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El fin: ¿Cuál de ellos?

Cada vez oímos hablar más y más acerca del «fin del mundo» y de algo así como que “termina el mundo”.  La gran mayoría no tiene la menor idea de lo que están tratando de decir al hablar de tal “fin”. 

La única forma de encarar este tema es tomar en cuenta lo que nos dice Aquel que le dio origen a todas las cosas.  Si incursiona en el libro sagrado, la Biblia, entenderá que esta expresión sobre el fin, puede referirse a más de una cosa.  Puede haber un fin grato, agradable y muy bienvenido, pero puede haber otro trágico, desconcertante y peligroso.  Por ejemplo, cuando sentimos mucho dolor y luego sanamos, el fin de tal dolor es algo muy bueno.  También si vivimos estrechamente y luego adquirimos bienes y nuestra situación económica mejora, entonces eso quiere decir que ha llegado el fin de la pobreza y ahora disfrutamos de bonanza.  Si vamos a la Biblia, notamos que hay varios “fines” con respecto a los hombres.  A continuación vamos a enumerar los diferentes fines:
1.  El fin de nuestra vida.
2.  El fin de la Iglesia militante.
3.  El fin de los gobiernos mundiales.
4.  El fin del gobierno humano.
5.  El fin del gobierno divino.

1. El fin de nuestra vida

Todos sabemos muy bien que llegarán el día y la hora en que moriremos y entonces nada podremos hacer.  Nos preocupa el solo hecho de saber que la muerte rara vez nos da un preaviso de su cercanía.  Tratamos de alejar esto de nuestra mente, por eso preferimos mejor pensar en la vida.  Pero allí está, es una realidad.  Llega el momento cuando muere repentinamente alguien muy conocido, tal vez un familiar, y volvemos a pensar en la muerte, no podemos evitarlo.  La muerte a su vez trae consigo otros finales:
*   El fin de todos nuestros planes y deseos.
*   El fin de amar, acompañar, aconsejar, alentar orar, etc.
*   El fin del estudio, trabajo, ahorro, compartir, etc.
*   El fin de poder contribuir más para la obra, diezmar u ofrendar.
*   El fin del sufrimiento para algunos, ya sea el propio o por otros.

  • “No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no valen armas en tal guerra, ni la impiedad librará al que la posee” (Ec. 8:8).
  • “¿Qué hombre vivirá y no verá muerte?  ¿Librará su vida del poder del Seol?” (Sal. 89:48).
  • “El hombre, como la hierba son sus días; florece como la flor del campo, que pasó el viento por ella, y pereció, y su lugar no la conocerá más” (Sal. 103:15, 16).
  • “He aquí, en sus siervos no confía, y notó necesidad en sus ángeles; ¡cuánto más en los que habitan en casa de barro, cuyos cimientos están en el polvo, y que serán quebrantados por la polilla!  De la mañana a la tarde son destruidos.  Y se pierden para siempre, sin haber quien repare en ello.  Su hermosura, ¿no se pierde con ellos mismos?  Y mueren sin haber adquirido sabiduría” (Job 4:18-21).
  • “Los arrebatas como con torrente de aguas, son como sueño, como la hierba que crece en la mañana.  En la mañana florece y crece; a la tarde es cortada, y se seca” (Sal. 90:5, 6).
  • “Porque: Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba.  La hierba se seca, y la flor se cae” (1 P. 1:24).

Estos pasajes de la Escritura se refieren a lo que todos sabemos, porque la Biblia no sólo nos habla de la brevedad de esta existencia, de cómo el fin de la vida en el cuerpo puede estar más cerca de lo que pensamos, sino que nos hace ver que, aunque luzcamos tan bien como una flor en el jardín, así como en cosa de horas la flor se marchita y desaparece, lo mismo sucede con nuestra vida, que puede extinguirse rápidamente.  No sabemos la fecha, ni el lugar, desconocemos la circunstancias y la razón de nuestra muerte, pero de una cosa sí estamos enterados por seguro, y es de que llegará y que no podremos pelear contra ella.  ¡Será el fin de nuestra morada en el cuerpo!

Son muchísimos los ejemplos que nos da la Biblia de la brevedad de la vida ydel fin de nuestra morada terrenal, pero el mejor consejo para enfrentar esta situación lo encontramos en el capítulo 12 de Eclesiastés: “Acuérdate de tu Creador ahora que eres joven y que aún no han llegado los tiempos difíciles; ya vendrán años en que digas: No me trae ningún placer vivirlos.  Hazlo ahora, cuando aún no se apaga la luz del sol, de la luna y de las estrellas, y cuando aún hay nubes después de la lluvia.  Llegará un día en que tiemblen los guardianes del palacio y se doblen los valientes; quedarán tan pocas molineras que dejarán de moler, las que miran por las ventanas, comenzarán a perder la vista.  Cuando llegue ese día, se cerrarán las puertas que dan a la calle; el ruido del molino se irá apagando; las aves dejarán oír su canto, pero las canciones dejarán de oírse, la altura causará miedo, y en el camino habrá peligros.  El almendro comenzará a florecer, la langosta resultará una carga y la alcaparra no servirá para nada.  Pues el hombre va a su hogar eterno y en la calle se escucha ya a los que lloran su muerte.  Acuérdate de tu Creador ahora que aún no se ha roto el cordón de plata ni se ha hecho pedazos la olla de oro; ahora que aún no se ha roto el cántaro a la orilla de la fuente ni se ha hecho pedazos la polea del pozo.  Después de esto el polvo volverá a la tierra, como antes fue, y el espíritu volverá a Dios, que es quien lo dio.  Yo, el Predicador, repito: ¡vana ilusión, vana ilusión!  ¡Todo es vana ilusión!” (Ec. 12:1-8, Biblia Versión Dios Llega al Hombre).

¡Cuánta verdad hay en todo esto!  Aquí se describe a un hombre que vive hasta su vejez, habla de su blanca cabellera, de sus brazos ymanos que tiemblan.  De la pérdida del apetito, del miedo a subir una escalera, de la falta de dientes y muelas, de la vista menguada, de la sordera, porque aunque los pájaros trinan no puede oírlos.  Habla de los que endechan, de los que lloran por los muertos, de la muerte que ya anda rondando su casa porque seguramente pronto morirá.  El consejo final de este predicador, es que el hombre debe aprovechar su juventud para servir a Dios, para vivir para él, de modo que cuando le sorprenda la muerte no se encuentre con las manos vacías.

2. El fin de la Iglesia militante

El segundo fin que debemos tener en cuenta, es el fin de la iglesia militante.  Para aquellos que no entienden bien el significado de esta palabra, le llamamos «Iglesia militante» a los cristianos que todavía nos encontramos aquí.  Aquellos que ya partieron y están con el Señor, conforman la «Iglesia triunfante».

En cuanto a nosotros aquí, sabemos ya que la Iglesia cada vez está menos activa, mientras la apostasía aumenta más y más.  La confusión es tan grande, que no hahabido otro período de la Iglesia en que haya prevalecido tanta confusión como hoy.  Jesús mismo dijo que difícilmente se hallará verdadera fe cristiana al momento de levantar a su amada Iglesia.

¡Todos los cristianos debemos estar conscientes que la edad de la Iglesia llegará a su fin muy pronto!  La mayor parte de la iglesia ya está con su Salvador, sólo queda una “manada pequeña”aquí en la tierra, la cual será arrebatada en un instante, aunque no sabemos exactamente cuándo ocurrirá.  He aquí algunas amonestaciones de la Biblia: “Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, lo abran enseguida.  Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles.  Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallara así, bienaventurados son aquellos siervos.  Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a qué hora el ladrón había de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa.  Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá” (Lc. 12:35-40).

Aunque estas palabras son dirigidas principalmente a los judíos que le verán llegar en persona, pueden aplicarse muy bien, por extensión, a la Iglesia, especialmente por el factor sorpresa:

  • “Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche” (1 Ts. 5:2).
  • “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete.  Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendrá sobre ti” (Ap. 3:3).
  • “He aquí, yo vengo como ladrón.  Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza” (Ap. 16:15).

La advertencia aquí es que los cristianos deben estar en actitud vigilante, ocupados en las cosas del Señor, manteniéndose firmes en la sana doctrina, para poder recibir así el ropaje de la gloria que les será otorgado a aquellos que supieron mantenerse en el servicio de su Salvador.

¡Quién no recuerda lo que dijo el Señor en Juan 14:1-3!  ¡Estas palabras que tienen tanto significado!: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.  En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.  Y si me fuere y os prepare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”.

  • “En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1 Co. 15:52).
  • “Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Ts. 4:17).
  • “Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón” (1 Ts. 5:4).
  • “Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan” (He. 9:28).
  • “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (2 P. 3:10).

Este gran acontecimiento tiene estrecha relación con todos aquellos que conformamos la iglesia de Cristo y bien podría tener lugar mientras estemos todavía en nuestros cuerpos.  He aquí el resumen en cuanto a este segundo “fin”:

*El arrebatamiento de la Iglesia es una doctrina bíblica bien fundamentada en las Escrituras.  Doctrina que han creído sin reservas todos los cristianos a través de los siglos, con excepción de unos pocos.

*El arrebatamiento será algo muy rápido y sin previo aviso.

*En esta operación desaparecerán, por haber partido con el Salvador, todos los redimidos.  Todos los que recibieron a Cristo como su Señor y salvador personal.

*Esta gran operación celestial no se limitará únicamente a los que consideramos “cristianos espirituales”, sino a todos los regenerados.

*Será un acto que nadie verá, tal como el ladrón cuando viene y roba lo que quiere mientras sus víctimas duermen plácidamente.  Al día siguiente, al despertar, nota que hubo “visitantes ingratos” porque advertirá la falta de algunos objetos, tal vez también algún dinero.  Lo mismo sucederá con esta operación divina.  El mundo se dará cuenta de lo sucedido, cuando se advierta de la desaparición inexplicable de millones de personas en todo el mundo.

*En este acto resucitarán también los cuerpos de todos los cristianos muertos.  Desparecerán de sus tumbas, se levantarán en cuerpos celestiales completamente restaurados.  Muchos se preguntan cómo será esto, cómo es que resucitarán los cuerpos de los muertos en Cristo, lo mismo que luego resucitarán también los cuerpos de los que murieron sin ser salvos.  En ambos casos los cuerpos sepultados volverán a la vida.  Hay un caso en la Escritura que involucró al profeta Elías e ilustra esto muy bien: “Y clamando a Jehová, dijo: Jehová Dios mío, ¿aun a la viuda en cuya casa estoy hospedado has afligido, haciéndole morir su hijo?  Y se tendió sobre el niño tres veces, y clamó a Jehová y dijo: Jehová Dios mío, te ruego que hagas volver el alma de este niño a él. Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él, y revivió” (1 R. 17:20-22).

Este milagro protagonizado por el profeta Elías, cuando el hijo de la viuda de Sarepta había muerto, ilustra un detalle relacionado con la resurrección.  ¿Cómo se levantarán los cuerpos de los muertos?  Simplemente, volverá el alma a ellos, tal como pidiera Elías: “...te ruego que hagas volver el alma de este niño a él.  Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él, y revivió”.

Cuando un cristiano muere, su alma parte a la presencia de Cristo.  Pero cuando llegue el momento del arrebatamiento, todas las almas que estén con el Señor, volverán a sus cuerpos respectivos y de allí se levantará el cuerpo nuevo, glorificado, celestial.  Dios nos ofrece muestras de este gran acontecimiento para que no dudemos ni un instante, que Él sí levantará a todos los que murieron en Cristo y transformará a quienes estén en ese momento en sus cuerpos.  Así llegará a su fin la Iglesia militante.

*No quedará ni un solo cristiano sobre la faz de la tierra.  ¿Puede imaginarse a nuestro mundo sin el testimonio de un solo cristiano?  No habrá una sola persona regenerada sobre la tierra.

Hasta donde sé, el mundo, desde el día de su creación, nunca se ha encontrado en una situación así.  Cuando Adán y Eva pecaron, a pesar de todo, Dios les proveyó un Salvador en potencia.  Luego nació Abel, el segundo hijo, que es llamado “justo”: “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella” (He. 11:4).

¿Se puede imaginar el descontrol del mundo entero?  ¿Puede concebir la confusión y angustia de tanta gente que sospechará lo peor?  ¿Se imagina a los líderes de las grandes religiones y a los líderes políticos tratando “de afinar sus respectivas cuerdas” para tocarle al mundo algo mejor que una marcha fúnebre?  ¿Se imagina a los religiosos de alto rango filosofando y tratando de encontrar alguna respuesta creíble para aliviar la angustia y el temor?  Son muchas las cosas que ocurrirán en un primer momento, pero quienes sufrirán el mayor impacto serán esos que se pasaron leyendo la Biblia, concurriendo a una iglesia en donde se hablaba de todas estas cosas, ¡pero sin detenerse nunca para revisar su situación delante de Dios!

3. El fin de los gobiernos actuales

Habiendo dicho ya todo lo relacionado con el arrebatamiento, se impone la necesidad de hablar sobre otro «fin»Muy pronto, después que haya desaparecido el último bastión de oposición al reinado de las tinieblas, el terreno, a nivel mundial, estará preparado para otro estilo de gobierno, algo que nunca existió, al menos en tanta magnitud.  La Biblia nos dice, que en cierto modo, la iglesia, dirigida, sostenida y acompañada por el Espíritu Santo, es ese estorbo que impide el fin de los gobiernos humanos: “Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste.  Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.  Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos” (2 Ts. 2:6-10).

Esta parte de la Escritura nos hace ver claramente, lo que es una realidad indiscutible, la acción de este espíritu de iniquidad.  En muchos de los templos en donde antes se predicó el evangelio hoy se practica una mezcla de paganismo.  Vemos muchas señales y prodigios, milagros que hasta llaman la atención, manifestaciones de ciertos espíritus que hacen que quienes los reciban hagan cosas raras, muchas veces vergonzosas y hasta blasfemas.  La sombra de un reinado de terror y tinieblas comienza a proyectarse por doquiera: “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Co. 4:3, 4).

Habrá un gobierno mundial religioso

Por lo que nos dice la Biblia, parece bastante claro que los gobiernos y sus gobernantes en todo el mundo renunciarán a su soberanía, a sus respectivas constituciones, sus emblemas patrios y demás, con tal de integrar un gobierno global.  Creo que a esta altura se postulará un individuo que será la cabeza de todas las religiones principales del mundo.  Será la mejor alternativa al catolicismo romano, protestantismo, el budismo con todas sus creencias y prácticas, el judaísmo, el islamismo, el hinduismo, el zoroatrismo ymuchos otros grupos menores como el ruselismo, mormonismo, bahamanismo ydemás agrupaciones.

Todos aceptarán que deben ser leales al jefe supremo de estas religiones.  Apocalipsis 17:1-9 ofrece detalles asombrosos sobre esto:

•La mujer que ve Juan sentada sobre una bestia escarlata, llena de nombres de blasfemia, representa a la falsa iglesia: “Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.  Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos” (Ap. 17:1-3).
•   Sigue describiendo a la mujer y dando detalles sobre la forma cómo está vestida, indicando que se trata de la iglesia falsa que para entonces se habrá unificado: “Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro de piedras preciosas y de perlas...” (Ap. 17:4a).
•Más adelante, Juan describe más ampliamente a la mujer y a la bestia sobre la que cabalga: “...Y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.  Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro.  Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras?  Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene siete cabezas y los diez cuernos. La bestia que has visto, era, y no es; y esta para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será.  Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer” (Ap. 17:4b-9).
•   La conglomeración de todas estas religiones mundiales, por cierto tiempo, probablemente muy corto, gobernará sobre el mundo entero, al punto que el propio Anticristo se someterá a ella, pero lo hará con intenciones siniestras.

Cuando la falsa iglesia, ya para entonces exageradamente agrandada con la inclusión de todas las demás perversiones, tal parece que tendrá asegurado el poder por mucho tiempo, entonces ocurre algo inesperado.  Esto lo describe Apocalipsis 17:12-18: “Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, pero aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia.  Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia.  Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes, y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.  Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.  Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego; porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios.  Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra”.

•Aparecen diez reyes, que seguramente serán diez gobernantes pertenecientes a la región donde estará la sede principal del dictador.  Estos diez reyes, gobernantes o presidentes, tomarán una decisión inesperada, decidirán apoyar como gobernante, no al jerarca religioso, sino a este que la Biblia identifica como la bestia.
•Con el apoyo de estos diez gobernantes, la bestia derrotará al recién instaurado gobierno religioso y aparecerá como el verdadero redentor del mundo: “Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego...  Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra” (Ap. 17:16, 18).

Con la entronización de este individuo, habrá otro fin, pero no el fin del mundo, sino el fin del gobierno de muchos gobernantes.  El último dirigente del mundo será en realidad el mismo Satanás en la persona del Anticristo.  Como nuestro tema no es el Anticristo y su gobierno, dejaremos a un lado lo que él hará y cómo gobernará y pasaremos a continuación a ver otro fin.

4. El fin del gobierno humano

     No debemos confundirnos, porque no es lo mismo decir «El fin de muchos gobernantes» que «El fin del gobierno humano».  Aunque el Anticristo será la propia personificación del mismo Satanás, también será un hombre como los demás.  Pero, ¿cómo sucederá este fin?  Ocurrirá repentinamente, cuando el Señor Jesucristo venga para instaurar su propio gobierno:

   “He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos.  Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad.  Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla.  Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur” (Zac. 14:1-4).
   “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.  Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.  Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos desde un extremo del cielo hasta el otro” (Mt. 24:29-31).
   “Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste.  Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.  Entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.  Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia”(2 Ts. 2:6-12).
   “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él.  Sí, amen” (Ap. 1:7).
Tal vez el pasaje más escalofriante que habla sobre este evento es este: “El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente.  Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.  He aquí, yo vengo como ladrón.  Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo y vean su vergüenza.  Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.  El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está.  Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra.  Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira.  Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados.  Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande” (Ap. 16:12-21).

No es muy difícil detallar los eventos de esta descripción, junto con la de otros textos:

*Los ejércitos de todo el mundo comandados por el Anticristo, estarán ya en Meguido, decididos a destruir a Israel.
*El sol se oscurecerá y no habrá luz alguna, de modo que no podrán cumplir con el asalto final.
*Repentinamente habrá relámpagos, truenos, un temblor de tierra como nunca hubo, la ciudad de Jerusalén se dividirá en tres partes.  Muchas islas desaparecerán y los grandes montes, las cordilleras se desmoronarán.  Y caerá sobre los hombres un granizo del peso de casi 50 kilos.
*El monte de los Olivos, el lugar donde descenderá el Señor se partirá por la mitad y de allí brotarán aguas que correrán en dos direcciones: un ramal hacia el Mediterráneo y otro hacia el mar Muerto, purificando así las aguas de modo que el mar Muerto se colmará de peces.
*El Señor enviará a sus ángeles para que recojan a sus “escogidos”,los judíos, que sobrevivan de la gran tribulación y los llevará de regreso a la tierra prometida.
*Al mismo tiempo, otro ángel se encargará de encadenar a Satanás y arrojarlo al abismo, para que ya no engañe más a los hombres.  Así el instigador de todo será neutralizado.
*Cuando el Señor regrese, los ejércitos del Anticristo, al igual que otros impíos y rebeldes e incrédulos que sobrevivan, serán arrasados.

Piense por un momento: El gobierno humano terminará en un completo fiasco, un fracaso.  Nunca más habrá sobre la tierra gobiernos corruptos, demagogos, politiqueros, prepotentes, explotadores, deshonestos, egoístas e incrédulos.  Esta situación que vemos hoy pasará a formar parte de la historia, como una pesadilla.

5. El fin del gobierno divino

La Biblia nos hace ver que el despótico gobierno del Anticristo sólo durará unos escasos siete años y que a este gobierno le seguirá otro divino que durará mil años.  El Gobernante del mundo será el propio Señor Jesucristo en persona.  A continuación daré algunos ejemplos de cómo será este singular gobierno de mil años.

*Los cristianos estarán con Cristo y tomarán parte de este gobierno divino:
•   ...Y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos” (Zac. 14:5b).
•   “Para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos” (1 Ts. 3:13).
   “Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Ts. 4:17).
•   “De estos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él” (Jud. 14, 15).
*El Señor gobernará al mundo entero, a todas las naciones, pueblos y lenguas:
•   “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.  Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre.  El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (Is. 9: 6, 7).
*   Habrá países que se opondrán, al menos en los primeros años y serán castigados con la sequía:
•   “Y todos los que sobrevivieron de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos.  Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia.  Y si la familia de Egipto no subiere y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que Jehová herirá las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernáculos” (Zac. 14:16-18).
*La tierra será productiva y el clima ideal en todo el planeta (Vea a Isaías 2, 11).
•   “Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.  En medio de la calle de la ciudad, y a uno y a otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones...  No habrá allí más noche y no tienen necesidad de luz de lámparas, ni de luz de sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos” (Ap. 22:1, 2, 5).
*Los hombres vivirán por siglos, de modo que quien muera de 100 años de edad, se considerará que murió siendo un niño:
•   “No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años...” (Is. 65:20a).
*Habrá perfecta paz y tranquilidad entre los animales, de modo que los que hoy son carnívoros y devoran a los más débiles, comerán paja como los herbívoros:
•   “Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará, el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará.  La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja” (Is. 11:6, 7).
•   “El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey, y el polvo será el alimento de la serpiente.  No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová” (Is. 65:17).
*La serpiente no será venenosa y hasta los niños podrán jugar con ellas:
•   “Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora” (Is. 11:8).
*No habrá armamento ni ejércitos, porque no habrá enemistad alguna, ni entre los hombres ni los animales:
•   “Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra” (Is. 2:4).
*Jerusalén será la capital del mundo.  Jesús será el rey y David su príncipe:
•   “Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones.  Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas.  Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová” (Is. 2:3, 4).
•   “Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre.  El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (Is.9:7).
•   “Y levantará sobre ellas a un pastor, y él las apacentará, a mi siervo David, él las apacentará, y él les será por pastor.  Yo Jehová les seré por Dios, y mi siervo David príncipe en medio de ellos.  Yo Jehová he hablado” (Ez. 34:23, 24).

¡Son muchos los pasajes bíblicos que hablan de esta era dorada, todavía en el futuro!  Pero, ¿cómo terminará este gobierno?  Aunque este gobierno divino no terminará necesariamente, al cabo de mil años, Satanás será desatado de su prisión y tendrá una oportunidad breve para instigar a los hombres a fin de que se rebelen contra Dios.  Aunque parece difícil creerlo, millones se unirán a Satanás e intentarán destruir a la ciudad de Jerusalén y aniquilar a los judíos y a los salvos en general.  Pronto el Señor les pondrá fin y tendrá entonces lugar la resurrección de los injustos quienes serán arrojados junto con Satanás al lago de fuego: “Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.  Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió.  Y el Diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaba la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.  Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.  Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los Libros fueron abiertos, y otro Libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.  Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.  Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego.  Esta es la muerte segunda.  Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” (Ap. 20:7-15).

Esto que hemos leído en Apocalipsis 20:7-15, podemos reducirlo a los siguientes hechos:

*Cuando transcurren los mil años del reinado del Señor, Satanás es desatado de su prisión y puesto en libertad.
*Al instante vuelve a engañar a los habitantes de todo el planeta y reúne una cantidad innumerable de adeptos, quienes habrán nacido durante el milenio, ellos le seguirán.  Antes de hacer su primer intento de asalto para destruir el reino del Señor “...de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió” (Ap. 20:9b).  Más adelante dice Juan: “Y el Diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaba la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos” (Ap. 20:10).
*La próxima escena nos muestra lo que la Biblia llama el “gran trono blanco”, donde está sentado nada menos que el Señor Jesucristo, quien hoy se ofrece como abogado, pero quien entonces será el Juez más severo: “Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo juicio dio al Hijo” (Jn. 5:22).

No debemos olvidar que los cristianos, todos los salvos que participaron en el arrebatamiento mil años antes, también se habrán encontrado ya con el Señor en lo que la Biblia llama el “tribunal de Cristo”.No debemos confundir el “gran trono blanco” con el “tribunal de Cristo”, aunque en ambos casos el Juez será el mismo.  Ante el tribunal de Cristo comparecerán todos los salvos para determinar qué recompensa recibirá cada uno por el servicio ofrecido al Señor, mientras que ante el gran trono blanco todos los que comparezcan ya están de antemano condenados yacudirán allí para recibir el castigo que merecen de acuerdo con sus obras.

Así como no todos los salvos sirven con la misma pasión, fidelidad y amor al Señor, ni recibirán igual recompensa, lo mismo será con los perdidos.  Todos serán condenados por la eternidad, pero no todos sufrirán con igual intensidad.  Dice la Biblia que “...fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los Libros, según sus obras” (Ap. 20:12b).  Un buen ejemplo es pensar en una prisión, donde hay diferentes secciones yceldas, incluso hasta prisioneros aislados en celdas solitarias.  El castigo es más riguroso para unos que para otros.  Así también será en la eternidad sin Dios, sin esperanza de librarse jamás de allí.  Cuando un recluso es condenado a prisión perpetua, por lo menos se consuela con la perspectiva de la muerte, aun más si se convierte, pero quienes serán juzgados y condenados ante el gran trono blanco, no tendrán ningún consuelo, ninguna esperanza de salir libre alguna vez.  ¡Cuán terrible será aquello!

*   Los muertos impíos de todos los tiempos y lugares resucitarán ycomparecerán ante ese trono blanco.  Allí estarán estadistas, profesionales, oligarcas, artistas, nobles, plebeyos, hombres y mujeres de todos los estratos sociales.  Gente muy religiosa, científicos destacados, actores populares, filántropos que fueron laureados mientras vivieron, así mismo los peores criminales, estafadores, mentirosos, pobres y ricos.  Todos los que se encuentren allí tendrán una cosa en común: Que rechazaron al Señor Jesucristo como su salvador personal.

Habrá amargura y mucho dolor.  Será realmente muy triste ver todo aquello.  El broche de esta descripción termina con estas palabras: “Y el que no se halló inscrito en el Libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” (Ap. 20:15).  Todos estos millones y millones serán recibidos por sus tres jefes: Satanás, el Anticristo y el falso profeta.  Con esto terminarán los juicios divinos.  La paz en la tierra, tal como la conocimos durante el milenio, no acabará, porque la Iglesia estará eternamente con su Salvador.

¡La vida es muy corta, pero son muchas las oportunidades de servir al Señor!  Lo mismo se puede decir en cuanto al pago final.  ¡Es maravilloso lo que el Señor nos ha preparado, pero también es terrible el castigo para quienes no se arrepientan a tiempo yreciban el perdón de sus pecados!

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