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Tony Campolo

Anthony Campolo, mejor conocido como Tony Campolo, nació el 25 de febrero de 1935.  Es un pastor norteamericano, sociólogo, autor, conferencista y ex-consejero espiritual del expresidente Bill Clinton.  Es reconocido como uno de los líderes evangélicos más influyentes de Estados Unidos y ha sido uno de los principales proponentes de la reforma progresiva dentro de la comunidad evangélica.  También se convirtió en líder del movimiento cristiano la Letra Roja, cuya meta es enfatizar las enseñanzas de Jesús.

          Campolo es conocido como uno de los líderes más influyentes de la izquierda, y como un gran defensor del pensamiento progresista y la reforma dentro de la comunidad evangélica.  Ha sido invitado especial de los programas de televisión The Colbert Report, The Charlie Rose Show, Larry King Live, Nightline, Crossfire, Políticamente Incorrecto y La Hora. Es un ministro bautista ordenado y evangelista, y actualmente sirve como pastor asociado de la Iglesia Bautista Monte Carmelo en el oeste de Filadelfia.

         Fundó la Asociación Evangélica para la Promoción de la Educación, cuyas siglas son EAPE, la que trabaja para ayudar a los jóvenes en riesgo, en Estados Unidos y Canadá, y ha cooperado para establecer varios colegios de educación intermedia y universidades.  Aunque está asociado con el partido demócrata, la iglesia emergente y varios movimientos de izquierda, en el pasado expresó la creencia de que la práctica de la homosexualidad es un pecado y se negó a apoyar uniones civiles para parejas homosexuales.

         Muchas de sus ideas estaban en armonía con las de Ron Sider, un teólogo y activista social en favor del movimiento “pro-vida”, y en total oposición a cualquier situación humana que conduzca a la terminación de la vida, tal como la pena de muerte, y la eutanasia.

         Sin embargo, ahora este prominente pastor y autor ha dicho que apoya plenamente el matrimonio entre personas del mismo sexo y ha pedido una mayor inclusión de los homosexuales abiertos dentro del Cuerpo de Cristo.  Esto es parte de un comunicado que publicó en su página web: “Me ha tomado muchas horas de oración, estudio, conversación y confusión emocional, poder llegar al lugar donde estoy finalmente, listo para pedir la plena aceptación de las parejas homosexuales cristianas en la iglesia”.

         A lo largo de los años, Tony y su esposa Peggy han venido participando en debates públicos sobre el papel de las lesbianas y los gays en la iglesia y en la sociedad. Hasta no hace mucho, siempre señalaba que la homosexualidad como orientación no era pecado, pero sí la práctica de las relaciones íntimas entre personas del mismo sexo.  Desligando el asunto social del religioso indicó, que en la sociedad todas las personas deben tener los mismos derechos independientemente de sus preferencias y creencias.  Su esposa, por su parte, no ha tenido problemas en aceptar las relaciones homosexuales en la comunidad cristiana, siempre desde el contexto de la fidelidad y de la monogamia.

         En su declaración, Campolo admitió que el cambió en su postura sobre el tema, se debió a largas horas de estudio de la Biblia y su interacción con parejas homosexuales.  Reconoce también, que en parte fue influenciado por su esposa Peggy, quien  concluye que “El matrimonio siempre debe ser principalmente para el crecimiento espiritual, y que las parejas homosexuales cristianas pueden reflejar efectivamente ese objetivo”.

         Dice también Campolo: “A causa de mi preocupación abierta por la justicia social, en los últimos años me hacía la misma pregunta una y otra vez: ‘¿Estás listo para aceptar plenamente en la iglesia, a esas parejas cristianas homosexuales que han hecho un compromiso de por vida el uno con el otro?’.  Por medio de Peggy, llegué a conocer a muchas parejas cristianas homosexuales cuyas relaciones trabajan casi de la misma forma que la nuestra”.

         “Nuestra amistad con ellos, me permitió entender lo importante que es la exclusión y desaprobación de sus uniones por la comunidad cristiana.  Reconocí que nosotros en la iglesia debemos apoyar activamente a estas familias”.

         Campolo enfatizó que como cree que la homosexualidad no es una elección, considera que no tiene el derecho a condenar a aquellos que se dedican a un estilo de vida gay.

         Agregando: “Como científico social, he llegado a la conclusión de que la orientación sexual casi nunca es una elección, y he visto lo perjudicial que puede ser tratar de ‘curar a alguien que es gay’.  Como cristiano, mi responsabilidad no es condenar o rechazar a los gays, sino más bien amarlos, abrazarlos, y tratar de atraerlos a la comunión de la iglesia”.

         El pastor denunció que el himno “Tal como soy” debía ser considerado como uno que incluye a los “hermanos y hermanas gays y lesbianas”.  Recordó cómo, en el pasado, la comunidad cristiana “Adoptó posiciones bíblicas para mantener a las mujeres fuera de los roles de enseñanza en la iglesia” y por “excluir de la comunión” a aquellos que se habían divorciado y vuelto a casar.

         Agregando: “Me temo que en nuestra interpretación de la Escritura estamos cometiendo el mismo tipo de error otra vez.  Razón por la cual ahora estoy hablando esto con ustedes.  Espero que lo que he escrito aquí será de ayuda a mis hermanos cristianos, para acoger con amor a todos nuestros hermanos y hermanas - gays y lesbianas en la iglesia”.

         El doctor Michael Brown, presidente del ministerio radial La línea de fuego, y director de la Coalición de Conciencia, ofreció una carta abierta a Campolo respecto a su visión del mundo cambiante y le instó a que reconsidere su decisión antes de que “ocasione más reproches al Evangelio y perjudique a la gente que está tratando de ayudar”.

         Le dice en su carta: “Usted ha ofendido al Señor, rechazando el claro testimonio de Su Palabra y  como era de esperar, dada su postura – no cita una sola escritura en apoyo de su nueva posición doctrinal’.

         “En el espíritu de su declaración pública dada a conocer ayer, en la cual insta a las iglesias para que les den la bienvenida a las parejas del mismo sexo, estoy escribiéndole esta carta abierta,  para que reconsidere su decisión antes de que ocasione más reproche al Evangelio y hiera a quienes desea ayudar’.

         “Al igual que usted, soy tanto profesor, como predicador del Evangelio, y siempre he apreciado su voluntad por abordar temas polémicos, sin preocuparse por esos a quienes ofende, además de su disposición para sacudir y estremecer a los cristianos seguros en sus cómodos sistemas de creencias, todo en favor de la verdad y la justicia’.

         “Sé que su esposa Peggy ha sido durante mucho tiempo una defensora orgullosa y abierta de los matrimonios de  personas del mismo sexo.  Y que por un buen número de años, usted  ha creído que es imposible que una persona cambie su orientación sexual.  Incluso que ha explorado la posibilidad de las relaciones románticas, no sexuales, entre personas del mismo sexo dentro de la iglesia, dando ahora el siguiente paso inevitable al darle su pleno respaldo a la unión y práctica de las parejas homosexuales, pidiendo a la iglesia que los apoye y los acoja en amor’.

         “Puedo preguntarle: ¿Qué le impidió abrazar esta posición hace años?   ¿Acaso, no fue el testimonio claro e inequívoco de la Biblia?’.

         “Seguramente sus emociones lo instaban a que acogiera en amor a las parejas del mismo sexo’.

         “Seguramente su compasión lo impulsaba a poner sus brazos alrededor de los hombros de un estudiante universitario gay, y decirle que seguir a Jesús no le impedía tener una relación íntima con otro hombre’.

         “Sin embargo, se abstuvo de hacerlo debido a la enseñanza de la Escritura. Sabiendo que la Biblia declara enfáticamente que Dios creó a los hombres para las mujeres y a las mujeres para los hombres.  Que el matrimonio, en la forma prevista por Dios, es la unión por toda la vida de un hombre y una mujer, y que la práctica homosexual estaba estrictamente prohibida en todas las circunstancias’.

         “¿Cuándo tuvo lugar ese cambio? ¿En qué momento la Biblia de súbito, dejó de ser clara sobre este tema?’.  
         “Le creo cuando dice que ha escuchado todos los argumentos bíblicos sobre el asunto y no dudo, de que ha pasado muchas horas de oración, estudio, conversación y confusión emocional para llegar al lugar donde está finalmente, listo para pedir la plena aceptación de las parejas homosexuales cristianas en la iglesia’.

         “Reconozco que puede ser demasiado tarde para que cualquiera de nosotros trate de convencerlo a usted en este momento de su vida, cuando ya tiene 80 años, ¿no es cierto?… Aún así, uno mi voz con otros, en el espíritu de Santiago 5:19-20, que dice: ‘Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados’.   Por favor, reconozca que está cometiendo un grave pecado contra el Señor, en contra de su iglesia, y contra sus amigos del movimiento de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, por abrazar esta nueva posición.  De hecho, ya es cómplice en el engaño potencial y la destrucción de  los creyentes y no creyentes por igual’.

         “Usted dice que fue su reflexión sobre el significado del matrimonio lo que en última instancia provocó el cambio en su corazón, pero ¿puede realmente tomar su Biblia y decirle al mundo que hay un solo versículo que apoya el ‘matrimonio’ de dos hombres o dos mujeres?  ¿Está realmente dispuesto a presidir una ceremonia matrimonial y decir: ‘Yo os declaro marido y marido’ o ‘Esposa y mujer’? Y en su corazón: ¿cree sinceramente que Dios diseñó un hombre para estar con un hombre o viceversa? ¿Y qué cuando una pareja gay se une en un acto de sodomía, es que acaso su intimidad santifica esta práctica prohibida?’.

         “Tony, cuando las parejas del mismo sexo leen la Palabra de Dios, ¿qué hacen con versículos como estos: ‘Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.  Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella’ (Efesios 5:24-25).   ¿Cuál es el marido y cuál la esposa? ¿Y qué hacemos con el hecho de que no hay una sola referencia positiva a la homosexualidad en la Biblia, sin importar cuán inclusiva pueda ser la iglesia?  Las parejas homosexuales deben vivir con esa realidad, ¡de que toda referencia a la práctica homosexual es condenada en los términos más enérgicos!’.

         ‘Usted escribió: ‘Que cuando entonamos el viejo himno de invitación, 'Tal como soy’, también nos estamos refiriendo a nuestros hermanos gays y hermanas lesbianas, que ésto también es una verdad para ellos’.

         “¡Sí, es cierto!  Es una verdad para ellos, al igual que para el resto de nosotros: Venimos a Jesús con quebrantamiento de espíritu y nuestros pecados, y Él nos transforma por su gracia, al igual que transformó a los publicanos y las prostitutas de su época’.

         “En cuanto a la posibilidad de cambio, conozco personalmente a ex homosexuales que experimentaron cambio en su orientación sexual, ya fuera por el poder del Evangelio, consejo espiritual o ambos.  Mientras que conozco a otros que no experimentaron ningún cambio en su orientación, pero que se comprometieron a seguir al Señor, y están viviendo vidas célibes, benditos y gozosos de estar declarando al mundo, que Jesús es suficiente’.

         “Estoy totalmente de acuerdo con usted, que debemos pedir a todos en la iglesia que tengan un corazón compasivo hacia aquellos que se identifican como lesbianas, gays, bisexuales o transexuales.  Y me uno a ustedes en su deseo de llegar hasta los marginados y desposeídos, porque todo cristiano verdadero debe tratar de emular a nuestro Salvador en este sentido’.

         “Pero en ningún caso puedo unirme a usted en su apostasía de la Palabra de Dios, en términos del significado del matrimonio y de las normas de la moral sexual.  Oro para que el Señor tenga misericordia de usted y de su esposa Peggy, para que Dios les conceda el arrepentimiento’.

         “Con su franqueza típica, usted declaró que: ‘Temía que en nuestra interpretación de la Escritura estuviéramos cometiendo el mismo tipo de error que habíamos cometido en el pasado al marginar a las mujeres en la enseñanza de la iglesia y excluir de la comunión a aquellos que se habían divorciado y vuelto a casar otra vez.  Razón por la cual ahora estaba hablando esto con nosotros’.  Pero se equivoca, estimado señor, usted habría hecho mucho mejor guardando silencio, que hablando. Eso habría sido lo menos que podíamos haber esperado de un líder de su estatura”.

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