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La meditación trascendental

Según los expertos, para 1973 la Meditación Trascendental tenía unos tres mil seguidores en Estados Unidos.  Desde ese tiempo hasta la fecha, esa secta que llegó a sumar millones se ha reducido en gran manera, pero no porque sea menos popular o haya desaparecido, sino porque fue absorbida por el movimiento de la nueva era.

  De hecho fue la que pavimentó su camino y la que introdujo el misticismo oriental en el mundo occidental, y la iglesia cristiana.

Fue propagada por Maharishi Mahesh Yogui, un religioso hindú, con seguidores en numerosos países de América, Europa y Asia.   Este gurú nació con el nombre de Mahesh Prasad Varma el 12 de enero de 1914 y falleció el 5 de febrero de 2008.  Aseguraba que había estudiado la carrera de física en la Universidad Allahabad y que en la lista de ex-alumnos distinguidos del plantel aparecía como “M. C. Shrivastava”, pero en esas listas no aparece tal nombre.

En 1960 se trasladó a Estados Unidos y empezó a enseñar una técnica de yoga que posteriormente se extendería por otros países como "Ciencia de la Inteligencia Creativa". Tanto en Madrás, India, como en San Francisco, Estados Unidos, este pensamiento aparece como “Movimiento para la Regeneración Espiritual”, el que más tarde llegó a ser conocido como Meditación Trascendental.

Según sus enseñanzas es una técnica de relajación y descanso profundo que sirve para mejorar la calidad de vida del individuo y la sociedad, al dejar de lado los pensamientos por medio de la repetición de un sonido o frase llamado mantra, durante veinte minutos por la mañana y posteriormente por la tarde.

Su método se popularizó al extremo que se impartieron cursos, llegando incluso a fundar diversas universidades, institutos y colegios a través del mundo, entre los que se destaca la Universidad Maharishi de Administración, ubicada en Fairfield, Iowa, Estados Unidos.  Estos establecimientos educacionales incorporan a la educación tradicional una nueva metodología que definen como "Educación Basada en la Conciencia”. Maharishi se convenció que había descubierto una técnica que revolucionaría al mundo y le pondría fin a la guerra.

Encontrando poca respuesta a su enseñanza en India, decidió promoverla en el occidente, fue así como se trasladó a Londres en donde fundó la Sociedad Internacional de Meditación.  Allí estuvo por ocho años sin tener mucho éxito.  Sin embargo, todo cambió cuando conoció a George Harrison de los Beatles quien abrazó sus enseñanzas, luego fue el resto del grupo y posteriormente los Rolling Stones.  Desafortunadamente, los Beatles perdieron interés en su mensaje y técnicas y su secta perdió mucho de su atractivo.  La actriz Shirley MacLaine quien fuera inicialmente una seguidora de Maharishi Mahesh Yogi, ahora es una figura líder en el movimiento de la nueva era.  Otros de sus seguidores famosos fueron los Beach Boys, la actriz Mia Farrow y muchísimos otros en Hollywood.

Decidió regresar a India para no volver jamás al occidente, pero al llegar allí comenzó a desarrollar su organización como un negocio y tuvo tanto éxito que en 1970 trasladó su sede a Italia y más tarde a España.

En 1976 creó el “Gobierno Mundial de la Era de la Iluminación”, "para controlar a escala mundial, nacional y local, el desarrollo armónico de la conciencia de los individuos".

La fama de esta secta fue tal, que sus métodos fueron abrazados incluso por escuelas y universidades.  Por ejemplo en marzo de 1977, el gobierno de los Estados Unidos otorgó una subvención de varios millones de dólares para que la meditación trascendental se enseñase en dos escuelas en Sydney.

En 1980, Maharishi comenzó a difundir otras disciplinas provenientes de las escrituras hindúes, como el sistema de cuidado y prevención de la salud conocido como Áiur Vedá que él rebautizó con el nombre de Ayurveda Maharishi, el cual se difundió en Estados Unidos y Europa.  Este sistema se prohibió en Suecia como tratamiento terapéutico dentro de la medicina privada y social y el cuerpo médico en Alemania lo rechazó, afirmando que se trataba de la enseñanza de una secta que podía producir daños síquicos y la destrucción de la personalidad.   Después de esto Maharishi regreso por algún tiempo a Nueva Delhi, en India, y posteriormente a los Países Bajos, en donde tenía sus oficinas internacionales.

En 1984, el Parlamento Europeo aprobó un informe sobre el fenómeno de los nuevos movimientos religiosos o sectas y en esta lista se encontraba incluida la Meditación Trascendental.

Mientras tanto, en el año 2000 el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos aportó más de veinticuatro millones de dólares para ampliar la investigación de los beneficios sobre la salud de su sistema conocido como Áiur Vedá y de su técnica de meditación trascendental.

En el 2001 Maharishi introdujo masivamente en el occidente la arquitectura védica, la que según él era una forma muy particular de diseñar y construir viviendas y edificaciones diversas, en armonía con la salud y en consonancia con las leyes de la naturaleza.  También en este mismo año se creó oficialmente en el estado de Iowa una nueva ciudad, que promovía estos principios y que recibió el nombre de "Ciudad Védica Maharishi".

En el año 2005 el conocido director de cine David Lynch estableció la Fundación David Lynch, orientada a financiar, becar y avalar la enseñanza de la Meditación Trascendental entre los estudiantes de escuelas publicas y universidades de los Estados Unidos.

Maharishi impulsó y propagó diversas iniciativas en pro de la paz mundial durante más de cuarenta años.  No obstante, expertos aseguraron que sus campañas fueron simple demagogia y propaganda, pero éste no fue el caso porque su mayor logro fue introducir el misticismo oriental en el occidente y corromper el propio Evangelio.

¿La Meditación Trascendental una religión?

Maharishi hizo el reclamo de que la meditación trascendental no es una religión, sino simple meditación.  Sostuvo que su práctica animaba a los participantes en su religión particular.  Este argumento ciertamente es una mentira, porque es claro que esta secta se basa en el hinduismo.  La ceremonia de iniciación está dirigida a sus deidades y el ritual es conducido en sánscrito, un lenguaje sagrado hindú.  Al iniciado se le requiere que repita los nombres de varias deidades del hinduismo.

Muchas de las oraciones están dirigidas al Gurú Dev, quien es descrito como el “Auto Suficiente” la personificación del conocimiento puro.  Ésta es una de las principales plegarias que se pronuncia durante la iniciación: “Blanco como el alcanfor, bondad encarnada, esencia de la creación entretejida con Brahman, siempre morando en el loto de mi corazón, impulso creativo de la vida cósmica, a Ese, en la forma del Gurú Dev, yo me someto”.

Es claro por tales palabras que la Meditación Trascendental es una secta religiosa y no simplemente practicar meditación.   A pesar de los reclamos de Maharishi, debemos considerarlo como una secta oriental.

La naturaleza de la Meditación Trascendental

Maharishi enseñaba que la Meditación Trascendental es una técnica natural que permite que la mente consciente experimente estados más sutiles del pensamiento.  Con esta forma de meditación no hay necesidad que usted adopte la posición de  loto, sino que todo lo que tiene hacer es sentarse cómodamente por varios minutos cada día y en silencio repetir su propio mantra especial.  Según este gurú una vez se comienza a practicar esta forma de meditación las vidas son transformadas.  Las personas se tornan más felices, saludables y menos negativas.

La mayoría de religiones orientales enseñan que usted tiene que disciplinar su mente para que su meditación sea efectiva.  Pero Maharishi decía que eso no era necesario.  Que todo lo que hay que hacer es poner la mente en neutral, y permitir que sus pensamientos lleguen y luego repetir su mantra.  Si tiene el mantra correcto expandirá su mente consciente.  Esto lo pondrá en armonía con el universo.  Cuando esto ocurre todas sus ansiedades desaparecen.  Maharishi creía que si todos practicaban esta forma de meditación no habría más guerras porque toda la tensión en las personas desaparecería.   Un mantra es simplemente un salmo métrico hindú de alabanza, usualmente solo una frase o sílaba que se ajuste a la personalidad de cada uno.  El maestro de meditación trascendental, mira a su candidato y le da una palabra secreta en sánscrito para la meditación.  Si esta palabra se le revela a alguien se malogra su efecto, es por eso que debe mantenerse en secreto.

La cosa más importante acerca de esta forma de meditación es permitir que la mente vague a donde quiera.  Cuando se le deja divagar irá al lugar que más disfruta.  El propósito de esto es darle a usted profundo descanso y satisfacción espiritual.  Conforme el iniciado continúa con la meditación trascendental alcanzará estados más elevados de la conciencia.  Maharishi enseñaba que hay tres niveles normales de la conciencia, a saber caminar, dormir y soñar.   Según él, más allá de esto hay otros estados de la conciencia, tal como la conciencia cósmica.  En esta condición la persona es capaz de permanecer en “un estado de ser” y un nivel consciente en una base permanente.  Cuando alcanza este estado, es verdaderamente feliz.

El punto de vista de Maharishi de Dios

Maharishi enseñaba en conformidad con el hinduismo, que Dios es fundamentalmente un poder o fuerza impersonal - el Brahman, que se manifiesta a sí mismo en la forma de dioses físicos personales.  Este Brahman están presente en toda la creación, incluyendo las personas.   El verdadero ser interior del hombre es parte de Dios, por consiguiente el hombre es Divino.

Dice en la página 265 de su libro Meditación Trascendental: “Dios es impersonal, una fuerza eterna.  El aspecto impersonal de Dios no tiene forma, y es supremo; es el Ser eterno y absoluto.  No tiene atributos, cualidades o características... Es absoluto e impersonal y carece de atributos... Todo en la creación es la manifestación de un Ser sin manifestaciones e impersonal, el Dios omnipresente”. Algo similar se repite en las páginas 22, 23 y 33.

Dice a continuación en la página 269: “Dios está dentro de todos.  Por consiguiente, el hombre es Divino.  El Dios impersonal es ese Ser que mora en el corazón de todos.  Cada individuo en su verdadera naturaleza es el Dios Impersonal.  Por esto la filosofía Védica de los Upanishads declara: ‘Yo soy Ese, Tú eres Ese, y todo esto es Ese”.

Note que menciona los Vedas y Upanishads que son las escrituras sagradas hindúes y que además se refiere a Brahman. Y dice en la página 33: “Los Vedas expresan el Ser como la realidad final que se encuentra dentro del hombre como su propio e inseparable yo.  Ellos revelan la verdad en la expresión ‘yo soy Ese, Tú eres Ese, y todo esto es Ese”.

“El plan Divino de hoy... es para que todos comiencen a disfrutar de su propia naturaleza interior Divina... Usted es Divino... El hombre en sí es el goce absoluto, el gran poder, la gran reserva de toda la energía, paz y felicidad.  Es todo eso... Todos somos cien por ciento Divinos”.

Note como este concepto impregnó la mente de nuestros famosos tele-evangelistas, ya que exactamente eso es lo mismo que afirman: Kenneth Copeland, Benny Hinn, Frederick Price y muchos otros ahora en la iglesia emergente: “Que en esencia somos dioses”.

El punto de vista de Maharishi del Señor Jesucristo

Como otros líderes de sectas Maharishi también enseñaba una Cristología defectuosa.  Creía y declaraba que el Señor Jesucristo fue un simple ser humano, quien mediante la meditación se convirtió en un ser superior.  Negaba que hubiera podido sufrir, mucho menos morir sobre la Cruz en expiación por nuestros pecados.  Tampoco creía que Jesús resucitó de entre los muertos.

El punto de vista de Maharishi de la Biblia

Maharishi creía que la Biblia cristiana contiene alguna verdad, pero no toda la verdad.  Mantenía que había cierta enseñanza que podía ayudar en la meditación.  En realidad lo que enseñaba era que la Biblia era como una especie de sirviente para su propia revelación.  No vacilaba en usar la Escritura para sus propios fines, pero consistente con otros líderes de sectas, citaba mal y distorsionaba las enseñanzas de la Palabra de Dios.

La Meditación Trascendental y la creencia en la reencarnación

Como otras formas de hinduismo la meditación trascendental enseña la doctrina de la reencarnación.  Maharishi aseguraba que uno debe pasar por siete reencarnaciones para alcanzar la unión con lo divino.  Al enseñar esto, estaba en desacuerdo con el hinduismo ortodoxo que mantiene que son necesarias miles de reencarnaciones antes de poder alcanzar la unión con lo divino.

La ley del Karma

Según la doctrina del karma, todo lo que le ocurre a una persona en esta vida, sea bueno o malo, es consecuencia de su conducta previa en esta vida o en vidas anteriores.  Y eso es exactamente lo que enseñaba Maharishi en su libro Meditación Trascendental.  Dice por ejemplo en la página 128: “Esta filosofía del karma explica que todo lo que es un hombre, es el resultado de su propio pasado.  Si está feliz es por buenas obras que hizo en el pasado... y si sufre es también por el resultado de sus propias acciones, las cuales en otro tiempo propagaron una influencia de miseria, enfermedad y sufrimiento en la atmósfera”.

En Los Vedas, los libros sagrados de los hindúes, la palabra karma originalmente significa "un sacrificio" o "un acto ritual". En Los Upanishads, que son los escritos que forman parte de la literatura védica incorporada a los Brahman , el karma evoluciona a un concepto en el que cualquier acto de esta vida tendrá efecto en una existencia próxima.  Finalmente en El Bhagavad Gita, o Canto del Bienaventurado, el karma es considerado como un castigo en esta vida por algo diabólico cometido en una vida pasada, una especie de purificación para las existencias futuras.

El karma es una ley inmutable que hace que una persona pague por todo lo malo que haga en esta vida a través del sufrimiento que experimentará en la próxima.  Es decir, que de acuerdo con esta ley, esa persona puede nacer convertida en gusano o tal vez ciega de nacimiento.  Según esta doctrina, el alma humana es eterna y es parte de un alma universal, de una Entidad Suprema, parte de su conciencia viviente y vital.

Dentro de cada ser hay un segmento no separado de esta inteligencia universal y este fragmento es lo que constituye el alma del hombre, que nunca cesa de formar parte de este Ser, así como la electricidad de una serie de lámparas eléctricas de un circuito no es una porción separada o desconectada de la corriente que fluye por todas las lámparas.  La persona emana de esta "energía cósmica" y pasa a través de los ciclos múltiples de nacimiento hasta que finalmente es reabsorbida en una realidad inconsciente.  A través de este ciclo de nacimientos, retornará a una fusión impersonal e inconsciente con el "Ser Supremo".

La práctica de la Meditación Trascendental es idolatría

La Meditación Trascendental es una violación del primer mandamiento, porque cuando se practica se están adorando falsos dioses, ya que de hecho el mantra es una oración a una deidad hindú.  Maharishi era un gurú, e inteligentemente presentaba su religión en una forma más aceptable para la mente occidental.

Dada la cifra tan elevada de quienes la practican hoy, la Meditación Trascendental se ha convertido en un problema social.  Se asegura que más de veinte millones de personas la siguen en Estados Unidos. Todos estos millones fueron iniciados en el sistema ocultista de Maharishi Mahesh Yogi.  A esto se suman las docenas de gurúes budistas, y los grupos que practican la meditación en conjunción con sus programas religiosos.  Cientos de religiones espiritualistas en Estados Unidos tienen la agenda de la meditación, tal como la Asociación para la Investigación e Iluminación, basada en el vidente  y síquico Edgar Cayce; la Iglesia Universal y Triunfante fundada por Mark y la profetisa Elizabeth Clair; Eckankar iniciada por Paul Twitchell; la Fundación Gurdjieff, los Rosacruces, Teosofía, Antroposofía, Astara, y muchas más.

Las religiones místicas y ocultistas en Estados Unidos, tales como el sufisimo, chiísmo, taoísmo y tantrismo enfatizan la importancia de los procedimientos en la meditación.  Cientos de nuevas terapias de la nueva era, tales como todas esas que se encuentran en la sicología transpersonal, requieren o recomiendan cierta forma de meditación en conjunción con la terapia.  Incluso prácticas ocultistas como la hechicería el druismo, el cabalismo y el mediuismo, a menudo ofrecen su propio estilo de meditación.

La meditación se ofrece en muchos nuevos contextos en la YMCA, la Asociación de Jóvenes Varones Cristianos, en miles de iglesias “cristianas”, y en la práctica del yoga.  El hecho de que los cristianos ahora practiquen la meditación como parte de las clases de yoga en número cada vez más creciente es bien desconcertante. Son tantas las advertencias que se han publicado - muchas por los mismos expertos al igual que por exprofesores de esta disciplina - respecto a sus raíces ocultistas y los peligros inherentes en esta práctica, tanto espirituales como emocionales.

Por increíble que parezca, si usted va al portal Google de la Internet en inglés, y pone como título “Yoga y meditación para los cristianos” encontrará 586.000 referencias. ¡Cuándo escribe “Iglesias cristianas y la meditación” enumera 512.000 referencias!  Claro está, no todas son favorables, pero esto es indicativo de su panorama creciente de interés e influencia.

Y me pregunto: ¿Será ésta otra señal más de la apostasía anticipada por Jesús y Pablo, la que además caracterizará los últimos días, justo antes del retorno del Señor, para llevarse a los suyos fuera de este mundo al cielo, en un evento conocido como el Rapto?  ¿O será acaso, tal como aseguran algunos líderes cristianos, una forma bíblica de acercarnos a Dios, que de hecho fue enseñada y practicada por Cristo y la iglesia primitiva, pero que debido a prejuicios no fue reconocida  por los evangélicos por mil novecientos años?  Pero si es así, ¿entonces por qué esta palabra no aparece ni una sola vez en la Biblia, y por qué no encontramos en sus páginas ni una sola referencia a alguien que se involucrara en una práctica remotamente parecida?

La falta total de apoyo bíblico, tal parece que no le preocupa a los cristianos que practican la meditación - y eso no es una buena señal. ¿Se relacionará este hecho con la solemne advertencia dada por el apóstol Pablo, de “... que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1)?  Claro está, muchos cristianos todavía no están listos para pasar por alto lo que dice la Escritura, pero esa buena disposición parece estar cobrando impulso.

Personas que abrazaron la meditación trascendental han entablado demandas millonarias por daños debido al trauma que sufrieron por practicarla.  El señor Kropinsky, uno de los que ganó una demanda, relata que las personas experimentan convulsiones violentas, alucinaciones, impulsos asesinos y pensamientos suicidas, como un resultado por practicar la meditación trascendental.  En sesiones de entrenamiento para maestros, los aturdidos practicantes se quejan por sufrir ataques incontrolables de furia en medio de la meditación, por romper muebles, atacar a sus compañeros de habitación y tratar de suicidarse.  Algunos incluso hasta se han suicidado y otros han perdido la razón.

El señor R. D. Scott, otro ex-instructor de meditación trascendental, cuenta en su libro Concepto erróneo trascendental, sobre las “numerosas manifestaciones espirituales” que tienen lugar entre los que meditan.  Estas incluyen “visiones de ojos verdes flotantes... criaturas de luz flotando por encima del altar ceremonial de iniciación. Criaturas espantosas que se materializan periódicamente para mirar fijamente con expresiones aterradoras a los participantes”.

Refutando que esas experiencias sean simples alucinaciones, Scott señala “que a menudo más de una persona ha visto la misma procesión de criaturas espirituales simultáneamente, sin ninguna advertencia previa”. Tales posibilidades no se mencionan para nada en los avisos de propaganda y folletos que promueven los supuestos beneficios de la meditación trascendental y otras formas de yoga.

La proliferación de centros en donde se enseña las diversas formas de meditación oriental se han convertido en centros focales de la invasión ocultista.  Ken Carey, dice en las páginas 54 y 55 de su libro publicado en inglés por Harper and Collins, The Starseed Transmissions: Living in the Post-Historic World, que “los mensajes recibidos por medio de los canalizadores describen tales centros como las primeras sedes aseguradas por las fuerzas que se aproximan... para preparar a las especies humanas para su despertar colectivo”. Este llamado “despertar” hacia una “conciencia superior” es de hecho la demonización de la humanidad en preparación para el Anticristo y su religión mundial.

La meditación generalmente se refiere a esas prácticas que involucran diversas disciplinas mentales y corporales que le permiten a la persona alcanzar estados de conciencia más elevados.  La meta que persigue la meditación es la transformación de la conciencia. Se le considera una herramienta para el automejoramiento o desarrollo espiritual.  Según la Enciclopedia de la filosofía y religión oriental, “La práctica diligente de la meditación conduce a un estado no dualista de la mente, en el cual desaparece la distinción entre el sujeto y el objeto y el practicante se convierte en uno con ‘dios’ o lo absoluto.  Las cosas convencionales, tal como el tiempo y el espacio, son trascendentes hasta que finalmente se alcanza una etapa en la cual la religión es igual a la salvación, liberación o iluminación completa”.

El cristiano, claro está no debe participar en esta forma de meditación - al menos por tres razones:

1.      La meta de la meditación es proveerle al practicante una vía hacia la verdad y la libertad final, mediante el esfuerzo humano, abogando así por una forma de autosalvación, siendo que la Biblia explícitamente enseña: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8, 9).  Al hacer esto, el hombre está ignorando su naturaleza caída. “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios.  Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Romanos 3:10-12). También niega el reclamo exclusivo del Señor Jesucristo como el único camino de salvación.  “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).

2.      La meta de la meditación oriental que es transformar el estado de la mente en uno monista - en el que “todo es uno”, o en uno panteísta - en el que “todo es Dios”, está en contradicción completa con el teísmo bíblico.  Este último reconoce una distinción eterna entre un Dios Creador personal y su creación.  “Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.  ¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir.  No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos.  No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno” (Isaías 44:6-8).

3.      Tales estados alterados de la conciencia exponen a la persona a la aflicción espiritual y al engaño por los poderes de las tinieblas.  Esto sólo debe disuadir a cualquier cristiano a participar en la meditación oriental.  No obstante, es importante saber distinguir de la meditación trascendental y la meditación bíblica, tal como dice la Escritura: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Josué 1:8). “Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche” (Salmos 1:2).

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