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El rapto y la segunda venida, ¿es lo mismo?

Durante mis muchos años de pastorado he sostenido cientos de discusiones con muchas personas acerca del tiempo del Rapto.  Claro está, creo firmemente que el Nuevo Testamento indica que la Iglesia será arrebatada antes de la tribulación. 

Una de las razones claves para creer esto, es porque la Biblia enseña que el Rapto es un evento diferente a la Segunda Venida de Cristo a la tierra.  Este asunto es de importancia crucial para poder considerar la veracidad del Rapto antes de la tribulación.

El factor clave para entender la enseñanza del Nuevo Testamento, de que el Rapto y la Segunda Venida son dos eventos diferentes, gira alrededor del hecho de que hay dos venidas futuras de Cristo.  La primera será para arrebatar a la Iglesia entre las nubes y ocurrirá antes de los siete años de la tribulación, mientras que la segunda tendrá lugar a la conclusión de la gran tribulación, cuando Cristo regresará a la tierra para iniciar Su reinado milenial.  Cualquiera que desee saber más acerca de la enseñanza bíblica del Rapto y el segundo advenimiento debe estudiar y decidir si la Escritura habla de uno o dos eventos futuros.  A pesar de todo, muchos de los que creen que el Rapto sucederá a la conclusión de la tribulación, nunca tratan con este asunto.

Quienes afirman que el Rapto ocurrirá al final de la tribulación, usualmente contienden que si el Rapto y la Segunda Venida son dos eventos distintos, separados por cerca de siete años, entonces debe haber por lo menos un pasaje en la Escritura que enseñe claramente esto.  Sin embargo, la Biblia no siempre enseña la verdad de Dios en conformidad con nuestras nociones preconcebidas, o en tal forma que responda directamente a todas nuestras interrogantes.  Por ejemplo, un unitariano podría hacer la misma pregunta respecto a la Trinidad.  Podría decir: «Muéstreme por lo menos un solo pasaje en la Escritura que diga claramente que las Personas de la Trinidad son distintas».  Los que creemos en este dogma de fe responderíamos que la Biblia enseña la doctrina de la Trinidad, pero en forma diferente.
Muchas doctrinas bíblicas de importancia, no están dadas directamente en un solo versículo, sino que a menudo tenemos que armonizar los pasajes para llegar a conclusiones sistemáticas.

•   Algunas verdades son declaradas directamente en la Biblia, tal como la deidad de Cristo: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Jn. 1:1).
   “Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tit. 2:13).

Sin embargo, doctrinas como la Trinidad y la naturaleza encarnada de Cristo son el producto de armonización bíblica.  Tomando en cuenta todos los textos bíblicos, los teólogos ortodoxos a lo largo del tiempo, reconocieron que Dios es una Trinidad y que Cristo es Dios Hombre.  De manera similar, una consideración sistemática de todos los pasajes bíblicos revela que la Escritura enseña dos venidas futuras de Cristo.  El Nuevo Testamento indica claramente que el Rapto ocurrirá antes de la tribulación, a pesar de que no lo presenta en una forma tan clara como algunos desearían que fuera.

Los postribulacionistas a menudo contienden que la posición de los pretribulacionistas está construida en simples suposiciones, de que ciertos versículos sólo tienen sentido si se asume su punto de vista.  Sin embargo, fallan al dejar claro que ellos dependen mucho más de las suposiciones que los pretribulacionistas.  Este error se debe a que no observan las distinciones bíblicas.  Por ejemplo, el ministerio general de Cristo tiene dos fases que giran alrededor de sus dos venidas.  La primera fase tuvo lugar durante su primer advenimiento cuando vino en humillación para sufrir.  La segunda comenzará en su Segunda Venida cuando reinará sobre la tierra en poder y gloria.  La falla en distinguir estas dos fases fue un factor clave para que Israel rechazara a Jesús el Mesías, en su primera venida.  En la misma forma, el no percibir las distinciones claras entre el Rapto y el segundo advenimiento lleva a muchos a una mala interpretación del plan futuro de Dios.

El Rapto está presentado claramente en 1 Tesalonicenses 4:13-18, donde dice: “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.  Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.  Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.  Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.  Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.  Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras”.

En el versículo 17, la palabra “arrebatados” es traducida del vocablo griego harpazo, que significa «secuestrar por la fuerza» o «arrebatar».  Los traductores latinos de la Biblia usaron la palabra rapere, la raíz del término en español «Rapto».  En el Rapto, los creyentes cristianos que estén vivos serán ARREBATADOS EN EL AIRE, trasladados en las nubes en un instante.

•   El Rapto está caracterizado en la Biblia como un «traslado futuro», cuando Cristo vendrá por su Iglesia: “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1 Co. 15:51, 52).

•   El Segundo Advenimiento es el retorno de Cristo con sus santos, descendiendo del cielo para establecer Su reino terrenal: “Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur.  Y huiréis al valle de los montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal; huiréis de la manera que huisteis por causa del terremoto en los días de Uzías rey de Judá; y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos” (Zac. 14:4, 5).

•   “Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre... E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.  Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.  Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro” (Mt. 24:27, 29-31).

Edward E. Hindson, presidente del Ministerio la Palabra Profética, maestro de la Biblia del programa de televisión El Rey Viene, y decano del Instituto de Estudios Bíblicos en la Universidad Liberty de Virginia, dice en las páginas 157 y 158 de su libro: El Rapto y el Retorno: Dos aspectos de la venida de Cristo: «El Rapto, el traslado de la Iglesia, es a menudo comparado con el Rapto de Enoc descrito en Génesis 5:24 y el de Elías en 2 Reyes 2:12.  En cada caso, el individuo desapareció o fue arrebatado al cielo.  En su ascensión, registrada en Hechos 1:9, nuestro Señor fue llevado en las nubes.  La descripción bíblica del Rapto involucra a ambos: la resurrección de los cristianos que ya han muerto y el traslado de los santos vivos en el aire, para reunirse con el Señor (1 Ts. 4:16, 17; 1 Co. 15:51, 52)».

Las diferencias entre los dos eventos armonizan naturalmente en la posición de los pretribulacionistas, mientras que los otros puntos de vista no pueden explicar bíblicamente estas dos distinciones.  A continuación mencionaremos una serie de pasajes bíblicos que hacen clara distinción entre el Rapto y la Segunda Venida, que definen estas diferencias.  Son muchos, pero sólo citaremos unos pocos.

Pasajes que hablan del Rapto

•   “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.  En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.  Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Jn. 14:1-3).
•   “De tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo; el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo” (1 Co. 1:7, 8).
•   “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.  Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad” (1 Co. 15:51-53).
•   “El Señor viene” (1 Co. 16:22b).
•   “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya...” (Fil. 3:20, 21a).
•   “El Señor está cerca” (Fil. 4:5b).
•   “Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria” (Col. 3:4).
•   “Y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera” (1 Ts. 1:10).
•   “Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe?  ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida?” (1 Ts. 2:19).
•   “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.  Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.  Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.  Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.  Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.  Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras” (1 Ts. 4:13-18).
•   “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo” (1 Ts. 5:23).
•   “...La venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él...” (2 Ts. 2:1).
•   “...La aparición de nuestro Señor Jesucristo” (1 Ti. 6:14b).
•   “...El Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino” (2 Ti. 4:1b).
•   “Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tit. 2:13).
•   “Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan” (He. 9:28).
•   “La venida del Señor se acerca... He aquí, el juez está delante de la puerta” (Stg. 5:8b, 9b).
•   “...Cuando sea manifestado Jesucristo... Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado” (1 P. 1:7b, 13).
•   “Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1 P. 5:4).
•   “Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados” (1 Jn. 2:28).
•   “Pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga” (Ap. 2:25).

Pasajes sobre la Segunda Venida

•   “Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo...” (Dn. 2:44a).
•   “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.  Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido” (Dn. 7:13, 14).
•   “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.  Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.  Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad” (Dn. 12:1-3).
•   “Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito” (Zac. 12:10).
•   “Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur.  Y huiréis al valle de los montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal; huiréis de la manera que huisteis por causa del terremoto en los días de Uzías rey de Judá; y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos” (Zac. 14:4, 5).
•   “Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre” (Mt. 24:27).
•   “Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo” (Mt. 26:64).
•   “Pero cuando veáis la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel... Porque aquellos días serán de tribulación cual nunca ha habido desde el principio de la creación que Dios creó, hasta este tiempo, ni la habrá... Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubes con gran poder y gloria” (Mr. 13:14a, 19, 26).
•   “Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo” (Mr. 14:62).
•   “Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria” (Lc. 21:27).
•   “Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.  Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo?  Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hch. 1:9-11).
•   “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado” (Hch. 3:19, 20).
•   “Para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos” (1 Ts. 3:13).
•   “Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo... cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros)” (2 Ts. 1:7, 8, 10).
•   “Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida” (2 Ts. 2:8).
•   “De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él” (Jud. 14, 15).
•   “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él.  Sí, amén” (Ap. 1:7).
•   “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.  Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.  Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.  Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.  De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.  Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES” (Ap. 19:11-16).
•   “¡He aquí, vengo pronto!  Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro... Ciertamente vengo en breve” (Ap. 22:7, 20).

Contrastes entre el Rapto y la Segunda Venida

1.     El Rapto es el traslado de todos los creyentes cristianos.
En la Segunda Venida no hay traslado de ninguna clase.

2.    El Rapto es el momento en que los santos muertos reciben cuerpos glorificados y van al cielo.
En la Segunda Venida los santos arrebatados retornan a la tierra.

3.    El Rapto es inminente, puede ocurrir en cualquier momento sin señal alguna.
En la Segunda Venida la tierra será juzgada y se establecerá la justicia.

4.   El Rapto no está dado en el Antiguo Testamento.
La Segunda Venida sigue señales profetizadas con anticipación, incluyendo la tribulación.

5.    El Rapto es sólo para los cristianos.
La Segunda Venida fue profetizada a menudo en el Antiguo Testamento.

6.    Cuando tenga lugar el Rapto, la tierra no será juzgada en ese momento.
La Segunda Venida afectará a todos los hombres.

7.    El Rapto tendrá lugar antes del día de la ira.
La Segunda Venida es la conclusión del día de la ira.

8.    En el Rapto no hay referencia a Satanás.
En la Segunda Venida Satanás es atado.

9.    Al momento del Rapto Cristo vendrá por los suyos.
En la Segunda Venida Cristo viene con los suyos.

10.  Durante el Rapto el Señor Jesucristo vendrá en el aire.
En la Segunda Venida descenderá a la tierra.

11.   En el Rapto el Señor reclamará a su Esposa, la Iglesia.
En la Segunda Venida regresará con su Esposa, la Iglesia.

12.  En el Rapto sólo verán a Jesús los que le pertenecen.
En su Segunda Venida todo ojo le verá.

13.  Después de que tenga lugar el Rapto comenzará la tribulación.
La Segunda Venida de Cristo iniciará el Reino Milenial.

     El teólogo cristiano John F. Walvoord, pastor y presidente del Seminario Teológico de Dallas, concluyó diciendo en las páginas 87 y 88 de su libro: El Retorno del Señor, que estos «contrastes evidencian que el traslado de la Iglesia es un evento completamente diferente en carácter y tiempo, al retorno del Señor para establecer Su reino y confirma la conclusión de que el traslado tendrá lugar antes de la tribulación».

Diferencias adicionales

     En 1 Corintios 15:51-54, Pablo habla del Rapto como de un “misterio”.  Dice: “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.  Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.  Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria”.

Pablo quiso decir que se trataba de una verdad no revelada hasta que la divulgaron los apóstoles: “El misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos” (Col. 1:26).  Por lo tanto, el Rapto es un evento separado, diferente de la Segunda Venida que fue profetizada en el Antiguo Testamento, tal como en Daniel 12:1-3, Zacarías 12:10 y 14:4.

Cuando el Señor Jesucristo venga por los creyentes cristianos en el Rapto, ellos ascenderán de la tierra al cielo, mientras que en el segundo advenimiento descenderán con Él desde el cielo hasta la tierra.

•   En el Rapto, el Señor viene POR Sus santos: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.  Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Ts. 4:16, 17).
•   En su Segunda Venida, el Señor viene CON sus santos: “Para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo CON TODOS SUS SANTOS” (1 Ts. 3:13).
•   En el Rapto el Señor viene sólo por los cristianos, mientras que su retorno a la tierra impactará al mundo entero.  El Rapto es un evento de traslado y resurrección en el cual el Señor tomará a todos los creyentes y los llevará a la “…casa de(l) Padre…” (Jn. 14:2).
•   En la Segunda Venida, los cristianos regresarán con el Señor a la tierra: “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.  Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.  Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.  Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.  De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.  Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES” (Ap. 19:11-16).

El señor Hindson, un estudioso de las profecías, dice: «En la Escritura están delineados los diferentes aspectos del retorno de nuestro Señor.  El único asunto real en el debate escatológico es el intervalo de tiempo entre ellos».
Es posible armonizar mejor los muchos eventos proféticos de los últimos días debido a la distinción que existe entre el Rapto y la Segunda Venida.  Los postribulacionistas ni siquiera tratan de responder a tales objeciones y los pocos que lo hacen no encuentran una explicación que armonice con la Escritura, por lo tanto concluyen por exponer interpretaciones ilógicas y fuera de lugar.

La teoría de que la Iglesia estará presente en la tierra durante el período de la tribulación trae consigo varios problemas:

•   El postribulacionismo requiere que la Iglesia esté presente durante la septuagésima semana de Daniel, mencionada en Daniel 9:24-27, a pesar de que la Escritura deja claro que las setenta semanas son para Israel: “Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos” (Dn. 9:24).  El pretribulacionismo no está en conflicto con este pasaje, como el postribulacionismo, ya que la Iglesia parte con el Señor antes que comience el período de siete años de la tribulación.
•   El postribulacionismo niega la enseñanza del Nuevo Testamento de la inminencia del Rapto, de que Cristo puede venir en cualquier momento.  El pretribulacionismo no tiene problema con estos pasajes del Nuevo Testamento, ya que enseña que ninguna señal precederá el Rapto.
•   El postribulacionismo premilenial no tiene respuesta al problema de quién poblará la tierra durante el milenio, si el Rapto y la Segunda Venida ocurren al mismo tiempo.  Como todos los creyentes cristianos serán trasladados en el Rapto y todos los incrédulos juzgados, entonces no quedará nadie en cuerpos mortales para comenzar a repoblar la tierra durante el milenio.  El punto de vista pretribulacionista no tiene ningún problema para explicar esto.
•   El postribulacionismo no puede explicar el juicio de las ovejas y las cabras de que habla Mateo 25:31-46, después de la Segunda Venida.  Tal como en los problemas anteriores: ¿Cómo es que habrá creyentes en sus cuerpos mortales, si fueron arrebatados en la Segunda Venida?  Y si es así, ¿quiénes entrarán entonces en el reino de Cristo?  El pretribulacionismo no tiene que enfrentar este problema.
•   Como Apocalipsis 19:7, 8 indica que la Iglesia, la Esposa de Cristo, se ha preparado para acompañar a Cristo a la tierra antes de la Segunda Venida, tal como dice Apocalipsis 19:14: “Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos”, ¿cómo puede ser posible esto si, según los postribulacionistas la Iglesia está todavía en la tierra esperando el advenimiento de Cristo?  Si el Rapto de la Iglesia ocurre a la Segunda Venida, entonces, ¿cómo es posible que la Iglesia venga con Cristo a su retorno?  De acuerdo con la secuencia postribulacionista, no hay tiempo suficiente para que ocurran estos hechos, sin embargo, la posición pretribulacionista no tiene este problema.

Conclusión

     Las distinciones entre la venida de Cristo en el aire para arrebatar a su Iglesia y su retorno con sus santos, son demasiado grandes para reducirlas a una sola venida a la conclusión de la tribulación.  Estas distinciones bíblicas proveen una fuerte base de apoyo para la enseñanza de que el Rapto tendrá lugar antes de la tribulación.  Además, la Escritura promete en los textos que citaremos a continuación que la Iglesia no sufrirá la misma tribulación que Israel.

•   “Y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera” (1 Ts. 1:10).
•   “Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Ts. 5:9).
•   “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra” (Ap. 3:10).

En adición a todo lo dicho, Daniel 9:24-27, deja bien claro que la septuagésima semana que corresponde a la gran tribulación, al igual que las otras sesenta y nueve, es para Israel, no para la Iglesia.  Por lo tanto, no queda más que concluir que la Iglesia será arrebatada antes de la tribulación.  Tal esperanza es verdaderamente una “esperanza bienaventurada”. ¡Sí, ven Señor Jesús!  ¡Maranatha!

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