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Vientos de Apostasía - Es una obra para los cristianos confundidos a raíz de tantas... - Capítulo XX

 


Capítulo XX
¿Qué alternativa me queda?

Ya para finalizar esta obra, quisiera ofrecer a tantos cristianos algunas sugerencias prácticas. Esto va para aquellos que no pueden encontrar en su lo calidad una iglesia bíblica fundamental, fiel a la Palabra.

1. Haga todo lo que pueda para corregir su curso. No por medio de divisiones o algo así, sino más bien hablando con el pastor, previa oración. Tal vez podría compartir su inquietud con otros hermanos que en su concepto tienen madurez y que comparten su misma ansiedad. En estos casos hay que evitar las acusaciones de cualquier tipo. Aunque son pocos, todavía hay pastores lo suficientemente humildes como para aceptar las observaciones. Si bien asimismo hay que reconocer, que con mucha frecuencia los hermanos bien intencionados no siempre son humildes, y con muy poco tacto atacan y ridiculizan al pastor. Es apenas Justo que el pobre hombre, culpable o no de lo que se le acusa, se ponga a la defensiva. No olvide que la Biblia aconseja: "Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos" (II Tim. 5:19). El "anciano" es el mismo pastor. Si usted tiene suficiente base para hablar con él sobre sus enseñanzas o cualquier otro procedimiento en la iglesia, que a su juicio no es bíblico, trate de hablar con su pastor cuanto antes.

2. Si el caso no tiene solución, o usted ya procuró hablar y no le hicieron caso, a pesar de que ve claramente que está mal lo que se enseña y cómo se realizan los servicios, no lo queda otra cosa que "salir de en medio de ellos". Si no existe otra iglesia con sana doctrina en la ciudad, puede hacer una de dos: En primer lugar puede seguir asistiendo a la misma iglesia para no perder el compañerismo con los hermanos, ya que siempre habrá hermanos fieles. Pero no contribuya allí en ninguna forma, a menos que no le prohiban hablar de las sanas doctrinas y usted pueda enseñar en la escuela bíblica dominical. De lo contrario le aconsejo que se retire de esa iglesia.

Colabore con una obra del tipo de la KGEI, pero siempre, en lo posible, mantenga el compañerismo cristiano en la iglesia.

Su otra alternativa es comenzar una nueva iglesia, aunque no tenga más gente que usted y su familia. Comience con estudios bíblicos en su hogar. Comuniqúese con nosotros, así podremos enviarle una especie de guía para que pueda redactar lo que serían los estatutos y reglamentos, lo mismo que los principios de fe de su iglesia. Hable luego con los vecinos y amigos, congregúese para leer la Biblia y orar juntos. Pueden aprovechar muy bien los mensajes de la KGEI, los cuales podrá grabar para luego volver a escucharlos. En su carta a los Romanos, Pablo menciona a los esposos Aquila y Priscila y luego dice: "Saludad también a la iglesia de su casa" (Rom. 16:5). Y Jesús dijo: "Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mat. 18:20). Si realmente queremos permanecer fieles al Señor, no debemos preocuparnos por la cantidad de gente, sino más bien por la pureza de las doctrinas.

Un detalle muy importante en esto, es que con frecuencia los padres, que ya son personas mayores y más reposadas, prefieren no concurrir a ningún lugar, sino más bien alimentarse de la lectura de la Biblia, sintonizar buenos programas cristianos, etc. Pero usted debe velar por sus hijos, para quienes el aspecto social cuenta mucho. Debido a esto es necesario procurar por todos los medios que la familia pueda tener un iglesia donde congregarse.

3, En tercer lugar, tal vez en alguna ciudad no muy distante del lugar donde vive, ya haya una iglesia bíblica fundamental. Sería bueno que los visitara por algunos domingos y luego ver si ellos mismos no estarían dispuestos a comenzar una obra misionera, una nueva obra en su propia iglesia. Además, es muy probable que en la iglesia donde usted asiste estén otros hermanos con familia que también desearían recibir la sana doctrina, pero que están allí porque no saben qué hacer. Es bueno averiguar y ver la forma de integrar una iglesia cristiana bíblica. No existe ninguna razón para estar voluntariamente en un lugar que enseña herejías y que en cierto modo le obliga a usted a participar de las mismas. Usted y su familia necesitan congregarse, no es posible vivir una vida cristiana normal, sin este elemento. Fuimos hechos así, la iglesia en sí constituye un cuerpo que para funcionar bien debe estar literalmente unido.

Bien dice la Biblia: "Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y consíderémonos unos a otros para estimulamos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregamos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca" (Heb. 10:23-25).

Dígase lo que se diga sobre el modernismo y las herejías en nuestras iglesias actuales, todavía los padres deben velar para que sus hijos tengan un lugar dónde congregarse. No debemos pensar como adultos, sólo en nuestra condición. Pensemos también en los niños, adolescentes y jóvenes, que son el futuro de la Iglesia de Cristo.