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¿Por qué siempre vienen pensamientos malos a mi mente? ¿Hay algo malo conmigo?

Esta es una pregunta que se hacen un gran número de creyentes y no creyentes. Y la respuesta es: “¡No, absolutamente no!”.   Esto es algo que plaga a todos los hijos de Adán - se llama “La naturaleza pecaminosa”.  Es el diablo quien inculca constantemente esos pensamientos en la mente de cada ser humano, y además nos hace pensar, que los tales provienen de nosotros mismos.

Dios nos dice en Apocalipsis 12:10-12:  “Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo”.

El Señor también nos advierte en Efesios 6:16, “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”.  El maligno se refiere a Satanás, quien fue el primer malvado, el tentador de todo ser humano y quien nos insta a la maldad.  Sus tentaciones nos llegan como “dardos de fuego”.  Podemos compararlos con los “dardos”, porque a veces son súbitos, rápidos e inesperados.  Nos llegan con gran engaño y son muy numerosos. Estos dardos llegan a ser bien molestos y problemáticos.

Se puede decir que son “ardientes”, porque sirven para inflamar la mente e incitar al pecado.  Los tales pueden ser lujuria, ira, codicia, etc.  Nunca debemos sorprendernos del ataque del diablo.  Porque... ¡Por supuesto qué nos ataca!  ¡Ese es su personaje, su delito!  ¡Es su naturaleza!  No se queje, ni piense que está siendo tratado injustamente.   Esa es la esencia de su vida y lo que hace el diablo.  Él nunca fue, es, o será justo. ¡Es el engañador por excelencia, la fuente de la falsedad!

Además, Dios le permite que nos ataque. Esto es bien claro a través de la revelación de la Escritura.  El Creador consiente a estos asaltos porque, por un lado los necesitamos.  Nunca nos desarrollaríamos o creceríamos adecuadamente, si no permitiera que nos atacara de esta manera.  Esto es en conformidad con la voluntad de Dios para nuestras vidas.

El desarrollo completo de Su plan eterno nunca podría llevarse a cabo si no fuera porque le permite al diablo operar dentro de su limitada esfera de actividad, tal como sucedió con Job.  Es algo que nunca debemos olvidar.  El Creador deja que estas cosas sucedan, y todos los escritores de la Palabra de Dios están de acuerdo con esto.  Él nos dice: “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría” (1 Pedro 4:12-13).

Como Abogado e Intercesor, nuestro Señor Jesucristo siempre está para rescatarnos y librarnos de todas las pruebas y ataques del enemigo.  Comienza con nuestra devoción y amor por nuestro Creador, Salvador, por Nuestra Vida - ¡porque Cristo es Nuestra Vida!

Dios nos dice en el Salmo 37: 4: “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón”.  Cuando comenzamos a buscar y recrearnos en las cosas del Señor, y nuestro corazón realmente se deleita pensando en Él, sucede algo fuera de este mundo, porque comienza a inculcar dentro de cada creyente, los deseos que Él mismo tiene para nosotros.  Y cuando estos deseos celestiales entran en el corazón, comenzamos a meditar en ellos, le pedimos a Dios que nos los otorgue.

Estos anhelos serán realmente los secretos especiales que Él ha estado esperando entregarnos, pero todo a su tiempo.  Dios nos dice en Salmo 25:14-15: “La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto.  Mis ojos están siempre hacia Jehová, Porque él sacará mis pies de la red” (Salmo 25.14–15).

¡Sí, la comunión íntima con Él es con los que le temen! ¡Con quienes le aman y se deleitan en sus cosas!  Es a ellos a quienes les mostrará su pacto.  Dios tiene un Programa Especial, un propósito, un pacto, un convenio con usted y para usted.

¡Él lo mantendrá y lo rescatará de todo lo que no sea beneficioso para su vida y el Plan Eterno que le ha preparado!

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