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El supermercado de satanás

Satanás, siendo tan viejo, no es muy tonto. Él tiene muchas maneras para atraer a su “clientela”. En cierto modo, él cuenta con un surtido “supermercado” donde exhibe sus “productos”. Muchos de ellos no parecen tan malos, pero el problema es siempre el costo.

 Imaginemos sus “estantes” con productos tales como: GDT (ganar dinero sin trabajar), UTL (un traguito de licor), MN o MB (magia negra o magia blanca), MHT (muchas horas de televisión), LP (literatura pornográfica), TD (tráfico de drogas), AMD (ambición de mucho dinero), SXM (sexo sin matrimonio), AF (adulterio y fornicación) y muchos otros de estos “productos codificados” del “doctor” Lucifer.

Hay un despliegue de todo cuanto por naturaleza nos gusta a los seres humanos. Y lo más llamativo es que los precios no aparecen. Un cliente va, recoge lo que más le atrae, después de leer las instrucciones para su uso se acerca para pagar, pero Lucifer, el mismo dueño de tan singular “establecimiento”, con una amplia sonrisa, le dice: «No joven, no tienes por qué pagar. La cuenta te llegará luego por medio de ‘mensajeros’ que sirven a domicilio. Puedes estar seguro que nosotros no te olvidaremos».

El “cliente” en este caso era “Falto de Entendimiento” (Pr. 7:7b). Su nombre no es muy común, sin embargo muchísimos deberían de llevar el mismo “nombre y apellido”. El sólo hecho de concurrir a semejante “supermercado” es suficiente para medir la calidad del “cliente”. Mirando furtivamente por todas partes, como queriendo que nadie lo detecte, “Falto de Entendimiento” alargó su mano y tomó algunos “artículos”. El primero fue MB. «Comenzaré con ésta y luego tal vez continuaré con MN. Debo empezar con algo no tan pesado», se dijo. Un poco más adelante le llamó la atención LP, por lo que también se surtió de esto. Le llamó la atención, además, el sello SXM. Y con todo esto se dijo: «Me basta». Agradeció muy gentilmente a Lucifer por tanta amabilidad y se fue silbando por la calle.

“Falto de Entendimiento” se felicitaba por haberse despojado de tanta inhibición y llegar a ser un verdadero hombre. Se dijo, además: «La vida está para vivirla a todo vapor. Es corta, y si no la aprovecho ahora, ¿cuándo lo haré? ¡Nadie la vivirá por mí, ni nadie la puede vivir tan bien como yo!» Cuando llegó a su casa, el joven “Falto de Entendimiento” comenzó a usar sus “productos”, pero nunca leyó nada acerca de sus nocivos efectos. Y menos aún el alto precio que tendría que pagar cuando llegaran los emisarios de Lucifer. Se tragó varios capítulos de MB, luego le pareció que aquello no era tan fuerte como él esperaba, así que probó también la MN. Como esto tampoco le satisfizo, comenzó con LP, un “paquete” muy atractivo y con fotografías tentadoras. Después de su primera experiencia con AF, pensó: «¡Había sido que el sexo sin matrimonio es verdaderamente divertido y bueno! ¡Con razón que esos puritanos hablan tanto en su contra! Seguramente no quieren que alguien otro viva los placeres que están a disposición de todo el mundo».

Pero bueno, cierto día se percató de que tenía poco dinero y vio que todavía le quedaba un “paquete” de GDT. ¡Hay tantos recursos para tener dinero! Uno puede robar, o involucrarse en los negocios de las drogas, o asaltar a alguien y usarlo luego como rehén solicitando una buena cantidad de dinero. Todo parecía bien en los caminos del mundo. ¡Ya sé qué haré cuando me falte dinero!

Pero... ¡Ay, cuando llegaron las “cuentas” de la “firma” de Lucifer! La primera “cuenta” era sífilis. Y entonces “Falto de Entendimiento” comenzó a leer su “factura”. Decía: «Esta es la factura por el ‘producto’ AF que adquiriste cuando entraste a mi ‘supermercado’. Te costará un mal que te vendrá por etapas, pero sus manifestaciones tienen que ver más bien con el tipo de sífilis que tienes. Algunos síntomas son: úlceras de la piel, erupción de la piel y de las membranas mucosas, inflamación de los ojos, de los huesos y del sistema nervioso central. Puede que te dañe el corazón y la aorta, puede llevarte también a la ceguera o a la locura. Es probable que no te cures jamás de este mal. Esto es todo cuanto te cobro por este solo artículo.

En cuanto a los otros dos ‘productos’ que ya consumiste en parte, MB y MN, sólo tendrás sobresaltos por las noches, oirás voces, carcajadas y algo así como pasos que se acercan a tu cama en la oscura noche, cuando en realidad nadie estará allí, excepto algunos de mis mensajeros que harán que oigas y veas todo esto. Te dejarán aturdido, atemorizado y probablemente te lleven a la misma locura, si acaso la sífilis no lo ha hecho aún. Las otras ‘cuentas’ vendrán más tarde, si todavía no estás muerto».

¡Cuánto se lamentó este joven, llamado “Falto de Entendimiento! Pero pronto se dio cuenta que sus lamentos eran demasiado tardíos. «¡Oh, si tan sólo hubiera hecho caso a los buenos consejos que me dieron algunos cristianos que conocí en mi niñez! - se dijo - Pero… ¿Qué hago? El suicidio no me resuelve nada, sólo empeora las cosas. Seguir viviendo con estos azotes tampoco es buen consejo. ¡Estoy desesperado y no hay quien me ayude!» Entonces oyó a alguien que le dijo: «¡Tonto, hubieras tomado en serio lo que Jesús dijo de mí según Juan 10:10!».

“Falto de Entendimiento” leyó en su Biblia (la que nunca antes usó, salvo cuando niño): “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Jn. 10:10). «¿Cómo pude ser yo tan torpe que opté por el ladrón? Este sí que me robó todo: mi vigor, mi juventud, mi mente brillante, mis oportunidades, mi presente y mi futuro. Me llevó a completa bancarrota moral, física y emocional.

El Señor me advirtió muy a tiempo de lo que podría ser de mí, pero yo no le hice caso. ¿Qué me queda ahora?»

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