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El diluvio de Noé: ¿Mito o realidad?

El diluvio, según la Biblia, fue una inundación provocada por Dios en la época de Noé para destruir toda la humanidad, salvo unos cuantos miembros elegidos sobre la tierra:

“Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.  Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová... Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra.  Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera.  Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura.  Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero.  Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá” (Gn. 6:6-­8, 13-17).

Cuando Dios vio que el hombre vivía planeando y haciendo el mal, con toda justicia decidió destruirlo, pero Noé era un hombre justo, de modo que decidió librarlo junto a toda su familia inmediata para iniciar un nuevo comienzo. La Biblia indica que la longanimidad de Dios permitió que hubiera un plazo de 120 años antes de la llegada del diluvio.  Durante ese período, Dios mandó a Noé que construyera el arca, dándole instrucciones precisas respecto a su construcción.  Anunciando también que haría un pacto con Noé.

Cuando Noé y sus acompañantes hubieron entrado en el arca, Dios cerró la puerta tras ellos y liberó las aguas.  El diluvio descendió en forma de lluvia y fue de tal fuerza que dice la Biblia: “El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas” (Gn. 7:11).

De manera que contando 30 días por mes, el diluvió duró 371 días.  Dice Génesis 7:12 que “...hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches”. Las aguas cayeron durante 40 días y siguieron subiendo por 110 días más, tal como afirma Génesis 7:24: “Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días”.  Luego las aguas decrecieron durante 74 días: “Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat”(Gn. 8:4).

Los montes Ararat están localizados en un macizo montañoso al este de Turquía asiática, cerca de la frontera con la ex Unión Soviética.  El río Araks separa esta parte de Turquía de Rusia.  En realidad son dos los picos que hay en esta frontera: el Ararat Mayor y el Menor.  Desde sus cimas se puede observar gran parte del territorio de Rusia.  Es en esa misma área donde parece encontrarse la base espacial desde la cual fue lanzado el Sputnik y otros satélites, porque es considerada como zona de alta seguridad para Rusia.
Los montes Ararat tienen una altura aproximada de 5.165 metros y cubren un área de 804 kilómetros cuadrados.  Básicamente es una montaña sin árboles, cerca de su base crecen unos pocos arbustos, pero no se encuentra ninguno en su parte principal.  Están ubicados más exactamente entre los lagos Van y Urmia por donde ­fluye el río Araks hacia el mar Caspio.  Este mismo río era conocido en la antigüedad con el nombre Araxes.  Toda esta región se conoce hoy como Armenia, pero en tiempos veterotestamentarios se llamaba Uratu.

Los picos del Ararat permanecen cubiertos de hielo casi todo el año.  La nieve y el hielo se encuentran desde una altura de 4.267 metros.  El Ararat es más alto que todas las montañas de Estados Unidos de América, el único que lo sobrepasa es el monte McKinley en Alaska.  Es considerado como uno de los montes más altos del mundo, si se tiene en cuenta la distancia comprendida desde la base hasta su cima.  Hay otras montañas más altas con respecto a su posición sobre el nivel del mar, pero en este primer aspecto el Ararat se encuentra entre el primer o segundo lugar.

Su relieve es extremadamente irregular y se le considera una montaña de difícil ascenso, peligrosa para los alpinistas.  El Ararat es un volcán extinguido.  Investigaciones llevadas a cabo en 1966 han establecido, sin lugar a dudas, el hecho que se formó bajo agua.  La lava formada bajo agua queda marcada por círculos concéntricos peculiares, los que se encuentran en el Ararat hasta la capa glacial que comienza a los 4.267 metros de altura.

Hay una comunidad cristiana que ha vivido durante siglos en la base del Ararat, esta agrupación se conoce como los armenios.  Gran parte de ellos creen que el arca de Noé se encuentra en el monte Ararat, custodiada por los ángeles.  Una de esas leyendas relata que los primeros descendientes de Noé hacían viajes periódicos al monte en donde se hallaba el arca y quizá celebraban cierto tipo de servicios de adoración a Dios.

La misma leyenda dice que los descendientes del diabólico Cam, el hijo de Noé, por alguna razón decidieron destruirla y entonces Dios envió una gran tormenta que la cubrió por completo quedando debajo de la capa de hielo que le sirvió como protección, y que su localización ha sido transmitida verbalmente de generación en generación.

Según esta misma tradición, al final de los tiempos será revelado el lugar exacto donde se encuentra el arca como testimonio de la autenticidad de la Biblia y del diluvio.  Por años se han recibido informes de pastores de esas altas zonas de Turquía que cuentan haber visto la proa del arca emergiendo de un glacial a medio derretir, particularmente durante la estación calurosa del año.

Cuando se estudian las culturas de las tribus alrededor del mundo se puede observar un hecho muy interesante, ya que en sus tradiciones o en el folclore siempre hay un relato sobre un diluvio y una familia que se salvó junto con animales.

Naturalmente, hoy la Biblia se encuentra traducida a cientos de idiomas y ha llegado a casi todos los lugares del mundo en una u otra forma, pero las leyendas del diluvio a que me refiero fueron transmitidas de generación en generación en decenas de dialectos tribales.  Estos son algunos de los detalles más interesantes de estas tradiciones:

  • Por ejemplo, Ixtlixóchitl, el historiador nativo de los aztecas, afirma que el primer mundo duró 1.716 años antes de ser destruido por un diluvio.  Esta cifra solamente difiere en 60 años con la que nos ofrece la Biblia, si sumásemos las edades que aporta el capítulo 5 de Génesis.
  • El ideograma chino para representar un barco grande es una combinación de la cifra ocho y del símbolo para «bocas» o «personas». Este ocho representa a Noé, su esposa, sus tres hijos: Sem, Cam y Jafet y sus tres esposas, los que sumados dan ocho.
  • Los hotentotes de Sudáfrica creen que descienden de Noh, y el relato de Hawaii habla de un diluvio en el que sólo se salvaron «Nu-u y su familia».
  • Los griegos todavía se llaman helenos por su legendario antecesor, Heleno, hijo de Deucalión.  Según la leyenda, Deucalión y su esposa Pirra se refugiaron en un barco cargado de provisiones cuando Zeus decidió destruir la raza humana con un diluvio.  Él con su esposa fueron los únicos sobrevivientes del diluvio universal y se salvaron en una barca que se detuvo sobre el monte Parnaso.  Repoblaron luego la tierra arrojando piedras por encima del hombro: las que lanzaba Deucalión se convertían en hombres, y las que arrojaba Pirra en mujeres.
  • Una versión primitiva del diluvio proviene de Babilonia, en el actual Iraq.  Se trata de un episodio de la clásica Epopeya del Gilgamés, en la cual la contraparte de Noé es Utnapishtim de Shuruppak.  Dice así la leyenda registrada en una tablilla de arcilla: «Una noche mientras éste dormía, el dios Ea le susurró una advertencia a través de las paredes de cañas de su casa: Enlil, el dios supremo del panteón babilonio, estaba a punto de arrojar una inundación que destruiría a la humanidad.  Ea ordenó construir un arca y Utnapishtim comenzó a hacerla; luego se embarcó con su familia y sirvientes, cierto caudal de plata y oro y ‘las semillas de todas las cosas vivientes’.  Cesaron las lluvias, subieron las aguas y la tormenta se prolongó seis días y seis noches.  El séptimo día el arca se detuvo en la cumbre de una montaña.  Abajo, cubierta de lodo y despojos, la tierra se veía ‘plana como un techo, y la humanidad entera había regresado al barro’.  Utnapishtim abrió una persiana y para cerciorarse de que la tierra estaba seca, soltó primero una paloma, después una golondrina y finalmente un cuervo.  Más tarde, estando aún en la cumbre de la montaña, ofreció un sacrificio a los dioses.  La ira de Enlil por fin se apaciguó y confirió la inmortalidad a Utnapishtim y a su mujer».  Otro relato de la Epopeya del Gilgamés registrado en una tablilla babilónica dice: «La asamblea de los dioses acordó enviar un diluvio, ellos dijeron: ‘Sobre el pecador descanse su pecado.  Oh hombre de Shuruppak, haz un barco, salva tu vida.  Hazlo de seis pisos, cada uno con siete partes.  Cúbrelo de asfalto por dentro y por fuera.  Bótalo sobre las aguas.  Toma en el barco simiente de vida de toda especie’.  Lo hice.  Con todo lo que tenía lo cargué: de plata, oro y todo ser viviente que tenía.  Embarqué en el barco con mi familia y parentela.  Cerré la puerta.  Llegó el tiempo señalado.  Observé la apariencia del día, era terrible, toda su luz se volvió oscuridad.  Las lluvias descendieron, rugió la tempestad como carga de batalla contra la humanidad.  Temblaba el barco, los dioses lloraban, miré sobre el mar, todo hombre estaba hecho polvo, como troncos que flotaban alrededor. Cesó la tempestad, el diluvio había pasado.  El barco encalló sobre el monte Nazir...»
  • La Epopeya del Gilgamés es parecida a otro relato babilónico aún más antiguo, que a su vez es similar a un texto sumerio antiquísimo: La Epopeya de Ziusudra, que fue escrita en tablillas de barro.  Un fragmento de una de éstas fue hallado en 1890 en Nippur, ciudad sagrada de Sumeria.
  • Y este es el relato que registrara un poeta romano del año 5 A.C. sobre este evento: «La tierra y el mar ya no se distinguen.  Todo es mar, pero mar sin orillas.  Aquí un hombre busca la cumbre de una colina en su huida... otro coge peces atrapados en las copas de los olmos... el lobo nada con el cordero, leones y tigres son llevados por las olas... la mayor parte de los vivientes se ahogan repentinamente».

Versiones muy similares a estas se encuentran en casi todas partes del mundo.  En Asia entre los andamaneses, armenios, asirios, babilonios, caldeos, dravidianos, hebreos, indo-arianos, japoneses, kurnales, mongoles, persas, fenicios, frigios, sirios, tártaros y aborígenes de Indonesia.  En África entre los bergemales, cartagineses, egipcios, hotentotes y sudaneses.  En Norteamérica prácticamente en todas las tribus de aborígenes, asimismo en Centro, Sudamérica y en todas las tribus de aborígenes en el Pacífico.

Esta repetición de la historia de Noé y el arca, y el hecho de que personas de lugares tan distantes entre sí relaten los mismos hechos, amén de la multitud de evidencias encontradas en los estratos terrestres son prueba contundente de la veracidad del relato bíblico.  Detengámonos un poco y reflexionemos sobre los hijos de Noé y su familia trasladándose a diferentes regiones de la tierra para repoblarla y contando la misma historia a sus descendientes de generación en generación, es fácil entender así porqué encontramos el mismo relato en diferentes lugares y culturas.

Con excepción de la Antártida, tribus de todos los continentes relatan la misma historia.  Los nombres quizá sean un poco diferentes, pero la historia en sí es la misma.  Incluso se han realizado minuciosas investigaciones sobre esto, comparando los diferentes relatos, y se ha comprobado que un 75% de ellos aseguran que la familia sobreviviente se salvó en un barco, 88% afirma que sólo se salvó una familia, 66% que la catástrofe sobrevino a causa de la corrupción de los hombres, 95% hablan de un diluvio universal, 35% mencionan el ave que fue soltada fuera del arca después del diluvio y 7% hacen mención específica del arca.  Hay un dicho popular que dice: «Donde hay humo hay fuego».  Si ese relato es tan conocido en el mundo entero, sin duda significa que hay veracidad detrás de él.

En los trabajos arqueológicos realizados en 1928 y 1929 en la antigua región en que morara Noé y su familia, se efectuó una excavación en la que apareció una gruesa capa de arcilla de dos o tres metros de espesor.  En un principio pensaron que se trataba del antiguo lecho del Éufrates. Afortunadamente las excavaciones prosiguieron y debajo de este depósito de lodo sedimentario se descubrieron muestras de una civilización muy primitiva.  Hallaron restos de ladrillos, cerámica pintada a mano, utensilios de piedra y otros objetos.  No se trataba de un simple desbordamiento del río, sino de algo de mayor importancia que había llegado a paralizar por completo todo sistema de vida en esa área.  Como parecían demostrar otras excavaciones, especialmente esas realizadas distantes de Babilonia, la devastación afectó una zona muy extensa.

Desde hace 140 ó 150 años comenzaron a circular rumores entre personas diferentes que manifestaban haber visto el arca casi en la cima del monte Ararat, entre los 4.267 y los 4.868 metros de altura.  Muchos de estos informes aseguraban que el arca estaba localizada en una región conocida como el desfiladero de Ahora.

En la década de 1840 tuvo lugar una erupción volcánica en esa región y desde esa misma fecha comenzó a circular la noticia de que el arca se encontraba allí.  Es posible que la erupción hubiese removido parte de la capa de hielo que la cubría permitiendo que pueda ser vista periódicamente durante el mes de agosto, cada año, cuando el calor es más intenso y se derrite la nieve.  Durante esta temporada es cuando los expedicionarios usualmente escalan la montaña porque el clima es menos riguroso, aunque el ascenso es más difícil por la inestabilidad del terreno.

Pero hagamos un paréntesis y veamos ahora el gran problema que tuvo que enfrentar Noé para transportar todos los animales en el arca.  Muchas personas no aceptan la historia del diluvio porque tienen dificultad para creer que se hubiese podido construir una embarcación lo suficientemente grande como para albergar todas las especies de animales necesarias para repoblar la tierra.  Un célebre taxonomista de la Universidad de Harvard en California llevó a cabo un estudio sobre los diferentes tipos de animales terrestres y acuáticos que componen el reino animal, encontrando unas 3.500 especies de mamíferos, 8.600 variedades de aves y 5.700 entre reptiles y anfibios, lo que sumó un total de l7.600 especies diferentes.

La pregunta que se nos plantea es: ¿Tendría el arca suficiente capacidad para albergar 17.600 especies diferentes: mamíferos, aves, anfibios y reptiles?  En lugar de especular, tomemos mejor lápiz y papel y hagamos un cálculo rápido.  Antes de continuar, permítame aclararle que he omitido intencionalmente a los animales acuáticos porque no tuvieron necesidad de ser transportados en el arca.
Dice la Biblia en Génesis 6:15 que el arca tenía ...trescientos codos (de)longitud... cincuenta codos su anchura, y... treinta codos su altura”.  El codo tiene una longitud aproximada de unos 51 centímetros.  Siguiendo, vemos entonces que el arca tendría un volumen aproximado de 596.800 metros cúbicos, lo que equivaldría a la capacidad aproximada de 777 vagones de ferrocarril de transporte.  Pero surge esta otra pregunta: ¿Cuántos animales se encontraban a bordo de la embarcación?  No sabemos por seguro.

La Biblia dice que Dios le dijo a Noé: “De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra.  También de las aves de los cielos, sieteparejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra” (Gn. 7:2, 3).  Como sería materia de mucho tiempo calcular cuántos animales de las 17.600 especies eran limpios y cuáles no, hagamos un cálculo aproximado y presumamos que la mitad eran limpios y la otra no.  Esto nos daría un total de 79.200 animales.

Pero... ¿Tendría el arca suficiente capacidad para albergar este número de animales?  Asumamos que el tamaño promedio de esos animales corresponde al de una oveja, lo que sin duda es bastante aproximado teniendo en cuenta que gran cantidad de reptiles, anfibios, aves y mamíferos tienen poco tamaño.  Sabemos, además, que un vagón tiene capacidad para transportar 240 ovejas.  Conociendo esto es fácil calcular que se necesitarían 330 vagones para transportar 79.600 animales, lo que vendría a ser un 43% del volumen de la capacidad que se le calculó al arca: aproximadamente 777 vagones.  Queda entonces bien claro que el arca tenía suficiente espacio para albergar los animales, los alimentos, además del espacio vital necesario para supervivencia durante el tiempo que permaneció lloviendo sobre la tierra.

Según los hombres de ciencia, durante la era mesozoica, que se calcula tuvo lugar unos 70 ó 230 millones de años atrás, los reptiles dominaron la tierra, los más notables quizá fueron los dinosaurios y pterodáctilos.  Lógicamente entonces muchos se preguntarán: ¿Cómo fue que existieron esas bestias en época tan remota, si el relato bíblico de la creación se remonta a menos de 7.000 años?  Luego entonces, ¿cuándo existieron los dinosaurios?  ¿Estaban acaso dentro del arca de Noé?  ¿Habla la Biblia de los dinosaurios?  Job 40:17 habla de un animal que “Su cola mueve como un cedro...”Por su descripción tal parece que fuera un dinosaurio, porque los hipopótamos, elefantes y rinocerontes tienen colas de un tamaño muy insignificante y no encajan con la descripción que da el patriarca.

Además, cuando Marco Polo visitó Madagascar alrededor del año 1290 D.C., encontró que los aborígenes en esa región hablaban sobre un ave gigantesca que vivía en la isla.  La Enciclopedia Británica de 1965 decía que era un ave fabulosa imaginaria, pero a finales de 1967 la revista National Geographic publicó un artículo comentando sobre el descubrimiento de unos huesos gigantescos de ave que databan del año 1600 D.C.  El ave debía tener de dos metros con 75 centímetros a tres metros de altura y pesar unos 400 kilogramos y ponía huevos seis veces mayores que los de los avestruces, tan grandes como los huevos de los dinosaurios de mayor tamaño.

En 1980 fueron descubiertas huellas humanas y de dinosaurio en el mismo estrato terrestre del lecho seco del río Paluxy en Glen Rose, Texas.  Estos dos eventos separados junto con otros más, descartan la teoría de que los dinosaurios, los reptiles gigantescos y las aves de gran tamaño, se extinguieron hace millones de años.  El relato bíblico claramente dice: “Vinieron, pues, con Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida” (Gn. 7:15).

En la época anterior al diluvio existía un clima superior.  Una densa capa de vapor de agua resguardaba la tierra y los seres vivos de la nociva radiación solar, de ahí la longevidad de los seres humanos y la exuberancia de la vegetación.  Cuando toda esa bóveda de vapor se condensó y descendió en forma de diluvio, el clima de la tierra cambió por completo y las grandes bestias sobrevivientes paulatinamente se fueron extinguiendo.  He aquí cómo describe la Biblia este grandioso evento: “En el año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas” (Gn. 7:11).

Muchos se preguntan cómo pudo Noé construir un arca de tan colosales dimensiones.  Sin embargo, si analizamos otras construcciones antediluvianas y postdiluvianas nos damos cuenta que las civilizaciones antiguas se especializaron en construcciones a escala colosal.  Una prueba de eso es la gran pirámide de Gizeh, construida con dos millones y medio de bloques de piedra que pesan cada uno entre tres a seis toneladas, con sus cuatro caras laterales que rinden el doble de un campo de fútbol alineadas en dirección a los cuatro puntos cardinales con exactitud maravillosa.  El Stonehenge, fue construido unos 1500 años A.C. con bloques de 50 toneladas alineadas de manera que señalan los solsticios de invierno y de verano y muchas otras estructuras que se encuentran desde Irán hasta Irlanda, incluyendo los monolitos de la isla de Pascua.
Estas obras colosales prueban que el hombre primitivo era geómetra e ingeniero, por lo tanto el caso de Noé no es nada raro.  No sabemos con exactitud cuántas personas le ayudaron en la obra, quizá fueron sus hijos y sus siervos.  De acuerdo con la Biblia, el tiempo aproximado que invirtió en su construcción fueron unos 100 años.  Los científicos y eruditos de la Palabra de Dios han hecho estimaciones y cálculos comprobando que la obra no fue desde ningún punto de vista imposible.

Otra pregunta que se han planteado muchas personas, es cómo hizo Noé para atrapar los animales que se salvaron en el arca.  La respuesta es obvia: Él no los atrapó, Dios los envió.  La Biblia dice sin lugar a dudas en Génesis 7:15:“Vinieron, pues, con Noé al arca, de dos en dos...”  Los científicos dicen que lo hicieron por instinto, así como las aves migratorias, las mariposas y los salmones recorren miles de kilómetros para llegar a un lugar determinado.  Uno de los ejemplos más extraordinarios es el de la mariposa Dama Pintadaque pasa el invierno en África al norte del Sahara y atraviesa el Mediterráneo para llegar a Europa donde pone sus huevos y muere, mientras que las nuevas crías vuelan en otoño a África guiadas únicamente por su instinto.  Sin duda, Dios le otorgó un instinto especial a cada pareja de animales antes del diluvio para que pudieran ser preservados en el arca.

El clima del mundo antediluviano era subtropical y había una fauna y una flora común en toda la tierra y de esto hay evidencias.  En la costa del mar Báltico, en Alemania, fueron descubiertos pedazos de ámbar, resina fosilizada, hasta de cinco kilogramos de peso, y dentro de ellos se encontraron perfectamente preservados hasta en sus partes más delicadas y frágiles insectos y mariposas que habitan hoy en diferentes latitudes.  Por ejemplo, en la cueva Cumberland Bone en Maryland, Estados Unidos, había huesos de osos caracayúes y pardos, que hoy sólo se encuentran en Canadá, tapires de Sudamérica, antílopes africanos, coyotes de las praderas, castores y ratas almízcleras que habitan en ríos y lagos.

En otro yacimiento de fósiles descubierto en Norteamérica, habían camellos, rinocerontes y jabalíes gigantes, ninguno de los cuales vive hoy fuera de los territorios de África y Asia.  La cueva Victoria que fuera excavada en 1780 en Yorshire contenía osos pardos, búfalos, renos lapones, mamuts siberianos, hienas e hipopótamos africanos.  Estos hallazgos prueban tres cosas: primero, el diluvio fue real; segundo, la tierra tenía un clima uniforme; y tercero, los especímenes de todo tipo se podían encontrar dentro de un radio de unos mil kilómetros aproximadamente, así que no tuvieron dificultad para llegar al arca.

Otro de los interrogantes planteados es el que se relaciona con las semillas que tuvo que almacenar Noé para alimentar a los animales que llevaba dentro del arca.  Esto sin duda fue una labor colosal, pero no algo más allá del poder del hombre antiguo civilizado.  Sabemos por la historia de José, registrada en los capítulos 41 y 42 de Génesis que los primitivos aprendieron a conservar el grano por lo menos por siete años, y posiblemente el grano era la base de la alimentación de la mayoría de los animales que estaban en el arca.
Los egipcios también aprendieron a preservar la carne.  En murales y frescos antiguos descubiertos, hay representaciones de personas secando aves y guardándolas en recipientes con sal.  El arte de desecar carne y frutas ha sido conocido desde los tiempos inmemoriales.  El pescado también es otro alimento común, por lo tanto en este aspecto Noé no tuvo mucha dificultad para satisfacer las necesidades alimenticias de los animales y personas que le acompañaban.

En lo que se refiere a semillas para recultivar la tierra, la Biblia no dice nada al respecto.  El doctor George F. Howe, botánico cristiano, llevó a cabo una serie de experimentos para comprobar si era posible que la vegetación de la tierra volviese a germinar después de permanecer sumergida en el agua por 150 días, como dice la Biblia que fue.  Él tomó semillas y plantas de diferentes especies y las sumergió en una solución de agua de mar y agua de lluvia, y como resultado comprobó que la mayoría de las plantas echaron nuevos brotes dentro del agua sin ninguna dificultad.  También es posible que Noé hubiera recolectado semillas en barriles y las hubiera replantado o que muchas de las plantas sobrevivieran por sí solas mientras otras flotaban en medio de las aguas.

Cuando analizamos los informes recopilados durante los últimos 150 años, advertimos algo interesante.  Unos dicen que han visto el arca, otros lo han fotografiado y un tercer grupo lo ha dibujado.  Tales visiones abarcan un amplio espectro, porque han sido observadas desde el año 1850, tanto por ateos ingleses como por norteamericanos en años recientes.

Los curdos, el pueblo no cristiano que vive en las cercanías del monte, son muy supersticiosos con respecto al Ararat.  A menudo son contratados como guías por personas que desean escalar la montaña, pero muchos de ellos no se atreven a escalar más de cuatro o cinco mil metros, porque tienen temor de algo desconocido, tal vez sienten temor de la presencia de Dios.

Es muy difícil obtener permiso del gobierno turco para escalar el monte.  En algunos casos han llegado a Turquía expediciones portando los documentos y el equipo necesario, para encontrarse con un agente del gobierno que no los aprueba, teniendo que regresar a Norteamérica.  Últimamente las relaciones entre Turquía y Estados Unidos se han enfriado bastante y es sumamente difícil conseguir la aprobación necesaria para escalar la montaña.

El monte Ararat está rodeado de gran misterio e intriga.  Si Dios permite que los hombres logren descubrir el arca y mostrársela al mundo entero, sin duda tal descubrimiento sería el hallazgo arqueológico de todos los tiempos.  Creo sin duda que tal noticia ocuparía los titulares de primera página de todos los periódicos del mundo.  Creo asimismo que el arca se encuentra en el monte Ararat y mi oración es para que Dios permita que se le descubra un día y el mundo entero testifique de su existencia.

Dragones del siglo XX

Esos que admiten la existencia de los dragones en la edad antigua, simplemente están reconociendo, quieran o no, la enseñanza clara de la Biblia sobre la “la serpiente antigua, el dragón”.  Mientras creen que tal criatura existe en un nivel espiritual, no aceptan la existencia de toda una familia de estas criaturas, algunas de las cuales las han visto muchas personas hoy.

Janet y Colin Bord dicen en su libro Misterios inexplicables del siglo XX: «En el hemisferio norte, una línea que une a Canadá, Irlanda, Escocia, Noruega, Suecia, Finlandia y el norte de la ex Unión Soviética, marca los lagos en donde se han visto estos monstruos.  Todos esos países tienen un número abundante de lagos de gran tamaño.  El monstruo más conocido de Canadá es Ogopogo, que vive en el lago Okanagan en Columbia Británica.

Los indígenas que vivían en Columbia Británica antes de que los colonos blancos se establecieran allí, incluían a una serpiente gigante en sus leyendas acerca del lago.  Arlene Gaal, quien ha estado investigando a Ogopogo desde 1968, ha registrado más de 200 avistamientos.  Uno de los más recientes fue el de Lionel Edmond, quien estaba pescando en el lago el 20 de julio de 1986 cuando escuchó un violento ruido en las aguas a sus espaldas.  Contó: ‘Lucía como un submarino sobre la superficie, aproximándose hacia mi bote.  Conforme estuvo perpendicular al bote pudimos ver seis jorobas que emergían unos 25 centímetros fuera del agua y cada una creaba una ola’.  Estimó que tenía entre 15 a 18 metros de largo».

En el condado Galway en Irlanda, se encuentra un lago llamado Lough Nahooin.  Es un lago pequeño que sólo mide unos 73 por 91 metros.  No obstante, el 22 de febrero de 1968, Stephen Coyne estuvo observando por varias horas un pequeño gusano, o caballo de agua, retozando alrededor del lago.  Lo vieron a una distancia de unos ocho metros y estimaron que medía unos cuatro metros.  Tenía dos jorobas una cola plana y un cuello largo.  Su cabeza tenía unos 30 centímetros de diámetro, con una especie de cuerno que sobresalía y una boca abierta.  Muchas otras personas vieron al llamado «Orm».  Todos comúnmente reaccionan ante su vista con repulsión, tal como testificó una mujer joven identificada como la señorita Carberry, quien dijo: «Tenía dos jorobas, un cuello largo y una boca grande y abierta.  Todo el cuerpo estaba en movimiento, era como un gusano, se arrastraba y me causó una impresión tan vívida que tuvieron que transcurrir siete años antes que me atreviera a regresar al lago».

En Estados Unidos son muchos los que han contado historias respecto al monstruo en el lago Champlain, en la frontera entre Nueva York y Vermont.  Esta bestia gigantesca es conocida como «Champ».  Cientos de informes revelan que Champ es el clásico Orm o dragón.  Se dice que tiene más de 30 metros de largo, con varias jorobas, una cabeza coronada con cuernos y una especie de crin o melena.  Los testigos también aseguran que posee unos ojos grandes que brillan y dientes aterradores.

En África, muchos han asegurado en este siglo XX que existe una criatura del río a la que llaman «Mokelembembe».  Los nativos en la región del Congo dicen que el animal de largo cuello y cabeza pequeña vive en las aguas del pantano Likouala, en las cercanías del lago Tele.  Los moradores de la localidad afirman que la criatura luce más o menos como el retrato de un brontosaurio que les mostraron.  Pero que desaparece debajo del agua tan pronto divisa a las personas.

Sus informes se remontan por lo menos a 200 años.  Los labriegos y los cazadores prácticamente le tienen temor, terror a la criatura y aseguran que sólo verla trae una maldición consigo.  Dicen que uno muere si se aventura a penetrar en su territorio.  Los esfuerzos de los naturalistas por documentar la existencia de esta criatura han fracasado.  Esto nos lleva al punto crucial del asunto.  Se han dedicado incontables miles de dólares y horas de observación en los lugares donde se aseguran moran estas criaturas, pero no se han podido obtener pruebas que se consideren definitivas.  Esos que han consagrado todas sus carreras para estudiar estas oscuras criaturas se han quedado con las manos vacías.  Ellos se llaman a sí mismos «criptozoologos», es decir, que estudian animales o formas vivas secretorias.  La de ellos verdaderamente es una vida frustrante.

Por ejemplo, en 1978, se emprendió una campaña altamente técnica en Loch Ness, Escocia.  La operación llamada «Exploración profunda», estaba integrada literalmente por un ejército de embarcaciones, desplazándose de un lado al otro del lago.  Se gastaron millones de dólares en el proceso.  Las embarcaciones estaban equipadas con los equipos de sonar y radar más sofisticados del momento, capaces literalmente de visualizar el escenario debajo del agua.  Si el monstruo del lago Ness hubiera nadado en el fondo, ellos lo habrían grabado y visto en las pantallas de televisión desde diferentes ángulos.

Como todos saben, los criptozoologos, los analistas de sonar y los biólogos de todas partes del mundo regresaron a sus hogares desilusionados.  Sólo una vez, durante la entera operación percibieron algo que se desplazaba velozmente debajo del agua y que rápidamente evadió todos los equipos de observación.  Irónicamente, científicos japoneses viajaron a Escocia a participar de la exploración.  Mientras estaban allí, se informó desde Japón, que había tenido lugar una lista increíble de avistamientos de caballos de agua en los alrededores del monte Fuji.  Una vez más el fenómeno le toma el pelo a hombres serios. Sin embargo, ocasionalmente se han logrado tomar fotografías.

En 1976, distante de Falmouth, Cornwal en Inglaterra, se vio en forma repetida un monstruo marino con cuello largo.  Una de las fotografías revela una figura similar a esa que tanto han reportado los cazadores de dragones.  El fotógrafo escribió: «Lucía como un elefante balanceando su trompa, pero la trompa era un cuello largo con una cabeza pequeña en el extremo.  Tenía jorobas en la espalda las cuales se movían en una forma curiosa.  El color era negro o un marrón bien oscuro y la piel se parecía a la de un león marino... el animal me asustó.  No me gustaría verlo más cerca.  No me gustó la forma cómo se movía mientras nadaba».

A este dragón se le dio el nombre de «Morgawr».  Y por un tiempo se convirtió en algo así como una especie de celebridad en el área.

Pero... ¿Qué son realmente estas criaturas?

 

Ciertamente, el leviatán es una criatura real, una especie de reptil marino.  Pero seamos honestos, en esta edad en que contamos con equipos sofisticados de observación y cámaras de largo alcance, parece más que improbable que un animal de tal tamaño pueda escapar sin ser detectado y clasificado.  Además, los biólogos pueden estimar la cantidad de alimento necesario para sustentar la vida de un animal cuyo peso se estima en toneladas.  La mayoría de los lagos donde los han visto, simplemente no tienen suficiente alimento para mantener a una pareja de unos animales tan gigantescos.  Y no olvide esto, que a lo largo de las edades los Orms, dragones o caballos de agua, han sido conocidos por su apetito voraz, por robarse aves de corral, ovejas y ganado.  Por tales hechos se han ganado el odio de las personas en general.

Viven secretamente, sin dejar rastro.  Nunca se han encontrado huesos, ni restos de los animales que devoran, excrementos ni huella alguna.  Tal vez sea porque se trata de criaturas espirituales, capaces de hacerse visibles por breves períodos de tiempo, para luego deslizarse a sus misteriosas moradas.

Cada vez que alguien ha tenido la oportunidad de ver estos Orms en la playa, todos concuerdan en que son terriblemente repulsivos.  Se arrastran sobre una especie de miembros que sugieren pies, pero que no lo son.  Sin embargo, pueden culebrear con una velocidad asombrosa.

En las narraciones antiguas, en donde se mezcla el mito con las observaciones reales, se dice que los dragones no sólo tenían pies, sino alas.  Y en lugar de decir que se trataba de criaturas repulsivas, se dice que eran criaturas hermosas e inteligentes.  Esto nos hace recordar las primeras referencias a la Biblia de una criatura a la que identifica como “la serpiente antigua o Satanás”: “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: …¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?  Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis para que no muráis.  Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.  Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella” (Gn. 3:1-6).

Si la Escritura es divinamente inspirada, usted debe creer la historia de una serpiente inteligente que hablaba y engañó a Eva, instándola para que comiera del fruto prohibido.  Tradicionalmente a esta serpiente se la identifica con el propio diablo, llamado también «el dragón».  Su apariencia fue atractiva en un tiempo, y su forma y maneras eran irresistibles.  Pero también debe creer que Dios maldijo a la serpiente: “Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida” (Gn. 3:14).

La naturaleza de esta maldición implica que la serpiente y todos los de su clase fueron sentenciados a una derrota ignominiosa.  La implicación clara es que ellas en un tiempo caminaban, pero que ahora tienen que arrastrarse.  O quizá debemos decir, que como los dragones modernos, la serpiente quedó reducida a arrastrarse feamente sobre su vientre.  El comer polvo sugiere que al arrastrarse por el suelo sin brazos ni piernas, se ve forzada a revolcarse en la suciedad y el fango.  Algunos han sugerido que esto simplemente es una sugerencia a las serpientes comunes y corrientes y que sin duda se aplica a ellas.

Las criaturas de la clase de las serpientes, los saurios, los lagartos, parecen haber sido guiados por su propio jefe, a quien se le llama en Ezequiel 28:14, “...querubín grande, protector...”  Su caída marcó la caída progresiva de todos los de su clase, por eso todas las serpientes se han convertido en criaturas que viven en la soledad, en su propia madriguera.

El futuro de leviatán

Debemos concluir que leviatán, la forma temible original del dragón, es ahora simplemente una sombra despreciable y decadente de lo que fuera en el pasado.  Pero el leviatán como un animal maldito es una cosa y el leviatán, el símbolo de Satanás manipulando por detrás el escenario espiritual, es otra cosa bien diferente.  El leviatán de la profecía evoca un cuadro de poder global en el reino de las tinieblas.  En el Salmo 74, por ejemplo, al leviatán se le menciona por nombre.  El contexto de este Salmo es «masquil de Asaf».

Aquí se describe el diabólico sistema mundial como vicioso y déspota.  En los versículos 10 y 11, el salmista hace una pregunta retórica: “¿Hasta cuándo, oh Dios, nos afrentará el angustiador?  ¿Ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre?  ¿Por qué retraes tu mano?  ¿Por qué escondes tu diestra en tu seno?”  Esta pregunta parece obviamente declarar que el enemigo parece estar avanzando sin restricción.  El salmista pregunta: «¿por qué Dios le ha dado tan gran poder? ¿por qué permite esto?»  Después de haber planteado esta pregunta el salmista da esta respuesta: “Pero Dios es mi rey desde tiempo antiguo; el que obra salvación en medio de la tierra.  Dividiste el mar con tu poder; quebrantaste cabezas de monstruos en las aguas.  Magullaste las cabezas del leviatán, y le diste por comida a los moradores del desierto” (Sal. 74:12-14).

Aquí los dragones son los monstruos hebreos del mar.  En este contexto el leviatán parece ser su líder, con muchas cabezas.  Retrospectivamente esta acción anticipa a Dios derrotando al reino mundial de Satanás.  También es una profecía de una victoria futura.  Pero el leviatán, la bestia espiritual, es el símbolo de este sistema.  Como el dragón de la realidad, es el monstruo degenerado de poder global y control.  La lección de este Salmo es que el Señor, habiendo derrotado al dragón antiguo, un día eliminará por entero su reino de control.

Encontramos otra mención al leviatán en los Salmos, también habla proféticamente de él.  En esta ocasión se le muestra retozando con las grandes embarcaciones de los mercaderes: “Allí andan las naves; allí este leviatán que hiciste para que jugase en él” (Sal. 104:26).  Estos son los mercaderes de Tarsis, son comerciantes globales en cuyo tráfico se basa la ley de los comerciantes.  Es la ley del mar, ignora las necesidades de esos que producen sus innumerables cantidades de bienes.

Esclaviza a los hombres, se le describe como un gigantesco monstruo marino que surge en los últimos días y será destruido al principio de la edad del reino.  En el capítulo 18 de Apocalipsis vemos la muerte de Babilonia comercial.  Antes de eso, en Apocalipsis 13:1, 2, Juan ve al leviatán levantándose en medio del mar, un símbolo del poder final: “Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo.  Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león.  Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad”.

Apocalipsis 13:4 agrega: “Y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?”  ¡Aquí está la blasfemia final!  Esos que estén vivos en la tierra durante la gran tribulación, de hecho adorarán al dragón antiguo, al leviatán.  Él, finalmente logrará su gran anhelo: Ser adorado como Dios.  No asombra entonces que su destrucción esté profetizada tan a menudo y tan firmemente, tal como escribe Isaías: “En aquel día Jehová castigará con su espada dura, grande y fuerte al leviatán serpiente veloz, y al leviatán serpiente tortuosa; y matará al dragón que está en el mar” (Is. 27:1).

Dice Michael Strassfeld, en su libro Las fiestas solemnes judías, una guía y comentario, que la fiesta de los tabernáculos concluía con un poderoso ritual que conmemora la destrucción del poder del leviatán.  Dice: «Según la leyenda, Dios hará un ‘sukkah’ (un tabernáculo o sagrario) fuera del cuerpo del leviatán al final de los días y colocará allí a los justos.  El leviatán es una bestia mítica de dimensiones enormes a quien Dios le dará muerte en los últimos días».

¿Mítica?  Difícilmente.  Incluso ahora, está nadando en los mares y lagos del mundo, maldecido y aislado de la humanidad.  Puede estar seguro que es real. También es el símbolo de la maldad más completa y el modelo del gobierno mundial del gran dragón.  Sí, yo creo en dragones. Y lo que es más, creo firmemente en el gran matador de dragones, el Señor Jesucristo

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