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Una marcha para destruir a Israel

El intento llevado a cabo el pasado 30 de marzo, por decenas de miles de palestinos en Gaza, para penetrar en el territorio de Israel, se ha convertido en una campaña de protestas masivas llamadas “la Marcha del Retorno”.   Todo esto organizado por Hamás, el Jidah Islámico y otros grupos radicales palestinos.

Estos grupos animaron a los palestinos en la Franja de Gaza para que se dirigieran desde las áreas adyacentes, hasta la frontera con Israel.  Los protestantes también fueron incitados para que trataran de infiltrarse a través de la frontera, sin importarles que estaban poniendo sus vidas en riesgo.

Hamás y sus aliados les dijeron a los manifestantes que la “Marcha de Retorno” marcaba el comienzo de la “liberación de todos los palestinos, desde el mar Mediterráneo hasta el río Jordán”.  En otras palabras, se les aconsejó que se infiltraran a través de la frontera con Israel, ya que esto sería el primer paso hacia la destrucción de los judíos.

Los líderes de Hamás Ismail Haniyeh y Yehya Sinwar, quienes se unieron a las protestas masivas del 30 de marzo, no ocultaron que el motivo real de la “Marcha del Retorno” - es destruir a Israel y echar abajo los planes del presidente Donald Trump del anunciado plan de paz en el Medio Oriente.

Hamás y sus aliados no enviaron a los que están protestando en la frontera de Israel para que solicitaran trabajos y medicina.  Tampoco los animaron para que arriesgaran sus vidas debido a la falta de suministros eléctricos para la Franja de Gaza.

En lugar de eso, los organizadores los mandaron a la frontera, al asegurarse que esta era la única forma para lograr inundar a Israel con cientos de miles de refugiados palestinos, como parte de su “derecho al retorno”.  Ese derecho se refiere a la exigencia de que Israel permita la entrada de todos, junto con sus descendientes.

Tal como dijo Zaher Birawi, uno de los organizadores de la marcha, “Que el derecho de ellos a regresar es sagrado y los palestinos harán hasta la imposible por lograrlo”.

Basados en las declaraciones de los líderes de Hamás, se puede deducir que la llamada “Marcha del Regreso” no se trata de una campaña para mejorar las condiciones de vida de los palestinos en la Franja de Gaza.  Ni tampoco para encontrar los medios para solucionar su supuesta crisis “humanitaria” y “económica”.

Los periodistas y analistas políticos le llaman erróneamente a esta marcha, un acto pacífico y popular de los palestinos que demandan libertad y mejores condiciones de vida, pero la realidad es que estas  protestas masivas están directamente encaminadas a forzar a Israel para que acepte a millones de “refugiados” palestinos en su territorio, como un primer paso para lograr el objetivo de que los judíos se conviertan en una minoría en su propio país.  El siguiente paso sería asesinarlos o expulsarlos y convertir a Israel en un estado islámico.

En un esfuerzo deliberado por provocar una violenta confrontación con Israel durante la fiesta de la Pascua, la organización terrorista islámica Hamás, que está en total control político y militar de Gaza, intentó atravesar las defensas israelíes con una violenta marcha en la frontera entre Israel y Gaza.  El 30 de marzo, Hamás creó un gigantesco caos, con miles de personas en el lado palestino tirando pedradas y bombas molotov, mientras que Israel respondía con disparos y gas lacrimógeno.

La Fuerza de Defensa Israelí estimó que unos 20.000 palestinos participaron en las demostraciones masivas el viernes pasado, en la denominada “Marcha del Regreso” a lo largo de la frontera de Gaza. Los manifestantes convergieron en seis puntos principales, le lanzaron bombas molotov y piedras a los soldados israelíes y también quemaron llantas.  Conforme Israel intentaba mantener el control, originalmente se informó sobre siete palestinos muertos y cerca de 500 heridos pero es posible que el número sea un poco mayor.  ¿Y es que acaso ellos esperaban que los soldados israelíes iban a recibirlos con flores?

Omri Ceren, director del Proyecto Israel advirtió, que Hamás utiliza las protestas civiles como cubierta para una operación militar masiva, cuya meta es fomentar mayor inestabilidad y crear un conflicto abierto.  Ceren agregó: “Hamás intenta instigar una Guerra de Pascua, y la Organización de las Naciones Unidas parece estar dispuesta a ayudarles.  Está preparando a miles de civiles para arremeter contra la frontera de Israel, derrumbar el cerco de seguridad y proveer cubierta para que miles de militantes de Hamás penetren en Israel y provoquen el caos.  Los israelíes haremos todo lo posible por evitar que incremente la violencia y para evitar muertes, pero este tipo de cosa rápidamente puede tornarse muy mal”.

Un artículo publicado por Ynet News informó, que los organizadores de la “Marcha” invirtieron muchos recursos para transportar a los residentes de Gaza a la frontera, construir campamentos y elaborar una agresiva campaña pública.

Conforme la protesta continuó tornándose caótica, la Fuerza de Defensa Israelí declaró que el cerco de seguridad en la Franja de Gaza era una zona militar cerrada y comenzó a dispersar a los manifestantes con medidas de control de motines y a disparar balas contra los principales instigadores.

Ismail Haniyeh, dirigente de Hamás, le gritó a voz en cuello a los manifestantes: “Esta marcha evidencia que Palestina no tienen alternativas para su derecho a regresar.  Los felicitó por su decisión de abandonar sus hogares para asistir a la protesta y escribir el futuro”. 

A continuación enfatizó la meta de la marcha, diciendo que representaba “El principio del retorno del pueblo palestino a la totalidad de la tierra de Palestina”. Y siguió diciendo: “No nos rendiremos, ni negociaremos con la entidad sionista, ni siquiera por un pequeño pedazo del territorio de Palestina.  Rechazaremos cualquier acuerdo propuesto por la administración estadounidense de Trump, quien es culpable de pisotear nuestros los derechos al entregarle Jerusalén a Israel”.

Y concluyó diciéndole a la muchedumbre: “Anden en el camino de Alá. Ustedes son los victoriosos”.

El portavoz para la Fuerza de Defensa Israelí, General Brigadier Ronen Manelis, dijo que Israel quiere evitar la violencia, pero advirtió que dispararán contra cualquiera que se acerque al cerco de seguridad, reforzando la zona del acceso no permitido para los palestinos.

La protesta continuará hasta el 15 de mayo, tiempo que los palestinos describen como el día de “Nakba” o “Catástrofe” para objetar la creación de la nación de Israel en 1948.

Las condiciones de vida de los palestinos en la Faja de Gaza podrían mejorar si sólo los egipcios abrieran la frontera de Rafah y permitieran que los palestinos salieran y que los árabes y otros llegaran para ayudar a las personas allí.  Las vidas de ellos asimismo podrían ser mejores si Hamás dejara de construir los túneles terroristas y de contrabandear armas.

Israel ha advertido que si los motines continúan de la misma manera, responderá en forma mucho más agresiva.

Oremos a Dios por protección para cada residente y visitante en Jerusalén durante este tiempo, y por la Fuerza de Defensa Israelí, que protege al pueblo durante estas violentas manifestaciones.  Démosle gracias por proteger a la nación.
“El te librará del lazo del cazador, ee la peste destructora.  Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad” (Salmo 91:3–4).

Le instamos a que vea un video producido en inglés, por la Fuerza de Defensa Israelí respecto a los motines violentos en la frontera de Gaza y cómo Hamás intenta difundir una falsa narrativa. 

https://www.facebook.com/idfonline/videos/1825558237467038/
Modificado por última vez enMartes, 03 Abril 2018 14:44

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