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Continúan las confrontaciones en Gaza

Hay dos argumentos principales que se están usando con frecuencia en la actualidad, para criticar la decisión del presidente norteamericano Donald Trump, por haber reconocido la soberanía israelí sobre los Altos del Golán.  Los críticos dicen que Estados Unidos intenta dar legitimidad a una situación ilegal, porque  interpretan erróneamente el preámbulo a la Resolución 242 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas - de la  ONU, de noviembre de 1967, que habla sobre la “inadmisibilidad de adquisición de territorio por medio de guerra”.

La segunda objeción que menciona la oposición, es que la declaración del presidente Trump representa una brusca ruptura en la política de Estados Unidos sobre este asunto. Un columnista del periódico Washington Post escribió el 22 de marzo de 2019: “Ningún presidente había reconocido el control de Israel sobre los Altos del Golán, pero el señor Trump cambió eso con un tweet”.

La verdad es que los académicos jurídicos han establecido una distinción, entre la conquista de territorio en una guerra de agresión, lo cual es ilegal, y la toma de territorio por un estado que ejerce su legítimo derecho en defensa propia.  Esa fue la intención de los diplomáticos con la frase “inadmisibilidad de adquisición de territorio por medio de guerra”, la cual determina la gran diferencia entre una guerra agresiva y una defensiva.

¿Qué sucede en el caso del uso legítimo de fuerza? Luego de la Segunda Guerra Mundial, hubo importantes cambios territoriales en Europa a medida que grandes territorios pasaron al lado de los aliados. Por ejemplo, Alemania perdió áreas considerables de terreno que tuvo que entregarle a Polonia y la Unión Soviética.

Pero... ¿Cómo sabemos que Israel no fue el agresor en 1967?  En ese momento, la Unión Soviética intentó que el Consejo de Seguridad de la ONU calificara a Israel como “agresor” en la Guerra de los Seis Días, pero fracasó, perdiendo por votación de 11 votos a favor y 4 en contra.  Los soviéticos luego fueron ante la Asamblea General de la ONU y fallaron una vez más. Los estados-miembros de ambos organismos de la ONU claramente vieron que Israel actuó en defensa propia.

Como se señaló anteriormente, los críticos de la decisión de Trump en torno al Golán también dicen, que representa un cambio importante en la política de Estados Unidos respecto al Medio Oriente. Sin embargo, eso no es cierto. Esto comenzó en 1975, con una serie de cartas de parte del presidente Gerald Ford al primer ministro Yitzhak Rabin, y en una de ellas el señor Ford escribió: “Estados Unidos no ha establecido una posición final respecto a las fronteras. Si lo hace, le dará mucho peso a la posición israelí de que cualquier acuerdo de paz se base en la permanencia de Israel en los Altos del Golán”.

Estados Unidos ha mantenido vigente la palabra del expresidente Gerald Ford.  En 1991, en el contexto de los preparativos para la Conferencia de Paz en Madrid, el Secretario de Estado James Baker escribió otra carta al Primer Ministro Yitzhak Shamir en la que reafirmaba lo expresado por el señor Ford.

También hubo una tercera misiva. Durante el trabajo de la administración del expresidente Clinton, en torno a la negociación del Protocolo de Hebrón, el Secretario de Estado Warren Christopher escribió una carta de garantía al Primer Ministro Benjamín Netanyahu, con fecha 19 de septiembre de 1996, en la que volvió a reafirmar la posición de Estados Unidos.

Esas cartas no constituyen un reconocimiento formal por parte de Estados Unidos en torno a la soberanía israelí sobre el Golán, pero sí indican que en algún momento se debía otorgar ese reconocimiento oficial. Dicho momento llegó.  La declaración del señor  Trump de ninguna manera fue una brusca ruptura en la política de Estados Unidos, sino el cumplimiento formal de su política 44 años después de que fuera expresado por primera vez.

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Pasando ahora a referirnos a los acontecimientos más recientes, según el Primer Ministro israelí Benjamín Netanyahu, los constantes disturbios y misiles disparados desde Gaza no han permitido que disminuya la tensión entre los israelitas, manteniendo abierta la opción de responder a los ataques, lo cual incluye la posibilidad de una nueva guerra contra los terroristas en Gaza.

El señor Netanyahu dijo lo siguiente el domingo 7 de abril en comentarios publicados por su oficina.  “Estamos preparados para cualquier escenario y hasta para una campaña extendida, si fuese necesario.  Haremos lo que sea necesario para la seguridad de Israel”.

Los comentarios del líder israelí se produjeron luego de varios días de continuada confrontación. Según informes publicados por la Fuerza de Defensa Israelí en Twitter, el sábado 6 de abril cayeron cinco proyectiles más en el territorio de Israel, disparados desde Gaza, lo que los obligó a responder con disparos de sus tanques, contra puestos militares de Hamás en Gaza.

El día anterior, la Fuerza de Defensa Israel publicó por este mismo portal de información, que decenas de miles de “manifestantes violentos” se habían congregado en la frontera de Gaza con Israel, agregando: “Alrededor de unos 40. 000 manifestantes violentos en Gaza, algunos armados con cuchillos, con explosivos y granadas, intentaban infiltrarse a través de la frontera de Israel y llegar hasta las residencias de familias israelíes al otro lado del cerco fronterizo. Si nuestros soldados no hubiesen estado allí, lo hubiesen logrado”.

Según publicó el periódico palestino Al-Quds, todo esto ocurrió, después que el servicio de noticias Ynet News había informado el 4 de abril, que líderes de los grupos militantes en la Franja de Gaza le habían ordenado a sus miembros que detuvieran todos los lanzamientos de bombas incendiarias contra comunidades israelíes.

También se le ordenó a los seguidores de Hamás y de la Yihad Islámica que le hicieran un alto a los disturbios nocturnos a lo largo del cerco fronterizo de Gaza, así como al uso de explosivos durante los disturbios en la frontera.  Reflejando con esto las nuevas directivas de los supuestos acuerdos alcanzados con Israel por mediación egipcia.

Oremos para que Dios abra el entendimiento espiritual de los líderes de Israel, y les dé sabiduría para saber cómo actuar, proteger al pueblo judío y la tierra que Dios les entregó.  Oremos para que Dios impida cualquier esfuerzo de parte de los enemigos de Israel por atacar a su pueblo escogido.

Clamemos al Señor, para que remueva las escamas de los ojos de la comunidad internacional, y se den cuenta de las verdaderas intenciones malévolas de Irán hacia Israel y el mundo occidental. Oremos, para que las naciones puedan impedir que la República Islámica logre su objetivo.

“Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová” (Isaías 54:17).

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