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Halloween

Los orígenes y tradiciones de Halloween se remontan a miles de años, a los días de los antiguos celtas y sus sacerdotes, los druidas. La víspera del 31 de octubre marcaba la transición del verano hacia la oscuridad del invierno. Marcaba el principio del nuevo año céltico.

La fiesta de Samain era una noche terrible, tenebrosa, una noche en que se encendían grandes hogueras a Samain, señor de los muertos, el tenebroso dios ario que era conocido como "La Muerte, La Parca", el jefe de los dioses ancestrales. Incluso, 300 años antes del nacimiento del Señor Jesucristo, los celtas ya celebraban esta fiesta. Samain, el dios de los muertos era muy poderoso.

Se creía que en esta noche los espíritus de los muertos se levantaban temblorosos por el frío que se avecinaba buscando el calor y afecto de los hogares que una vez habitaron. E incluso se creía también que criaturas más frías y siniestras colmaban la noche: brujas diabólicas volando en medio de la oscuridad, duendes y apariciones siniestras que se manifestaban en forma de odiosos caballos negros. Demonios, hadas y espíritus demoníacos que se alimentaban de cadáveres y merodeaban esperando que se abrieran las puertas de los cementerios para tener libre acceso al mundo de los seres vivos. Estas criaturas repulsivas usualmente no se encontraban de buen humor para el momento en que llegaban y se temía que a menos que estos espíritus fueran apaciguados y tranquilizados con las ofrendas y regalos, se tornarían perversos y vengativos terminando por destruir los sembrados, darle muerte al ganado, agriar la leche y en general, por hacerles la vida miserable.

Por esta razón esas familias les ofrecían lo que era más precioso para ellos: comida, un treat o golosina que esperaban fervientemente que fuese suficiente para compensar cualquier trick o travesura que estos fantasmas chantajistas se viesen tentados a hacer.

Sin embargo, los antiguos aldeanos celtas se daban cuenta que alimentar a los espíritus solamente, bien podría no ser suficiente para que apresuraran su camino. Los demonios que comían cadáveres tal vez podían decidir que era muy descortés comer y correr y quizá podían verse tentados a quedarse por los alrededores. Eso simplemente no funcionaría. Por eso surgió la práctica de vestirse con máscaras y disfraces. Aldeanos designados se disfrazaban como estas criaturas, hablando en forma mística sobre sus atributos y poderes. Los "enmascarados", como así se les llamaba, se divertían yendo de casa en casa recolectando lo que para los antiguos celtas era equivalente a la protección por dinero y luego se creía que los fantasmas, muertos y espíritus los seguían y así los hacían salir fuera del pueblo.

Sacrificio y fuego

Como parte del antiguo ritual del nuevo año se encendían grandes hogueras a todo lo ancho de la campiña de Wales, Irlanda y Francia. Las fogatas en todas las casas en la villa recalentaban los hornos, cuyo fuego se extinguía ritualmente cuando se aproximaba la conclusión del año. Los aldeanos se reunían y danzaban alrededor de las fogatas, ya que creían que su luz y calor ayudaría al sol para que pasara a través del frío y oscuro invierno.

Por otra parte, las grandes hogueras servían asimismo para otro propósito. En esa noche los sacerdotes druidas ofrecían siniestros sacrificios al señor de los muertos. Esto es lo que dice Lewis Spence en su libro La historia y orígenes del druidismo: «Ciertos escritores de historia celta han negado indignados que la casta de los druidas practicara alguna vez los horribles ritos de sacrificios humanos. Sin embargo, no hay duda de que sí lo hacían. Tácito, el emperador romano, alude al hecho de que los druidas de Anglesea 'cubrían sus altares con la sangre de los cautivos'. Si las palabras de César son dignas de crédito, los sacrificios humanos eran un elemento común y frecuente en sus prácticas religiosas. Él nos dice que ningún sacrificio podía llevarse a cabo a menos que se realizara ante la presencia de un druida».

Es en los Comentarios en donde César hace mención a las grandes imágenes de mimbre en la que se dice que los druidas quemaban veintenas de personas vivas. Algunas brujas modernas todavía niegan que la religión druida, en la que basan muchas de sus creencias y prácticas, realizara alguna vez sacrificios humanos y de animales como parte de su "pacífica religión de la naturaleza"; aunque brujas notables han reconocido verdaderamente la tendencia asesina de esta antigua religión. Este es el comentario de una de ellas: «La propiciación en los tiempos antiguos, cuando se creía que la supervivencia dependía de ella, era un asunto siniestro y serio. No hay duda de que hubo una época en que se hacían sacrificios humanos de criminales que se les preservaba la vida para este propósito, o en el otro extremo de la escala podía ser de un rey muy anciano; tampoco hay duda de que tales rituales eran de fuego».

Los druidas, palabra que en el idioma gaélico significa «hombre sabio» o «un mago», observaban cuidadosamente la forma como se retorcían y contorsionaban las victimas en el fuego, así fueran seres humanos o animales, y de acuerdo con la agonía de su muerte predecían el futuro de la villa. De ninguna manera la fiesta de Samain era la única celebración en la que los druidas practicaban sacrificios humanos. Las victimas sacrificadas también eran quemadas en el fuego sagrado de ellos durante la festividad de la primavera que se celebraba en Beltane, en la víspera del primero de mayo como parte de los ritos de la fertilidad. Por lo tanto, tal parece, de acuerdo con los historiadores antiguos, que los sacrificios humanos y de animales era particularmente un hábito malsano y marcado entre los druidas.

Los Farrars, autores reconocidos y brujos practicantes de Irlanda, dicen, «que más tarde, claro está, los sacrificios de propiciación llegaron a ser simbólicos...», mencionando también que los sacrificios reales de Samain tal vez fueron sustituidos por animales. Los Farrars dicen que ellos saben por lo menos de un sacrificio de animal que se realizaba en su villa. Sólo esperamos que esos días antiguos en que la supervivencia dependía de un sacrificio humano, nunca regresen.

El nacimiento de Halloween

En el siglo VIII, el Papa de Roma en un intento por lograr que la gente abandonara la fiesta de Samain y todas sus prácticas ocultistas e idólatras, estableció la fiesta de Todos los Santos el primero de noviembre. Esta celebración nunca fue una fiesta cristiana, sino una festividad católica para adorar y orarle a los santos muertos, lo cual es idolatría; aunque honraban a esos que habían sido mártires en las terribles persecuciones en Roma. Él aparentemente esperaba que por la similitud del significado, la gente aceptara la fiesta de Todos los Santos y abandonara la fiesta de los Muertos. Pero no funcionó. De hecho, este intento de acabar con Samain todavía persiste hasta este día, porque su localización en el calendario hace que muchas personas piensen que se trata de una celebración cristiana. Pero nada está más lejos de la realidad. Ahora veamos cómo evolucionó:

En las islas Británicas: La fiesta de Todos los Santos era considerada un día "sagrado" ya que estaba destinado a adorar a todos los santos difuntos, a los cristianos muertos. Esto siempre conllevó la idea de que Halloween de alguna forma era una conmemoración cristiana, todo lo cual facilitó las cosas para que esta fiesta se celebre en las iglesias, propagando así su veneno ocultista.

En la edad media: En medio de la oscuridad que prevaleció durante la edad media, floreció un poderoso resurgimiento de la hechicería y el satanismo. Durante ese tiempo se propagó la creencia de que el 31 de octubre las brujas volaban a sus aquelarres en escobas, guiadas por espíritus diabólicos en forma de gatos negros. Mientras ese gran flujo de poder satánico y de todas esas prácticas continuaban, y se creaban nuevas, la fiesta de los Muertos continuó sin interrupción como la noche más importante del año para las brujas y satanistas, profundizando aún más las tinieblas que ya cubrían la tierra, mientras una iglesia tanto corrupta como debilitada era incapaz de oponérsele.

En el nuevo mundo: Cuando los puritanos llegaron al nuevo mundo en el siglo XVII, prohibieron estrictamente tales prácticas ocultistas y fiestas paganas. Los puritanos no conmemoraban fiestas de muertos, ni ninguna celebración pagana. Estaban bien al tanto de sus orígenes satánicos y el peligro que esto involucraba. Luego, en los siglos XVIII y XIX, hubo un influjo de inmigrantes celtas al nuevo mundo, en su mayor parte de las islas Británicas. Estas personas trajeron consigo su folclore, creencias y supersticiones paganas, entre ellas la fiesta de Halloween.

El espíritu de Halloween

Cada año acostumbran a presentar por la televisión en Estados Unidos La aventura de Halloween de Garfield. En esta película de dibujos animados, el gato Garfield está emocionado al pensar que Halloween es la noche en que recibe gratuitamente dulces y golosinas. «Esta es la noche para la que fui creado», exclama Garfield con todo el entusiasmo que siempre parece reunir. Y decide aprovecharse del pobre e ingenuo de Otie, un perrito encantador aunque extremadamente tonto, para que le acompañe a fin de poder doblar su botín de golosinas: «Bueno, quizá le dé a Otie un confite por todos sus problemas», piensa Garfield.

Luego súbitamente Garfield se detiene en sus maquiavélicas meditaciones y se pregunta: «¿Acaso no estoy siendo demasiado mezquino? ¿No debería mejor compartir mis confites con esos menos afortunados que yo?... ¿Es que estoy perdiendo el espíritu de Halloween?» ¡Qué hermoso sería si ese fuera realmente el espíritu de Halloween!

El espíritu de Halloween es descrito en forma más exacta en las películas de horror y en los videos que tradicionalmente se promocionan para esa temporada, los que constituyen verdaderos tesoros en la cinemateca popular de los adolescentes. Algunas de esas películas son Haloween I, II, III, IV y V, Viernes Trece I, II, III, etc. Los rostros de la muerte, Pesadilla en la calle Elm y otras más. Realmente son muchos los filmes de horror relacionados con Halloween que "deleitan" a los espectadores en esta temporada. Filmes sangrientos en los que se ven cuchilladas, hachazos, latigazos y todo género de asesinatos atroces y que verdaderamente constituyen el espíritu de Halloween. Es el espíritu de la muerte súbita del asesinato, no lo que pretenden mostrarnos en la serie de dibujos animados de Snoopy y Carlitos, en donde vemos a Lino abrazado a su frazada y esperando la "Gran Calabaza" ni tampoco es Garfield en su búsqueda de confites.

Comunión animada

Las brujas modernas negarán en forma vehemente que sus celebraciones tienen algo que ver con los horrores demoníacos descritos en películas como Viernes Trece. Para ellas Halloween es uno de los cuatro grandes Sabbats que se celebran durante el año. Consideran Halloween como el tiempo de la recolecta de las cosechas, la estación en la cual la gran diosa se va a dormir durante los largos meses del invierno, cediéndole el camino al dios cornudo de la caza y muerte quien gobernará hasta su regreso el primer día de mayo. Es un tiempo de ritual y de despojarse uno mismo de debilidades personales, un tiempo de fiesta y gozosa celebración. Es también una época de comunicarse con los espíritus de los muertos.

Los brujos Arnold y Patricia Crowthers, dicen: «Halloween siempre ha sido el festival de los muertos y que se creía, además, que era el mejor tiempo para ponerse en contacto con todos los que habían fallecido. Hoy, los espiritistas tratan de ponerse en contacto con los difuntos a través de los espíritus guías que son indios americanos, chinos, monjas, sacerdotes e incluso hasta niñas pequeñas. Las brujas, por su parte, tratan de hacer contacto a través del propio dios de la muerte. Por eso cuando las llamas de la hoguera se habían extinguido... las sacerdotisas en su nuevo papel como la diosa, sostenían una calavera entre sus manos usándola como una bola de cristal para ver el futuro. Esta era la clase de necromancia que se practicaba siglos antes de las hermanas Fox, quienes iniciaron el furor moderno por el espiritismo con sus espíritus burlones».

Dicen los Crowthers que los celtas algunas veces yacían en tumbas durante Halloween esperando escuchar algunas palabras de sabiduría de parte de los espíritus de los cadáveres que se encontraban debajo de ellos. Los Crowthers alardean de que «las sumas sacerdotisas tenían tanto éxito en ponerse en contacto con los muertos como nuestras propias médium...» Según una bruja muy experimentada con la que Johanna Michaelsen tuvo la oportunidad de hablar en una ocasión, ellas todavía lo hacen. El comunicarse con los espíritus de los muertos es una característica regular de sus reuniones celebradas en los rituales de Halloween.

Un artículo publicado en Los Angeles Times, el sábado 31 de octubre de 1987 contaba la historia de los rituales que se llevaron a cabo en un aquelarre de brujas celebrado en Halloween. La historia describía el ritual y luego comentaba «que el mismo se repetirá hoy a todo lo ancho de la región sur conforme las brujas celebran su día más importante, la fiesta de Samain o Halloween, cuando creen que el velo entre ambos mundos se hace más tenue haciendo posible la visita de los espíritus. Algunas brujas usarán el tablero de la Ouija para comunicarse con los muertos, otras un espejo oscuro en el cual fijan la vista hasta que aparecen los rostros de seres queridos que ya han partido. Y un tercer grupo tal vez utilice una bola de cristal o quizá se sienten inmóviles ante el caldero observando el humo del incienso y hablando de lo que ven y sienten».

Revelaciones satánicas

Mientras que los brujos están pasando la temporada de Halloween pensando en su diosa y su largo sueño durante el invierno y retozando en gozosa comunión con los espíritus de los muertos, hay otro grupo religioso, los satanistas, quienes son igualmente serios en cuanto a la celebración de Halloween. Para ellos Halloween es una celebración más directa de los muertos y de Satanás. A diferencia de las brujas, cuya mayoría ni siquiera reconoce la existencia de Satanás, los satanistas saben perfectamente cuál es la tenebrosa identidad del dios de los muertos y celebran Halloween como uno de sus dos días más profanos.

Tal como en el caso de las brujas, en esa noche las diferentes denominaciones de satanistas tienen sus propias tradiciones particulares, creencias y prácticas. Para algunos de ellos Satanás no es una entidad real y específica, sino más bien la personificación del mal que reside en todos los hombres, «una fuerza tenebrosa y oculta en la naturaleza responsable por las maniobras en los asuntos de la tierra...»

Otros satanistas, sin embargo, los de los cultos satanistas, entienden que Satanás es alguien verdaderamente real. Para ellos los sacrificios que él demanda no son nada simbólicos. Creen que la sangre de sacrificios de inocentes que Satanás demanda como la blasfemia final y señal de devoción para con él, debe ser algo verdaderamente literal. En varias ocasiones durante el año, pero especialmente en el mes de octubre, la policía a todo lo ancho de la nación informa el descubrimiento de restos de animales. A algunos se les ha extraído la sangre, mientras que a otros se les ha removido varios órganos y a otros se les ha quitado la piel cuidadosamente mientras mantienen el animal vivo. Son encontrados con frecuencia en lugares que indican que allí se practicó algún tipo de ritual. Cuando no está evidente ni un altar ni un pentagrama o cualquier otro simbolismo, es como si algún satanista neófito o alguien con su propio estilo estuviese practicando simplemente para asegurarse que el sacrificio es la carta perfecta para la ceremonia.

Un oficial para el control de animales en el sur de California declaró en una conversación telefónica que en 1987 la matanza ritualista de animales se había elevado casi más allá de todo control. Los oficiales habían encontrado en su área más de 25 incidentes en que a los animales se les había quitado la piel o se les había mutilado en rituales. Sin embargo, el jefe de su departamento se oponía con obstinación a que estos informes se dieran a conocimiento del público, aunque el oficial entrevistado no estaba seguro por qué.

Sacrificios de Halloween

En Halloween los sacrificios realizados por algunos de estos cultos satánicos son inexplicablemente viciosos y brutales. Lauren Stratford en su poderoso e importante libro La clandestinidad de Satanás relata el horror de las prácticas de un culto satánico en particular, que la hizo su víctima por muchos años. Cuenta la señora Stratford que ellos acostumbran comenzar las ceremonias de Halloween cinco semanas antes de la propia festividad. La sexta semana de los rituales concluye la propia noche de Halloween.

En la primera noche, el aspecto clave del ritual es reunirse todos juntos y repetir una y otra vez el 666 hasta que los participantes literalmente ven el rostro de Satanás que se les manifiesta. En la noche de la segunda semana ofrecen un animal pequeño, tal vez un ave o un gato. Los rituales son largos y muy elaborados, comienzan a las seis de la tarde y culminan con el sacrificio oficiado tan cerca como sea posible de la medianoche. En la tercera semana se le da muerte a un animal más grande, tal como un perro grande, una oveja pequeña o una cabra. En la cuarta semana los participantes deben sacrificar un macho cabrío con la cornamenta más grande que puedan encontrar. Ellos le cortan la cabeza y la señalan como la cabeza perfecta de Satanás.

En la noche de la quinta semana el grupo lleva a cabo el ritual de darle muerte a un pequeño infante o a un niño recién nacido. Sí, esto es algo verdaderamente real. El niño a menudo es hijo de una de las mujeres miembro del culto o de alguna víctima seleccionada por el grupo, o por el groto como algunos satanistas se refieren a su grupo. La mujer ha sido fecundada con el propósito específico de entregar a su hijo para el sacrificio. En tal caso no habrá registro público del nacimiento de la criatura y por cierto tampoco de su muerte. Si la madre todavía no ha dado a luz a tiempo para el ritual, la criatura le será extraída por cesárea. En el caso de que los satanistas hayan sido incapaces de procrear su propia criatura entre el grupo para esa ocasión, se roban un niño, posiblemente de extranjeros ilegales, quienes por miedo a las autoridades se abstienen muchas veces de denunciar el secuestro. En ocasiones seleccionan a un niño que se ha escapado de su hogar o alguna criatura abandonada, y en otras hasta "adoptan" o compran un bebé en el mercado negro. Es interesante notar que varios oficiales de la policía han contado que las denuncias de niños robados aumentan durante esa época del año.

Debido a su inocencia y fragilidad, estos satanistas ven a un recién nacido como el sacrificio perfecto para su maestro. Consideran al infante como la representación de Cristo niño, las blasfemias son contra él y también es a él a quien destruyen simbólicamente en la prolongada tortura y brutal asesinato del niño. Después de la muerte del bebé, los miembros comen una porción del corazón del pequeñito y beben su sangre.

La noche de Halloween es la sexta y última en esta serie de rituales. En esa noche se sacrifica otro niño al igual que una mujer adulta, con preferencia la madre del infante que se le diera muerte la semana anterior. No todos los grupos satanistas participan en actividades de esta clase, pero algunos ciertamente lo hacen.

La noche de Halloween es también un tiempo propicio para que algunos satanistas se pongan en contacto con los espíritus de los muertos. Sus rituales de necromancia a menudo van más allá que los de los brujos y médiums en lo que concierne a horror y perversión en lo que se especializan estas personas. Después de los sacrificios, es posible que el grupo se traslade a un cementerio solitario. Allí desentierran un ataúd y le remueven la tapa. Algunas veces este ritual puede realizarse en una funeraria en lugar de un cementerio. Se pronuncian las palabras del ritual para echar fuera el espíritu del muerto y se hacen invocaciones sobre el cadáver descompuesto para que vuelva a él el espíritu de vida, luego se le ordena que responda a todas las preguntas que el sumo sacerdote le hace. Hay víctimas que han contado que fueron colocadas dentro de ataúdes en un ritual en los que se incluyó sacrificios y muerte. Este ritual puede llevarse a cabo en cualquier época del año, pero Halloween es decididamente la época predilecta de numerosos grupos satánicos.

Satanás le quiere a usted

Halloween es también una temporada ideal para el reclutamiento de satanistas. Así como el gobierno introduce fisgones en varias escuelas secundarias para que husmeen dentro de los predios escolares a los vendedores de drogas o a los que las usan, de la misma forma algunos satanistas también introducen en las escuelas a muchachos cuyo sólo propósito es discernir entre los estudiantes cuáles adolescentes pueden ser miembros potenciales o víctimas. Los clubes del popular juego Dungeons and Dragons son el terreno predilecto de caza para ellos, al igual que otros clubes basados en temas medievales. También es posible que inviten a un adolescente a una fiesta y le pongan droga en su bebida. Luego le tomarán una fotografía o grabarán un video cassette en una situación que le comprometa, tal vez sexual o quizá mostrándole mientras participa de un sacrificio de sangre. Estas fotografías son usadas para chantajear al muchacho obligándolo a guardar silencio y a obedecer.

Las iglesias que patrocinan las casas embrujadas también son terreno favorito para los satanistas. Ellos observan a esos jóvenes que muestran una tendencia marcada por lo macabro y siniestro y los invitan a que participen de "una verdadera fiesta" que celebrarán en otra parte, y que vendrá a ser uno de los rituales inferiores realizados con el fin de iniciar a esos niños en el satanismo.

Sé que muchos de los que lean este artículo encontrarán todo esto difícil de creer. Incluso muchos de ustedes tal vez no acepten el hecho de que existen seres humanos capaces de cometer tales actos de horror indescriptible. Pero es cierto, verdaderamente ocurre, y no sólo en California, en donde se supone que residen los criminales y los locos, sino virtualmente en cada estado y comunidad de importancia en Estados Unidos. Estas personas no están locas, no en el sentido clásico de la palabra, sino que son adoradores fervientes de ese que fue llamado homicida desde el principio de la creación. Y es a ellos a quienes dice la Biblia: "Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio..." (Jn. 8:44).

Imitadores de Dios

Después de enterarse de todo esto, ¿cree que su familia debería participar en las celebraciones tradicionales de Halloween? ¡De ninguna manera! A menos que usted y sus hijos sean brujos, satanistas, humanistas, ateos o cualquier otra cosa muy diferente a un cristiano que ha experimentado el nuevo nacimiento o a un judío ortodoxo. Para un cristiano verdadero el participar en los antiguos rituales de Halloween es algo tan inconveniente como lo sería para alguien comprometido en los cultos satánicos que después de participar de un sacrificio de sangre, la víspera de navidad, llegara a su casa y colocara un pesebre en la sala y se pusiera a cantar: «Noche de paz, noche de amor» con sencillez y sincera devoción al niño Jesús.

Efesios 5:1 nos amonesta diciendo: "Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados". ¿Puede usted imaginarse al Señor Jesucristo vestido como Satanás o como alguno de sus demonios, o tal vez como un sacerdote druida sólo porque era la fiesta de Samain y sus discípulos iban a celebrar una fiesta muy elegante esa noche para honrar la tradición? ¿O puede imaginarse a los apóstoles disfrazándose como prostitutas del templo o como adoradores del dios Moloc a quien los canaanitas, e incluso hasta los israelitas en su época tenebrosa, sacrificaban sus hijos?

Halloween es un día en el cual virtualmente se glorifican todas esas cosas que Dios ha llamado abominación. Nosotros no tenemos porqué participar en ningún tipo de actividades concernientes a ese día, mucho menos en nombre de la diversión.

Pero... ¡es sólo por una noche!» me dirá, «¡Es una diversión sana para los niños!» Si esta es la forma como siente, entonces es necesario que entienda lo que le dice la palabra de Dios: "Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones..." (Jer. 10:2). "No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo..." (2 Co. 6:14-17).

"…Y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios. No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios" (1 Co. 10:20b,21).

Alternativas creadoras

Hay numerosas alternativas creadoras que pueden ofrecérsele a los niños en Halloween sin que tengan que participar en las antiguas tradiciones religiosas de brujos y satanistas.

He escuchado a Mike Warnke sugerir que los padres y las iglesias deberían celebrar fiestas en las que los niños vayan vestidos como héroes de la Biblia. No me refiero a caracteres mencionados en la Biblia en general, porque después de todo allí también se menciona a Satanás, Baal, Belial, Beelzebú y Moloc. También podrían organizar grupos para ir a jugar bolos o a patinar.

Algunas familias miran la ocasión como una oportunidad de testificar y junto con los dulces y confites pasan folletos para la evangelización. Ciertas iglesias ahora están patrocinando Casas bíblicas en las cuales van los niños y escuchan diferentes historias bíblicas leídas o representaciones teatrales de las mismas, ¡esto constituye una alternativa muy piadosa para la rutina de las casas embrujadas!

Otras familias cristianas deciden pasar la noche recordando a los santos que han partido para estar con el Señor durante ese año. Pero los santos no son sólo esos que han sido canonizados por una iglesia. De acuerdo con la Biblia, un santo es todo aquel que cree en el Señor Jesucristo como su Mesías y salvador personal. Quizá usted puede pasar la noche hablando acerca de esos mártires que estuvieron dispuestos a morir antes que comprometer su fe y creencias en el Señor Jesucristo.

Los padres cristianos incluso pueden hacer la diferencia en la forma cómo celebran el Halloween las escuelas a las que asisten sus hijos. El Foro de las Águilas del otoño de 1987 dio a conocer la historia de unos padres de familia en Colorado que protestaron por la celebración tradicional de Halloween en varias escuelas públicas, incluyendo por lo menos una escuela elemental. Ellos se basaron en el hecho de que Halloween es «un día altamente sagrado para las religiones satanistas» y que como tal es una fiesta inapropiada para niños en edad escolar. Una madre dijo que «le gustaría que se le aplicasen a las fiestas de Halloween las mismas medidas que se habían tomado contra las fiestas cristianas». Yo estoy plenamente de acuerdo con ella, porque si Dios y Jesús están prohibidos en las celebraciones de Navidad, Pascua y Acción de Gracias de la mayoría de nuestras escuelas, ¿por qué las brujas y los satanistas reciben propaganda gratuita en Halloween de parte de esas mismas instituciones?

Para los cristianos Halloween no debe ser un tiempo de temor o de miedo, sino de regocijo, recordando que "...Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo" (1 Jn. 3:8b). Invierta al menos parte de la noche cantando himnos, sobre todo invierta su tiempo orando e intercediendo por los niños.

Es trágico que muchas personas en las iglesias hayan olvidado que "…no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio" (2 Ti. 1:7), ¡y eso incluye a Halloween! Muchos de nuestros hijos se han vuelto vulnerables al espíritu de miedo al ocultismo debido a que por mucho tiempo creímos que Halloween era una época de diversión inocente.

Sin embargo, después de que en Inglaterra se anulara el acta contra la hechicería en 1951, los brujos y los satanistas han experimentado un despertar que está en pleno apogeo. Quizá usted no sabe mucho acerca de brujas, satanistas, Jason o Freddie Krueger, ¡pero yo le garantizo que sus hijos sí!

• "No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos. Yo Jehová vuestro Dios" (Lv. 19:31).

• "Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, ha de morir; serán apedreados; su sangre será sobre ellos" (Lv. 20:27).

• "Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás" (Mt. 4:10b).

• "Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz... Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas" (Ef. 5:8,11).

• "Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oir, ni andar; y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos" (Ap. 9:20,21).

Si su iglesia tolera esta diversión satánica, recuerde que no es ninguna diversión, sino una sistemática adhesión al culto satánico. Es tanto más peligroso si se tiene en cuenta que muchos niños inocentes, ignorando la seriedad del asunto y pensando que apenas un disfraz en una ocasión, son involucrados en algo tan serio que puede dañarlos para el resto de sus vidas.

Los padres deben protestar si sus hijos son obligados en la escuela a participar de este culto demoníaco. Si su pastor o anciano de la iglesia no hace caso a sus objeciones, retírese cuanto antes de la tal iglesia y busque alguna que no se haya comprometido con el príncipe de las tinieblas.

Este no debe ser un asunto de discusión, de debate o votación en una iglesia cristiana, especialmente tratándose de una iglesia bíblica, fundamental. Use este mismo material y entregue copias a los padres y a los hermanos en general en su propia iglesia.

En este tipo de celebración hay hechicería, satanismo, asociación con los demonios y culto a los muertos. En Apocalipsis 21:8, estos aparecen como hechiceros, junto con los incrédulos, mentirosos, abominables... de quienes se nos dice que "tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda".

Los mundanos pueden hacer todo esto y ellos no se preocupan por sus consecuencias, pero nosotros, siendo cristianos, no debemos involucrarnos jamás en Halloween, pretendiendo que sólo se trata de algo divertido, entretenido y que les gusta a los pequeños.

Es apenas una manera más para ir acostumbrando a los pequeños a incursionar en el satanismo cuando crezcan. Es simplemente una "versión infantil de la asociación demoníaca".

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