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La apatía sobre la segunda venida del Señor

Los que hemos nacido en países de América Latina que fueron colonizados por los españoles, conocimos el “cristianismo” por sacerdotes católicos, quienes llegaron a nuestro continente enviados por los reyes de España.   Después del descubrimiento de América, el Papa procedió a repartir el territorio entre España y Portugal.  De esta manera a partir de 1493, los papas Alejandro VI, Adriano VI y Julio II emitieron las bulas mediante las cuales le encargaron a los sacerdotes católicos la evangelización de los habitantes indígenas que moraban en territorio americano.

La primera instalación del protestantismo en América fue auspiciada por la Familia Welser en el oeste de Venezuela en 1528, permaneciendo hasta 1546, año en que toda la colonia quedó desmantelada.  La colonia hugonota permaneció en Brasil desde 1555 hasta 1567.  La holandesa, también en Pernambuco, Brasil, entre  1624 a 1654.  La escocesa en Panamá entre 1698 a 1700, y la de Guatemala de 1841 a 1882.  Todas estas primeras colonias fueron exterminadas o expulsadas por la Inquisición.  El trabajo de los inquisidores fue muy exitoso, ya que el protestantismo fue extirpado de la América española y no volvió a aparecer hasta las guerras de independencia hispanoamericanas. Fue hacia los años 1900, cuando llegó a Guatemala la Misión Centroamericana, Los Amigos, que eran los Cuáqueros, la Iglesia Metodista Primitiva y la Iglesia del Nazareno.

Hasta mediados del siglo veinte, en todos los países hispano americanos la religión dominante fue el catolicismo, lo cual comenzó a cambiar con la llegada de sectas como los testigos de Jehová, mormones y posteriormente cristianos bautistas y de otras denominaciones evangélicas.

Casi todas las personas mayores en nuestros países, recibieron su primer conocimiento de Dios de parte de sacerdotes católicos, y la gran mayoría de esos más jóvenes que nacieron y crecieron en la iglesia evangélica en el siglo pasado, nunca oyeron hablar sobre la Segunda Venida del Señor Jesucristo.  Fue a partir de 1948, con la refundación de Israel, que se encendió el furor evangélico entre los pastores en Estados Unidos, y ellos comenzaron a predicar sobre el mayor evento en el calendario profético: la Segunda Venida del Señor Jesucristo.

Esto llegó a su clímax en junio de 1967 cuando se desencadenó un conflicto en contra de Israel por una coalición árabe formada por la República Árabe Unida - que era el nombre que tenía entonces Egipto, Jordania, Irak y Siria.  El día 7 de junio el ejército de Israel avanzó sobre Jerusalén Oriental y sus soldados izaron la bandera israelí encima de la Cúpula de la Roca, el lugar aproximado donde la gran mayoría de eruditos creen, que se encontraba el Templo de Jerusalén.

Cuando esto ocurrió, el cristianismo evangélico estaba profundamente conmovido y emocionado, pensando que esto significaba la pronta construcción del tercer templo y el retorno inminente del Señor Jesucristo.  Sin embargo, el entonces ministro de Defensa Israelí, Moshé Dayan, ordenó retirar la bandera de inmediato y permitió que el Waqf, la organización árabe religiosa que controla esa área continuara ejerciendo autoridad sobre el lugar.

A partir de entonces fue en cierta forma apagándose poco a poco el fervor religioso y la expectativa por el retorno del Señor.   Es cierto que la Biblia declara que nadie puede saber la fecha de su Segunda Venida, pero... ¿sabían ustedes que esa misma Biblia también enseña que sí podemos conocer las características que identifican la época en que tendrá lugar su Segunda Venida, y que además todo parece indicar que ya estamos viviendo en esa temporada?  ¡Las señales de los últimos tiempos apuntan al pronto regreso de Jesús!

Esto que vamos a compartir con ustedes es la enseñanza básica de Radio América y de la Iglesia Bíblica Misionera, es el mensaje que comenzó a predicar a través de la emisora KGEI en California, el pastor José Holowaty, fundador de esta obra allá por la década de 1970, y es el mismo que escuchan todos ustedes, prácticamente día a día.

Los sentimientos del Pastor Holowaty en ese tiempo eran los mismos que experimentó el profeta Jeremías cuando registró este mensaje que le diera Dios: “Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude” (Jeremías 20:9).

Con respecto al retorno del Señor Jesús, encontramos estas palabras en Tito 2:11-14:  “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”.

En respuesta a estas palabras de la Escritura, por favor permítannos preguntarles esto: ¿Están ustedes esperando ansiosamente la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa  de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús?  Esto es exactamente lo que nos dicen estos versículos, que debemos vivir cada día de nuestras vidas a la expectativa de su aparición.  Que los cristianos debemos existir con el anhelo y la esperanza de que el Señor Jesucristo pueda aparecer en cualquier momento, con la certidumbre de que pueda manifestarse en un instante.

Sabemos por experiencia que la mayoría de creyentes no tienen esta esperanza en sus corazones, por el contrario la generalidad de las personas se manifiestan más bien apáticas con respecto al regreso de Jesús.

Suponemos que una de las principales razones para esta apatía, es el hecho que han oído hablar de esto, ya por muchos años, y aunque algunos lo dan por sentado porque sí creen que Jesús va a regresar, al mismo tiempo están convencidos que será en un futuro bien distante, y por lo tanto, para ellos, el retorno del Señor, no es una realidad inminente.   Piensan: “Bueno, tal vez regrese en mil años, o quizá dentro de dos mil, pero por seguro no ahora”.

Otro grupo está plenamente convencido que no hay nada que nosotros podamos saber con respecto a la venida del Señor, y que por consiguiente no hay razón alguna para preocuparnos al respecto, ni siquiera para hablar de ello. Mientras que terceros consideran esto como es una especie de “esperanza ilusoria, una fantasía utópica”.

Casi todos los que hoy laboramos en Radio América, habíamos escuchado hablar muy someramente sobre la Segunda Venida del Señor, pero nuestro conocimiento a este respecto lo recibimos gracias al programa Profecías Bíblicas.  Fue así, como todos aquí y muchos de quienes nos escuchan, nos mantenemos atentos, a la expectativa, pensando e imaginando ese glorioso día del retorno de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.

La falacia de los que fijan fechas

Analicemos por unos minutos el momento del regreso del Señor.  ¿Hay algo que podamos saber sobre el tiempo de su retorno? ¿Podemos tener por lo menos una idea, del día aproximado en que regresará Jesús?

Si ustedes nos hubieran hecho esa misma pregunta hace 45 años, por seguro le habríamos dicho: “¡No, absolutamente no!  No hay nada que podamos saber con respecto a la Segunda Venida del Señor”.   Pero después de repasar los muchos años de estudio sobre profecía bíblica realizados por el Pastor José Holowaty y todo el material que recopiló, hemos llegado a una conclusión muy diferente.  Si alguien nos pregunta ahora: “¿Podemos saber cuándo retornará el Señor Jesucristo?”.  Nuestra respuesta es: “Sí, y no”.  Porque es cierto que no sabemos la fecha, pero definitivamente sí podemos conocer la época.

Ahora, cuando le decimos que nadie puede saber el día en que regresará el Señor Jesús, estamos convencidos de eso con todo nuestro corazón.  Creemos que la Biblia deja claro como el cristal, que nadie puede saber ese día.   En el capítulo 24 de Mateo, el propio Señor Jesús dijo: “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre” (Mateo 24:36).

Las Escrituras no pueden ser más claras a este respecto, nadie puede saber el día, sin embargo hay un montón de personas sinceras que han fijado fechas.  No dudamos de la sinceridad de algunos de ellos, pero hay que reconocer que “Estaban sinceramente engañados”.   Y entre más se aproxima el retorno del Señor Jesucristo, Satanás va a motivar a muchos otros, para que fijen fechas.

Algo es bien seguro: Al diablo le encanta esto, porque al hacerlo desacredita la Biblia, la Palabra de Dios.  Ya  algunos de ustedes saben cómo trabaja.  Alguien fija una fecha y las personas se obsesionan con esto y centran su atención en tal fecha, en lugar de su Salvador.  Se impresionan tanto con esto que dondequiera que van, hablan incesantemente de ese día.  Los medios noticiosos se enteran de eso y también hacen su parte, luego llega el día, no pasa nada y nos convertimos en motivo de burla y ridículo: se mofan de la Biblia, de los que creían en la fecha y de los cristianos en general.

Aquellos que habían depositado su fe en la fecha, se avergüenzan y terminan por sentirse amargados.  Y se dicen a sí mismos - “¡Bueno, algo sé por seguro, que nunca más voy a creer en cosas así!”.  Y luego cuando el estudioso de las profecías responsable de esto, viene y dice: “Es obvio que no calcule bien la fecha exacta, pero sé que Jesús regresa pronto”.  Ellos responden: “¡Oh sí, seguro!  Pero ve y busca a otro tonto para que te crea.  A mí no me vuelven a convencer otra vez con esos cuentos”.  Y se rehúsan a escuchar y apartan sus ojos y su corazón de la Palabra Profética de Dios.

¡A Satanás, le encanta esto!  Pero entre más se aproxima el retorno del Señor, el diablo irá incitando a más personas para que fijen fechas.  El efecto será el mismo del Pastorcito Mentiroso de la fábula, que constantemente gritaba “¡Socorro, socorro, ayúdenme que llegó el lobo!” y estaba mintiendo. ¿Recuerda cuál fue el efecto que tuvo cuando finalmente apareció el lobo?  Bueno, que todos decidieron ignorarlo y llegó el lobo y se comió sus ovejas.

En 1988, Edgar C. Whisenant un ex-ingeniero de la NASA que nació en 1932 y falleció en el 2001, estudiante de la Biblia, predijo que el Rapto ocurriría en 1988, en algún momento entre el 11 al 13 de septiembre. Publicó dos libros sobre esto, el primero titulado 88 Razones por las que el rapto será en 1988 y posteriormente Tiempo prestado. Trescientas mil copias del primer libro fueron enviadas gratuitamente a los pastores en Estados Unidos, y 4.500.000 se  vendieron en las librerías y otros lugares.  Según la Enciclopedia Wikipedia, el señor Whisenant dijo en su libro: “Sólo si la Biblia está equivocada, me equivoco; y le digo eso a todos los predicadores de la ciudad...  y si hubiera un rey en este país y pudiera apostar mi vida, lo haría. Apostaría mi vida en Rosh Hashaná?”.

Como coincidió que el 11 de septiembre era domingo, ese día las iglesias en Estados Unidos estaban abarrotadas de personas, literalmente miles llenaban los templos, pero pasó el día, llegó el 13 e igualmente nada ocurrió, y el siguiente domingo 18, el aspecto de la mayoría de iglesias era desolador.

Después de eso Whisenant siguió escribiendo y fijando diferentes fechas: para 1989, 1993 y la última fue 1994, pero los libritos no se vendieron mucho, porque ya casi nadie le prestaba atención.

Otro de estos que fijó fechas y causó un gran revuelo en Estados Unidos, fue Harold Camping, quien nació en 1921 y falleció en el 2013.  Fue el presidente de Family Radio, un grupo radial con sede en California que abarcaba más de 150 mercados en Estados Unidos. Camping se caracterizó por la aplicación de la numerología, para sus interpretaciones de los pasajes de la Biblia para predecir las fechas del fin del mundo, fechas que nunca se cumplieron.

Su predicción del fin del mundo fue, que el 21 de mayo de 2011 ocurriría el retorno de Jesús, que los elegidos volarían hasta el cielo, y luego seguirían cinco meses de fuego, azufre y plagas, y que millones de personas morirían cada día.  Esto culminaría el 21 de octubre de 2011, con el fin del mundo, pero como era de esperarse no aconteció nada.

Su predicción del 2011 tuvo muchísima publicidad y provocó las burlas de los ateos y el enojo de organizaciones cristianas.  Después que pasó el 21 de mayo, sin que nada ocurriera, Camping dijo que creía que un juicio “espiritual” se había producido en esa fecha, y que el día del juicio y rapto físico ocurrirían el 21 de octubre de 2011, simultáneamente con la destrucción del universo por Dios.  Pero llegó la nueva fecha y su predicción no llegó a cumplirse.

Pero sí hay un hecho muy real: que el Señor Jesucristo sí regresará.  ¡Necesitamos estar conscientes de esto!  Debemos tener en mente que aunque es cierto que nadie sabe la fecha de su retorno, sí podemos conocer la proximidad del tiempo, y todo parece indicar que ya ese momento bien podría no estar muy distante.

No queremos ser de ninguna manera sensacionalistas, nada más lejos de esto, sino que como creyentes debemos estar preparados, porque la Escritura sí nos indica cómo serán esos días que antecederán el retorno del Señor.  El apóstol Pablo le escribió así a la iglesia de Tesalónica: “Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba.  Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.  Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón” (1 Tesalonicenses 5:1–4).

El punto fundamental a que nos estamos refiriendo lo encontramos en el versículo 4, y por favor no lo olvide porque se trata de un versículo crucial.  Estas palabras demuestran más allá de cualquier duda que ustedes y nosotros, sí podemos saber cuáles serán las señales que identificarán el período de tiempo cuando tendrá lugar la venida del Señor.  Los versículos que siguen a continuación lo enfatizan: “Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.  Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.  Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios” (1 Tesalonicenses 5:4-6).

¿Se dieron cuenta?  Pablo está diciendo “que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche”, pero no para nosotros los cristianos.  Ese día llegará como ladrón en la noche para los paganos.  Vendrá como ladrón en la noche para esos que profesan ser creyentes, pero que no tienen una relación personal con el Señor, y quienes nunca han experimentado en realidad el nuevo nacimiento, se rehúsan creer en su Palabra y mucho menos la estudian.

Pero si ustedes han experimentado el nuevo nacimiento, si se tratan verdaderamente de hijos de Dios, si leen su Palabra, meditan y creen en ella, no hay forma alguna para que el Señor venga para ustedes “como un ladrón en la noche”.  Lean nuevamente los versículos 4 al 6 y reflexionen bien en lo que dicen: “Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.  Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.  Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios”.

¿Qué piensan ustedes que quieren decir estos versículos?  “¡Qué nosotros somos hijos de la luz, no de las tinieblas!”.  Creemos que esto se refiere al hecho de que si somos verdaderos hijos de Dios, su Espíritu mora en el interior de cada uno de nosotros, y este Espíritu fue quien inspiró a los Santos para escribir la Biblia, literalmente fue quien la escribió, y si el Espíritu Santo mora en nosotros, Él nos iluminará mente y corazón, y literalmente nos abrirá los ojos para que podamos entender los misterios de la Palabra de Dios, y discernir cómo y cuándo será el tiempo para el retorno del Señor.  Por lo tanto es claro que la Biblia dice: “Que el Señor vendrá como ladrón en la noche”, para el mundo incrédulo, pero no para quienes le conocemos y amamos.

Hay un pasaje similar en Hebreos 10:25 que dice: “No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”.  Pero... ¿A qué día se está refiriendo?  Sigue diciendo a continuación la Escritura: “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios” (Hebreos 10:26–27).

Algunos estudiosos reconocidos de las profecías en Estados Unidos, creen que el día  de juicio al que se refiere esta Escritura, es el día del retorno del Señor.  El versículo 27 se refiere claramente a un día de juicio, del juicio que tendrá lugar a la venida del Señor.  Es el día a que alude el versículo 31, en el que se nos advierte:  “¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!”. Note también que dice el versículo 25, que debemos exhortarnos unos a otros “tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”.  Estimados hermanos y amigos, esto significa que debemos alertar a quienes lo ignoran con respecto al tiempo que estamos viviendo, porque que no hay razón para estar totalmente ignorantes.

Jesús mismo también indicó que podríamos conocer la época de su regreso. Lo hizo en su Discurso de los Olivos.  En la última semana de su vida, dirigiéndose a sus discípulos sobre este monte, pronunció su discurso detallando una lista de las muchas señales que anunciarían la proximidad de su retorno, a las cuales los creyentes deberíamos estar atentos, y luego dijo: “Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca” (Lucas 21:28).
El carácter incambiable de Dios

Hay dos razones que nos indican que sí podemos saber el tiempo aproximado en que tendrá lugar el retorno del Señor.  La primera es porque Dios desea que lo sepamos. Permítannos repetirlo nuevamente: ¡Dios desea que lo sepamos!   Pero tal vez alguno de ustedes probablemente esté pensando: “Pero, hermanos, ¿cómo vamos a saber eso?”.  Bueno, vamos a poner todo en la perspectiva adecuada.  Lean esto cuidadosamente: ¿Sabían ustedes que Dios violaría su propio carácter si enviara a su Hijo sorpresivamente?  Y como Él no puede violar su carácter porque es Dios con una integridad perfecta, entonces lo lógico es que nos advierta acerca de su retorno.

Ahora, deténganse y piensen por un momento. ¿Por qué Él violaría su carácter si enviara al Señor Jesús por sorpresa?  Bueno, la razón es porque la Biblia revela que nunca en toda la historia de la humanidad, Dios nunca ha derramado su ira sobre los hombres sin una advertencia.  Esa es la naturaleza de su amor, gracia, bondad y misericordia.  Sí, es cierto que es un Dios de justicia, honesto, recto y santo, pero también es misericordioso y compasivo, y como lo es, siempre nos advierte antes de derramar su ira.  Pero... ¿por qué hace esto?  2 Pedro 3:9 nos dice: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”.

Nuestro Dios, quien es el Creador del universo, no es un sádico cósmico que se esconde detrás de las nubes mirando hacia nosotros, esperando una oportunidad para atacarnos y destruir el mayor número de personas pecadoras en el planeta tierra al regreso de Su Hijo.  Él anhela que aceptemos a Jesús como nuestro Señor y Salvador.  Quiere que recibamos Su regalo de amor al mundo.  Es paciente y está esperando por nosotros.  Como ya dijimos “no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”Y además nunca derrama su ira sin previo aviso.

Observe por un momento el ejemplo de Noé.  Dios le dijo que fuera y le advirtiera a las personas que estaban viviendo en su tiempo sobre la catástrofe que se avecinaba, y aunque no sabemos cuántos años les estuvo predicando, sí nos dice la Escritura: “Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe” (Hebreos 11:7).

Las personas hicieron mofa de él, porque hasta ese tiempo nunca había llovido, ya que dice la Biblia: “Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra” (Génesis 2:4–6).

De la misma manera, el Señor le dijo a sus poderosos ángeles que fuesen a las ciudades de Sodoma y Gomorra y advirtieran a sus habitantes de la destrucción venidera.  Los ángeles les avisaron, pero ellos no les creyeron y perecieron cuando las ciudades fueron destruidas.

Dios no destruye naciones, sino que las bendice, pero si se ve obligado a hacerlo, jamás lo hace sin advertencia.  Él está advirtiendo hoy a Estados Unidos y al mundo entero del juicio venidero, y ha levantado voces proféticas para que insten a las personas al arrepentimiento.  Dios nunca derrama su ira sin un aviso, y está permitiendo que todos sepan que Cristo vendrá con ira, y que va a derramar la ira de Dios Padre, sobre todos esos que han rechazado su amor, gracia, misericordia y perdón.

El hecho de que Jesús retornará con ira, es prácticamente un secreto.  Satanás no quiere que las personas lo sepan.  El cristiano promedio ignora que el Señor vendrá airado, pero la Biblia deja esto bien claro.  Lea por ejemplo lo que dice el apóstol Juan en el libro de Apocalipsis sobre la Segunda Venida del Señor: “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.  Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.  Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.  Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.  De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.  Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES” (Apocalipsis 19:11–16).

¡El Señor Jesús vendrá para juzgar y librar una guerra, para derramar la ira de Dios!  Dice en Apocalipsis 6:15-17, que el día del retorno del Señor,  “Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se esconderán en las cuevas y entre las peñas de los montes; y les dirán a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?”.

Dios va a tratar el pecado en dos formas: con gracia o con ira.  Cada uno de nosotros está o bajo la gracia, o la ira.  Estar bajo la gracia es algo glorioso, significa que tenemos la promesa de que un día muy cercano tal vez, el Señor Jesús aparecerá y nos llevará fuera de este mundo en un evento llamado el Rapto.  Pero si estamos bajo Su ira, cuando el Señor Jesucristo venga por su Iglesia nos quedaremos y experimentaremos su enojo, algo que ni siquiera podemos imaginar.  Esto ocurrirá en el tiempo que la Biblia llama la gran tribulación, un período de siete años durante el cual la ira del hombre de Satanás, y de Dios se desatarán sobre este planeta.

Dios no es ningún osito de peluche cósmico, tal como la gran mayoría de personas lo conciben.   Algo así como Santa Claus o Papá Noel, al cual cuando vean podrán aproximarse, abrazarlo y Él les dirá: “Bueno, sé que nunca viviste una vida muy buena.  Que siempre andabas ingiriendo licor.  Que perseguías a las mujeres. Que nunca aceptaste a mi Hijo como tu Señor y Salvador.  Pero, debo reconocer que viviste mucho mejor que ese otro vecino de tu calle, y como yo soy un Dios de amor, te perdono y te admito en mi Reino”.  Al menos así es el dios que describe el Papa Francisco.

¡No, tal Dios no existe!  El Dios de gracia, misericordia y amor, es también recto, justo y santo, y trata el pecado, como ya dijimos: o con gracia o con ira.  Casi todos conocen el texto de Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.  Pero es increíble que muy pocos estén familiarizados con Juan 3:36 el cual contiene palabras expresadas por Juan el Bautista, y esto fue lo que dijo: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él”.

Vamos a resumir todo lo que hemos presentado hasta ahora:
1. Cada uno de los seres humanos nos encontramos, o bajo la gracia o bajo la ira.
2. El Señor Jesucristo va a retornar en ira.
3. Dios nunca derrama su ira sobre la humanidad sin advertirle primero.
4. Él está obligado por su carácter de advertir primero a las personas, antes de ejecutar su juicio.
5. De igual manera, por su mismo carácter, nos deja saber el tiempo aproximado del retorno de su Hijo.

Pero... ¿Cómo podemos nosotros entonces conocer la proximidad de ese tiempo? Dios quiere que lo sepamos, pero... ¿cómo lo revela?  Lo hace a través de señales a las cuales debemos permanecer atentos.  Este mismo principio se cumplo durante el primer advenimiento del Señor Jesucristo.

Permítanos citarles ese principio:  “Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo.  Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles.  Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado.  ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis!” (Mateo 16:1–3).

¿Entienden lo que dijo el Señor Jesucristo?  Aquí tenemos a los líderes religiosos de Israel pidiéndole una señal al Señor que les demostrara que era el Mesías.  Ellos deseaban que realizara un milagro, pero Él les llama hipócritas porque podían saber lo que se avecinaba al observar el aspecto del cielo, mientras que eran incapaces de discernir las señales de los tiempos, por eso les dijo en otras palabras: “¿Cuál es el milagro que quieren que ejecute para convencerlos que soy el Mesías? ¿Es que acaso todo lo que hecho no lo demuestra?”.

A lo que el Señor Jesucristo se estaba refiriendo, era al hecho que las Escrituras Hebreas que ellos habían estudiado toda su vida, contenían más de 300 profecías acerca de su Primera Venida.  Muchas de esas profecías eran repeticiones, pero si ustedes las resumen se darán cuenta que hay 109 completamente distintas sobre su vida y ministerio: dónde nacería, cómo sería su nacimiento, que iría a Egipto, que viviría en Galilea, que sanaría a las personas, que amaría a la humanidad y moriría por los pecados de ella.  En síntesis todos los aspectos de su ministerio fueron profetizados en detalle.

Examine por ejemplo su linaje.  Fue profetizado que sería descendiente de Abraham, de Isaac, Jacob y David. Los últimos días de su vida fueron anticipados al detalle.  Los profetas dijeron que sería traicionado y vendido por un amigo por 30 piezas de plata.  Que sería traspasado su costado, sus manos y sus pies.  Que moriría y resucitaría. ¡Cada aspecto de su vida fue anticipado!

Ahora, el Señor Jesús estaba cumpliendo con cada una de estas profecías ante los propios ojos de los escribas y los fariseos, pero a pesar de todo estaban exigiendo señal.  Lo que Él quiso decirles fue: “¿Qué más pruebas quieren? ¡He estado cumpliendo con todas las señales de los tiempos!”.

¡Éste es exactamente el punto!  En el Antiguo Testamento están detalladas unas 300 profecías sobre la primera venida de Jesús, pero en ese mismo Antiguo Testamento hay más de 500 sobre su Segunda Venida.  Y en el Nuevo, uno de cada 25 versículos, de alguna manera está relacionado con su Segunda Venida. ¡En otras palabras, hay muchísimas más profecías acerca de la Segunda Venida de Jesús que de su Primera!  Probablemente el doble.

Pero... ¿por qué hay tantas?  Porque el Señor Jesucristo retornará en ira.  En su primera venida llegó como un Salvador compasivo, con lágrimas en sus ojos, pero cuando venga nuevamente lo hará como un conquistador con los ojos como llama de fuego, porque llegará para juzgar y librar guerra contra los enemigos de Dios.  Y como el Señor no quiere que nadie perezca, nos está dando señal, tras señal para que estemos atentos y no nos sorprenda su venida.

Las señales de los tiempos

El Ministerio de Profecías Bíblicas ha pasado más de 40 años recopilando estas señales, y son tantas que nos sentimos abrumados.  El Pastor Holowaty por años estuvo estudiándolas, clasificándolas en categorías y grupos, y cuando las reunimos, todo indica que el Señor Jesucristo retornará pronto. 

¡Por favor, abran sus ojos espirituales y estén alertas al pronto retorno de Jesús!  Sólo tenemos que mirar a nuestro alrededor para convencernos de esta realidad.  Todo es como un gigantesco aviso luminoso que estuviera parpadeando y alertándonos del pronto retorno del Señor, como si dijera: “¡Jesús viene pronto!  ¡Jesús viene pronto!”.   

¡Por amor de Dios, vean las señales de los tiempos que están anunciando a gritos el pronto retorno del Señor!  Pero... ¿cuáles son esas señales?  Vamos a presentarles algunas, de acuerdo con su categoría.  Las primeras que mencionaremos son las de la naturaleza.   Vamos a comenzar con estas, porque aunque las mismas son las más evidentes, son las que menos se tienen en cuenta, porque siempre hay una excusa racional para justificarlas.   Las señales de la naturaleza, son unas de las menos respetadas en todas las diversas categorías, y cuando las mencionamos las personas dicen: “¿Qué quieren decir con eso?”.  Pero a lo que nos estamos refiriendo es a terremotos, volcanes, hambres, pestilencias y cosas misteriosas en el cielo.  Algunos hasta se ríen y dicen “Desde que el mundo es mundo, siempre hemos tenido esos problemas, eso no es nada nuevo”.  Y continúan riéndose, usualmente por una o dos razones.

La primera como acabamos de decir, es “Porque siempre han ocurrido esas cosas”, porque según ellos de continuo tenemos hambrunas, terremotos y tornados.   Por lo tanto, no se trata de nada nuevo.  Y se ríen porque piensan que somos tontos al creer que Dios va a hablarnos por medio de una señal de la naturaleza.  Nos colocan en el nivel de personas primitivas, ignorantes y supersticiosas, de esos que creían que cuando un volcán hacía erupción era porque los dioses estaban enojados.

Bueno,  tenemos noticias para ustedes, porque las señales de la naturaleza son reales.  La Biblia enseña de principio a fin, que Dios siempre ha hablado por medio de la naturaleza y que continúa haciéndolo hasta el día de hoy.

Quienes viven en Estados Unidos se encuentran en una de las sociedades más racionales sobre la tierra.  Allí se adora sobre el altar del racionalismo.  El norteamericano promedio no cree para nada en las cosas sobrenaturales, y lo mismo es con el cristiano promedio.  Son tan racionalistas que sólo creen en algo que existe, si lo pueden ver, tocar, oler, gustar y pesar.   Sin embargo, la Biblia enseña que hay un entero reino real que está más allá de nuestros sentidos, que ni siquiera podemos percibir.  Nos referimos a los reinos angélicos y demoníacos - al reino sobrenatural de la lucha espiritual.  Un aspecto de esto, es la forma cómo Dios habla por medio de las señales de la naturaleza.  Siempre lo ha hecho y siempre lo hará.

Cuando la gente hace mofa de estas señales y dice: “Bueno, todos sabemos que siempre hemos tenido manifestaciones como estas”, están ignorando lo que dijo el Señor Jesucristo en el capítulo 24 de Mateo, después de enumerar las diferentes señales que anunciarían su segunda venida, dejando bien claro que las mismas serían como los dolores de parto.

Ahora, los hombres nunca han experimentado dolores de parto.  Pero las mujeres sí tienen una gran experiencia al respecto porque pasan por esto.  Todas las que han sido madres saben, que tan pronto empiezan los dolores del alumbramiento, siguen aumentando en frecuencia e intensidad.  Y eso fue exactamente lo que el Señor Jesucristo quiso decir con sus palabras: Que entre más se aproximara la hora de su retorno, aumentarían los fenómenos de la naturaleza, ocurrirían más terremotos de más intensidad, más erupciones volcánicas, tornados, inundaciones, un aumento en las plagas, en las hambrunas. ¿No le parece familiar todo esto?  Porque eso mismo fue lo que comenzó a suceder desde principios del siglo veinte.

Busque un Almanaque Mundial, examine las estadísticas y verá que a partir del siglo XX, todas las catástrofes naturales comenzaron a aumentar en frecuencia e intensidad.  Las estadísticas son abrumadoras.   Y es que Dios está estremeciendo la naturaleza, cada vez con más conforme nos aproximamos con cada día que pasa al momento del retorno de su Hijo.  Él nos está diciendo: “¡Escuchen, presten atención! ¡Jesús viene pronto!”.

Estimados hermanos y amigos, las señales de la naturaleza son reales y haríamos muy bien si les prestamos atención.  Todas ellas están proclamando que el Señor Jesucristo retornará pronto. La Biblia enseña de principio a fin que Dios siempre ha hablado por medio de la naturaleza y que continúa haciendo lo mismo hoy en día.  Dios puso una luz especial en el cielo, cuando nació Jesús y el día de su crucifixión hubo tres horas de oscuridad y tuvo lugar un gran terremoto.

La Biblia dice que cuando el Señor regrese tendrá lugar el mayor terremoto de toda la historia, que los valles se elevarán y las montañas se derrumbarán y que el entero planeta quedará como una planicie y las islas se moverán y la ciudad de Jerusalén se convertirá en el punto más alto de la tierra.

La Biblia enseña claramente que Dios habla por medio de las señales de la naturaleza.  Podríamos seguir enumerando muchos ejemplos de profetas bíblicos que profetizaron calamidades naturales y explicaron que eran juicios correctivos enviados por Dios para llamar a las personas al arrepentimiento.  A continuación proveeremos pruebas de las señales de los tiempos que podemos ver en la sociedad.

Señales en la sociedad

Una vez más encontramos que el Señor Jesucristo dijo en Mateo 24:37: “Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.  Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:37-39).  En otras palabras, está declarando que la sociedad global avanza en un círculo y que está dando un giro completo y volverá a estar tan trastornada y degradada como lo estuviera en los días de Noé.

Regresemos ahora al libro de Génesis, y veamos lo que dice el capítulo 6 respecto a los días de Noé.  “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.  Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón” (Génesis 6:5–6).  Notamos que dice que todo designio de los pensamientos de los hombres eran malos, y debido a eso las dos manifestaciones principales eran la inmoralidad y violencia.
Si deseamos saber en detalle cómo era la sociedad en el tiempo  de Noé, debemos recurrir al Nuevo Testamento.  El capítulo 18 de Romanos describe en detalle, lo horrible que era la humanidad en general en ese tiempo.  Lo que Pablo expone aquí por inspiración del Espíritu Santo, es el tipo de sociedad sobre la cual Dios derrama Su ira, y al hacerlo sin duda se está refiriendo a las personas del tiempo de Noé,  porque son el ejemplo clásico en toda la historia de cómo y por qué se derrama la ira de Dios.

Fue una sociedad en la cual se suprimió la verdad, como dice Romanos 1:18:
“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad”, tal como ocurre en Estados Unidos en donde no se permite que a los niños se les enseñe en las escuelas públicas el verdadero origen del universo y de la especie humana.  Luego se refiere a una sociedad en la cual se adoraba a las criaturas en lugar de adorar al Creador, porque eran humanistas.

Exactamente lo que ocurre en el mundo civilizado hoy, que las sociedades son humanistas.  Las personas en nuestro tiempo adoran al hombre, en lugar de adorar al Creador.  Creen que los seres humanos podemos lograr por nosotros mismos todo lo que nos proponemos, por consiguiente no necesitamos a Dios.

El pasaje en el capítulo 1 de Romanos sigue a exponer cómo las personas eran fútiles en sus especulaciones e imaginación, cómo profesaban ser sabios, pero no eran, sino que en realidad eran necios.  Hermanos y amigos, la humanidad en general es así.  Somos una generación que adora sobre el altar de la educación.  Que cree que todos los problemas pueden ser resueltos por medio de la instrucción y la ciencia. Por ejemplo, si se trata del SIDA, en lugar de enseñar lo qué significa la moralidad en las relaciones íntimas, se instruye a los niños para que practiquen “relaciones supuestamente seguras” haciendo uso de los preservativos.

En el versículo 24 dice, que la sociedad se desintegró hasta el punto que Dios se apartó y permitió que se multiplicara el mal. “Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos”.  

La primera evidencia de esto se manifestó en Estados Unidos en la década de 1960 con la revolución sexual.   Y cuando se hizo evidente no hubo arrepentimiento, fue así como Dios se apartó y redujo el cerco de protección que había colocado alrededor de la nación permitiendo que el pecado se multiplicara.

La segunda manifestación fue la plaga de la homosexualidad. “Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.  Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen” (Romanos 1:26–28).  Fue en ese momento en que la sociedad comenzó a desmoronarse.

Vayamos ahora a 2 Timoteo 3:1-5 el cual es un pasaje paralelo al capítulo 1 de Romanos.  En este pasaje Pablo habla como un profeta y usa exactamente el mismo lenguaje para confirmar que la sociedad de los últimos días iba a ser similar a esa otra del tiempo de Noé.  Dice: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.  Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad,
pero negarán la eficacia de ella...” (2 Timoteo 3:1–5). 

Pablo continúa y profetiza que un día las personas amarían tres cosas: a sí mismos, al dinero y los placeres.   Las tres van de la mano.  Si la religión de alguien es creer en el hombre, entonces el dinero siempre será su dios, y su estilo de vida la búsqueda incansable de placeres.  Cuando se practica el humanismo, siempre tendremos el materialismo, el cual producirá hedonismo.

Pero hay un cuarto elemento en esta ecuación, y es la recompensa, porque Dios no puede ser burlado. La recompensa es lo que los filósofos llaman nihilismo -  es el rechazo a todos los principios religiosos y morales, la creencia de que la vida no tiene sentido. Una forma de pensamiento que sostiene que la vida carece de significado objetivo, propósito, o valor intrínseco, una palabra filosófica de fantasía  que lo único que significa es desesperación.

¿Necesitan que digamos algo más para convencerlos de que hemos llegado a ese tiempo?  No sólo las sociedades en Estados Unidos, Europa o países más avanzados han llegado a esta condición tan despreciable, sino el mundo entero.  Siempre se habla más de Estados Unidos, y una de las razones tal vez sea el impacto que este país tiene sobre la humanidad, pero especialmente sobre Hispano América.

Alguna vez se ha detenido a pensar en esto: ¿que Estados Unidos ha sido uno de los principales contaminadores morales del planeta? Toda la tierra ha sido impactada por sus películas y programas de televisión.   A donde quiera que uno vaya en el mundo, si se enciende un televisor, lo primero que verá son los programas y películas de la televisión estadounidenses más inmorales y más violentos.

En síntesis que nuestra sociedad ha retrocedido, y es muy similar a la que prevaleciera en el tiempo de Noé.  Esta señal apunta hacia el pronto retorno del Señor Jesucristo.  Vivimos en un tiempo en que las personas ya no se ruborizan, olvidaron qué es eso.   En esta edad, la gente le llama a lo bueno malo y a lo malo bueno. Y tal como dice Romanos 1:29-32: “Estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican” (Romanos 1:29–32).

Nada es más cierto en este mundo, que las palabras de este último versículo, porque la inmensa mayoría de las personas hoy en día se complacen viendo y escuchando los programas de entrevistas en televisión y radio con famosos y no famosos, en los cuales se habla de las perversidades y aberraciones sexuales inimaginables que se practican hoy, espacios que tienen los índices más altos de audiencia.

Señales espirituales

La tercera categoría de estas señales en los últimos días es lo que podríamos llamar señales espirituales.  Con respecto a esto, permítannos enfatizar que hay una gran variedad de ellas. Una son negativas y otras positivas, y esas negativas lo son en extremo.
Falsos cristos y falsos profetas

Por ejemplo, en el capítulo 24 de Mateo el Señor Jesucristo enfatiza tres veces que una de las señales de los últimos días serían los falsos cristos, falsos profetas y las sectas.  Dice en el versículo 5: “Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán”.  Luego agrega en el versículo 11: “Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos”.  Enfatizando en el versículo 24: “Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos”.  El Señor nos advierte sobre las sectas, es por esa razón que todos los ministerios proféticos siempre estamos atentos a estos grupos.

Estamos viviendo en un tiempo en que las sectas se han convertido en una epidemia.  Todo comenzó a mediados del siglo XIX con la formación de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, mejor conocida como los mormones, la cual es la más numerosa en el mundo y la que predica un Jesús falso.

Este es el punto principal, la característica de todas las sectas, que predican un Jesús falso.  Los mormones enseñan que el Señor Jesucristo es el hermano de Lucifer, uno de los dos mil dioses creados por un súper dios a quien identifican como “Adán exaltado”. ¡Algo que parece sacado del pozo del abismo!  Los testigos de Jehová que siguieron más tarde en el siglo XIX, enseñan que Jesús es el Arcángel Miguel.

Desde comienzos del siglo XX hemos tenido una explosión literal de las sectas.  Una de ellas enseña que Jesús es “un médium de la sexta esfera de la proyección astral” - sea lo que sea lo que esto signifique.
Luego tuvimos a otros tal como el reverendo Sun Myung Moon, un líder religioso coreano, quien falleció en septiembre del 2012 y aseguraba ser el mesías.  Fue el fundador del Movimiento de Unificación, muy conocido por practicar bodas masivas y autor de la teología del Principio Divino.

Como los hispano americanos no podíamos quedarnos atrás, no hace mucho también tuvimos al famoso portorriqueño José Luis de Jesús Miranda, quien falleció el 17 de noviembre de 2013 en Orlando, Florida.  Era conocido como el Apóstol, Doctor, Papá, Dios, y principalmente Jesucristo Hombre.  Fue el fundador y líder de la secta religiosa Creciendo en Gracia.  Afirmaba ser tanto Jesucristo resucitado como el Anticristo.

A principios de 2007 afirmó que era el Anticristo. Dijo que el término era apropiado, porque la gente ya no debía seguir las “enseñanzas judías” de Jesús de Nazaret, sino  las del apóstol Pablo - las cuales supuestamente eran manifestadas a través de él, y que la palabra Anticristo significaba no seguir al Jesús de Nazaret que vivió en los días de su carne.  Los seguidores le mostraron su apoyo tatuando sus cuerpos con el símbolo 666.  También se tatuaron las letras SSS, que representan el lema de la secta “Salvo Siempre Salvo”.

Como Miranda había asegurado que era inmortal, tan pronto murió sus sucesores y seguidores empezaron a decir que sólo había partido para hacer lugar para ellos en el cielo.  Su amante Lisbeth García, se convirtió en la dueña absoluta de su legado, el que incluyó el derecho de auto nombrarse diosa o dios en la tierra, haciéndose llamar desde entonces  Melquisedec-Lisbet.  Según esta aberración: Dios Padre Melquesidec es la cabeza y Dios Madre Lisbet es el cuerpo. Para sus seguidores, Dios es un ser doble: hombre y mujer simultáneamente.  Pero esto es sólo un ejemplo, porque si comenzamos a citar la lista de los falsos cristos y falsos profetas que han aparecido a lo largo de la historia, no acabaríamos.

Satanismo

Otra señal espiritual negativa es el satanismo.  La Biblia nos dice que en los últimos días habrá una explosión literal de satanismo.  Dice en 1 Timoteo 4:1: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios”.

Satanás se ha manifestado públicamente.  Quiere llevarse a tantas personas al infierno con él, como le sea posible.  Esos de nosotros que ya somos mayores, nos advertimos de esta tendencia en los años sesenta, cuando se estrenó la película El bebé de Rosemary.  Se trataba de una mujer secuestrada por un aquelarre de brujas e impregnada por Satanás.  Es un film horrible, pero eso sólo fue el inicio. Su éxito alimentó a imitadores como el Exorcista I y II, La profecía I y II.  Y la tendencia se ha intensificado en los últimos años, hasta el punto que las películas y programas  de televisión de hoy están saturados con temas satánicos, tal como los vampiros los que son hasta protagonistas de programas para pre-escolares.

El éxito de estas películas y series simplemente refleja el hecho de que el mundo entero se ha obsesionado con el ocultismo.  Las personas están atrapadas en la astrología y la numerología.  Sólo acérquese a un puesto de revistas y periódicos y verá los libros del horóscopo y los periódicos y las revistas saturados de principio a fin con numerología, astrología, percepción extrasensorial y otras temas de la nueva era, lo cual es satanismo.

Apostasía

La tercera señal negativa es la apostasía, es una que se menciona repetidamente en las Escrituras.   Pablo alude a este respecto en 2 Tesalonicenses cuando dice que el Anticristo no se revelara, hasta tanto no tenga lugar la gran apostasía.  También en 2 Timoteo 3:5, en donde se refiere a esos “que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella...” (2 Timoteo 3:).  Mientras que el Señor Jesucristo se refirió a lo mismo cuando dijo: “Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” (Mateo 24:12).

Pablo incluso alude a la importancia de enfatizar la Palabra de Dios entre quienes profesan ser cristianos, dice: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (2 Timoteo 4:3–4).  Hoy podemos ver entre la iglesia, toda clase de mitos, herejías y hasta apostasía abierta.

A finales del siglo XX tuvimos una explosión literal de los tele-evangelistas, con sus programas sobre la teología de la prosperidad, el ser golpeado en el espíritu, la semilla de fe, con la enseñanza de que como hijos del Rey tenemos derecho a pedir y a recibir todo.  Con artefactos milagrosos, paños ungidos, la espada del espíritu, aguas del río Jordán, trigo milagroso y toda clase de ventas de reliquias y parafernalia.  Aparecieron centenas de estafadores, en Estados Unidos e Hispano América, cuya gran mayoría vive todavía y continúa esquilando a los ingenuos.  Literalmente hemos tenido una miríada de falsos predicadores que se han enriquecido a costillas de los ingenuos.  Eso continúa hasta este mismo día.

En la Iglesia en general, encontramos a grandes predicadores, portavoces cristianos que niegan las verdades fundamentales de la Biblia.  Niegan por ejemplo la deidad del Señor Jesucristo, su nacimiento virginal, su Resurrección y Segunda Venida. Incluso aseguran que hay muchos otros caminos hacia Dios.

La mayoría de los seminarios hoy dedican el tiempo a desprestigiar la Biblia, argumentando que es la búsqueda del hombre por Dios, en lugar de ser la revelación de Dios al hombre.  Mientras que las principales denominaciones protestantes parecen tener la intención de espiritualizar todo en la Biblia.

Incluso podemos encontrar herejías hasta en el extremo más conservador del espectro, es decir entre los grupos fundamentalistas algunos de los cuales ahora sostienen que el Espíritu Santo se retiró del mundo en el primer siglo.  En el extremo opuesto están aquellos que enfatizan tanto al Espíritu Santo, hasta el punto que ensombrece al Salvador, nuestro Señor Jesucristo.  Luego están las nuevas modas, los vientos de la doctrina, con cosas como el Movimiento de Discipulado. No hay un área del cristianismo que haya permanecido inmune a la herejía y la apostasía que se está extendiendo por la Iglesia hoy en día, todo lo cual es una señal del pronto regreso de Jesús.

Hemos visto y seguimos viendo el cumplimiento de una infinidad de señales negativas, ¡pero a gracias a Dios también tenemos positivas!  Las señales espirituales son absolutamente magníficas.   Una de ellas la encontramos en el capítulo 24 de Mateo, donde el Señor Jesucristo dice: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).

La predicación del Evangelio a nivel mundial comenzó a inicios del siglo XX. En los pasados cien años mediante el uso de tecnología moderna como la radio, la onda corta, satélites, televisión y computadoras se ha estado predicando el Evangelio al mundo entero.  Estas invenciones modernas también han contribuido a que la Biblia haya sido traducida a muchos idiomas. Según la Enciclopedia Wikipedia la Biblia entera ya ha sido traducida en 683 idiomas, el Nuevo Testamento en  1.534 y unas 1.133 porciones o historias.

La comprensión de la profecía

Otra señal espiritual positiva es la comprensión de la profecía.  No sabemos si ustedes han notado esto, pero en múltiples ocasiones cuando Dios le daba profecías a los profetas del Antiguo Testamento, particularmente acerca de los tiempos finales, ellos reaccionaban y decían: “Señor no entiendo esta profecía”, y Él usualmente les respondía diciendo: “No te preocupes, aún no ha llegado el tiempo, ya la entenderás entonces”.

Tome por ejemplo el capítulo 12 de Daniel, en él ustedes encontrarán que dos veces el profeta le dice al Señor que no entiende el significado de las profecías que le ha dado sobre los últimos días, y que a la conclusión de la primera, Él replica: “Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará” (Daniel 12:4).  Luego después de concluir otra profecía  “Él respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin” (Daniel 12:9).

En 1933 salió al aire el primer ministerio profético radial dirigido por el doctor David F. Webber, pastor de una iglesia en la ciudad de Oklahoma, quien comenzó a predicar el mensaje profético a través de una emisora local.  Fue así como tuvo su inicio la Southwest Radio Church.

Conforme las nubes de tormenta comenzaron a formarse sobre Europa y Asia, el doctor Webber se convencía más y más que habíamos entrado en la última generación, lo cual fue ratificado por la refundación de Israel en 1948.  Fue así como dedicó el resto de su vida al estudio y análisis de la profecía, lo cual después de su partida fue continuado por su hijo del mismo nombre y posteriormente por el Reverendo Noah Hutchings, siguiendo hasta este mismo día.

En 1976 Southwest Radio Church extendió su ministerio al área hispana y comenzó a traducir parte de estos mensajes al español bajo la dirección del Pastor John Barela, los que eran trasmitidos por la KGI cuyo director hispano era el Pastor José Holowaty.  Fue así como Profecías Bíblicas se constituyó asimismo en el primer ministerio profético radial tanto en Estados Unidos como en toda Hispano América.

En 1978 con el retiro del hermano Barela, el Pastor Holowaty ocupó la dirección y alocución de Profecías Bíblicas hasta 1990, porque en 1991 se inició el ministerio de Radio América y Profecías Bíblicas siguió directamente bajo la redacción y dirección del hermano Holowaty, quien estuvo proclamando desde entonces el mensaje profético al mundo entero por la Internet, hasta su partida a la gloria.  Mensajes que en nuestro sitio de Internet continúan hasta este mismo día, por la misericordia de Dios.

De acuerdo con el periódico New York Times, en 1970 el libro de Hal Lindsey La agonía del gran planeta Tierra, se convirtió en el número uno en las ventas en el mundo y se mantuvo así por diez años consecutivos.   Pero... ¿se debió esto a que este señor recibió alguna especie de iluminación? ¡Sí, por seguro!  El Espíritu Santo debió iluminar su corazón, mente y ojos espirituales para ayudarle a comprender estas grandes verdades, pero también hay que reconocer que él llegó a muchas de sus conclusiones, gracias a los avances de la tecnología y de la influencia de la misma en los eventos mundiales.  Eso lo capacitó para explicar cosas que eran inexplicables hasta entonces.

Por lo tanto, la comprensión maravillosa de las profecías bíblicas que hemos advertido en los últimos 50 años gracias a libros como La agonía del gran planeta Tierra y muchísimos otros más, es otra de las señales de los tiempos.

También hemos recibido muchísimo entendimiento gracias al avance y desarrollo de los eventos mundiales.  Por ejemplo, la profecía de los tiempos finales está centrada en la nación de Israel.  Antes de 1948 era difícil entenderla ya que Israel no existía y las probabilidades de que volviera a surgir eran bien remotas.

Considere también la profecía en Apocalipsis 9:16 que habla de los últimos días y de un ejército integrado por 200 millones de hombres que marchan a través de Asia en dirección a Israel. Cuando esa predicción fue dada, no había ni siquiera 200 millones de personas sobre todo el planeta.  Hoy, China puede integrar un ejército con esta cifra de soldados.

Los grandiosos avances en la tecnología moderna también han contribuido en el entendimiento de muchas otras profecías bíblicas, porque infinidad de ellas sólo podían tener cumplimiento dependiendo de invenciones modernas, tales como computadoras, láser, la robótica, la energía nuclear, etc.  

Otro ejemplo: la Biblia anticipa que en los últimos días, durante los primeros tres años y medio del período de la tribulación, aparecerán en Jerusalén dos grandes testigos de Dios quienes predicarán el Evangelio y obrarán milagros prodigiosos, pero el Anticristo les dará muerte, “Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados” (Apocalipsis 11:9).  Sigue diciendo la profecía, que luego la humanidad por entero será testigo de la resurrección de estos dos hombres y de su rapto al cielo.

Ahora... ¿cómo podía el mundo entero, ver simultáneamente sus cuerpos yaciendo en las calles de Jerusalén?  Antes de 1960, nadie podía concebir cómo sería esto.  Ahora es algo bien simple.  Ni siquiera tenemos que reflexionar y pensar un segundo.  Todo lo que hay que hacer es tomar una cámara de televisión y conectar su señal a un satélite y el mundo entero podrá verlo en el mismo momento. ¡Es asombroso cómo muchas de las profecías de los tiempos finales, estamos entendiéndolas ahora por primera vez!

El derramamiento del Espíritu Santo

Hay una tercera señal espiritual positiva indicando que nos encontramos en los últimos días,  una muy gloriosa: se trata del derramamiento del Espíritu Santo.  La Biblia profetiza que en los últimos días tendrá lugar un segundo derramamiento del Espíritu Santo.  El capítulo 2 de Joel habla acerca de las “lluvias tempranas”y de las  “lluvias tardías”.   Las lluvias tempranas tuvieron lugar en Pentecostés, fue por eso que el apóstol Pedro mencionó el capítulo 2 de Joel en su sermón el día de Pentecostés. 

Pero si vamos al capítulo 2 de Joel y leemos el pasaje cuidadosamente, veremos que Pentecostés fue un cumplimiento parcial de esta profecía, porque se menciona una segunda lluvia - un segundo derramamiento del Espíritu Santo.  Este segundo derramamiento, tendría lugar después del restablecimiento de la nación de Israel en los últimos días, y nosotros lo hemos estado viendo y experimentando desde 1948, cuando los judíos fueron restablecidos en el territorio de Israel.

Estudiosos reconocidos de la Palabra de Dios están convencidos que el Espíritu Santo está siendo derramado hoy sobre la Iglesia en una forma sin precedentes desde el primer siglo, porque Satanás está atacando a los cristianos individualmente y a las iglesias como nunca antes.  Y como el diablo está haciendo eso ahora, necesitamos una unción especial para poder resistirlo.  Por eso Dios está derramando ahora mismo su Espíritu Santo. ¡Ésta es otra señal inequívoca del pronto retorno de Jesús!

En el campo de la tecnología, esto se refleja en lo que se conoce como “La curva exponencial”.  Todo en la vida, pero especialmente la tecnología comenzó a experimentar un crecimiento exponencial en el siglo XX. Esta tasa de cambio se convierte en exponencial, cuando aumenta o disminuye tan rápidamente, que la línea de crecimiento o disminución se representa verticalmente, tal como podemos advertirlo en el gráfico de la deuda nacional de Estados Unidos.

Un ejemplo bíblico de lo que nos estamos refiriendo, lo encontramos en el capítulo 12 de Daniel en donde dice:   “... hasta el tiempo del fin.  Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará” (Daniel 12:4b).  Este aumento en la rapidez de los transportes y explosión de conocimiento, comenzó a tener lugar desde comienzos del siglo veinte.

En 1863, cuando Julio Verne escribió su novela de ciencia ficción La vuelta al mundo en 80 días, poder darle la vuelta al mundo en ese tiempo, fue considerado una hazaña de ficción, sin embargo hoy contamos con jets, capaces de viajar alrededor del Ecuador de la Tierra en un poco más de diez horas.

El Instituto Buckminster Fuller desarrolló la “Curva de duplicación del conocimiento”. Sus expertos notaron que hasta el año 1900 el conocimiento humano se duplicaba aproximadamente cada siglo.  A finales de la segunda guerra mundial, el conocimiento ya se duplicaba cada 25 años.  Hoy en día, las cosas no son tan simples debido a los diferentes tipos de conocimiento, cada uno de los cuales tiene diferentes tasas de crecimiento.  Por ejemplo, el conocimiento de la nanotecnología se duplica cada dos años, el clínico cada 18 meses.  Pero en promedio el conocimiento humano se duplica cada trece meses.  Según la compañía IBM, el desarrollo de la Internet pronto permitirá que el conocimiento se duplique cada doce horas.

Hoy esa curva exponencial podemos advertirla en todas las cosas.  Eso significa que las enciclopedias ya están desactualizadas antes de que las impriman, razón por la cual la Enciclopedia Británica dejó de imprimirse desde el año 2010, después de 244 años.  Asimismo en el 2010 se dejó también de vender el CD de la Enciclopedia Encarta.

Se estima que el 80% de todos los científicos que han vivido hasta este día, se encuentran vivos hoy, y que de este gran total, la gran mayoría se encuentra en Israel.  Cada minuto, se suman unas dos mil páginas al conocimiento científico del hombre, y una persona necesitaría cinco años para poder leer todo el material que se produce cada 24 horas.

Dos tercios de todos los medicamentos que consumimos hoy en día comenzaron a fabricarse desde finales de la segunda guerra mundial.  A comienzos del siglo XX el caballo era el medio básico de transporte. Hoy en día, tenemos autos, trenes bala, aviones jets y transbordadores espaciales.

La Biblia dice que en los tiempos finales, cuando el Anticristo establezca el reino mundial, tendrá control de los habitantes del planeta.  Todos tendrán que recibir la Marca de la Bestia para poder comprar y vender. ¿Cómo puede ser esto?  Hoy en día es posible lograrlo mediante el uso de cámaras y computadoras.  La Biblia dice que el falso profeta hará una imagen del Anticristo, y la gente la adorará porque parecerá estar viva.  Hoy es posible tal cosa, gracias a la robótica, y a los hologramas.

La moderna tecnología y las invenciones son otra de las señales del pronto retorno de Jesús. 

Las señales en la política mundial

Sabemos de muchos hermanos y hermanas que han expresado que les gustaría haber vivido en los tiempos bíblicos, que habría sido algo supremamente emocionante. Pero... Hermanos, Hermanas, Amigos: ¡Estamos viviendo en los tiempos bíblicos! ¿No lo creen? ¡Vivimos en un tiempo en que las profecías antiguas en la Biblia están teniendo cumplimiento ante nuestros propios ojos!   Todas estas señales indican que el retorno del Señor está muy cercano.

La violencia

No creemos que sea necesario enfatizar que la violencia y el caos han ido en aumento.  Sin embargo, es difícil comprender cuán rápido fue su incremento durante el siglo veinte.  Ha sido estimado por los expertos, y así lo afirma Milton Leitenberg, erudito y experto investigador en el control de armas, en su libro  Muertes en guerras y conflictos en el siglo veinte, “Que el número de personas asesinadas durante las guerras libradas desde el tiempo del Señor Jesucristo hasta 1900, sumaron 40 millones.  Mientras que en el siglo veinte, 231 millones de personas murieron en las diferentes guerras, convirtiendo este siglo en una carnicería sin paralelo”.

De acuerdo con la Enciclopedia Wikipedia, a finales del año 2018 se estaban librando en el mundo 40 guerras civiles.  Luego, claro está, tenemos el terrorismo internacional que ocasiona la pérdida de decenas de miles de vidas.  Sólo para que se hagan una idea, según la evidencia recopilada en la Enciclopedia Wikipedia el número de personas asesinadas en conflictos étnicos en África, en el año 2018, sumó 16.497 víctimas.  Esta cifra no incluye a esos exterminados por musulmanes entre el pueblo cristiano, las guerras civiles, las guerrillas en Colombia, Venezuela, la guerra entre los carteles de la droga y cientos de atrocidades que se están cometiendo ahora mismo en diferentes partes del mundo.

Situación política mundial

Otra de las categorías de señales son esas que conciernen a la política mundial. Hablando de los últimos días, el Señor Jesucristo dijo: “Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas” (Lucas 21:25-26).

Esta descripción bien podría referirse a la división del átomo y al desarrollo de la fuerza nuclear, porque note que dice “desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas”.  Eso es exactamente lo que la humanidad ha experimentado desde que fuera detonada la primera bomba atómica en 1945.  Las personas han continuado fabricando bombas, y cada vez que surge un conflicto internacional, los más acaudalados construyen refugios subterráneos en donde tienen alimentos almacenados, por la preocupación de que tenga lugar un intercambio nuclear.  Es mucho lo que se ha escrito y se escribe que demuestra que si se detonara una bomba nuclear cientos de millones morirían instantáneamente y esos que quedaran vivos preferirían haber muerto.

Las personas hoy en día creen que los rusos ya no representan ningún peligro, porque la Unión Soviética colapsó y el comunismo ha muerto.  Bueno, permítannos decirles algo: El peligro hoy en día es mayor, porque los líderes rusos están determinados a restablecer su nación como la mayor super potencia del mundo.

En la actualidad están expandiendo sus fronteras para abarcar todo el territorio que perdieron, cuando la Unión Soviética colapsó a comienzos de la década de 1990.  Están haciendo hasta lo imposible por establecer su dominio sobre el Medio Oriente.

Y luego, claro está tenemos la nefasta amenaza del islam que se apresuró a llenar el vacío de poder causado por la caída del comunismo.  Ahora nos vemos amenazados por todos los lados por una teología radical de violencia que hace uso de suicidas, incluso hasta de niños que se inmolan haciendo detonar bombas sobre sus cuerpos, en su afán por acabar con judíos y cristianos infieles.  A todo esto se suma la producción incontrolada de armamento nuclear el que hace posible que los enemigos de la humanidad adquieran armas atómicas.  El resultado de todo esto, es que el mundo se tambalea al borde de un desastre nuclear.

La política mundial

Pero las armas nucleares no son la única señal hoy, en el escenario del mundo, sino que hoy también tenemos señales en el patrón de la política mundial.  Sí, la Biblia profetiza que en los últimos días se advertirá un patrón especial en la política.  Por ejemplo dice Mateo 24:6a, que en los últimos días, oiremos “... de guerras y rumores de guerras...”y después de la segunda guerra mundial, eso es lo que hemos estado escuchando constantemente por casi 64 años, desde agosto de 1945 cuando concluyó la segunda guerra mundial.

Otra parte del patrón político mundial de los tiempos del fin, es la unión de Europa en una gran confederación europea.  Esto se encuentra profetizado en los capítulos 2 y 7 de Daniel, y hemos visto su cumplimiento literal ante nuestros propios ojos, ya que 28 estados europeos han rendido ya su soberanía para producir la nueva superpotencia mundial llamada la Unión Europea.

Y como mencionáramos antes, la Biblia habla de una super potencia en el oriente que envía un ejército integrado por 200 millones de hombres que avanzarán en dirección al Medio Oriente.  Hay una nación en el mundo, China, que puede hacer esto muy fácilmente.  La Biblia también habla de otra nación en los confines del norte, la cual ha sido identificada por eruditos bíblicos y no bíblicos como Rusia, el país que avanzará contra Israel en los últimos días.  Hoy en día, Rusia es uno de los países más antisemitas sobre la faz de la tierra y un aliado bien cercano de los árabes, enemigos de Israel.

Hoy, como nunca antes en la historia de la humanidad, finalmente se han podido reunir y colocar en su lugar exacto las piezas del rompecabezas profético. ¡El patrón en la política es una señal inequívoca de que estamos viviendo en el tiempo próximo al retorno del Señor!

Israel en los últimos días

Finalmente, la Biblia también anticipa cómo será la existencia de Israel en los últimos días, lo cual se refiere claro está, a las señales allí, las que son las más importantes de todas, porque “Israel es el reloj profético de Dios”.   Pero... ¿cuáles son?  Las más notables son siete profecías - unas que ya se han cumplido y otras que se están cumpliendo ante nuestros ojos, las cuales certifican que ustedes y nosotros estamos viviendo en el tiempo más emocionante e increíble de la historia de la humanidad, desde la primera venida del Señor Jesucristo.

1. La reunificación de los judíos

La primera de estas señales es la reunificación del pueblo judío desde los cuatro puntos cardinales de la tierra.  Este proceso comenzó en los años 1900 y ha continuado hasta nuestros días.  Para ese tiempo moraban en Israel unos 40.000 judíos.  A finales de la segunda guerra mundial unos 600.000.  Hoy su territorio está habitado por cerca de seis millones y medio de israelíes, quienes continúan llegando día a día en un número sin precedentes desde todas partes del mundo.

En el capítulo 16 de Jeremías dice que cuando la historia de los judíos haya concluido, ellos mirarán retrospectivamente y considerarán todo esto que está ocurriendo ahora mismo: la reunificación de su pueblo desde los cuatro extremos de la tierra, lo cual será considerado como el milagro de redención más grandioso de su historia, muy superior a la liberación del cautiverio en Egipto.  Esta es una profecía increíble, y dice:  “No obstante, he aquí vienen días, dice Jehová, en que no se dirá más: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de tierra de Egipto; sino: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde los había arrojado; y los volveré a su tierra, la cual di a sus padres” (Jeremías 16:14–15).

2. El restablecimiento del estado de Israel

Como resultado de esta reunificación y cumplimiento de la profecía, el estado de Israel fue restablecido el 14 de mayo de 1948, lo cual es la conclusión exacta de la profecía de Jeremías y de muchas otras dadas en la Biblia, sobre el renacimiento de esta nación en los últimos días.

El Señor Jesucristo enfatizó este punto en sus enseñanzas acerca de los días finales.  En el capítulo 24 de Mateo se refirió a la higuera, que es emblema de Israel y dijo: “De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.  Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.  De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca” (Mateo 24:32–34).

El árbol de higuera es un emblema simbólico de Israel.  El estado de Israel  renació el 14 de mayo de 1948, y todo en el rompecabezas profético indica que el retorno del Señor Jesucristo está próximo.

3. El reclamo de su territorio

La tercera señal es el reclamo del territorio.   El capítulo 35 de Isaías y muchos otros pasajes en la Biblia, se refieren al hecho, de que cuando los judíos regresaran a Israel y volvieran a poseer su territorio, éste florecería como un vergel.  El escritor Mark Twain, quien visitó Israel a mediados del año 1860 y escribió su libro Inocentes en el extranjero, hace mención en su obra, a un territorio desolado, sin árboles, una tierra que había sido vandalizada por dos mil años por conquistadores foráneos, quienes no tuvieron respeto por ella, ni les preocupaba, ni la querían.    Cuando los judíos comenzaron a regresar a comienzos de los años 1900, los árabes hacían mofa de ellos porque compraban el territorio.  Y se decían: “¿Quién sino un judío loco, puede desear esa tierra desolada?”.  Pero Dios había prometido en el capítulo 36 de Ezequiel, que en los últimos días cuando el pueblo judío fuera reunificado en su territorio, éste se convertiría en un Huerto del Edén.

Hoy los árabes desean desesperadamente que les devuelvan esta tierra que ha sido tocada por Dios, porque el Señor la ha transformado en un vergel una vez más, la ha hecho hermosa y fructífera tal como prometió.   Hoy, Israel es la despensa del Medio Oriente.  Los israelíes han plantado más de 300 millones de árboles en toda el territorio, la lluvia se ha incrementado en más del 450%.  Es una tierra de la que brota leche y miel nuevamente.

Dios mantuvo su promesa, y es una señal del pronto retorno del Señor Jesucristo.  Hemos visto entonces la reunificación de los judíos, el restablecimiento del estado y el reclamo del territorio.

4. El resurgimiento del idioma hebreo

Esto nos lleva a la cuarta señal en Israel y es el resurgimiento del idioma hebreo.  Cuando los judíos estuvieron esparcidos por todo el mundo, dejaron de hablarlo.  Los israelíes que se establecieron en Europa comenzaron a hablar yidish - una mezcla de hebreo y alemán.  Los que se radicaron en la cuenca del Mediterráneo hablaban un idioma híbrido llamado ladino - el cual era una mezcla de hebreo y español.

Dios dijo en Sofonías 3:9: “En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre de Jehová, para que le sirvan de común consentimiento”.   Ésta era la promesa de que en los últimos días Dios restablecería el idioma hebreo, y así lo hizo en el siglo XX por medio de un hombre llamado Eliezer Ben Yehuda.   Este señor fue un fanático decidido, que pasó toda su vida tratando de revivir el hebreo, un idioma que no se había hablado en casi dos mil años.  Tuvo que inventar miles de palabras nuevas basadas en las antiguas raíces hebreas.  Todo esto parecía ser una tarea imposible, pero la logró, y hoy, el hebreo bíblico es el idioma oficial de Israel. Es uno de los milagros más grandes de la historia moderna, y es una prueba positiva de que el Señor Jesucristo puede venir pronto.

5. El resurgimiento de la milicia israelí

La quinta señal es el resurgimiento del poderío militar israelí.   En el capítulo 12 de Zacarías dice que en los últimos días, cuando Dios lleve a los judíos de regreso a su territorio, ellos serán militarmente superiores a todas las naciones vecinas.  “En aquel día pondré a los capitanes de Judá como brasero de fuego entre leña, y como antorcha ardiendo entre gavillas; y consumirán a diestra y a siniestra a todos los pueblos alrededor...” (Zacarías 12:6a).

De manera asombrosa la milicia israelí es considerada como una de las más poderosas del mundo, a pesar de que Israel es uno de los países más pequeños sobre la faz de la tierra.  Muchos expertos lo consideran, como el número uno en el uso efectivo de poderío militar. Los israelíes han librado guerra tras guerra, y han prevalecido por encima de sus enemigos en cada ocasión, a pesar de la abrumadora desventaja en materia del número de soldados. ¡Qué gran milagro para una nación que es más pequeña que el estado de New Jersey y con una población inferior a la del área de Texas!

6. La concentración de la política mundial en la nación de Israel

¡Ésta es la última señal!  Dijo el profeta Zacarías: “Y en aquel día yo pondré a Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos; todos los que se la cargaren serán despedazados, bien que todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella” (Zacarías 12:3).

El enfoque de la política mundial cambió en Israel en 1973, cuando la Liga Árabe adoptó una estrategia para boicotear las relaciones económicas entre ellos y el occidente, específicamente para detener todo intercambio económico que contribuyera a fortalecer a Israel económica y militarmente.  El boicot árabe del petróleo durante la Guerra de Yom Kippur, puso casi de rodillas a Europa.  Los líderes de las grandes potencias fueron a dialogar con los árabes preguntándoles qué tendrían que hacer para obtener petróleo, y ellos respondieron así: “Número uno, pagar doble por el precio del petróleo, y número dos ser sus aliados y apoyarlos en su obsesión por aniquilar al estado de Israel”.

De la noche a la mañana, toda Europa occidental dio un vuelco y se volvió contra Israel.  Estados Unidos fue la única nación que los apoyó, y continuó haciéndolo hasta octubre de 1990, cuando en un intento desesperado por lograr una coalición árabe para la Guerra del Golfo Pérsico, se volvieron en contra de Israel y las Naciones Unidas comenzaron a patrocinar resoluciones de toda índole condenando a Israel.  Poco después, empezaron a obligarlos a intercambiar territorio por paz.

7. La reocupación de la ciudad de Jerusalén

La última de estas siete señales en Israel, es la reocupación de la ciudad de Jerusalén.  Consideramos que ésta es la más importante de todas, porque provino de los propios labios del Señor Jesucristo, quien dijo: “Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones...” (Lucas 21:24a ).   Eso sucedió en el año 70 de nuestra era, cuando los romanos destruyeron Jerusalén.  Luego, el Señor agregó: “y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan” (Lucas 21:24b).

Bueno, eso fue exactamente lo que ocurrió.  Jerusalén cayó bajo el poder de los gentiles cuando los romanos la destruyeron.  Los Romanos fueron seguidos por los Bizantinos; los Bizantinos por los Árabes; los Árabes por las Cruzados; las Cruzados por los Mamelucos; y los Mamelucos por los Turcos quienes tuvieron control del territorio por 400 años; después los Turcos fueron seguidos por los Británicos y los Británicos por los Jordanos.  Pero luego el 7 de junio de 1967, por la gracia de Dios de quien provienen todas las bendiciones, los judíos volvieron a ocupar la ciudad de Jerusalén por primera vez en 1.987 años.

Cuando los soldados judíos llegaron ante el Muro Occidental y comenzaron a llorar delante de él, Shlomo Goren, rabino jefe del ejército de Israel llegó hasta el muro y tocó la trompeta shofar, luego levantó su mano y dijo: “Estoy proclamando ante ustedes el comienzo de la Era Mesiánica”.  Los judíos ortodoxos saben por las profecías en sus Escrituras, que el Mesías llegará pronto. ¡Ellos no van a sorprenderse por su aparición, lo que va a maravillarlos es su identidad!

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