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Si quieres dedicarte a la obra del Señor

Asegúrate de la Gracia divina.  Si tienes la menor sospecha de que la salvación no es segura, NO intentes el pastorado porque estarás enseñando herejías.  Si lo haces, Dios te pedirá cuenta.

No aceptes ninguna iglesia ya establecida.  Comienza de «0».  ¡Es maravilloso ver el nacimiento y el desarrollo de una iglesia, de la cual uno mismo es quien echó los cimientos!

No cometas el error tan común de que el gobierno de la iglesia es democrático.  No lo es, sino que es teocrático.  Es decir, que no debe regirse por lo que la mayoría desea, sino por la Palabra de Dios.  Y el deber del líder es hacer que los principios bíblicos se impongan sobre los humanos.

Usa la radio, especialmente ahora que es tan económico darse a conocer al mayor número de personas vía radio.  Pero no pierdas esos preciosos minutos para escuchar música y anuncios sin sentido.  Trata de enfrentar al escucha con la clara exposición de la Palabra de Dios.  No uses emisoras “cristianas”, porque tú estarás buscando a los incrédulos.  Busca, si es posible, la más popular, por mundana que sea.

Escribe todo tu mensaje y asegúrate que sea ameno, claro, bíblico y bien expresado, ya que los gritos y las palabras muy... “eclesiásticas” no te llevarán lejos.  NO uses palabras como... «hermano(a)», y menos «aleluya», «gloria a Dios» ni nada de eso.  Presenta a Jesucristo como Salvador todosuficiente y basta.

Si ofreces un número telefónico para que los interesados puedan llamar ¡nunca permitas que los pequeños, los niños, atiendan al interesado!  Procura que la persona que atiende, no gruña, ni cacaree, ni relinche, que tenga una manera clara de hablar y sepa tomar nota de la razón de esa llamada.
Si alguien pide copia del mensaje, procura hacer dicha copia en forma prolija y evita los errores ortográficos.  No seas desprolijo en tus impresos.  Si no puedes hacerlo por falta de recursos, NO ofrezcas nunca lo que no puedes enviar.

Cuando comiences una iglesia muy probablemente en una casa con una o dos personas además de tu familia, dedica todo el tiempo posible para el estudio sistemático de la Biblia y dedica tiempo también para la oración.  Pero no pierdas mucho tiempo explicando quiénes son y qué creen los mormones, ruselistas, adventistas, católicos, etc.

Aprende a andar siempre con folletos, pero entrega esos folletos después de leerlos y tienes que asegurarte que no existe ningún “gancho de herejía”.  Asegúrate que el folleto hable de Cristo y de la salvación por gracia mediante la fe en Sus méritos.

No pierdas tiempo con “juntas de pastores”, con... “el día libre del pastor” y cosas de ese tipo.  Enseña a tu congregación a cantar los himnos cargados de doctrinas bíblicas.  Evita los coritos y mucho más las tan populares... “alabanzas”, cuyo contenido repetitivo parecen mantras de las religiones orientales de los paganos.

Si quieres ser pastor ¡ten cuidado con quién te casarás, si aún eres soltero!  Esto de... “compañera para toda la vida”, puede que sea la que te lleve a una completa bancarrota y nunca puedas llevar a la realidad tus inquietudes pastorales.

Observa de qué familia proviene ella.  Si sus padres pertenecen a una iglesia sin el virus “carismático y sus derivados”.  Una vez que una persona haya tenido... “la experiencia” de lo que tanto abunda hoy, se trata de un mal casi imposible de superar.

Si se trata de una chica de tipo... “líder” ¡mucho cuidado porque ésta va de un extremo a otro!  Puede ser muy buena o muy mala, no hay término medio.  Puede ser la mano del Señor para ayudarte o la criatura hecha a medida para aplastarte.

¿Cómo hacer lo correcto en este punto?  Habla bastante con el Señor y menos con la señorita porque el Señor te dirá la verdad acerca de ella, pero ella podría ocultar sus intenciones.  Tu éxito o tu fracaso en el ministerio, en un 90% depende de esta elección.  Estuve casado por 44 años, luego de una pausa de viudez, volví a casarme.  Si sumamos son 48 años y sé de lo que estoy hablando.  Además, estos años me permitieron comprobar todo esto en el campo de la vida real.  ¡Cuánto le debo a mi esposa y cuánto agradezco al Señor por haberme inducido a hacer una elección correcta en ambos casos!

       Pide al Señor que te ayude a no caer jamás en las novedades de la llamada... “renovación”.  Cualquier “renovación” después de más de dos mil años de cristianismo, no puede ser otra cosa que confusión y herejía.  Recuerda: NO HAY NADA NUEVO QUE DESCUBRIR en lo que a doctrinas bíblicas se refiere.

Si no eres del tipo de persona de carácter firme, que sabe lo que cree y... por qué, entonces no aspires ministerio, y menos pastorado.  Bien lo dice el apóstol cuando hablando justamente de futuros pastores, dice: “…Dueño de sí mismo” (Tit. 1:8b).

Si no tienes el don del discernimiento, si Dios no te lo dio, ¡no intentes siquiera el pastorado!  En el pastorado, la mayor parte debe invertirse en la enseñanza y es aquí donde el pastor debe tener especial cuidado, pues, si no puede discernir entre lo verdadero y lo falso, NO DEBE ENSEÑAR A NADIE.  Recuerda lo que dice en Santiago 3:1: “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación”.

Te aseguro que si tienes en cuenta estos y algunos otros aspectos, Dios te permitirá ver a una iglesia pujante, fundamentalista y separatista, ajustada a las Escrituras sin la menor desviación.  No le temas al separatismo y al fundamentalismo, es bíblico y es lo que el mundo necesita hoy.  Pero no te apresures a tener una iglesia numerosa “a cualquier precio”.  Deja que el crecimiento a esa iglesia le dé Dios: “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios” (1 Co. 3:6).

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