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2017 un año de grandes aniversarios

El año 2017 ha estado colmado con aniversarios apocalípticos con implicaciones proféticas.  Los estudiosos en profecía se preguntan: ¿Podría ser este año, ese en el que se cumplirán una o más de las profecías antiguas de la Biblia?  A continuación vamos a identificar y mencionar los aniversarios apocalípticos que han tenido cumplimiento en este 2017 y sus posibles implicaciones proféticas.

1.       Los cien años del colapso del imperio otomano, lo cual tuvo lugar en 1917 y   preparó el territorio de Israel para el retorno del pueblo judío.

2.       Los cincuenta años de la reunificación de Jerusalén en el año 1967, lo que         pavimentó el sendero para la construcción del templo de la tribulación   anticipado en la profecía.

3.       El cumplimiento de los cien años de las apariciones de Fátima,           manifestaciones demoníacas que serán usadas por Satanás para establecer la iglesia católica como la religión global simbolizada por la ramera del capítulo       17 de Apocalipsis.

4.       El septuagésimo aniversario del Plan de Partición de Palestina.  El 29 de          noviembre de 1947 la Asamblea General de las Naciones Unidas, reunida en        la ciudad de Nueva York, aprobó la Resolución 181, la cual recomendaba un          plan para resolver el conflicto entre judíos y árabes en la región de Palestina,         que se encontraba en esos momentos bajo administración británica.  Esto pavimentó el camino para el regreso de los judíos a su tierra ancestral.            Muchos expertos en profecía creen que el restablecimiento del estado judío           fue el momento cuando el reloj de arena del mundo dio su último giro y el cronómetro de los últimos tiempos comenzó a marcar los últimos días.

5.       Los 3.500 años del aniversario del año del Jubileo establecido por el Creador en el capítulo 25 de Levítico. El año de Jubileo es cuando el pueblo judío y la tierra de Israel serán liberados de toda deuda y servidumbre como una           muestra de su confianza completa en el Señor.

6.       El quinto centenario de la Reforma Protestante.  El Papa conmemorará este        aniversario como parte de la campaña de la iglesia católica para abrazar ecuménicamente a otras religiones.  Esto preparará el escenario para que la           Iglesia Católica Romana se convierta en la religión mundial representada por      la Ramera en el capítulo 17 de Apocalipsis.

Sumado a todo lo anterior, este 2017 como ningún otro año de los que ya han transcurrido de este siglo veintiuno, ha estado marcado por todo tipo de catástrofes y desastres naturales.  En agosto el Huracán Harvey arremetió contra varias áreas en el Atlántico, y el 25 impactó el sureste de Texas por varios días, dejando atrás 33 muertos y más de 30.000 personas sin hogar.  Expertos dicen que fue la mayor tormenta en términos de lluvia jamás vista en cualquier parte de Estados Unidos, el huracán más poderoso en golpear el territorio norteamericano en 13 años, y el más feroz en azotar a Texas desde 1961.

El huracán María fue considerado como el peor desastre natural para la república Dominicana y Martinica, causando asimismo un daño catastrófico y una crisis humanitaria en Puerto Rico, es considerado como el décimo huracán más intenso registrado en el Atlántico.  Se trató del primero y mayor, y uno de los más poderosos que se han desarrollado en el Atlántico occidental.  Impactó las islas del Caribe, Florida, Antillas Menores, Puerto Rico, Cuba y la Española, dejando a su paso destrucción, muertos y pérdidas materiales incalculables.

El terremoto del sureste de México del 7 de septiembre, tuvo una magnitud de 8,4 en la escala de Richter.  El epicentro se ubicó en el golfo de Tehuantepec cerca de la frontera entre Guatemala y México, siendo perceptible en ambos países, al igual que en El Salvador y Honduras.  Es el estremecimiento más fuerte registrado en México desde el terremoto de Jalisco-Colima.  Quince minutos después del sismo, las olas del mar se levantaron hasta tres metros frente a las costas de Chiapas.  Dejó un total de más de cien víctimas y hasta el 14 de septiembre, se habían registrado 2.057 réplicas. La de mayor magnitud fue de 6,1.  Este terremoto ha sido el más fuerte a nivel mundial desde el terremoto de Chile de 2015, que tuvo una magnitud de 8,4.

El 19 de septiembre otro potente terremoto sacudió a México.  El sismo de 7,1 grados en la escala Ritcher, se sintió en Ciudad de México y causó por lo menos 144 muertos, justo cuando se cumplían 32 años del poderoso terremoto que provocó miles de muertes en Ciudad de México.

La sacudida causó el derrumbe de decenas de edificios en distintas zonas de la Ciudad de México.  Mientras que el huracán Irma azotó la Florida y las islas del Caribe.

31 De octubre quinto centenario de La Reforma

Otro de los eventos de gran importancia que se conmemoran en este año es el quinto centenario de la Reforma.  El comienzo de la Reforma Protestante se remonta al 31 de octubre de 1517, cuando Martín Lutero publicó sus 95 Tesis.   El mundo cambió debido a la Reforma, y los cristianos verdaderos debemos conmemorar este grandioso  evento y su legado.

El vocablo “Protestante” se origina de la palabra raíz “protesta”.   Martín Lutero quien era un teólogo y fraile católico agustino, protestó contra las prácticas católicas y sus abusos generalizados, mientras un coro de personas laicas se unió para protestar igualmente contra Roma.

Entre la era del Nuevo Testamento y el siglo XVI, el catolicismo romano estableció el monopolio del cristianismo en Europa Occidental, abusando de su posición.  Muchas de sus prácticas parecen sorprendentes hoy, incluso para los propios católicos.  Celebraban la misa en latín, una lengua que los miembros de la iglesia no entendían.   El texto de la Biblia era desconocido para los feligreses. Los gobiernos estaban sujetos al Papa.  La mayor parte de la tierra era propiedad de la iglesia católica.  Los obispos vivían con privilegios aristocráticos mientras los campesinos apoyaban a la iglesia bajo un sistema feudal que explotaba su trabajo. Los críticos eran torturados y ejecutados.

La gran mayoría no conocía las Escrituras, lo que definía el cristianismo se reducía a tradiciones, íconos, estatuas, imágenes, tapices, cuadros y reliquias.  Hoy, tanto los protestantes como los católicos consideran la religión católica de los años 1500 como algo completamente ajeno a lo que en la actualidad se acepta como “cristianismo”.

Las protestas que se desataron en contra del catolicismo se extendieron rápidamente por toda Europa.  El protestantismo tuvo éxito porque tenía que ser así.  El catolicismo atrajo todo esto consigo mismo, al no proporcionar una genuina experiencia cristiana para el hombre común.  Al mismo tiempo que los señores Lutero, Calvino, Knox, Zwinglio, Simons y otros comenzaron a oponerse a los abusos de parte del clero católico, había miles de personas comunes y corrientes que deseaban ser liberadas de su dominio.

La iglesia católico romana fue cambiada por la Reforma Protestante. La respuesta de parte de ella fue la Contrarreforma en el año 1545.  Entre 1545 a 1563 el Concilio de Trento celebró 25 sesiones para abordar la reforma necesaria de la iglesia.  Además de condenar el protestantismo, el concilio clarificó la doctrina católica, reformó la administración eclesiástica, abolió algunos abusos que afectaban la venta de indulgencias, estableció una educación clerical más rigurosa y reglas residenciales, afirmó que la iglesia católica era el único árbitro para interpretar el significado de las Escrituras, y explicó la relación de fe y las obras para contrarrestar la doctrina de Lutero, de que la salvación sólo se obtiene por la fe.

También reafirmó muchas prácticas que los reformadores consideraron ofensivas: entre ellas la veneración de santos y reliquias, las peregrinaciones, las indulgencias y la adoración de la Virgen María.  La Contrarreforma se extendió hasta el año 1648, cuando concluyó la Guerra de los Treinta Años.  Abordó la reconfiguración de la estructura de la iglesia, estableciendo órdenes religiosas y respondiendo a movimientos espirituales y reformas políticas.

Fue así como la Reforma Protestante fuera del catolicismo, y la propia Contrarreforma interna entre los católicos, terminaron por reformar el cristianismo, lo que a su vez revitalizó y le dio una relevancia mucho mayor a la vida del hombre común.  Mientras que antes la mayoría de las creencias “cristianas” eran determinadas por simple superstición, después de la Reforma los creyentes comenzaron a entender, incluso hasta discutir el significado de las enseñanzas del Señor Jesucristo.  Una vez que los líderes protestantes tradujeron y publicaron la Biblia en el lenguaje del hombre común, el clero distante y educado perdió su monopolio sobre el acceso y derecho único a interpretar las Escrituras. Cada alma tenía derecho a leer la Biblia por sí misma.

La sociedad europea fue transformada por el despertar de la Reforma Protestante.  Esta transformación se extendió al Nuevo Mundo y Norte América los que fueron colonizados inicialmente por protestantes puritanos que llegaron huyendo de la opresión en Europa. El gobierno de los Estados Unidos reflejaba los valores protestantes, y a cambio, el ejemplo de su política terminó por transformar el gobierno europeo.  Con el paso del tiempo, el mundo entero fue influenciado, directa e indirectamente por los cambios que trajo consigo la Reforma Protestante.

La pregunta que todavía prevalece es el hecho, que si la Reforma fue suficiente para protestar y reformar un cristianismo apóstata.  Roger Williams, un teólogo y reformador puritano, quien en 1638 fundó la Primera Iglesia Bautista en Estados Unidos la que fue conocida como la Primera Iglesia Bautista de Providencia concluyó, que la Reforma nunca podría devolver el cristianismo a su estado original, ya que para que eso pudiera ocurrir, se requería una restauración.  Esto era algo, que según él, sólo Dios podría traer de nuevo.

Muchos personas coincidieron en que era necesaria una restauración y varios hombres cristianos se dispusieron a restaurar la iglesia original primitiva.  Entre ellos estuvieron Thomas y Alexander Campbell, padre e hijo, quienes son considerados como los promotores del llamado Movimiento de Restauración en Estados Unidos durante el siglo XIX, aunque el de mayor impacto fue Alejandro Campbell. Los grupos fundados por estos predicadores se fueron unificando en un movimiento que trató de restaurar la iglesia a los principios originales.  Sin embargo, al no existir una estructura centralizada, la unidad entre ellos duró solo por algún tiempo aunque lograron celebrar una convención nacional en 1849, de la cual surgió la Sociedad Misionera Cristiana Americana.

Hoy en día, el cristianismo es un mosaico fragmentado e inconsistente de sectas denominacionales, muchas de las cuales afirman que solo ellas poseen la verdad, aunque a lo largo de los años multitudes de pensadores cristianos han deseado que el cristianismo abandone sus disputas internas y retorne a la adoración pura.

En octubre de 2016, los líderes del mundo de católicos y luteranos firmaron una declaración conjunta en un servicio de oración ecuménico para conmemorar la Reforma,  afirmando que lo que une las dos tradiciones es mayor que lo que las divide.  Pero no sólo eso, sino que cientos de líderes protestantes de todas las denominaciones, tanto en Estados Unidos, América Latina y el resto del mundo, le han dado su apoyo incondicional al Papa.

Para la conmemoración de este quinto centenario de la Reforma, miles de “creyentes” están asimismo protestando en contra del estado actual del cristianismo y clamando una vez más por una reforma.  Tres reuniones importantes se llevarán a cabo a finales de este año, en las cuales se discutirá esto y se tratará de arreglar la situación actual de las cosas, para que los cristianos alcancen la unidad

Este es el mayor engaño espiritual que está teniendo lugar en nuestros días, el que está siendo perpetrado por cientos de líderes evangélicos a través de su alianza y unión con la iglesia católica romana.  Ahora ellos ven a los católicos como sus hermanos y hermanas en Cristo que no necesitan ser evangelizados.  Líderes evangélicos quienes una vez fueron defensores del mensaje del Evangelio bíblico, defienden ahora las enseñanzas antibíblicas del catolicismo romano.

El documento que firmaran en marzo de 1994 los católicos y evangélicos, y que se titulaba Católicos y Evangélicos unidos, la misión para el tercer milenio, es en esencia una negación del Evangelio. En ninguna parte de dicho documento encontramos el Evangelio bíblico explicado con claridad y exactitud.  Tal documento se encuentra colmado de ambigüedades tratando de disfrazar las enormes y bien marcadas diferencias que existen entre los católicos y los evangélicos.

El fallecido escritor cristiano Dave Hunt, en su boletín informativo del mes de Marzo de 1994, The Berean Call, escribió lo siguiente respecto a la firma de dicho documento: “No impugno los motivos ni tampoco cuestiono la salvación de los evangélicos que lo firmaron.  Sin embargo, creo que este documento representa el golpe más devastador en contra del Evangelio en los últimos mil años... Sorprendentemente este documento afirma que todos los católicos son cristianos, que tienen la misma fe que los evangélicos y que son nuestros ‘hermanos y hermanas en Cristo’. Si eso es así, ¡entonces la Reforma Protestante fue un trágico error que todos deberíamos de denunciar!... Por mil años antes de la Reforma, siempre hubo un grupo de cristianos evangélicos fuera de la iglesia católica, millones de los cuales fueron asesinados por obedecer las Escrituras en lugar de someterse a Roma.  El Papa Pío Tercero asesinó a sesenta mil cristianos en un solo día cuando sus ejércitos barrieron la ciudad de Beziers, Francia, un acto que fue considerado por él mismo como ‘la hazaña que coronó su papado’”.

El Ecumenismo

Grandes cambios comenzaron a gestarse en la iglesia evangélica desde comienzos del siglo veinte.  En 1901 se inició el movimiento pentecostal en la Escuela Bíblica Bethel de Charles Parham  en Topeka, Kansas, cuando Agnes Ozman comenzó a hablar en “lenguas” después que le impusieron las manos.
En 1914, Charles Shumway diligentemente buscó evidencia para probar que estas primeras “lenguas pentecostales” eran idiomas reales, pero no pudo encontrar una sola persona que corroborara tales pretensiones.  Cuando el misionero Alfred Goodrich Garr viajó a India e intentó hablarle a las personas en lenguas sobrenaturales, descubrió de inmediato que no podía comunicarse. Sin embargo, lo que la gran mayoría ignora es que Parham, el fundador del pentecostalismo, creía y predicaba herejías doctrinales.

A mediados del siglo veinte muchos en el movimiento pentecostal y entre los liberales y modernistas, al ver la falta de interés y la poca asistencia de feligreses a sus cultos, comenzaron a unirse y a predicar y enseñar una teología más tolerante.  Fue así como introdujeron en sus iglesias actividades diferentes con el pretexto de mostrar preocupación por el evangelismo del mundo.  Se cambiaron ciertos métodos, mientras se elaboraron sistemas y estudios para el joven, el comerciante, el atleta, el político, la estrella de cine y demás.

En lugar de ser fieles a Cristo Jesús y a su Palabra, en nombre de la unión comenzaron a pasar por alto la sana doctrina. Este nuevo movimiento conocido como ecuménico carismático, se inició a mediados del siglo pasado y el término ha sido utilizado por organizaciones internacionales de las diferentes denominaciones, agencias interdenominacionales y paraeclesiásticas.

El Concilio Nacional de Iglesias de Cristo en Estados Unidos, y el Concilio Mundial de Iglesias, con sede en Ginebra, Suiza, son tal vez las más conocidas.  El ecumenismo, como tendencia dentro del cristianismo, tiene como su objetivo unificar a las iglesias. Usando como base el compañerismo y la confraternidad, consideran el amor superior a la sana doctrina.  Creen que es necesario volver a examinar con una menta abierta, los fundamentos de la fe. Dudan de la infalibilidad de la Escritura y ponen en tela de juicio su inspiración Divina.  Sustituyen la razón del hombre por la revelación de Dios. Tergiversan la Palabra de Dios.  Tuercen las Escrituras a fin de acomodarlas a los descubrimientos y teorías científicas, incluyendo la teoría de la evolución.  Tratan de cristianizar ideas y creencias paganas.   Su propósito es la glorificación de la filosofía, la sicología, siquiatría, astrología y demás. Predican un "mensaje positivo" y muchas veces hacen declaraciones como esta: “Dios me llamó a ganar almas, no a criticar a otros”.

Con gran emoción mundana atraen a muchos porque no reprenden el pecado. Pocas veces enseñan lo que es el arrepentimiento verdadero y mucho menos predican en contra del error.  No les gusta la separación.  Encuentran más compañerismo entre quienes participan de los placeres mundanos, que entre los que siguen la santa doctrina bíblica de la separación. Consideran la iglesia, sólo como una institución de beneficencia, en el mejor de los casos, mientras que otros como un club social.

Tratan cada vez más de hacer de la Iglesia un instrumento de cambios sociales por medio de programas de tipo humanitario.  Sin pensarlo ni quererlo avanzan en la misma dirección de los católicos y miembros de otras sectas. Se comportan como los mundanos. Llevan a cabo negocios deshonestos. Se identifican con el mundo, no sólo con sus acciones, sino también con su modo de vestir y hablar. Predican y enseñan la teología de la prosperidad.  Introdujeron una gran variedad de señales y rituales idólatras, tales como las supuestas sanidades milagrosas, la risa sagrada, el ser golpeado en el Espíritu, la danza sagrada, y un gran número de manifestaciones extravagantes y antibíblicas.

Incluso, tanto la iglesia católica como muchas denominaciones evangélicas, le dan su apoyo incondicional a los homosexuales, lesbianas, transgéneros, y hasta tienen ministros ordenados y pastoras, que practican estas abominaciones, considerando a los que se oponen como “religiosos intolerantes”.  

Los líderes actuales

Cuando leemos o escuchamos de estos “grandes” líderes evangélicos que elogian al Papa y afirman que la iglesia católica es cristiana ortodoxa, nos preguntamos: ¿Qué es lo que está sucediendo?  ¿Será que los cristianos que fueron masacrados por la inquisición por contradecir los dogmas antibíblicos de Roma finalmente estaban equivocados? 

Por ejemplo, el señor Billy Graham, quien es tenido en tan alta estima por la iglesia evangélica, en múltiples ocasiones ha alabado a líderes católicos.  En las páginas 59 y 60 del libro del doctor R.L. Hymers Jr., publicado en inglés Predicándole a una nación agonizante, está registrado con lujo de detalles, que el señor Graham alabó al Papa Juan Pablo Segundo, refiriéndose a él como un gran líder moral y un gran evangelista, agregando que la madre Teresa de Calcuta y sus monjas eran unos grandes ejemplos de cristianismo.

El señor Paul Crouch, ya fallecido, quien fuera dueño de la cadena de televisión Trinity Broadcasting Network, dijo:  “He llegado a la conclusión de que Martín Lutero cometió un grave error.  Nunca debió haber abandonado la iglesia católica romana.  Estoy erradicando de mi vocabulario la palabra protestante. Es tiempo de que los católicos y los no católicos se unan como una sola persona en el Espíritu”.

Literalmente son miles los grandes líderes norteamericanos e hispanos que alaban al catolicismo, y que han declarado su apoyo incondicional y cooperación al actual Papa Francisco. 

La iglesia emergente

Parejo con estos movimientos, se iba gestando otro de manera inadvertida: la iglesia emergente.  Esta iglesia sigue esforzándose por traer “una nueva reforma”.  Detrás de ella está una estrategia y maniobra bien diseñada por el príncipe de este mundo, el enemigo de nuestras almas, para quitar literalmente la fe de millones.

Este nuevo movimiento, aunque no es tan nuevo ya que comenzó por la década de 1950, casi paralelo con el movimiento ecuménico, no usa la Biblia como un medio teológico o como la medida para medir la vara de la verdad y los estándares por los cuales vivir.  En lugar de permitir que la Biblia moldee la vida cristiana, son los cristianos los que moldean la Biblia. 

En las enseñanzas de la iglesia emergente, se toma en consideración el espíritu y mensaje del evangelio; la tradición del pueblo cristiano; la cultura en medio de la cual se teologiza.  En otras palabras, la Biblia por sí misma no es suficiente, sino que hay que tomar en consideración otros factores, tal como cultura, raza o lugar de origen e historia, de quienes se pretende instruir, y con esos factores, adaptar el mensaje de la Biblia a fin de que sea adecuado. 

Pero no es sólo esto, sino que la iglesia emergente es de hecho un retorno declarado a Roma, un regreso pleno a la idolatría con los sacramentos, los rituales de cuaresma, las velas, las imágenes, los iconos y toda la parafernalia que la acompaña. Las imágenes de Jesús colgando sobre la cruz son muy comunes.  Asimismo los iconos de María y el niño Jesús.

En la iglesia emergente las personas se hacen la señal de la cruz, exactamente como los católicos.   Experiencias poderosas y ritos similares a los que se celebraban durante la edad del oscurantismo, están ocupando hoy el lugar de la enseñanza expositiva de la Biblia.  Todo esto es parte de la iglesia emergente que no se trata de un movimiento que se limita a Estados Unidos, sino que también se ha propagado ya en América Latina y el resto del mundo.

El corazón y núcleo de la fe cristiana se basa en la sangre que derramó el Señor Jesucristo en el Calvario como la única expiación sustituta aceptable por los pecados de la humanidad.  La Biblia dice que la paga del pecado es muerte - de tal manera que cada persona viva debería recibir el castigo de la muerte espiritual, porque ninguno de nosotros está sin pecado, ya que nacemos con nuestra naturaleza pecaminosa intacta.

Lo que se enseña hoy en día es “Que la crucifixión de Jesús debe ser visto como un ejemplo de una vida de servicio y sacrificio, y no compararlo con los ‘antiguos sacrificios de animales’, algo así como un fraude piadoso’ que le hiciera Dios al diablo”.

Brian McLaren, el líder más destacado en Estados Unidos de la iglesia emergente, declara en su sitio de Internet que “La idea de que Dios envió a su Hijo para que sufriera una muerte violenta por nosotros, es una publicidad falsa para Dios”.

McLaren también dijo en una entrevista:  “Yo escuché a un líder cristiano muy conocido, cuyo nombre no mencionaré... que dijo algo como esto: ‘La comprensión tradicional dice que Dios nos pide algo que Él mismo es incapaz de hacer.  Nos pide que perdonemos a las personas, pero es incapaz de perdonar, porque no puede perdonar a menos que castigue a alguien en lugar de la persona que va a perdonar.  Dios no le dice: ‘Perdona a tu esposa, y luego ve y patea al perro para que le des rienda suelta a la ira.  Dios de hecho perdona’.  Pero está la sensación, la comprensión común de la expiación que presenta a un Dios que es incapaz de perdonar.  A menos que patee a alguien más’”.

Esta idea de rechazar el juicio de Dios colocado sobre Jesús en lugar de nosotros, no es exclusiva de McLaren.  De hecho, tal rechazo está integrado en las enseñanzas de muchos otros.

Necesitamos reconocer que la Biblia es revelación de Dios, de sí mismo al hombre.  Es nuestra autoridad final, y debemos adherirnos a la verdad de sus enseñanzas:  “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados... Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo” (1 Juan 4:10,14).

Todo lo que está ocurriendo, no es pura casualidad, sino el cumplimiento de la Palabra de Dios: Babilonia fue el primer gran imperio mundial representado en la cabeza de la estatua de oro, del sueño de Nabucodonosor.  La idolatría se originó en Babilonia.  Roma el cuarto imperio final representado por las piernas y los pies de hierro y barro cocido de esta misma estatua, copió la idolatría de Babilonia.

Roma estaba en el poder para el tiempo del nacimiento del Señor Jesucristo, y lo estará igualmente para el tiempo de su segunda venida, y junto con Roma también habrá una nueva Reforma, el resurgir de la idolatría babilónica, lo cual ya lo estamos viendo en este mismo día. ¡La Palabra de Dios es exacta!

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