje a los evangélicos en todo el mundo: «Nosotros por lo tanto, invitamos a todos los que se llaman evangélicos para que ratifiquen su fe una vez más en conformidad con el testimonio de la Escritura y en continuidad con el testimonio histórico de la Iglesia».  Por «testimonio histórico de la Iglesia», ellos se refieren a las doctrinas peculiares que provienen de Agustín tal como fueran interpretadas y expandidas por John Calvino y las cuales fueron en un tiempo impuestas por la fuerza por una iglesia estado controlada por los calvinistas, sobre todo en Inglaterra, Escocia y otras partes de Europa.

¿Está la salvación disponible para todos?

Fue el Creador quien determinó por voluntad propia proveer salvación.  Él concibió un plan y señaló un grupo de reglas para satisfacer su justicia.  Es necio imaginar que el hombre puede establecer los requerimientos para la salvación e imponérselos a Dios.  No es menos obvio deducir que el creador por ser Dios, tiene la prerrogativa de ofrecer salvación a quien desee.

Dios le dijo a Moisés: “...y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente” (Ex. 33:19b).  Esta declaración es a menudo mal entendida y mal empleada, porque el Señor no está afirmando que tendrá misericordia y será clemente con unos y no con otros, sino que simplemente afirma que la gracia y la misericordia son iniciativa suya.  Uno no puede exigirlas ni tampoco Él tiene obligación de extendérselas a nadie.  La Escritura deja bien claro que la salvación sólo llega al hombre por la gracia y misericordia de Dios:

•   “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Ef. 2:8).

•   “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo” (Tit. 3:5).

Tales textos abundan en la Escritura.  Este es el mensaje bíblico claro de principio a fin.  Como la salvación es por gracia no se puede ganar, merecer o exigir sobre ninguna base.

Por su propia naturaleza, la gracia y la misericordia necesitan ser extendidas a todos, pero pueden ser otorgadas a cualquiera que a Dios le plazca.  Sin embargo, lejos de indicar que su gracia está limitada, porque decidió salvar sólo a unos pocos elegidos y proveyó la salvación únicamente para ellos, la Biblia dice claramente: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.  Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Jn. 3:16, 17).

A fin de llevar a cabo la salvación para todos, Cristo el Cordero de Dios vino para quitar “...el pecado del mundo” (Jn. 1:29).  Ese mismo pensamiento es presentado a través de toda la Escritura.  En efecto, Dios declara en forma repetida que es clemente y misericordioso para con todos.  Lo mismo es con su amor, del cual fluyen su gracia y misericordia, sin parcialidad extendiéndose a toda la humanidad.

Además, en contraste a los cientos de lugares literales en donde se expresa claramente el amor de Dios para todos los israelitas, quienes en su mayoría le rechazaron, la Biblia no declara en ningún texto que el Señor no ama ni desea la salvación de todos.  Tampoco encontramos un versículo en la Escritura que indique que el amor y salvación de Dios se limitan a unos pocos elegidos.  Si este fuera el caso, sin duda estaría claramente expuesto en algún lugar a fin de evitar confusión, en vista de los muchos pasajes en donde está declarado exactamente lo opuesto.  Incapaces de encontrar tales textos en la Escritura, los calvinistas se ven forzados a afirmar que cuando Dios manifiesta su deseo por ofrecer salvación, palabras tales como «el mundo», «cualquiera», «quienquiera», «pecadores» o «todos los hombres», de hecho significan «los elegidos».

Soberanía y salvación

Aunque no podemos exigir que Dios nos libre del castigo que prescribe su ley para el pecado, y aunque él no está obligado a proveer salvación para nadie, la Biblia una y otra vez deja claro que su propósito es que toda la humanidad sea salva:

•   “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Jn. 3:16).

•   “El cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.  Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos...” (1 Ti. 2:4-6).

•   “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Ap. 22:17).  Todos estos textos suenan como una oferta genuina que puede ser aceptada o rechazada.

Es igualmente claro que no todos son salvos.  ¿Cómo puede ser esto posible si Dios en su soberanía desea que todos sean salvos, tal como parece implicar la oferta de salvación?  ¿Puede un Dios soberano “...que hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Ef. 1:11), expresar simplemente su voluntad en una oferta que el hombre puede aceptar o rechazar a voluntad?

¡Por qué no!  Sin duda un mandamiento es superior a una oferta, a pesar de todo, los diez mandamientos que Dios le dio a Moisés en el monte Sinaí y que ha escrito en cada conciencia humana, son quebrantados de continuo por la propia voluntad del hombre.  La soberanía de Dios de ninguna manera se socava si algunos aceptan su oferta de salvación y otros la rechazan, como tampoco cuando miles de millones de seres humanos desobedecen de continuo los diez mandamientos.

La expresión “el que quiera”, siempre significa cualquier persona.  Es algo que se comprende universalmente en una forma que es difícil mal interpretar.  Sin embargo, el calvinismo requiere que en ciertos lugares “el que quiera” de hecho signifique «los elegidos».

En esos pasajes en que se remplaza “el que quiera” o “cualquiera” por «los elegidos», no hay nada en el texto o contexto que incluso sugiera tal cambio.  La única razón para imponer tal reinterpretación es para defender el calvinismo, el cual colapsaría si se aceptara el significado normal para “el que quiera” o “cualquiera”.

Las palabras que aparecen traducidas en nuestra Biblia como “cualquiera”, “quienquiera”o las expresiones “el que quiera”, “todo aquel”,  se encuentran 183 veces en 163 versículos de la Escritura, comenzando con “...cualquiera que matare a Caín...” (Gn. 4:15), y concluyendo con “...el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” de Apocalipsis 22:17.  El significado es justamente tan inequívoco en la Biblia como lo presenta el diccionario.  “Cualquiera, todos, el que quiera, o todo aquel” implican claramente todos sin excepción:

•   Lo encontramos en esta advertencia: “...porque cualquiera que comiere leudado...” (Éx. 12:15).

•   En esta promesa de recompensa: “...El que primero (‘cualquiera que’ en el texto original) derrote a los jebuseos será cabeza y jefe...” (1 Cró. 11:6).

•   En las veintenas de otros ejemplos, están “...todo el que lo oyere, le retiñan los oídos” (Jer. 19:3); “y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo...” (Jl. 2:32).

Ni una sola vez en las 183 menciones en la Biblia, hay una sola razón para imaginar que estas palabras y frases se refieren a otra cosa diferente.  Pero en esos pasajes en donde se ofrece la salvación a “cualquiera, quienquiera, el que quiera, o todo aquel” que crea y reciba a Cristo, el calvinismo insiste que la misma palabra hebrea o griega, cambia su significado para convertirse en «los elegidos».

El versículo más conocido de la Biblia, expresado por el Señor Jesucristo a Nicodemo, un buscador sincero de la verdad, es una promesa de vida eterna, “...para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Jn. 3:16).  Las últimas palabras de Jesús registradas en la Biblia, son: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.  Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Ap. 22:16, 17).

Una distorsión de la soberanía de Dios

La clave del calvinismo es la doctrina de la depravación total del hombre, por lo tanto es necesario que entendamos que detrás de esta creencia se encuentra algo más fundamental: la grave incomprensión respecto a la soberanía de Dios.  C. Greeg Singer nos recuerda en su libro John Calvino: Sus raíces y frutos, «que el secreto de la grandeza de la teología de Calvino yace en su comprensión de la enseñanza bíblica de la soberanía de Dios».  Pero de hecho, él no captó la enseñanza bíblica, sino que la distorsionó.  El calvinismo coloca tal énfasis en la soberanía que priva al hombre de cualquier oportunidad real.

El calvinismo disminuye el poder soberano de Dios, porque si Dios no puede controlar un universo en el cual hay genuino libre albedrío, entonces su poder verdaderamente es limitado.  En la raíz del calvinismo está la creencia errónea de que el libre albedrío del hombre y la soberanía de Dios no pueden coexistir.  Calvino declaró que «la voluntad del hombre no puede resistir la voluntad de Dios».

Si es así, entonces cuando alguien es inicuo, es porque Dios así lo determinó.  Por consiguiente, si el hombre no puede rechazar el amor de Dios, tampoco puede amarlo.  Al negar la libertad genuina para elegir, el calvinismo afirma que es imposible que el hombre por sí mismo pueda amar a Dios con su corazón.  De tal manera que no es su rechazo a Cristo, sino la decisión soberana de Dios en una elección incondicional lo que hace que miles de millones pasen la eternidad en el lago de fuego.

El eslabón más débil en la teología de Calvino, es que contradice la voluntad de Dios revelada en la Biblia.  Los cinco puntos esbozados en su enseñanza son los siguientes:

1.  La depravación total del hombre.

2.  La elección incondicional de parte de Dios.

3.  La expiación limitada por parte de Cristo.

4.  La gracia irresistible del Espíritu Santo, y

5.  La perseverancia de los creyentes en la salvación.

No se puede afirmar con certeza que fue Calvino quien enunció esos cinco puntos como tales, o si los mismos fueron formulaciones de sus seguidores, basados en sus enseñanzas.  Según los calvinistas estrictos, tal como los seguidores de la Tradición Reformada de Holanda, y otras tradiciones reformadas y presbiterianas, la muerte del Señor Jesucristo en la cruz del Calvario se limita puramente, en cualquiera y en todos sus aspectos, sólo a los elegidos, los salvos o creyentes en Cristo.  Aseguran que no tiene nada que ver con los no salvos, con las personas no elegidas del mundo.

De acuerdo a esta falsa perspectiva, uno tendría que decir mientras predica: «Hermanos, me apena decirles que muy posiblemente Cristo no murió por algunos de los que se encuentran en este momento aquí, y que por lo tanto están irremediablemente perdidos.  Lo siento mucho».  Porque de acuerdo con esta expectativa falsa, el Señor Jesucristo sólo murió por los pecados de los elegidos.  ¡Esta es la definición de “expiación limitada”, la cual es antibíblica!

Por otra parte, los calvinistas moderados, definen así la “expiación limitada”: enseñan que la muerte de Cristo fue suficiente para el mundo entero, pero eficiente o efectiva sólo para aquellos que creen en él como su salvador y Señor.  Esta explicación de la muerte de Cristo aunque es correcta, y escrituralmente sana, no es la definición apropiada de “expiación limitada” y quienes la sostienen, no creen en la “expiación limitada”, sino más bien en la «expiación ilimitada».  Es una distinción muy importante que debemos tener en mente conforme progresamos en nuestro estudio.

¿Qué dice la Biblia sobre la “expiación limitada?”

La mejor forma para refutar la “expiación limitada”, tal como la enseñan los calvinistas estrictos, es citando versículos de la Biblia que proclaman claramente una expiación ilimitada.  Obviamente, la Biblia no puede afirmar ambas cosas: una expiación ilimitada y al mismo tiempo la “expiación limitada”, tal como la acabamos de definir.  Sólo una de estas dos definiciones es correcta, por lo tanto, la otra obviamente debe ser incorrecta, porque los dos sistemas de creencia son contradictorios el uno con el otro.

Isaías 53:5, 6 refuta la “expiación limitada”, y dice: “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.  Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros”.  Este texto es una referencia mesiánica.  Aquí se habla claramente de la muerte del Mesías de Dios, el Señor Jesucristo por los pecadores en la cruz del Calvario.  Cristo es el “siervo”mencionado en Isaías 52:13.  Todos los cristianos están de acuerdo en este punto.

En Isaías 53:5, 6 se citan ocho pronombres y dos veces la palabra “todos”.  Es necesario aclarar esto para poder entender el significado del versículo.  De los ocho pronombres, hay una mención a “nuestras”, una a “nuestros”, y una tercera a “nuestra”.  “Nosotros” aparece tres veces y “todos” dos, sumando ocho.

Según algunos, estos ocho pronombres se refieren exclusivamente a los judíos, lo cual quiere decir que el sacrificio de Cristo es solamente meritorio para los judíos a quienes Isaías está escribiendo. Si parafraseáremos este texto, diría lo siguiente: «Pero Cristo fue herido por las transgresiones de nosotros los judíos, fue molido sólo por nuestras iniquidades;  el castigo de nuestra paz fue sobre él; y por sus llagas, nosotros los judíos somos sanados. Sólo los judíos nos descarriamos cual ovejas, nos desviamos; únicamente los judíos hemos tomado cada uno nuestro propio camino; y Dios puso sobre Cristo nuestra iniquidad, y no la de ningún otro».

Isaías era judío y las personas a quienes estaba escribiendo eran también judíos, por lo tanto cabe pensar si quizás no sería el caso que Isaías verdaderamente se refiriera exclusivamente a ellos.  Sin embargo, afirmar esto contradiría las otras enseñanzas de la Biblia relativas a la muerte de Cristo en la cruz.  Definitivamente, no creo que Isaías les hablara únicamente a los judíos, y que los ocho pronombres se refieran sólo a ellos, pero están esos que sí aseguran que los pronombres tienen que ver específicamente con los “elegidos” del Antiguo y Nuevo Testamentos.

Esta interpretación no es satisfactoria.  Aunque Isaías fue un creyente del Antiguo Testamento, tal explicación no se ajusta al entero contexto de la Biblia en referencia a la expiación de Cristo en el Calvario.  Es absurdo limitar su expiación y afirmar que estos ocho pronombres se refieren sólo a los elegidos.  Aunque es una interpretación posible, no es verdadera.

Los pronombres se refieren a los pecadores de todas las edades.  Esta es la explicación correcta de Isaías 53:5, 6.  Isaías no era solamente un judío y un creyente, sino que era miembro de la raza humana.  Los ocho pronombres y los dos “todos”en Isaías 53:5, 6 aluden a toda la humanidad sin excepción de ninguna clase.  Creo que este texto podría ser parafraseado así más correctamente: «Pero Cristo fue herido por las transgresiones de cada persona que habría de vivir, sin excepción.  Fue molido por las iniquidades de todos sin excluir a nadie; el castigo de la paz de cada persona sin excepción, fue sobre él; y por sus llagas todos los que habríamos de vivir somos sanados, pero no necesariamente salvados, redimidos o justificados».

Salvación selectiva

La salvación selectiva o predestinación, el puro corazón del calvinismo, es la creencia de que Dios ha escogido a ciertas personas para ir al cielo y al resto para el infierno.  Esta selección, según ellos, fue hecha antes de que fuera creado el universo y no depende de ninguna cualidad de la persona seleccionada, ni de su corazón ni de su actitud futura hacia Dios.

Tampoco se basa en la omnisciencia de Dios, quien sabe anticipadamente qué persona finalmente elegirá seguirlo como su salvador, mucho menos en la humildad o el arrepentimiento.  Esta selección es al azar y puramente arbitraria.  Las personas escogidas para ir al infierno, tal como Hitler, igualmente pudieron haber sido escogidas para el cielo.

No hay nada más que decir sobre este asunto, porque el elegido o elegida para el infierno, literalmente no tiene esperanza alguna.  Aunque desee ir al cielo y busque liberación, no tiene oportunidad de salvación.  Incluso la persona seleccionada para ir al cielo, de la misma manera no puede opinar sobre este asunto, ya que literalmente se ve forzada a “amar a Dios”.  A este sistema de creencias se le llama calvinismo, teología reformada, elección, predestinación o salvación selectiva.

El principal promotor de esta doctrina fue Agustín de Hipona, quien nació en el año 354 y murió en el 430 de la era cristiana.  Fue considerado como uno de los “padres de la Iglesia”.  Esta doctrina prácticamente desapareció después de su muerte y volvió a emerger durante la Reforma con John Calvino.  Aunque la popularidad de esta doctrina volvió a decrecer de manera significativa después de la Reforma, hay todavía ciertas denominaciones que hacen de ella la parte central de su teología.  La Iglesia Reformada, la Iglesia Cristiana Reformada y la Presbiteriana, la apoyan abiertamente.  Usualmente se refieren a ella como «teología reformada», aunque también es practicada por otras denominaciones que la llaman «calvinismo o ultra-calvinismo».

Pero... ¿Enseña la Biblia este sistema de creencias?  No, de ninguna manera, pero es necesario que usted mismo escudriñe la Escritura para que llegue a su propia conclusión, ya que sólo ella es la autoridad final.  No suponga que porque yo lo digo, es correcto.

He estudiado esta doctrina de la “salvación selectiva” por muchos años, y esta serie de artículos de ninguna manera pretenden “corregir a nadie”, los he preparado y escrito por mi preocupación hacia los perdidos.  Si esta doctrina es verdadera, todos los que están supuestos a ir al cielo, irán al cielo, pero si es falsa entonces hay miles de millones que están avanzando innecesariamente hacia el infierno.  Piense en esto, si realmente cree que cualquiera que está predestinado para ir al cielo irá allí, ¿sacrificaría usted su vida tratando de ganar almas para Cristo?

Para comprender mejor la salvación selectiva, he dividido esta parte del estudio en cuatro secciones.  Estas divisiones permiten que nos enfoquemos en esas áreas que suscitan más preguntas y son:

La salvación selectiva o predestinación

La salvación selectiva o predestinación anula la gracia, porque esta enseñanza sostiene que la salvación del hombre o su perdición, no depende de él mismo en ninguna medida, sino enteramente de Dios.  Dicho en otras palabras, si usted fue predestinado para el infierno, aunque de todo corazón desee evitarlo, Dios ya determinó que iría a ese lugar y no hay nada que pueda hacer para evitarlo.  Por otra parte, si realmente quiere ir al infierno, pero ha sido predestinado para el cielo, irá al cielo no importa cuanto grite y llore porque no lo desee.

Sé que esto resultará chocante para muchos, pero si los predicadores que todavía mantenemos la línea bíblica fundamental y separatista, no hablamos sobre estos temas, esta corriente terminará por tener un impacto increíble en muchísima gente, ya que en cierto modo es cómoda.  De acuerdo con esta doctrina, usted como cristiano no tiene responsabilidad alguna por la perdición de los pecadores, ya que si fueron predestinados, se salvarán con o sin su intervención, o se perderán, así les hable usted o no.

No se trata de un error menor o insignificante, sino que esta enseñanza elimina de cuajo la gracia divina.  La gracia salvadora se basa, no solamente en la salvación sin obras, sino que también es una salvación para todos.  Dios no amó a un segmento determinado de la raza humana, en este caso ellos serían los “predestinados para la salvación, sus amados”, sino que amó a todos.

La bendición que recibiera Abraham, fue que a través de su descendencia serían benditas “...todas las familias de la tierra” (Gn. 12:3b).  Sabemos que esa bendición que llegaría a “todas las familias de la tierra”, es la salvación del hombre por medio de la fe, la misma fe de Abraham: “...y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente” (Gn. 28: 14b).

Sin duda estamos ante un problema teológico extremadamente serio.  Siempre han existido conflictos y problemas de todo tipo en la interpretación de las Escrituras, pero hay algo en este caso en particular que difiere de otros errores.  Se trata de una falsedad tan bien camuflada que pocos detectan su verdadero peligro, pensando que es sólo “un punto de vista sobre un asunto sin importancia”.  Sin embargo, la importancia de lo que usted crea en cuanto a la predestinación es tal, que de ello depende si cree o no en la gracia.

Esto también hace de usted, o un predicador de la Palabra de Dios, o un predicador de ese “otro evangelio” mencionado por Pablo en Gálatas 1:8.  El apóstol también dice que quien predica ese otro evangelio “sea anatema”, y otra Escritura aclara que “Ninguna persona separada como anatema podrá ser rescatada; indefectiblemente ha de ser muerta” (Lv. 27:29).  Esto nos coloca ante un problema muy serio.

Conforme estudiemos la doctrina de la salvación selectiva, encontraremos que sus implicaciones contradicen un buen número de otras doctrinas.  Espero que esto le ayude a considerar cosas que tal vez pasó por alto anteriormente.  A continuación enumeraré algunas de las contradicciones que encontré con respecto a la salvación selectiva.

Es inconsistente con la Biblia

  • Hay cientos de versículos que aseguran que la salvación es para todos.  Por ejemplo, 1Juan 2:2 dice: “Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo”.
  • La Biblia también afirma que Dios no desea que nadie perezca: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arepentimiento” (2 P. 3:9).
  • La Palabra de Dios declara que las personas van al infierno en contra de la voluntad de Dios, leemos por ejemplo: “Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo” (1 Co. 15:34).
  • Oseas declara por inspiración divina que las personas están pereciendo porque nadie les ha llevado el mensaje: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento...” (Os. 4:6a).
  • Por su parte, los predestinistas o quienes enseñan la salvación selectiva dicen que Dios “odia” a todos los que no son elegidos.  No obstante, leemos en la Biblia que a pesar de que el joven gobernante rico le volvió la espalda al Señor, porque no quiso desprenderse de sus riquezas: “Entonces Jesús, mirándole, le amó...” (Mr. 10:21a).
  • Los predestinistas afirman que antes de que Dios creara el universo, había determinado que ciertas personas irían al cielo y otras al infierno, pero la Biblia declara: “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mt. 25:41).  En otras palabras, Dios creó el infierno para el diablo y los ángeles caídos, no para nosotros.
  • El corazón de esta doctrina es la soberanía de Dios y su control completo y absoluto sobre todas las cosas.  Es decir, que es Él quien determina todas las cosas que ocurren.  Aseguran que Dios no sería Dios si el hombre tuviera la oportunidad de escoger su propio destino.  Sin embargo, hay tres problemas principales con este punto de vista:

*   Hay cientos de versículos en la Biblia que muestran claramente que en ocasiones Dios cambió de idea o alteró sus planes debido a nuestras acciones o a la falta de ellas.

*   Hay muchas cosas malas y pecaminosas que están ocurriendo en el mundo.  ¿Realmente se atrevería usted a afirmar que Dios está forzando a esas personas a cometer sus actos detestables?

*   No somos responsables de nuestros pecados si no podemos decidir ninguna de nuestras acciones.  Sería injusto enviar a una persona al infierno por algo que no eligió hacer.

  • Los predestinistas afirman que Dios planeó anticipadamente que algunos fuesen cristianos y que llevaran a cabo un gran servicio para él.  Si esto fuera cierto, ¿no cree que lo lógico sería que hubiera planeado la vida de sus líderes para que le glorificaran constantemente?  En lugar de eso encontramos muchos de ellos, tales como Saúl, David, Sansón, Salomón, etc., que cometieron errores y que debido a ellos, hasta sus vidas de servicio fueron acortadas.
  • Hay docenas de versículos en los que Dios le ordena a la humanidad que lo busque. Y si somos incapaces de buscarlo, entonces ¿por qué nos dio esta ordenanza?  Leemos por ejemplo: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (He. 11:6).
  • Jehová le dijo a la nación de Israel: “Buscadme, y viviréis” (Am. 5:4).  El Señor estaba ofreciéndole su plan de salvación a la entera nación de Israel.  Pero la Biblia dice claramente que no todos los israelitas eran creyentes.  Esto implicaría que muchas de las personas que Dios quería que fuesen al cielo, terminaron yendo al infierno.
  • La Biblia dice que podemos resistir a Dios.  Leemos por ejemplo: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados!  ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!” (Mt. 23:37).  Esto quiere decir que algunos israelitas estaban resistiendo el llamado de Dios para salvación.  También que fueron al infierno en contra de la voluntad de Dios.
  • También hay muchos versículos en donde Dios le ordena a la humanidad que se arrepienta.  Y si algunas personas son incapaces de arrepentirse, ¿por qué el Señor nos dio esta ordenanza?  Por ejemplo, Hechos 17:30 dice: “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan”.
  • Hay docenas de versículos que nos hablan de cuán fácilmente podemos ser extraviados de la salvación de Dios.  Ellos demuestran que nuestro destino eterno no ha sido determinado anticipadamente.
  • La Biblia declara que son las cosas que nos rodean, las que pueden influenciar grandemente nuestro destino eterno.  Por ejemplo, dice Mateo 19:24: “Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios”.
  • ¿Por qué el Señor Jesucristo tuvo que sufrir un castigo tan terrible por nosotros?  Si no hay elección alguna en nuestro destino espiritual, entonces nuestras “pruebas” y fallas subsecuentes, podrían fácilmente ser pasadas por alto.  No había necesidad de que primero estuviéramos perdidos y luego redimidos.  No había necesidad que el Señor Jesucristo sufriera una humillación tan terrible y brutal, un castigo tan despreciable.

Es inconsistente  con los hechos que observamos

  • Si la predestinación fuese cierta, lo lógico sería que hubiesen cristianos distribuidos equitativamente por todo el mundo.  En contraste con esto, encontramos que hay áreas con una gran concentración de cristianos y otras con una cifra mínima.
  • Si la predestinación fuese cierta, el estar expuesto al evangelio no tendría impacto alguno, respecto a cuántas personas se convierten en cristianas en un área determinada.  Hay lugares en donde el testimonio de los creyentes sirve para aumentar el número de convertidos, y otros en donde no hay testimonio alguno y que sólo tienen muy pocos o ningún cristiano.
  • Si la predestinación fuese cierta, la influencia de los padres no aumentaría ni disminuiría las posibilidades de un niño de llegar a ser cristiano.  Encontramos que los niños criados en hogares cristianos, tienen más posibilidades de llegar a ser creyentes que esos criados en hogares ateos.  De hecho, los niños que crecen al lado de cristianos maduros y dedicados, tienden a ser mejores en el servicio a Dios que esos otros que viven con creyentes débiles y espiritualmente inmaduros.
  • En la Biblia encontramos más de cien versículos que dicen claramente que la salvación se ofrece a “todos”, a “cualquiera” y a “todo el mundo”.  Pese a todo, los predestinistas dicen que la salvación es sólo para los pocos elegidos.  Para evitar estos versículos dicen que estos sólo se deben interpretar teniendo en mente a los elegidos.  En otras palabras, los versículos que dicen que la salvación es para “todos”,debemos interpretarlos como que la “salvación es para todos los elegidos”.  Para forzar este tipo de interpretación en cientos de versículos, ellos han violado múltiples reglas básicas de interpretación bíblica.
  • Además del problema anterior, hay muchos versículos en donde este tipo de conclusión forzada no funciona.  Por ejemplo, en 1 Juan 2:2 donde dice: “Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo”.  Usando sus reglas de interpretación, este versículo debería leerse así: «Y él es la propiciación por los pecados de los elegidos y no solamente por los de nosotros los elegidos, sino también por los de los elegidos».  ¡Esto es un absurdo!
  • Los predestinistas dicen que Dios ha escogido a ciertas personas, a pesar de que la Biblia no dice nada respecto a que Dios escoge a una persona y no a otra.  Por ejemplo, Hechos 10:34 dice: “Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas”.
  • En la Biblia hay más de cien versículos que afirman que la salvación está disponible para todos en el mundo.
  • En 1 Samuel 13:14 dice que ...Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón...” (1 S. 13:14b).  Si la predestinación es cierta y el Señor determina de antemano lo que va a hacer cada persona, y programa anticipadamente cada vida, ¿por qué tenía que andar buscando a un hombre conforme a su corazón?
  • Hechos 13:22 dice que David era un hombre conforme al corazón de Dios.  Pero si Dios creó el corazón de los elegidos, ¿no sería lógico que todos los elegidos fuesen conforme a su corazón?
  • Josué dijo: “Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis... pero yo y mi casa serviremos a Jehová” (Jos. 24:15).  Si Dios ya determinó el destino para cada uno de nosotros, ¿por qué entonces Josué hizo esta amonestación?

Problemas causados por esta doctrina

  • Si las personas son predestinadas para salvación, la influencia de los padres no aumentará las posibilidades de un niño de convertirse en cristiano.  Si esto fuera cierto, los padres cristianos deberían tener el mismo número de niños cristianos que los padres ateos.  Esto, claro está, no es cierto.
  • Los predestinistas solucionan este problema asegurando que los hijos de los elegidos, también son elegidos.  Esta afirmación crea muchos problemas, como por ejemplo:

*   Adán y Eva fueron escogidos, por lo tanto sus descendientes, lo cual nos incluye a todos, deberíamos ser también parte de los elegidos, pero esto no es cierto.

*   Como Abraham fue parte de los elegidos, entonces su hijo Ismael también fue elegido.  Esto significaría que todos sus descendientes, las naciones árabes, son también parte de los elegidos.  Lo cual tampoco es cierto.

*   Si Isaac fue parte de los elegidos, sus dos hijos Jacob y Esaú, fueron igualmente elegidos.  Pero la Biblia dice que Dios aborreció a Esaú.  Si los hijos de los elegidos son también elegidos, Esaú indudablemente no fue escogido.

*   Si los hijos de los elegidos también son escogidos, entonces el 100% de los hijos de padres cristianos, también deberían ser creyentes, sin embargo no es así.

Es inconsistente con la naturaleza de Dios

La Biblia provee una descripción general de la naturaleza de Dios.  Lo describe como amoroso, compasivo, justo y recto.  La doctrina de la salvación selectiva contradice totalmente  esta descripción.  Una premisa básica de la salvación selectiva es que el Creador ha decidido amar o aborrecer a ciertas personas en una base puramente arbitraria.  Esto contradice su naturaleza esbozada en la Biblia.  Por ejemplo:

  • Lo lógico sería que un Dios amoroso, amara a toda su creación.
  • Es imposible que un Dios justo decida arbitrariamente odiar a algunas personas y condenarlas al infierno antes de que fueran creadas, por el simple hecho de que puede hacerlo.
  • El odioes una sensación fuerte.  Es una emoción que se desarrolla en respuesta a una ofensa.  El aborrecer apasionadamente a alguien que ni siquiera existe, no tiene sentido.
  • Una persona que es soberanade otra, la tratará de una manera consistente con su propia naturaleza.  El dueño de un perro, por ejemplo, es prácticamente soberanode su perro.  Pero ningún buen amo maltratará a su perro.  Asimismo, el Dios soberano, que es amoroso y compasivo nunca maltratará a su creación, simplemente porque es contrario a su naturaleza.  El condenar arbitrariamente a una persona al infierno, incluso antes de ser creada, sin opción o recurso, no es la acción de un Dios amoroso y compasivo.  Una buena persona, así sea soberano o no, nunca condenará a sus súbditos.

La selección selectiva contradice completamente la elección

Un tema central de la doctrina de la salvación selectiva es que Dios no puede ser soberano si tenemos libre albedrío para escoger qué camino vamos a seguir.  Ellos dicen que otorgarnos la habilidad para decidir, sería lo mismo como decirle al Dios todopoderoso qué debe hacer.  Aseguran que Dios no es Dios, si no tiene completo control de todo.

El asunto de la elección es «el talón de Aquiles» de la salvación selectiva.  La doctrina se hace añicos cuando se la examina atentamente.  Hay muchos aspectos de la “elección” que contradicen la doctrina de la salvación selectiva.  He aquí algunos ejemplos:

  • Hay cientos de versículos que dicen que tenemos la habilidad para adoptar nuestras propias decisiones.  Si no es así, entonces la Biblia miente.
  • El amor es una emoción que se gana.  Usted no puede obligar a nadie a que lo quiera.  Para poder tener verdaderamente la capacidad de amar a Dios, es necesario que tengamos la habilidad para rechazarlo.  Usted no puede amar si no tiene la capacidad para odiar.
  • No podríamos pedirle a Dios que altere los eventos si todo ya está grabado en la piedra.  Es obvio por la Biblia que podemos hacer que Dios responda a nuestras oraciones.  No que nos complazca exactamente con lo que hemos pedido, sino que nos dé la sabiduría para aceptar su voluntad, sea cual fuere. Hasta los grandes líderes de la Biblia comprendieron el poder de la oración.  Hay cientos de versículos que prueban esto.
  • Nuestras acciones nunca deberían provocar una respuesta emocional de Dios si él ha programado anticipadamente todas nuestras decisiones y acciones.  Esto sería tan ilógico como accionar el interruptor de la luz y enojarse porque la luz se enciende.
  •   Hay muchos versículos que muestran que nuestra obediencia puede producir una respuesta positiva de parte de Dios.
  • Hay cientos de versículos que indican que podemos causar el celo y la ira de Dios con nuestros pecados.
  • La Biblia dice que Dios tiene en alta estima algunas de nuestras decisiones.  La única forma para que nuestras determinaciones puedan tener valor ante Dios, es cuando se hacen por libre voluntad.  Las decisiones forzadas no tienen ningún valor delante del Creador.  Permítame citar algunos ejemplos:

*   La vida de Job demuestra que incluso Satanás sabe que tenemos libre albedrío.  El diablo sabe que a menudo terminamos por maldecir a Dios cuando nos vemos enfrentados con una gran adversidad.  El Señor experimentó gran placer y gloria cuando Job permaneció fiel en medio de tanto sufrimiento.  No habría habido ninguna gloria excepcional o victoria para Dios si Job hubiera sido forzado a permanecer fiel.

*   Ninguna de nuestras decisiones tendrían algún valor si nuestras acciones son impuestas sobre nosotros.  Si la salvación selectiva es verdad, la decisión de una persona de devolver un centavo que no le pertenece le traería tanto placer y gloria a Dios, como la decisión de un hombre pobre que devuelve cien millones de dólares que tampoco le pertenecen.

*   Hay muchos versículos en la Biblia que dicen que Dios tiene en alta estima la obediencia.  ¿Por qué Dios iba a complacerse en la obediencia si nuestras acciones son impuestas a la fuerza?

*   Como ya hemos dicho, Dios se complace cuando adoptamos decisiones sabias.  Si estas resoluciones “pequeñas” agradan a Dios, ¡piense en cuánta complacencia no experimentará cuando adoptamos la decisión más importante de todas, la salvación!

*   Las parábolas de la oveja perdida, de la moneda extraviada y del hijo pródigo, detalladas en Lucas 15:3-32, son otro ejemplo de por qué la salvación selectiva no puede ser cierta.  Estas parábolas demuestran cuán grande es el gozo que se experimenta cuando se recupera algo que se había perdido.  La Biblia dice que esto es aún más verdadero cuando un pecador perdido llega a ser salvo.

Usted puede esperar este tipo de reacción de parte de Dios si la salvación está disponible para todos, pero no con la salvación selectiva.  De hecho, con la salvación selectiva no hay causa para celebración cuando una persona se salva.  No hay almas perdidas que sean salvadas.  No hay personas rescatadas de las puertas del infierno.  Todos los que se salvan, fueron de hecho declarados salvos mucho antes de que fuera creado el universo.  Estas parábolas no tendrían ningún sentido si la salvación selectiva fuese cierta.  Sería como si alguien pretendiera haber perdido una moneda y luego hiciera una gran fiesta porque la encontró.

  • Si todas nuestras decisiones y acciones nos han sido impuestas a la fuerza, no tenemos responsabilidad alguna por lo que hacemos.  He aquí algunos ejemplos:

*   Si nuestras acciones fueron impuestas a la fuerza, no podemos ser castigados por pecados que nos vimos obligados a cometer.

*   El hecho de que en el cielo recibiremos diferentes clases de recompensas y galardones, demuestra que sí tenemos control sobre nuestras decisiones.

*   Asimismo, si en el infierno hay varios grados de castigo, esto quiere decir que somos nosotros quienes determinamos nuestras acciones.

  • La “elección” tiene que ver con la selección para el servicio, no con la salvación, incluso hay ocasiones que ni siquiera se refiere a la salvación.  Jesús y los ángeles fueron parte de los “elegidos”, pero ellos no tenían necesidad de salvación.  La nación de Israel fue también “escogida”, pero no todos los israelitas son salvos.
  • Predestinación simplemente significa algo que ya ha sido predeterminado para que tenga lugar en el futuro.  A pesar de que la mayoría de los cristianos al pensar en esto lo relaciona con la Biblia, este concepto también lo encontramos en el mundo secular.  Por ejemplo, cualquiera que llega a ser policía, está predestinado a tener ciertos atributos, tales como la autoridad para arrestar a las personas.  Incluso hasta el escritor inglés Aldous Huxley, usa el concepto en su libro Nuevo mundo desafiante.  Como puede ver entonces, la palabra predestinación no necesariamente tiene un significado místico o implicación divina.
  • Así como los seres humanos podemos predeterminar que tengan lugar ciertas cosas en el futuro, lo mismo es Dios.  El Señor ha predeterminado que las personas que llegan a ser cristianas, reciban ciertos atributos, que les permitan conformarse a la imagen de su Hijo.  En ningún lugar de la Biblia dice que Dios ha predeterminado de manera arbitraria enviar a algunas personas al cielo y al resto al infierno.
  • El versículo que dice: “Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí” (Ro. 9:13), se usa a menudo para apoyar la doctrina de la predestinación.  Sin embargo, si lee cuidadosamente la vida de Esaú, no encontrará nada que indique que Dios lo odiara o desaprobara.  Es posible que la palabra «aborrecer» hubiera sido usada como un contraste.  Hay varios versículos en la Biblia en los que se menciona la palabra «aborrecer», sin que realmente quiera decir odiar.  Por ejemplo, tal como en Lucas 14:26: “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo”.  Esto de ninguna manera puede implicar, que debemos odiar a nuestros padres para poder ser discípulos del Señor.  Si lee cuidadosamente el capítulo que trata con el asunto de Esaú, tal parece que la declaración de Dios sobre Esaú, más bien dice: «Decidí escoger a Jacob, y no a Esaú, para que fuera el antepasado del Mesías».
  • Los versículos que declaran que «Dios endureció el corazón del Faraón» también se usan para apoyar la salvación selectiva.  Sin embargo, Dios no endureció el corazón del Faraón hacia la salvación.  Más bien endureció el corazón del Faraón con respecto a las peticiones de Moisés.  En otras palabras, Dios sólo endureció el corazón del Faraón en la dirección que él mismo ya había elegido.  Es obvio que el corazón del Faraón ya estaba endurecido en contra de Jehová.
  • Quienes creen en la predestinación a menudo señalan a la nación de Israel como prueba que Dios ha escogido a algunas personas para que sean salvas.  Pero la nación de Israel fue elegida para servicio, no para salvación.  De hecho, no podían haber sido escogidos para salvación, porque un gran número de ellos obviamente eran salvos.  Es cierto que Dios ha elegido al mundo entero para ser salvo.  La redención de Dios es sólo para la raza humana, no para los ángeles caídos.
  • Romanos 9:21 que dice: “¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?”, lo usan los predestinistas para apoyar la creencia de que Dios escoge a quién será salvo.  Pero este versículo habla de servicio, no de salvación.  En varios pasajes del Antiguo Testamento se usa la ilustración del alfarero y el barro, implicando que Israel es el barro.  Ya que sólo una porción de los israelitas eran creyentes, estos versículos no se refieren de ninguna manera a la salvación.

Sean cual fuere nuestras ideas o sentimientos personales sobre la salvación selectiva o predestinación, estamos obligados a aceptar lo que enseña la Escritura a este respecto.  Por lo tanto, el paso lógico que debemos dar es examinar la Biblia y ver qué dice.  Uno de los temas más importantes en el texto sagrado, es el amor de Dios por la humanidad.  Su amor fue tan grande que dio a su Hijo Unigénito para redimirnos.  La Biblia dice que quien ame a Jesús tendrá vida eterna.  Hay cientos de versículos que prueban que el don de la salvación es para todos.

Aunque he compilado una lista de versículos, es su responsabilidad examinarlos y estudiarlos cuidadosamente.  Por favor, no suponga que estoy interpretando la Biblia con exactitud, siempre examínelo todo.

Dios ofrece la salvación para todos, no desea la perdición de nadie

  • “...Esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres...” (1 Ti. 4:10b).
  • “...Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Ti. 2:3b, 4).
  • "El cual se dio a sí mismo en rescate por todos...” (1 Ti. 2:6a).
  • “Y por todos murió...” (2 Co. 5:15a).
  • “El Señor no... (quiere) que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 P. 3:9).
  • “Pero Dios... manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hch. 17:30).
  • “Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra...” (Is. 45:22a).
  • “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Jn. 1:12).
  • “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo” (Jn. 12:32).
  • “Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor” (Lc. 2:10, 11).
  • “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mt. 11:28).
  • “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros...” (Ro. 8:32a).
  • “La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él...” (Ro. 3:22a).
  • “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Ro. 3:23, 24).
  • “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres” (Tit. 2:11).
  • “Buscad a Jehová todos... quizá seréis guardados en el día del enojo de Jehová” (Sof. 2:3).

Dios ofrece la salvación a todo el que cree

  • “...El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre” (1 Jn. 2:23b).
  • “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo...” (Jn. 10:9a).
  • “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Jn. 11:25).
  • “Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente...” (Jn. 11:26a).
  • “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Jn. 3:16).
  • “El que en él cree, no es condenado...” (Jn. 3:18a).
  • “Mas el que practica la verdad viene a la luz....” (Jn. 3:21a).
  • “El que cree en el Hijo tiene vida eterna...” (Jn. 3:36a).
  • “Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed” (Jn. 4:13).
  • “Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Jn. 4:14).
  • “...El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Jn. 5:24b).
  • “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera” (Jn. 6:37).
  • “Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros” (Jn. 6:53).
  • “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” (Jn. 6:54).
  • “El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él” (Jn. 6:56).
  • “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” (Jn. 7:38).
  • “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn. 8:12).
  • “Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios” (Lc. 12:8).
  • “El que creyere... será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Mr. 16:16).
  • “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará” (Lc. 9:24).
  • “Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre” (Mr. 3:35).
  • “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mt. 10:32).
  • “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mt. 16:25).
  • “Hijitos míos... si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Jn. 2:1).
  • “...Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Ap. 3:20b).
  • “Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios” (1 Jn. 4:15).
  • “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo (Jn. 6:51).
  • “...Si alguno tiene sed, venga a mí y beba” (Jn. 7: 37b).
  • “…El que guarda mi palabra, nunca verá muerte” (Jn. 8:51b).
  • “...Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado” (Ro. 10:11b).
  • “Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis” (Ez. 18:32).
  • “Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” (1 Jn. 2:2).
  • “...El Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo” (1 Jn. 4:14b).
  • “...Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores...” (1 Ti. 1:15b).
  • “...Cristo... murió por todos...” (2 Co. 5:14b).
  • “Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo...” (2 Co. 5:19a).
  • Jesús, es “...el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn. 1:29b).
  • “...Convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Jn. 16:8b).
  • “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Jn. 3:17).
  • “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él” (1 Jn. 5:1).
  • “...Que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre” (Hch. 10:43b).
  • “Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Hch. 2:21).
  • “Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos” (He. 2:9).
  • “Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo...” (Jl. 2:32a).
  • “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre...” (Jn. 1:9a).
  • Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Jn. 3:14, 15).
  • “...Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna...” (Jn. 6:40b).
  • “...Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí” (Jn. 6:45c).
  • “...No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree...” (Ro. 1:16b).
  • “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Ro. 10:13).
  • “...Y el que creyere en él, no será avergonzado” (1 P. 2:6c).
  • “Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil... las apacentaré con justicia” (Ez. 34:16).
  • “De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna” (Jn. 6:47).
  • “...El que come de este pan, vivirá eternamente” (Jn. 6:58c).
  • “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lc. 19:10).
  • “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Lc. 5:32).
  • “...Arrepentíos, y creed en el evangelio” (Mr. 1:15b).
  • “Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños” (Mt. 18:14).
  • “...Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Ap. 22:17b).
  • “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos” (Ro. 5:6).
  • “...Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre” (1 Cr. 28:9d).
  • “...Y si le buscareis, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, él también os dejará” (2 Cr. 15:2c).
  • “¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor.  ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?” (Ez. 18:23).
  • “...Convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad causa de ruina” (Ez. 18:30b).
  • “Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo.  ¿Por qué moriréis...?” (Ez. 18:31).
  • “Pero si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su impiedad y de su mal camino, él morirá por su maldad, pero tú habrás librado tu alma” (Ez. 3:19).
  • “Y cuando el impío se apartare de su impiedad, e hiciere según el derecho y la justicia, vivirá por ello” (Ez. 33:19).
  • “Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida” (Ez. 33:9).
  • “Y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Jn. 5:40).
  • “…Porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Jn. 8:24b).
  • “Mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios” (Lc. 12:9).
  • “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará” (Mr. 8:35).
  • “Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él...” (Mr. 8:38a, b).

Soberanía

La soberanía de Dios es presentada en la Parábola del Reino de Dios, en la cual invita a todos cuando dice: “Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis” (Mt. 22:9).

Debemos predicar el evangelio a todo el mundo

  • “...Y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8b).
  • “Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones...” (Lc. 24:47a).
  • “...Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr. 16:15b).

Los versículos que cité demuestran que la salvación está a disposición de todos.  Eso se encuentra implicado en las palabras «todos, alguno, alguien, cualquiera», etc.  La Biblia declara esto claramente.  Es increíble que algunos cristianos piensen de otra forma.

Como ya dije, son cientos y cientos los versículos que demuestran claramente que Dios está ofreciéndole la salvación a todos, y que no hay contradicción.  Tristemente la mayoría de cristianos tienen la habilidad de ignorar voluntariamente versículos que no se ajustan con su postura teológica.  Usted mismo deberá adoptar su propia decisión.

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