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¿Cuanto sabe usted de cómo nos vino la Biblia?

Es muy raro que algún predicador tenga una serie de mensajes sobre «Cómo nos vino la Biblia». Los hay algunos, también hay libros que ofrecen bastante información, sin embargo siempre tenemos que cuidarnos de la fuente de donde recibimos determinada información.

 La gente pregunta cómo es que se conformó el Canon Sagrado, es decir, cómo sabemos cuáles son los libros inspirados, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamentos. Preguntas tales como: ¿En qué idiomas fue escrita la Biblia? ¿Son todas las traducciones tomadas directamente de sus originales? ¿Existen copias originales de la Biblia completa? ¿A cuántos idiomas se ha traducido la Biblia? ¿Son todas las Biblias traducidas al español dignas de confianza? ¿Qué diferencia hay entre la llamada “Biblia católica” y la Biblia evangélica? ¿Qué quiere decir Códice Sinaiticus? ¿Es cierto lo de los Rollos del mar Muerto?

Aunque sin mayores detalles, a continuación usted tendrá información para conocer mejor acerca de cómo nos vino la Biblia. Pero... para conocer la Biblia misma, tendrá que leerla una y otra vez.

El nombre de la Biblia se remonta al río Nilo en el antiguo Egipto. Cerca de Beirut, la actual capital de Líbano, se encuentran las ruinas de Biblos, la que fuera la principal ciudad fenicia y un destacado puerto marítimo durante el siglo II A.C. Su nombre, aplicado por los griegos al papiro que importaban desde la ciudad, fue lo que dio origen a la palabra «Biblia».

Se estima que la Biblia fue escrita por 36 autores, en un período de 1.500 años y en tres lenguajes: hebreo, arameo y griego. En la antigüedad la Biblia se escribía a mano, pero cuando se inventó la imprenta en 1454, fue el primer libro que se imprimió.

El reconocimiento formal del Canon está asociado con el Concilio o Sínodo de Jamnia. Jamnia (o AkaJabneel) era una ciudad situada aproximadamente a unos 20 kilómetros al sur de Judá, cerca de la actual ciudad de Yebna. A fines del siglo I, después de la caída de Jerusalén en el año 70 de la era cristiana, se convirtió en un centro de enseñanza judía. De acuerdo con la historia popular, tuvo lugar un concilio en Jamnia que determinó el Canon del Antiguo Testamento. Las fechas para este concilio oscilan entre los años 75 al 100 de la era cristiana, dependiendo de la referencia que se use.

Este concilio no estaba tratando de descubrir por primera vez qué libros eran inspirados, sino que deseaba confirmarle a los judíos que ya no debían mirar más al templo de Jerusalén por ayuda, porque el mismo había sido destruido. La Academia de Jamnia fue establecida por el rabino JohananbenZakkai, un poco después de la caída de Jerusalén ocurrida en el año 70 D.C. Era un Cuerpo Legislativo y la ocasión en cuestión fue una sesión de los ancianos allí. Los únicos libros del Antiguo Testamento que estuvieron bajo debate en el concilio, fueron el Cantar de los Cantares y Eclesiastés. A través del Antiguo Testamento, la ley siempre fue reconocida como la Palabra de Dios, desde el momento en que Moisés la escribió. Los profetas fueron vistos como piezas vocales de la Palabra de Dios.

Aunque no hay muchos detalles respecto a las fechas exactas en que se escribieron los libros del Nuevo Testamento, la mayoría de estudiosos creen que fue entre los años 45 al 95 de la era cristiana.

El reconocimiento oficial de los libros del Nuevo Testamento no tuvo lugar por varios siglos, debido a la lentitud en el transporte, lo cual quiere decir que se necesitó tiempo para que algunas iglesias recibieran copias de todos los libros, especialmente los más cortos, tal como 2 Juan, 3 Juan y Judas.

Antes del año 313 de nuestra era, la Iglesia enfrentó una persecución cruenta que no dio cabida para una aceptación oficial universal. Después del año 325, cuando la fe cristiana dejó de estar fuera de la ley, los cristianos celebraron un concilio para determinar los libros canónicos.

Fue el propio Dios quien decidió cuáles libros estarían incluidos en el Canon Sagrado. El papel de la Iglesia primitiva fue entender lo que Él había revelado. A la Iglesia no le preocupaba mucho cuál era el Canon del Nuevo Testamento, hasta que surgieron herejías que la obligaron a determinar cuáles libros eran inspirados y cuáles no. El reconocimiento final de estos textos, provino primeramente de Atanasio en el año 367 y en los Concilios de Hippo en el año 393 y Cartago en el 397, reconociéndose no sólo los libros, sino su orden actual.

En un principio, la Biblia no estaba dividida en la forma como se encuentra hoy en capítulos y versículos. El propósito de la división fue facilitar las referencias. En la Biblia Hebrea el total de libros tradicionales en el Antiguo Testamento son 24, pero estos 24 libros corresponden exactamente con los 39 libros que tiene nuestra Biblia actual. La diferencia se debe a la forma de contarlos. Nosotros contamos doce libros por los doce profetas menores, mientras que Samuel, Reyes, Crónicas, y Esdras-Nehemías, los descomponemos en dos libros cada uno. Aunque también había otras formas de agrupar los libros. En una de ellas, comprobada por Josefo, el historiador judío, el total se reducía a 22; en la otra, conocida por Jerónimo, uno de los padres de la iglesia, se elevaba a 27.

El primer intento por dividir la Biblia fue emprendido por los judíos de la antigüedad, durante el tiempo que siguió al cautiverio en Babilonia. Ellos marcaron los rollos en divisiones y subdivisiones. Sin embargo, este sistema fue completamente diferente al que se usa hoy.

El primer sistema moderno de división fue emprendido por el cardenal católico Hugo de Saint Cher, quien estaba compilando una concordancia para la versión Latina Vulgata, la que fuera impresa con modificaciones en Bolonia en 1479. Estas secciones se convirtieron básicamente en los capítulos que conocemos hoy. Sin embargo, todavía no estaba dividida en versículos.

Más tarde, en 1445, un judío, MordecaiNathan, dividió el Antiguo Testamento hebreo en capítulos. A él y a un erudito de nombre Athias, se les atribuye la división del Antiguo Testamento en versículos.

En 1551, el Nuevo Testamento fue dividido de manera similar en versículos. Esta obra fue llevada a cabo por el famoso impresor inglés RobertStephens. Según él, fue para seguir las copias más antiguas en griego y en latín, sin embargo sería muy difícil, sino imposible, encontrar manuscritos en griego o latín cuyas divisiones coincidan con las del señor Stephens. A no dudar, él hizo estas divisiones con referencia a la concordancia de la Vulgata, que estaba preparando y que fue publicada en 1555.

Como tal sistema fue ideado por el hombre, no es perfecto. En algunos lugares las divisiones de Stephens son inexactas y tienden a interrumpir el sentido del tema. Debido a tales imperfecciones, se ha adoptado un nuevo sistema para suplementar la división de los capítulos con arreglos en los parágrafos, en la mayoría de versiones modernas.

Manuscritos bíblicos más antiguos Los Rollos del mar Muerto

Los Rollos del mar Muerto constituyen muy probablemente la biblioteca de manuscritos bíblicos más antigua. Comenzaron a ser descubiertos desde 1947 escondidos en once cuevas en las estériles colinas del desierto de Judea, al oeste del mar Muerto, en el área conocida como Qumrán. Se han identificado unos 500 documentos, en su mayoría fragmentarios. Un centenar son libros del Antiguo Testamento en hebreo, incluso, cuando menos, un ejemplar de todos nuestros libros canónicos menos Ester. Estos manuscritos datan aproximadamente del año 200 A.C.

Los Rollos del mar Muerto son propiedad exclusiva de Israel AntiquitiesAuthority (La Autoridad de Antigüedades de Israel).

El Códice Sinaiticus

Uno de los manuscritos bíblicos más importantes de la historia, que contiene el texto bíblico del Nuevo Testamento más antiguo del mundo, es conocido como el Códice Sinaiticus. Se cree que es una de las 50 copias originales de la Escritura que fueron transcritas por orden expresa del emperador romano Constantino cuando el imperio romano se dividió y Constantino, quien gobernaba la parte occidental desde Roma, adoptó el cristianismo.

El significado literal de Código Sinaiticus es «Libro de SINAB». Esto se deriva del hecho que El Código fue preservado por muchos siglos en el monasterio de Santa Catalina, al pie del monte Sinaí en Egipto. Las páginas de los libros cristianos más antiguos eran hechas de las cañas de la planta del papiro. Las páginas del Códice Sinaiticus fueron preparadas con piel de animal, llamadas pergamino.

El texto de la Biblia, que se encuentra actualmente en la Biblioteca Británica en Londres, data del siglo IV. ScottMcKendrick, director del Departamento de Manuscritos Antiguos en la Biblioteca Británica, le comentó al Servicio Mundial de Información Religiosa de la BBC: «Que se trata de un manuscrito muy distintivo. Ningún otro luce como este».

El Códice Sinaiticus está dispuesto en ocho estrechas columnas a doble página, presentación que puede estar inspirada en los rollos de papiro de la época. Contiene la Biblia completa, específicamente la copia más antigua del Nuevo Testamento, al igual que la más antigua en griego del Antiguo Testamento, conocida como La Septuaginta, la cual incluye libros apócrifos.

El Códice Sinaiticus permaneció durante siglos en el antiguo monasterio de Santa Catalina en el monte Sinaí, Egipto. A mediados del siglo XIX ConstantineTischendorf, un becario alemán, sustrajo parte del manuscrito y lo trasladó a Alemania y Rusia, y luego una parte fue llevada a Inglaterra.

Actualmente, la Biblia se encuentra dividida en cuatro porciones, la mayor de las cuales, 347 de las 400 páginas, se encuentra en la Biblioteca Británica, el resto está dividido entre el monasterio de Santa Catalina, la biblioteca de la Universidad de Leipzig en Alemania y la Biblioteca Nacional de Rusia.

De acuerdo con las últimas noticias publicadas por La BBC de Londres en marzo de 2005, El Códice Sinaiticus será unido por primera vez en más de un siglo. La Biblioteca Británica de Londres presentó un acuerdo histórico para unificar y digitalizar este manuscrito. La posibilidad de acceder a este importante texto digitalmente, a través de un CD ROM, permitirá aprovechar un documento histórico que actualmente no se puede tocar por lo frágil de sus páginas.

El arzobispo de Santa Catalina, Damianos del Sinaí; los directores de la biblioteca alemana, EkkehardHenschke; de la biblioteca rusa, Alexander Bukreyev; y de la biblioteca británica, LynneBrindley, firmaron en Londres el documento de reunificación del Códice Sinaiticus que se hará con tecnología digital.

El formato digital del Códice Sinaiticus permitirá dar a conocer mejor los mensajes de la Biblia, volver a interpretar los textos y traducirlos. El proyecto, que costará más de un millón de euros, tardará en terminarse en cuatro años y con él se mejorará la conservación del manuscrito que fue escrito por tres escribas que insertaron y corrigieron fragmentos en el texto, algo que ahora analizarán los expertos.

Algo más sobre la Biblia y sus maestros hoy

La Iglesia ahora esta abrazando algunas enseñanzas de WatchmanNee. ¿Qué sabe usted de él, y especialmente de su libro El poder latente del alma

Los escritos de Watchman Nee tienen una tendencia marcada hacia el misticismo. Aunque contienen algunas cosas buenas para la edificación, también encierran errores peligrosos. Cada día están apareciendo más libros de WatchmanNee, escritos supuestamente mientras se encontraba en una prisión comunista en China. Compilados a través de diversas fuentes, estos libros dejan al lector con la incertidumbre de si los mismos reflejan las creencias verdaderas del señor Nee. Aparentemente, el libro El poder latente del alma, fue compilado por el propio Nee en 1933. Su premisa básica, al igual que las enseñanzas de BennyHinn, es que Adán fue un súper hombre, con habilidades por lo menos «un millón de veces» mayores que las nuestras, así lo afirma en la página 15 de su libro. Y luego dice en la página 18 que «Adán estaba poseído de una habilidad oculta, la cual hacía posible que pudiera llegar a ser como Dios. Que ya era como él en su apariencia exterior».

Contrariamente, quien ambicionaba “llegar a ser como Dios” era Satanás. El hombre dependía totalmente de Dios desde su propio aliento, mientras que para el hombre de ahora, Cristo es su vida. Tampoco fue hecho Adán como Dios en “su apariencia exterior”, sino moral y espiritualmente. Dios no tiene un cuerpo que pudiera haber servido como modelo para el cuerpo del hombre. Nee dice incluso, en las páginas 20, 22 y 33, que con su caída «el poder milagroso de Adán quedó inmovilizado. Él no había perdido sus poderes... sino que ahora estaban sepultados en su interior... y que tales poderes están en el alma de cada ser humano... Las obras del diablo sacuden el alma del hombre y liberan este poder latente... a fin de ganar control sobre el hombre.... La liberación de la maravillosa energía latente en el alma del ser humano, resultaría en el despliegue de poderes milagrosos, incluso hasta el punto de alcanzar la condición de un hado o un ‘buda’... El poder en el alma del hombre es el instrumento de trabajo de Satanás, por medio del cual lleva a cabo sus malvados propósitos»,concluye afirmando.

Nee advierte a los cristianos contra lo que él llama «el poder del alma». Y mientras condena su uso, está de acuerdo con el reclamo de los miembros de la Nueva Era y de los parapsicólogos de hoy, que el potencial humano es infinito. Eso no es cierto. No fue el potencial humano lo que le dio poder al endemoniado para romper las cadenas y los grillos que lo ataban, sino la legión de demonios que lo poseían (Mr. 5:2-20). Tampoco Cristo como “...el segundo hombre...” y “...postrer Adán...” (1 Co. 15:45, 47) tenía el poder que según Nee tenía el primer Adán. Sus milagros siempre fueron una demostración del hecho que era Dios “...manifestado en carne...” (Jn. 1:48-51; 1 Ti. 3:16).

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