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La reforma protestante

El protestantismo empezó como un movimiento restaurador de la iglesia cristiana occidental en el siglo dieciséis, dando lugar a la Reforma Protestante que separó a las iglesias reformadas de la católico romana. 

  El objetivo declarado de los reformadores pioneros, era restaurar la fe cristiana como había sido en sus orígenes, manteniendo lo que ellos consideraban valioso de la tradición que se había desarrollado en los siglos intermedios.

         Para poder entender plenamente la historia de la iglesia protestante y la Reforma, es importante tener en mente el principal reclamo de la iglesia católica romana de la sucesión apostólica.  Según ellos los doce apóstoles encabezados por Pedro pasaron su autoridad a sus sucesores, quienes a su vez delegaron la autoridad apostólica al clero católico continuando así a través de los siglos, hasta el día de hoy.  La iglesia católica ve a Pedro como el líder de los apóstoles, con la mayor autoridad, y aseguran por lo tanto que sus sucesores llevan consigo esta gran autoridad.

         Es por esta sucesión apostólica que la iglesia católica reclama una facultad única para interpretar la Escritura y para establecer la doctrina,  así como afirman tener un líder supremo en el papa, el cual es infalible cuando habla "ex cátedra" - esto es cuando lo hace en el ejercicio de su oficio como pastor y maestro de todos los “cristianos”.  Por lo tanto, de acuerdo con la postura católica romana, como sus enseñanzas y tradiciones provienen de los papas, son tan infalibles y autoritativas como las mismas Escrituras.  Esta es una de las mayores diferencias entre los católicos romanos y los protestantes, y fue una de las razones fundamentales para la Reforma Protestante.
En realidad, el movimiento protestante precedió a la Reforma del siglo dieciséis.  Las inquietudes de la iglesia medieval tardía anticiparon la Reforma con sus denuncias a la corrupción generalizada de la iglesia de Roma, así como de aspectos importantes de las enseñanzas católicas.

         Al empezar el siglo doce los valdenses, seguidores del mercader francés Pierre Valdo, practicaban lo que consideraban el sencillo y no corrupto cristianismo de la iglesia primitiva.  El movimiento, localizado en Francia e Italia, sobrevivió a una violenta persecución oficial.  Durante la Reforma, muchos valdenses se convirtieron al calvinismo.

         Alrededor del año 1380, los lolardos aparecieron en Inglaterra, guiados por las enseñanzas del teólogo John Wycliffe.  Los lolardos fueron perseguidos, pero sobrevivieron e influyeron en la Reforma inglesa.  El reformador religioso inglés del siglo catorce John Wycliffe, conocido como la “Estrella Matutina de la Reforma” atacó con audacia al propio papado, arremetió contra la venta de indulgencias, las peregrinaciones, la excesiva veneración a los santos y los bajos niveles morales e intelectuales de los sacerdotes. Negó la autoridad de los prelados eclesiásticos por considerarlos corruptos en el plano moral, la transubstanciación y otras enseñanzas tradicionales, mientras abogó por la fe bíblica.

         Para hacer llegar sus ideas a individuos de cualquier extracción social, tradujo la Biblia al inglés y comenzó a predicar en esta lengua y no en latín.   Sus enseñanzas se extendieron a Bohemia, donde calaron en el reformador bohemio Jan Hus, cuyos seguidores - los husitas, reformaron la iglesia Bohemia y consiguieron una independencia virtual tras el martirio de Hus, quien fue excomulgado por Alejandro Quinto y quemado vivo por orden del Concilio de Constanza.   La ejecución de Huss por herejía en 1415, desencadenó casi de inmediato el estallido de las denominadas guerras Husitas.

         En Alemania, Johannes Guttenberg inventó la imprenta de tipos móviles, alrededor del año 1450, y este fue probablemente el desarrollo más influyente del período anterior a la Reforma.  Lo primero que hizo fue imprimir una Biblia en latín en 1454.

         Sin embargo, lo que se conoce como "La Reforma" propiamente dicha, es al movimiento en la cristiandad occidental que surgió alrededor de los años 1500 y culminó a mediados del siglo diecisiete, produciendo la separación de la iglesia que llegó a ser conocida como protestante y la iglesia católica romana.  Fueron muchos los factores que contribuyeron al impulso de este movimiento, pero la gota que hizo desbordar el vaso y producir la separación final fue el abuso de parte del clero y la venta de indulgencias

          Mientras la iglesia católica enseñaba que las doctrinas del Señor Jesucristo y de Pablo eran muy místicas y que no podían ser interpretadas por el hombre común, y que además la mayoría eran alegóricas y que no podían ser explicadas literalmente, John Colet, quien nació en Londres alrededor del año 1467 y murió en 1519, rechazó esto y aseguró que las Escrituras eran algo para todos.  Las predicaciones de Colet influyeron mucho en el teólogo Desiderius Erasmo y contribuyeron a impulsar la Reforma.

Martín Lutero

         Martín Lutero, el iniciador de la Reforma en Alemania,  nació en Eisleben Turingia, el 10 de noviembre de 1483.  Era hijo de Hans y Margarethe Lutero y fue criado en un hogar donde imperaba la religión profunda y la pobreza. Asistió a la escuela en Mansfield, Watterburgo y Eisenach.  Luego se matriculó en la Universidad de Erfurt donde obtuvo los grados de canciller y maestro de artes.  En 1507 fue ordenado sacerdote.  Durante esos años, antes de obtener su doctorado en teología, Lutero estuvo luchando con el problema de su salvación personal.  Mientras se encontraba en el monasterio como fraile en Wittenberg, realizaba las tareas y oficios de rigor, se confesaba frecuentemente y cumplía las penitencias que le imponían.  Existe mucho debate respecto al momento exacto en que Lutero tuvo la plena comprensión del significado de la justificación sólo por gracia.  Algunos dicen que fue en 1514 y otros en 1518.

         Fue en esos años de intenso estudio bíblico cuando leyó los escritos de los Padres de la Iglesia, especialmente los de Agustín.  Sin embargo, también fueron años de angustia espiritual sobe todo después de haber ido a Roma con una misión de su orden y haber visto la corrupción moral y la indiferencia espiritual que reinaba en la corte del papa.  Finalmente experimentó la paz espiritual cuando comprendió que la justificación es un don divino, sin mérito alguno de parte del hombre, aunque a la fe deben seguir las buenas obras, no para alcanzar o ganar la gracia de Dios, sino como una manifestación de gratitud.

         Una de las principales diferencias teológicas que planteó Lutero es que la gracia proviene directamente del amor de Dios, y que sólo la fe es instrumento de salvación, no las obras humanas.  Esto incidía directamente en contra de la práctica de las indulgencias, cuya adquisición supuestamente permitía, y permite todavía entre los católicos, la remisión de los pecados por parte de la iglesia romana, la cual se considera como la única administradora de la redención.   Las indulgencias eran una especie de certificados que otorgaban el perdón de los pecados.  También se aplicaban y se aplican a los difuntos, contribuyendo a acortar su permanencia en el purgatorio. 

         En 1517 tuvo lugar un notorio escándalo a causa de la promulgación de un jubileo en Alemania, con una venta general de indulgencias a cargo del agustino Johann von Staupitz, según se decía para sufragar los gastos de la reconstrucción de la iglesia de San Pedro en Roma.  Lutero se opuso a tales prácticas y clavó sus 95 tesis sobre las indulgencias en la puerta de la Iglesia de Todos los Santos en Wittenburg, Alemania el 31 de octubre de 1517.  Estas tesis escritas originalmente en latín fueron traducidas al alemán y repartidas por toda Alemania, lo que generó gran indignación contra Roma, y gran popularidad para Lutero.

         Como en ellas prácticamente se desafiaba la autoridad papal, surgió una peligrosa controversia en aquellos tiempos de intolerancia.  En 1518, durante su entrevista con el cardenal Cayetano, Lutero se negó a retractarse.  En 1519 sostuvo un debate con el teólogo católico John Eck, cuyo resultado fue que el papa publicó una bula de excomunión en su contra.  Lutero le respondió con una serie de escritos teológicos en los que denunciaba cuatro de los siete sacramentos por considerar que ni eran bíblicos, ni mucho menos los practicaron los padres de la iglesia primitiva.

         Lutero defendió la doctrina del sacerdocio universal de todos los creyentes, la que implica una relación personal y directa del individuo con Dios sin ninguna institución de por medio, tal como afirma el apóstol Pablo: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5).

         Aseguró que la interpretación de las Sagradas Escrituras no tenía por qué ser exclusiva del clero, sino que cualquier creyente podía leer y examinar libremente la Biblia, para lo cual ésta debía ser traducida a idiomas que todos pudieran entender.

         También negó otras ideas creadas por el romanismo, como la existencia del purgatorio y la obligación del celibato a los sacerdotes romanos.  Él mismo contrajo matrimonio más tarde con una antigua monja convertida al luteranismo.

         De los sacramentos católico romanos, sólo consideró sacramentos el bautismo y la santa cena, rechazando los que sigue manteniendo la iglesia papal: que son la confirmación, confesión, matrimonio, extremaunción y el orden sacerdotal.

          Lutero nunca procuró la abolición de la iglesia católica como institución, sino sólo la Reforma con base en principios apostólicos.  El año 1520 señaló su ruptura decisiva con el catolicismo al publicar los tres tratados de Reforma. El primero  Apelación, estaba dirigido a los laicos.  En él invitó a los príncipes alemanes para que tomaran la Reforma de la iglesia en sus propias manos, que abolieran los tributos a Roma, el celibato del clero, las misas a los muertos, las peregrinaciones, las órdenes religiosas y otras prácticas e instituciones católicas.  En su tratado titulado Cautiverio babilónico de la iglesia,  apeló al clero,  exponiendo una teología sacramental, neo-testamentaria y la comunión en ambas especies, pero rechazando la transubstanciación y el sacrificio de la misa.  En el último, La libertad de un hombre cristiano, una obra no controversial, explicó la justificación por la gracia en oposición a la justificación por las obras.

         El 15 de junio de 1520, el papa León Décimo publicó la bula de excomunión de Lutero intitulada Exsurge Domine.  Cuando Lutero la recibió se dirigió a las afueras de Wittenberg y la quemó públicamente.  Aunque le dieron sesenta días para retractarse, no lo hizo siendo excomulgado oficialmente.

         La protección que le dispensara el príncipe de Sajonia, Federico el Sabio, preservó la vida de Lutero y le aseguró una audiencia imperial en la Dieta de Worms en abril de 1521 en donde una vez más se negó a retractarse, sosteniendo que sus libros eran sanos y que a menos que lo pudieran convencer por medio de las Sagradas Escrituras y la sana razón, no lo haría.

Temiendo las asechanzas de sus enemigos, el príncipe le hizo secuestrar por un grupo de servidores y lo instaló en el histórico castillo de Watburgo, en Einsenach, en donde vivió bajo otra identidad, viéndose confrontado con todos los problemas subsiguientes a la Reforma.   Allí comenzó su traducción de la Biblia al alemán.

         En 1525 Lutero se casó con Catalina de Bora, una exmonja que había abandonado el convento seis años atrás.  En ese mismo año sostuvo la famosa controversia con Erasmo, quien a pesar de compartir muchas de las ideas de él no estuvo dispuesto a romper con Roma.   Tuvo conversaciones controversiales con Ulrico Zuinglio de Zurich y con Calvino en 1529 con el objeto de unir los diversos movimientos de Reforma suscitados simultáneamente en diversos países de Europa.

         En 1530 Lutero preparó los artículos de la Dieta de Ausburgo, pero no pudo asistir debido a su condena legal, aunque se mantuvo en el castillo cercano de Coburgo, donde los príncipes protestantes iban a consultarlo.  Escribió muchos libros y folletos y murió en 1546 en Eisleben donde había nacido.

         Martín Lutero fue el principal artífice de la Reforma protestante, en la que tuvo un papel mucho más destacado que otros reformadores.  Gracias a la imprenta, sus escritos se leyeron en toda Alemania y ejercieron influencia sobre otros muchos.

La Reforma se extiende como pólvora

         Después que Lutero diera el grito de liberación de las almas del yugo del oscurantismo, Ulrico Zuinglio de Zurich, quien nació en 1484 y murió en 1531,  fue uno de los más afectados por la Reforma, estimulado en parte por Lutero y en parte por lo que él mismo descubrió en la Biblia.  Llevó la Reforma a su cantón nativo y de allí el movimiento se extendió gradualmente a través de la Suiza alemana, llegando  finalmente a los cantones franceses donde tuvo por jefe a John Calvino.

         Los estudios bíblicos de Zuinglio le llevaron a la conclusión de que sólo lo que se autorizaba de un modo literal en las Escrituras debía conservarse en la doctrina y en las prácticas de la iglesia.  El luteranismo conservaba muchos elementos de la liturgia medieval, pero Zuinglio abogaba por una ceremonia simple y, en oposición a la iglesia católica y al luteranismo, consideraba la eucaristía una ceremonia tan sólo simbólica.  Las reformas de Zuinglio, adoptadas de forma pacífica mediante votación por el Consejo de Zurich, pronto se extendieron a otras ciudades suizas.

John Calvino

El teólogo y jurista francés John Calvino, quien nació en 1509 y murió en 1564, fue otro de los impulsadores de la Reforma en Francia.   Fue el principal reformador de la generación posterior a Lutero y Zuinglio.  Las reformas de Calvino no eran tan extremas como las de Zuinglio, pero iban acompañadas de un estricto régimen que unía en la práctica estado e iglesia en el mantenimiento de la moral y la doctrina correcta. 

         Calvino escribió la primera exposición sistemática de la teología protestante, puso en marcha un sistema de gobierno para la iglesia presbiteriana y fundó importantes instituciones educativas que formaron a hombres como John Knox, introductor del calvinismo en Escocia, donde se convirtió en la Iglesia presbiteriana.  El calvinismo también se extendió a Francia, donde sus seguidores eran conocidos como los hugonotes, y a los Países Bajos, donde reforzó la voluntad para conseguir la independencia de la España católica.

         Calvino adoptó estos puntos de vista de Lutero:  Apoyó la doctrina de la justificación por gracia mediante la fe, y no de las obras; la  importancia primordial de la Biblia; rechazó la tradición romana; negó la autoridad de la iglesia de Roma por derecho divino y rechazó la sucesión apostólica desde el apóstol Pedro.

         La creciente importancia de la Reforma en Francia, llevó a la hoguera a un buen número de mártires, creando un ambiente de persecución.  Por esta razón, Calvino, al igual que otros franceses luteranos abandonaron París.

En cada lugar de Europa la Reforma se asentaba gracias a la obra de algunos reformados, tal vez uno de los más extraordinarios lo fue el pastor de origen francés William Farel.  Cuando el señor Farel se enteró que Calvino se encontraba en Ginebra, lo visitó en la hospedería, convenciéndolo para que permaneciera en Ginebra, y le ayudara a realizar la obra que reconocía superior a sus propias fuerzas.   Después de ser perseguido y apedreado, desacreditó y expulsó de Ginebra la antigua fe católica.   Fue así como el 21 de mayo de 1536, en la plaza pública de Ginebra, mediante la institución de la democracia, logró que los ciudadanos de ese lugar aceptaran vivir "según el Evangelio y la Palabra de Dios". 

         Calvino, de 26 años ya, era reconocido en toda Europa.   En Inglaterra, la suerte del calvinismo fue más diversa.  El desarrollo de la Reforma inglesa fue disparejo comparado con el movimiento en otros países. 

         La Iglesia anglicana fue instaurada en Inglaterra en 1534, cuando Enrique Octavo asumió la autoridad eclesiástica que antes desempeñaba el papa.  El objetivo del rey era conseguir la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón, hija de los reyes católicos, más que reformar la doctrina de la iglesia. Impuso estrictas leyes que defendían las principales características del catolicismo medieval.  Sin embargo, bajo los reinados de Eduardo Sexto e Isabel Primera, la Iglesia anglicana llegó a convertirse en una institución protestante sin paliativos, como quedó definido en los 39 artículos.  Los ritos anglicanos y la organización de la Iglesia conservaron a pesar de todo muchas de las formas del catolicismo romano, apareciendo ante los ojos de muchos como una vía intermedia. Por esto los anglicanos recibieron las críticas de algunos disidentes calvinistas: los puritanos.

         Los protestantes destacaron en muchos movimientos humanitarios y reformadores.  En Inglaterra, los protestantes evangélicos dirigieron la agitación política que llevó al parlamento a abolir la esclavitud en los territorios sometidos al dominio británico. En Estados Unidos los protestantes evangélicos también hicieron campaña en contra de la esclavitud, con lo que se provocaron cismas en algunas iglesias, y en contra de la intemperancia y la prostitución.  Otros movimientos respondieron a los problemas de la revolución industrial.  El socialismo cristiano y el evangelio social siempre trataron de aplicar principios cristianos para implantar cambios sociales fundamentales.

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