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El conocimiento de la Biblia

    A veces, los jóvenes sacan gran provecho si escuchan a los mayores.  Es que ellos tienen mucho más que arrugas y cabellera blanca.  Mucho más que enfermedades, cansancio, debilidad física y con frecuencia mala visión.  ¡Tienen experiencia!  Y esta... “doña experiencia” es una gran aliada cuando está bien formada.

 He aprendido que la mayoría de las personas mayores dicen que lo mejor que se puede hacer en la vida es conocer bien la Palabra de Dios cuanto antes, es decir, desde la niñez.  Pero... ¿Por qué es tan importante?  Son muchas las razones y voy a enumerar algunas de ellas:

1. En primer lugar, porque la misma Biblia enseña que debemos conocer la Palabra de Dios.  Y los pequeñitos deben aprenderla de sus padres, si son cristianos: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas” (Dt. 6:6-9).

Generalmente los padres procuran vacunar a sus bebés para inmunizarlos y prepararlos para una vida saludable, libre de enfermedades como el sarampión, la varicela y tantas otras dolencias.  Esto, claro está, es correcto.  Pero... ¿Qué de “la vacunación espiritual”?  Nuestros pequeños no sólo se pueden contaminar de un virus, sino que también está el “virus del pecado”.  Cualquier persona mayor te dirá siempre que el mejor antídoto para escapar de una vida fracasada, sumida en vicios, de ir a la cárcel y hasta fracasar en la vida, es el conocimiento temprano de la Palabra de Dios.  Cuando conozcas la Biblia nadie te podrá engañar con alguna religión.  Si lees la Biblia estarás a los pies de su Autor, el mismo Dios, escuchando la verdadera sabiduría.

Notarás que la lectura de la Biblia te aclarará muchas cosas y te ofrecerá la respuesta a preguntas verdaderamente complicadas.  Pero sobre todo cuando comiences a vivirla, cuando la Biblia llegue a ser tu “libreto en el drama del diario vivir”.
Para que puedas tener éxito en tu vida cristiana – porque son muchos los que están en la lista de fracasados – debes depender mucho de tu propio estudio bíblico.  Tú debes aprender a ser un lector ávido de la Biblia, en forma constante, sistemática y detenida.  Es decir, tener un lápiz y papel a mano y subrayar todo cuanto encuentres de especial interés para ti.  Si te propones vivir de acuerdo a los principios bíblicos, nunca te arrepentirás de haber adoptado tal decisión.

2. No es cierto que “todo es relativo”, que no hay tal cosa como la verdad absoluta.  Jesús dijo: “Yo soy la verdad”.  Pilato, un gobernador romano que juzgó a Jesús, le preguntó qué es la “verdad”.  Los filósofos hasta este día discuten si es que realmente existe tal cosa como la verdad absoluta.  Tú, a medida que continúes los estudios, te encontrarás con todo tipo de filosofías, gracias a muchos profesores ignorantes y fracasados, que se pasan la vida “ensayando a ser ateos”.  No permitas que te usen como tacho de basura, introduciendo en tu mente las putrefactas filosofías que recibieron de otros peores que ellos mismos.  A esos la Biblia llama “necios”.  Te enseñarán a negar a Dios, sin haber jamás examinado sus supuestas convicciones.  En la época de la II Guerra Mundial, cuando los aliados estaban bombardeando a Alemania, los “ateos” oficiales del ejército alemán, clamaban a Dios.  Luego admitieron que el ateísmo es “para aguas tranquilas”, reconociendo que cuando hay turbulencia en alta mar, hay que clamar a Dios.  La lectura diaria y cuidadosa de la Biblia, y la compañía del Señor en tu vida, te alejarán de muchísimos males.

3. Sé respetuoso.  A todos nos gustan las personas que nos respetan y buscan nuestro bien.  Esto no cuesta, es asunto de hábito.  No digo que te pases la vida adulando y mimando a cuantos encuentres.  Lo que digo es que no hay razón para ser groseros sólo porque muchos “famosos” lo sean.  Cuida mucho tus acciones y tus palabras.  De modo que cuando llegues a la ancianidad... si Dios te lo permite, tengas gratos recuerdos de tu juventud y de tu vida de adulto.  ¿Tienes una Biblia en casa?  ¿La estás leyendo?  ¿Tienes preguntas bíblicas?  Escríbenos y procuraremos satisfacer tus inquietudes.

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