Menu

Escuche Radio América

Las maravillas de la creación

 El universo es la evidencia más grande de la existencia de Dios.  Tenemos una visión muy limitada respecto a la Tierra, esta diminuta partícula de planeta en que vivimos en un universo increíblemente vasto, aparentemente infinito.

 Para poner todo esto en perspectiva, consideremos por un breve momento la magnitud del universo estelar.  Para el ojo humano y sin la ayuda de telescopio sólo son visibles unas cuatro mil estrellas.

En 1999, el telescopio espacial Hubble estimó que hay más de 125 mil millones de galaxias en el universo, pero recientemente con la nueva cámara que se le instaló al telescopio, se han observado tres mil millones de galaxias visibles, lo cual es mucho más del doble de lo advertido anteriormente.

Enfatizamos lo de “visible” porque los radio telescopios y las cámaras infrarrojas y con rayos equis, son capaces de detectar otras galaxias que el Hubble no puede captar.  Conforme los astrónomos continúan explorando más y más el universo, el número de galaxias detectadas continúa aumentando.  Los astrónomos ahora estiman que el número de estrellas en el universo conocido es cerca de diez elevado a la 25ava potencia, es decir, un número infinitesimal de estrellas.  ¡Estos mismos científicos consideran que este sería el número aproximado de granos de arena en el mundo!

¿Y quién excepto Dios sabe cuántas estrellas existen más allá del alcance de nuestros telescopios finitos?  Siendo Dios infinito y el creador del universo, no hay razón para suponer que nuestros telescopios o nuestra matemática relativista pueda penetrar sus fronteras.  La grandeza del universo creado no sólo es evidente en el número de estrellas, sino también en las distancias increíbles en que se encuentran las unas de las otras.  Un teólogo llevó a cabo varias investigaciones científicas y descubrió los siguientes hechos respecto a lo vasto de nuestro universo.

• La Luna orbita la Tierra a una distancia media de 384.403 kilómetros y a una velocidad aproximada de 3.700 kilómetros por hora.  Usted puede darle la vuelta a la Luna caminando en 27 años.  Un rayo de luz viaja a unos 300.000 kilómetros por segundo, de tal manera que un rayo de luz llega a la Luna en sólo un segundo y medio.
• Si se pudiera viajar a esa velocidad, llegaríamos a Venus en dos minutos y 18 segundos, porque sólo se encuentra a 41 millones, 841.800 kilómetros de distancia.
• Después de cuatro minutos y medio habríamos pasado Mercurio, el cual sólo está a unos 80 millones 465 mil kilómetros.
• Podríamos viajar a Marte en cuatro minutos y 21 segundos, ya que sólo se halla a 54 millones 716.200 kilómetros de distancia.
• La siguiente parada sería Júpiter, que se encuentra a 590 millones, 613.100 kilómetros de distancia, y necesitaríamos 35 minutos para llegar allí.
• Saturno está casi al doble de la distancia de Júpiter, a 1.271 millones, 347.000 kilómetros de distancia.
• Finalmente pasaríamos Urano, Neptuno y por último Plutón a unos 4.345 millones, 110.000 kilómetros de distancia.  Sin embargo, con haber ido tan lejos, todavía no hemos salido del sistema solar.
• La estrella del norte está a 64 billones 372.000 millones de kilómetros de distancia, pero todavía no es muy lejos, comparado con el espacio conocido.
• La estrella Betelgeuse está a un trillón, 416.000, 184 billones de kilómetros de distancia de nosotros, y tiene un diámetro de 402 millones 325 mil kilómetros, el cual es mucho mayor que la órbita de la tierra.

¿De dónde provino todo esto?  ¿Quién lo hizo?  De ninguna manera puede ser un accidente, un producto de la casualidad.  Alguien tuvo que hacerlo y la Biblia nos dice que fue Jesucristo.
Los científicos generalmente están de acuerdo en que la totalidad de la creación tuvo lugar en un lapso de 60.000 millones de años.  La mayoría recordamos que la luz viaja a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo.  Si multiplicamos 300.000 (la velocidad de la luz en un segundo) por 60 segundos que tiene el minuto; luego por los 60 minutos que tiene la hora; por las 24 horas que tiene el día y finalmente por los 365 días del año, estableceremos la distancia que viaja la luz en un año.  Si la cifra resultante la multiplicamos por 60.000 millones, estaremos determinando la plenitud del universo que percibimos, que sería de 56.764 trillones, 8.000 billones de kilómetros.  ¡Una cifra increíble!

Lo único del planeta Tierra

     Los astrofísicos han estudiado todas las circunstancias que se requieren para que la Tierra sea un planeta habitable.  Sólo examinando la formación de la atmósfera adecuada y el desarrollo del ciclo hidrológico, los científicos estiman que la probabilidad de combinar estos dos factores en forma correcta es de una en mil billones, es decir, de diez elevado a la 26ava potencia (1026).  Eso sin tomar en cuenta el estimado bastante modesto del número máximo total de los planetas que es tal vez de diez elevado a la veintidosava  potencia (1022).  En otras palabras, que las posibilidades de encontrar otro planeta que reúna todas las condiciones de la tierra, son bastante remotas.  Si le añadimos a estas probabilidades la ocurrencia de otros factores necesarios para la vida, las posibilidades de encontrar vida igual a la nuestra, en otros planetas, es casi absurda.

Los científicos afirman que si el sol estuviera más cerca de la Tierra, la raza humana se asaría y si estuviera más lejos se congelaría.  Una inteligencia Suprema lo colocó en el lugar correcto exhibiendo así una sabiduría única.

El balance delicado en el diseño de la tierra está ilustrado por los siguientes ejemplos, son más de cuarenta las cosas críticas para la vida en la Tierra.  Nos limitaremos a citar unos pocos ejemplos, ya que si alguno de estos factores faltase, no habría vida en el planeta:

• Si la Tierra girara más despacio
• Si girara más rápido
• Si la Tierra estuviera entre 2 a 5% más distante del sol
• Si estuviera entre 2 a 5% más cerca del sol
• Si cambiara en 1% la forma cómo llega la luz del sol al planeta
• Si la Tierra fuese más pequeña
• Si fuese más grande
• Si la luna fuese más pequeña
• Si fuese más grande
• Si hubiera más de una luna
• Si la corteza terrestre fuese más delgada
• Si la corteza tuviese más espesor
• Si la tasa de oxígeno y nitrógeno fuese mayor
• Si hubiese más o menos ozono.

volver arriba