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Vientos de Apostasía - Es una obra para los cristianos confundidos a raíz de tantas... - Capítulo XVIII

Capítulo XVIII

Cómo hacer guardia 

"Y me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel a gentes rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este mismo día. Yo, pues, te envío a hijos de duro rostro y de empedernido corazón; y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor. Acaso ellos escuchen; pero si no escucharen, porque son una casa rebelde, siempre conocerán que hubo profeta entre ellos... Les hablarás, pues, mis palabras, escuchen o dejen de escuchar; porque son muy rebeldes ... Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte" (Eze. 2:3-5,7 y 3:17).

El verdadero hijo de Dios, especialmente si es un pastor o misionero, debe mantenerse firme en la verdad, en la sana doctrina, y hablar aunque parezca que nadie le escucha, porque es probable que nos esté sucediendo lo mismo que le ocurrió a Elias, quien pensaba que se había quedado solo y así se lo dijo a Dios. La queja de Elias era esta: "He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado su pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida" (1 Rey. 19:14). Pero... ¿Sabe cuál fue la respuesta de Dios? "Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal y cuyas bocas no lo besaron" (1 Rey. 19:18).

Los cálculos de Elias estaban muy lejos de la realidad. Dios le comunicó que no era el único que había quedado. Había siete mil que seguían siendo fiel a él. Es lo mismo que ocurre hoy en muchas congregaciones numerosas. Es probable que al frente de esa congregación esté un Acab pero muchos de los que escuchan a esos "maestros gurúes", leen su Biblia y en realidad son personas regeneradas.

Si usted es pastor o líder de un grupo de hermanos y responsable por lo que ellos reciben en términos de doctrinas, quisiera compartir con usted lo que considero que debe hacerse para evitar que estos vientos de doctrinas falsas invadan su iglesia. Es necesario estar muy despierto y mantenerse en guardia todo el tiempo, ya que el enemigo es muy astuto.

A continuación permítame enumerarle algunas precauciones sencillas, pero que pueden ser de granbendición,

EVITE EL PASTORADO DE LA MUJER

Hasta el Concilio Vaticano II, por allá por el año 1960, casi no sabía de ninguna mujer "pastora o reverenda". Pero hoy las cosas han cambiado. Muchos cristianos piensan que el movimiento carismático tuvo su origen en la iglesia cristiana, cuando en realidad fue promovido por el Vaticano, justamente fue uno de los asuntos tratados en dicho cónclave para evitar el rápido crecimiento de los "protestantes". El razonamiento entonces fue el siguiente: Perseguir a los cristianos no tenia sentido. Los países comunistas que lo hicieron sólo lograron que hubiera una iglesia más pura a la que se le llamó "iglesia subterránea", especialmente en la ex-Unión Soviética y actualmente todavía en China. Constantino lo descubrió en los albores de la iglesia. Los emperadores que le precedieron eran más bien hostiles hacia la iglesia cristiana, pero Constantino descubrió que cuánto más la perseguía, tanto más proliferaba. Así, que decidió infiltrarse y declarar de un plumazo que su imperio era "cristiano". Es fácil comprender entonces cómo afectó esto a la iglesia. Al principio los hermanos dieron gloria a Dios, ¡porque hasta el emperador se había hecho cristiano! Pero no pasaron muchos días cuando descubrieron el engaño. Así nació la iglesia que se llamó "CATÓLICA, APOSTÓLICA Y ROMANA". Constantino fue el origen .de esta iglesia. mismo - Infiltrarse en la iglesia en los países hispanos parlantes, especialmente en la iglesias pentecostal. Se escogió Hispano América por ser prácticamente lo único que todavía le queda al Vaticano y se eligió el pentecostalismo por dos razones:

  1. Porque son muy agresivos e intrépidos, y
  2. Porque contaban con un elemento muy favorable por un lado la mayoría tiene poco conocimiento doctrinario pero sí mucha confianza en las emociones; mientras que por el otro, practican "el donde lenguas" alegando que dicho don es el sello de la plenitud del Espíritu.

Entonces ... ¿Por qué no "hablar en lenguas" y así "probar" en esta iglesia que uno ya tiene la "plenitud del Espíritu"? La idea no podía ser mejor. Muy pronto, cuando terminó el largo Concilio, todos pudimo; ver a jóvenes de la Acción Católica, guitarra en mano, sentados en las escalinatas de alguna catedral católica, cantando "coritos cristianos", como por ejemplo "Yo tengo un amigo que me ama", "Mi corazón contento está", "No con ejército ni con espada, sino con mi Espíritu", "Allá en el cielo, allá en el cielo", etc. Tras los coritos que cantaban estos ... "nuevos hermanos", algunos curas y monjas comenzaron de repente a "hablar en lenguas", exactamente igual como lo hacían las iglesias pentecostales. El dilema se hizo claro. Si el "hablar en lenguas" era prueba de haber recibido la plenitud del Espíritu Santo, ¿cómo negar que el cura o la monja acababan de ser bautizados con el Espíritu? Se dieron casos de "intercambio de ministros", donde un cura iba a una iglesia evangélica a predicar y el pastor a la iglesia católica, aunque seguramente éste último no sabía cómo oficiar misa. Este coqueteo con Babilonia hizo mucho daño, ya que la mayoría de hermanos no sabía qué hacer, pues sus ministros habían decidido "unirse".

Una de las muchas cosas que aparecieron, fueron las mujeres pastoras, pretendiendo que esto es absolutamente correcto. Nunca explicaron de qué Biblia sacaron esto, pero tal como me dijo cierta vez una hermana que favorecía el pastorado femenino, el apóstol Pablo lo aprobó en el capítulo 3 de Gálatas, cuando dijo: "De manera que la ley ha sido nuestro ayo para llevamos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús" (Gal. 3:24-28).

Pero ... ¿Cómo se puede deducir por estas palabras que el pastorado también es para la mujer? "Efectivamente" - dicen algunas señoras - "ya no hay varón ni mujer". Aunque este tipo de interpretación o hermenéutica, es descabellada. Algunos la usan para probar lo que quieren, aunque la Biblia lo prohiba explícitamente. Por supuesto que cualquier persona, incluso sin conocimiento de la Biblia, ni siquiera convertido, sabrá por el contexto, que Pablo aquí no está refiriéndose al pastorado, sino a la eliminación de barreras que permite que tantos judíos como gentiles puedan acercarse libremente a Dios y ser salvos por la fe en la gracia Divina.

Permítame compartir con usted estos dos pasajes de la Escritura en donde están detalladas las credenciales pastorales. "Pero es necesario que el obispo [el pastor] sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en subjeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); no un neófito, no sea .que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo" (I Tim. 3:2-7), "Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos [pastores] en cada ciudad, así como yo te mandé; el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía. Porque es necesario que el obispo [pastor] sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de si mismo, retenedor de la palabra fiel tal como ha sido ensenada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen"(Ti. 1:5-9).

Al leer estos dos pasajes se nota que el pastorado no es para la mujer, por muy buena cristiana que sea. Por el registro del Antiguo Testamento podemos comprobar que las mujeres tomaban control del pueblo de Israel, siempre que su gente se alejaba de Dios. El Señor amenazaba a su pueblo con las mujeres y los jóvenes. La mujer era símbolo de debilidad y el joven de inexperiencia. Eso fue lo mismo que dijo Dios por boca del profeta Isaías: "Y les pondré Jóvenes por príncipes, y muchachos serán sus señores ... Los opresores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon de él" (Is. 3:4,12). ¡Una iglesia que respira "pastorado femenino" no es neotestamentaria y ha abierto sus puertas a la apostasía.

La iglesia debe contar dentro de sus estatutos y principios de fe, con una cláusula que prohiba explícitamente el pastorado femenino. Tengo la impresión de que muy pronto las iglesias bíblicas NO podrán hacerlo. Está llegando el día cuando un "miembro" de algunas de nuestras iglesias podrá demandar fácilmente al pastor o a la iglesia y exigir que se ponga como pastor a un homosexual o a una mujer. Por ahora debemos estar en guardia, para evitar esto. ¿La razón? Simplemente porque la Biblia ni explícita ni implícitamente sugiere el pastorado de la mujer.

¡CUIDADO CON LOS HIMNARIOS Y CORITOS!

Otra señal que debe tenerse en cuenta en una iglesia que va camino a la apostasía es la desaparición de los himnarios, y no sólo esto, sino la supresión de los instrumentos tradicionales que por tantos años han sido de bendición a tantas generaciones, tal como el piano y el órgano. Estos instrumentos han sido cambiados por guitarras, tambores e instrumentos de percusión. "Pero ..." - dirán algunos - "¿qué hay de malo en introducir un poco de jovialidad en los servicios?". Es que no se trata de "Jovialidad", sino de desenfreno. Además, cuando una iglesia está camino a la apostasía, no puede tolerar la lírica de los himnos antiguos.

La gran diferencia entre los himnos y coritos, es que los himnos son el producto de escritores con una sólida vida espiritual, quienes reflejan en la letra que escribieron, las doctrinas bíblicas. Por ejemplo, la gracia divina, la sangre derramada por nuestro Salvador, el perdón de Dios por pura gracia, el arrepentimiento, la conversión, el nuevo nacimiento, el juicio de Dios, etc. Mientras que los coritos hablan de las experiencias personales, del "calor de la presencia de Dios", de estar "siempre gozosos", de cuán "Salvador y sanador es Cristo" y también, que "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy y por los siglos". Se le canta a la abuela, al padre, a la madre, y muy especialmente a a "cosa hermosa que se siente en ese lugar..." Para comprobar lo que le digo, usted no tiene más que tomar uno de estos "cancioneros" de ahora y comparar sus letra con la de algún himnario antiguo.

Cuando en su iglesia se intente introducir alguna de estas "reformas", haga sonar la alarma, no porque haya alguna intención mala en esto, sino que así es como comienza a entrar la carroza de la apostasía. Hay algunos coritos que son muy bíblicos y buenos, su melodía es pegajosa y agradable. No hay nada de malo en cantarlos, pero le aconsejo que no los use en un servicio formal, especialmente en el matutino. En este servició, la gente necesita permanecer en absoluto silencio y escuchar un mensaje cargado de principios bíblicos y del poder divino. Nada mejor que cantar unos cuantos himnos relacionados con el tema del día, y permitir que Dios se válga de estos medios para recibir la porción espiritual y teológica necesaria.

Otro aspecto en cuanto a la música, es que existen en nuestros himnarios algunos himnos, que por su contenido lírico no deberían cantarse jamás. Un ejemplo muy elocuente es el que se titula "La mañana gloriosa". Leamos la letra de este himno y luego vamos a compararla con. lo que dice Dios en su palabra:

"Cuan gloriosa será la mañana, cuando venga Jesús el Salvador;

Las naciones unidas como hermanas, bienvenida daremos al Señor...

Esperamos la mañana gloriosa para dar la bienvenida al Dios de amor.

Donde todo será color de rosa, en la santa fragancia del Señor ..."

Ciertamente, me gustaría mucho que Dios hubiera provisto un plan como el que expresa este himno, pero NO hay tal. Nunca llegará "esa mañana gloriosa, cuando las naciones unidas como hermanas le darán la bienvenida al Señor". Ésto es exactamente lo que predica la Nueva Era. Esta secta tiene un plan muy bien elaborado para crear en la madre Tierra, una supuesta paz duradera, para que todas las naciones del mundo conformen una sola familia, sin ningún tipo de diferencias - nacionales, raciales, sociales o culturales. Una vez lograda esta utopía, la Nueva Era proyecta invitar a Jesús para que ocupe el trono de Jerusalén. Sin embargo, sabemos muy bien que los planes de Dios no funcionan así. Satanás es mentiroso y padre de la mentira. Él sabe que deseamos paz, que queremos acabar para siempre con las guerras e intrigas. Mientras algunos cantan "La mañana gloriosa". Dios nos advierte en la Biblia cómo serán exactamente las cosas.

En primer lugar, la Biblia nos dice que Dios se encargará de trasladar a los redimidos de todos los tiempos y en todo el mundo, en un abrir y cerrar de ojos, a la presencia del Salvador. Este es el primer gran paso que parece estar en turno ahora. "Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado" (Luc. 17:34-36). Esto que dijera Jesús nunca ocurrió, por eso pienso que él está hablando de ese gran momento que llamamos el arrebatamiento de la Iglesia. Años después, Pablo dijo: "He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados" (I Cor. 15:51,52). Esta declaración del apóstol Pablo es significativa, porque había llegado el momento en los planes de Dios para revelarle algo a un siervo suyo que nadie conocía hasta entonces. Pablo explica que este "misterio", consistía en el hecho de que "no todos dormirán". En otras palabras, no todos los cristianos morirán, porque habrá una generación que no experimentará la muerte física, sino que será transformada en el momento del arrebatamiento. En un momento, "en un abrir y cerrar de ojos", los cristianos muertos resucitarán en cuerpos nuevos glorificados, y los que estén vivos serán transformados. Pablo acababa de recibir esta revelación y se la comunicó a los hermanos de la iglesia más carnal de todos los tiempos, la de Corinto, allá en Grecia. Esto nos indica también que no hay tal cosa como "un rapto parcial", sólo para los espirituales, como enseñan algunos. Pablo le dijo a los hermanos de Corinto, que a pesar de que algunos de ellos tenían una conducta peor que los incrédulos, si el Señor llegaba en sus días para arrebatar a su Iglesia, todos serían transformados. El mismo apóstol le escribió luego a los Tesalonicenses diciendo: "Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor" (I Tes. 4:16,17).

Este gran evento conocido como el arrebatamiento de la Iglesia, sucederá en cualquier momento, bien podría tener lugar antes que usted termine de leer esta página. No olvidemos que cuando Jesús habló de este tema, tal como así está registrado en el capítulo 17 de Lucas, mencionó como ejemplo los días de Noé y Lot. Explicó que las condiciones que reinarían en el mundo en los días previos al rapto, serían similares a las condiciones que prevalecieron en los días de estos dos hombres. Dice la Escritura que en el tiempo de Noé predominaba el mal y en los días de Lot la sodomía. Si se detiene a pensar por un instante en lo que lee en los diarios y observa y escucha diariamente por los noticieros de televisión, reconocerá que lo que más abunda en nuestros días es la violencia, el crimen, las drogas y la sodomía. A pesar de todos estos males, la iglesia seguirá existiendo, aunque en una cifra prácticamente insignificante, tal como fuera el número de justos en los dos casos antes mencionados. Jesús además destaca que los hombres estarán comprando, vendiendo, casándose y dándose en casamiento. En otras palabras, la vida seguirá su rutina acostumbrada. Los hombres hasta el último momento estarán divirtiéndose, jugando, concurriendo a eventos olímpicos, salas de teatro, etc.

Cuando la Iglesia que es la luz del mundo y la sal de la tierra, haya partido, el mundo nunca más volverá a ser igual. El mal se agravará de inmediato y no habrá oposición al desenfreno de los hombres. Entonces aparecerá el Anticristo para llenar el vacío dejado por la Iglesia, él tendrá su oportunidad. Para esa época la situación mundial habrá llegado a extremos peligrosos, incluso es muy probable que el mundo esté al borde de un holocausto global. La humanidad entera aclamará al Anticristo como el "salvador". Él aparecerá montado en un "caballo blanco" (Apoc. 6:2), aparentando justicia y victoria, sin dejar traslucir la menor señal de que le siguen otros caballos con sus jinetes; esto es el "caballo bermejo" (sangre), el "caballo negro" (hambruna) y el "caballo amarillo" (muerte) (Apoc. 6:3-8).

Este singular personaje, Satanás encarnado, será recibido como un verdadero "Mesías", incluso engañará hasta los propios judíos. Jesús se refirió a él cuando dijo: "Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis" (Jn. 5:43). Esta es una declaración poco alentadora. Será una decisión suicida para los judíos, pero eso será exactamente lo que sucederá. Ese "otro" que aparecerá inmediatamente después del rapto de la Iglesia, es el Anticristo. Los judíos, lejos de recibir a su Mesías, el Señor Jesucristo, estarán dándole la bienvenida al Anticristo.

Aunque todos los aspectos de la vida del hombre estarán en poder de ese hombre, el aspecto religioso estará a cargo de la Nueva Era, junto con los actuales "predicadores" y sus innumerables seguidores. Entonces, lejos de opacarse las manifestaciones milagrosas, los milagros y prodigios aumentarán en forma increíble. Es probable que se escriban y se publiquen libros, sobre cómo, Dios se encargó de los enemigos de la unidad y los arrojó al infierno.

El gobierno del Anticristo estará basado en la mentira y el engaño. Las multitudes ya casi están listas para ese día. Los políticos nunca habían sido tan mentirosos como ahora. La mentira incluso se ha colocado en los estantes de las librerías "cristianas".

Las Biblias han sido tergiversadas y ampliadas con los textos apócrifos. La mentalidad del hombre está madura para asimilar la gran mentira que está por llegar. El Anticristo en su primera etapa, pretenderá ser un gobernante "bonachón", luego mostrará los dientes y se autoproclamará Mesías de los judíos, pero ellos le rechazarán. De inmediato procederá a organizar una fuerza militar multinacional para invadir a Israel y borrarlo del mapa para siempre. Estando ya todos los ejércitos del mundo listos para el asalto final, ocurrirá algo extraordinario, porque el Señor impedirá que el Anticristo se salga con la suya, aunque dos tercios de los judíos serán exterminados.

A este gran acontecimiento se refiere Dios cuando dice: "Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén ... Después saldrá Jehová [Jesús] y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla. Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio ... Y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos" (Zac. 14:2-5). Cuando el Señor Jesucristo esté por regresar a este mundo, "las naciones no estarán unidas como hermanas" para darle la bienvenida, sino que estarán reunidas para impedir que venga. Tal como dice el Salmista: "¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas. El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos. Luego hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira" (Sal. 2:1-5).

Los cañones de esta fuerza multinacional estarán apuntando a un solo enemigo, al propio Señor Jesucristo que estará llegando con su amada Iglesia, mientras nuestro planeta se hallará sumido en tinieblas. Jesús mismo habló de esto cuando dijo: "E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria" (Mat. 24:29,30). "Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quie al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos" (II Tes.2:7-10).

Estos y varios otros pasajes de la Biblia describen la misma escena - el momento cuando el Señor regrese a la tierra. Nadie le dará la bienvenida, excepto el remanente de Israel, quien al darse cuenta del error que cometieron con Jesús, ientonces le recibirán como Salvador y Mesías! Jesús mismo les dijo: "Porque os digo que no me veréis hasta que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor" (Mat. 23:39).

No corresponde explicar con detalle los eventos que acompañarán el regreso del Señor, pero los pasajes citados nos bastan para comprobar cuan lejos está la realidad bíblica de lo que descuidadamente solemos cantar. Esta es una razón, que cada iglesia, especialmente cada líder, debe considerar con seriedad, antes de reemplazar los himnos saturados de teología, con esos coritos tipo "merienda".

Alguien podría argumentar diciendo: "Lo que pasa es que el himnólogo se está expresando en forma poética". Pero permítame preguntarle: ¿Enseña la Biblia que es posible mentir cuando se hace poéticamente? Debemos revisar hasta lo que viene en nuestros himnarios, porque no podemos predicar una cosa y cantar otra. Mediante los himnos, en cierto modo también estamos enseñando. Y aunque su mensaje sea bueno o malo, la enseñanza quedará, no sólo la melodía y el ritmo.

Les aconsejo que revisen con extremo cuidado los himnos que canten. Hay algunos cuya letra parece muy bíblica, hasta cuando nos detenemos y comenzamos a compararla con la Escritura. Tal es el caso por ejemplo, del himno titulado "Divino Espíritu de Dios". Su letra dice en parte:

"Divino Espíritu de Dios, enviado por Jesús, Del bien condúcenos en pos, y alúmbrenos tu luz.

Haz comprender al corazón, cuan grave es su maldad.

Y danos el precioso don de andar en santidad".

Otro dice:

"Llena, oh Santo Espíritu, llena sí hoy nuestro ser... Llénanos hoy. Señor. Llena, oh Santo Espíritu, para servirte en amor ..."

Otro himno titulado "Ven, Santo Espíritu", dice:

"Ven y concédenos vida; ven, danos luz para ver. Ven, danos hoy fortaleza... ven Santo Espíritu llena mi alma de santo amor; Ven con poder y victoria. Ven, como quieras, ven hoy".

La lista de himnos de este tipo es larga. Pero ... ¿Por qué está mal cantar estos himnos? Esta pregunta voy a responderla con otra: ¿En qué pasajes de la Biblia se nos dice que tenemos que orar al Espíritu Santo, alabarle o que tenemos que pedir que venga? El Espíritu Santo es un don de Dios, pero deja de serlo si creemos que lo recibiremos pidiendo, sea en la forma que sea que lo hagamos. Teológicamente es incorrecto hacerlo y es necesario que tengamos cuidado con esto en nuestras iglesias, siervo de Dios, reconoció que no había tal, que era una alegría satánica. "Cuando oyó Josué el clamor del pueblo que gritaba, dijo a Moisés: Alarido de pelea hay en el campamento. Y él respondió: No es voz de alaridos de fuertes ni voz de alaridos de débiles; voz de cantar oigo yo" (Exo. 32:17,18).

Usted seguramente recuerda lo que Moisés y Josué encontraron cuando llegaron - el "servicio de alabanzas y adoración" estaba en pleno apogeo. Hay muchos Aarones hoy, pero nos faltan los Moisés. Los llamados "hombres de Dios" de nuestros días, tienen mucho de hombre, pero muy poco de Dios. No tienen carácter, ni convicciones, no son verdaderos líderes, son tan pusilánimes como lo fuera Aarón. El pueblo les pidió algo que los hiciera "sentirse bien", porque Moisés se demoraba en la presencia de Jehová. Aarón, en lugar de convocarlos a una vida de oración, apoyando a su líder quien estaba en la presencia del Señor, satisfizo el deseo del pueblo. Todo el mundo "quiere sentirse bien", porque es lo que vale hoy en día. Esta estafa es la única teología que conocen muchos cristianos, porque jamás se han visto enfrentados con la Palabra de Dios. ¿Recuerda la pregunta que le hizo Moisés a su hermano Aarón? "Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho estepueblo que has traído sobre él tan gran pecado?" (Exo. 32:21).

Aarón ni siquiera se había dado cuenta que esto era malo. Cuando la verdad de Dios es cambiada por los sentimientos, entonces obviamente el Espíritu Santo no nos reprenderá, así como tampoco lo hizo con Aarón. Moisés y Aarón eran hermanos, estaban viendo el mismo cuadro, sin embargo lo que para Moisés era un gravísimo mal, para Aarón era perfectamente normal.

Alguien podría objetar diciendo que Jesús sí invitó a los judíos a pedir el Espíritu Santo, ya que en Lucas 11:13 él dijo "Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?". Recordemos que éste es el único texto que afirma que los cristianos deben pedir el Espíritu Santo. Sin embargo, teniendo en cuenta lo que hicieron los 120 desde el ascenso de Jesús hasta Pentecostés, parece claro que allí se cumplió esta invitación del Señor. De otra manera: ¿Cómo oraban ellos? ¿Qué pedían? Puesto que el Señor les ordenó que no salieran de Jerusalén hasta tanto no recibieran el Espíritu Santo, es obvio que ellos oraron pidiendo el Espíritu Santo y que Jesús, tal como les dijo, lo cumplió en el Pentecostés.