Menu

Escuche Radio América

El derecho a la vida

Pediatría o Sicariolatría?  ¿Qué significa «Sicario»?  Es el que mata por encargo.  ¿Habrá en la medicina una cátedra donde se entrenan estos que matan por encargo?  ¿Comparecerán las víctimas y los victimarios ante Dios?

De acuerdo con las leyes actuales, los niños y adolescentes poseen derechos irrenunciables, los cuales no son vulnerables ni pueden ser desconocidos bajo ninguna circunstancia.  La primera declaración de derechos del niño de carácter sistemática, fue la Declaración de Ginebra de 1924, redactada por Eglantyne Jebb, fundadora de la Organización de Naciones el 26 de diciembre de 1924.

Las Naciones Unidas aprobaron en 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la que implícitamente, incluía los derechos del niño, posteriormente se decidió que el Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para los niños - UNICEF, continuara sus labores como organismo especializado y permanente para la protección de la infancia, denominándolo oficialmente Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.
Aunque la legislación y el sistema jurídico de cada país suele ser diferente, casi la totalidad de los países han ido consagrando medidas especiales para su protección, a nivel legislativo e incluso derechos constitucionales.  Entre los Derechos del niño destacan los siguientes:

• El derecho a la vida.
• Al descanso, el esparcimiento, el juego y las actividades recreativas.
• A la libertad de expresión y a compartir sus puntos de vista con otros.
• A un nombre y una nacionalidad.
• A una familia.
• A la protección durante los conflictos armados.
• A la libertad de pensamiento, conciencia y religión.
• A la protección contra el descuido o trato negligente.
• A la protección contra el trabajo infantil y contra la explotación económica en general.
• A la información adecuada.
• A participar plenamente en la vida cultural y artística.
• Al más alto nivel posible de salud.
• A la educación.
• A un nivel de vida adecuado para su desarrollo, particularmente con respecto a la nutrición, el vestuario y la vivienda.

Sin embargo, pese a todo esto con respecto a los niños, en un estudio publicado en julio del 2011 por la Organización Mundial de la Salud y El Instituto Alan Guttmacher, más conocido por sus siglas en inglés AGI, se estima que en el mundo se realizan 46 millones de abortos anuales, lo que constituye entre el 20 y el 22% de los 210 millones de embarazos que se producen en el mundo anualmente.  Esta cifra representa la principal causa de mortalidad en la especie humana.  Sobrepasando a todas las guerras, epidemias y catástrofes que tienen lugar en el mundo.

¿Sabe usted a qué nos referimos con el título de sicario?  Es el que mata por encargo o «asesino asalariado».  ¿Habrá alguna cátedra en la medicina para que los pediatras se gradúen también en “Sicariolatría”?

Pero, ¿es que acaso esas criaturas asesinadas no son también niños?  Por lo tanto la pregunta más urgente que debemos plantearnos es: ¿Cuándo comienza la vida?  Porque la existencia se inicia en el mismo instante de la fertilización.  El embrión, incluso en su etapa de pre-implantación - cuando se le llama un blastocisto, es ya un ser humano.

La mejor pregunta es... ¿Cuándo el bebé concebido es ya una persona?  Más adelante consultaremos la Biblia también, ya que es nuestra autoridad final.  Por ahora permitamos que los entendidos en la materia nos den alguna respuesta satisfactoria.

Las autoridades científicas capaces de determinar en qué momento comienza la vida son los biólogos.  Pero ellos son a menudo las últimas personas en ser consultadas cuando se busca una respuesta a esta pregunta.  Lo que la ciencia moderna ha concluido es claro como el cristal: La vida humana comienza en el momento de la concepción.  Esto es un hecho científico, no se trata de filosofía, especulación, opinión, conjetura o teoría.  Hoy, la evidencia de que la vida humana empieza en la concepción es un hecho tan bien documentado que ningún científico o médico intelectualmente honesto y con conocimiento puede negarlo.

En octubre de 1971, un grupo de 220 médicos distinguidos, científicos y profesores, presentaron su opinión legal ante la Corte Suprema de Estados Unidos.  Ellos demostraron que la ciencia moderna había ya establecido que la vida humana es un continuo, y que el niño que aún no ha nacido es una persona desde el momento de su concepción y debe ser considerado como tal, igual que su madre.

Este documento legal mostraba, cuán clara y conclusivamente la ciencia moderna - incluyendo embriología, fetología, genética, perinatología y en general toda la biología - establece la humanidad del niño que aún no ha nacido.

Los avances recientes en la tecnología médica, tal como las imágenes de resonancia magnética y la fetoscopia con la cual se visualiza directamente al feto al introducir un endoscopio en la cavidad uterina, permiten que se pueda observar el desarrollo de la criatura incluso desde el momento de la concepción.  En términos de los que sabemos ahora, la diferencia es como observar el reflejo de una persona en un estanque, en lugar de ver el reflejo en un espejo.  La fetología moderna ha permitido observar de manera increíble el crecimiento de un ser humano en el vientre de su madre.
Desde el momento de la concepción, la nueva criatura posee toda la información genética que determina sus características físicas, tales como el color del pelo, el sexo, la estructura ósea, etc.  Sólo necesita de tiempo, alimentación y un ambiente adecuado para su crecimiento y desarrollo.  El corazón comienza a latir entre los 18 y los 25 días.  La base del sistema nervioso se establece alrededor de los 20.  A los 42, el esqueleto está completo y hay reflejos, y a los 45 se pueden registrar los impulsos eléctricos del cerebro.

A las ocho semanas se puede hacer un electrocardiograma y detectar los latidos del corazón.  Si se le pone un objeto en la mano de este diminuto ser, lo agarra y sostiene.  Se mueve en el líquido amniótico como si fuera un nadador innato.  Entre las nueve o diez semanas entreabre los ojos, traga, mueve la lengua, y si se le toca la palma de la mano la aprieta en un puño.  Entre las once y doce semanas se chupa vigorosamente el pulgar, aspira el fluido amniótico y ya posee huellas digitales.  El cerebro y todos los órganos del cuerpo ya están presentes.  Durante esa etapa, si le hacemos cosquillas en la nariz, el bebé moverá la cabeza hacia atrás para alejarse del estímulo.

Hacia el final del noveno mes el bebé está listo para nacer.  El término promedio de un embarazo es de 280 días desde el primer día del último período de la madre, pero esto es algo que varía.  La mayoría de los bebés, entre 85 a 95%, nacen entre los 266 y 294 días de gestación.  Cuando llega este momento, normalmente el bebé pesa tres o cuatro kilos, y su corazón bombea 1.140 kilos de sangre por día. Es totalmente capaz de vivir fuera de la matriz.  Ésta es la maravilla de la creación de Dios.

De hecho, antes de «Roe contra Wade», el caso que terminó por legalizar el aborto en Estados Unidos en 1973, en casi todos los textos de estudio de medicina y biología se enseñaba que la vida humana comienza en la concepción.  Esto era un hecho médico aceptado, pero no necesariamente un hecho médico discutido.  Es por eso que muchos libros de estudio no incluían discusiones sobre este asunto.

El abogado Patrick A. Trueman ex-jefe de la Sección de Explotación y Obscenidad contra los Niños, de la División Criminal del Departamento de Justicia de Estados Unidos, en Washington D.C, en 1975 ayudó a preparar un resumen ante la Corte Suprema de Illinois, sobre los niños no nacidos, en el que decía: «Presentamos una declaración jurada de un profesor de medicina detallando 19 textos de estudio sobre la materia de la embriología usados en las escuelas de medicina hoy, los cuales de manera universal están de acuerdo en que la vida humana comienza en la concepción.  La corte no pudo anular esto - y no pudo anularlo porque había una base biológica para esta ley».

¿Qué dirán los miembros de esa Corte al Señor cuando sean convocados a juicio?

Es así, como la Corte Suprema fue informada debidamente sobre la evidencia científica, sin embargo optó por argumentar que la evidencia era insuficiente para demostrar que el niño que todavía no ha nacido es completamente un ser humano.  En esencia, la decisión de ellos simplemente reflejó una opinión y no un hecho científico.

Incluso casi 39 años después de la revolución sobre el aborto que politizó la opinión científica, algunos textos médicos todavía afirman que la vida humana comienza en el momento de la concepción.  Por ejemplo, Keith L. Moore, profesor y director del Departamento de Anatomía, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Toronto, en su texto publicado en inglés, El humano en desarrollo: Embriología orientada clínicamente, que se usa ampliamente en los cursos básicos de embriología médica, afirma: «Además, los diccionarios y enciclopedias médicas todas afirman que el embrión es un ser humano.  Entre los muchos que podríamos citar están ‘El Diccionario médico ilustrado Dorland, El diccionario enciclopédico médico Tuber’ y la ‘Enciclopedia y diccionario de medicina, enfermería y salud’ los cuales definen el embrión como ‘el humano joven desde el tiempo de la fertilización del óvulo hasta el comienzo del tercer mes’».

En 1981, el Congreso de Estados Unidos condujo unas audiencias para responder a la pregunta, respecto ¿a cuándo comienza la vida humana?  Un grupo de científicos conocidos internacionalmente compareció ante el comité judiciario del senado.  Dice en la página 18 del libro de Norman L. Geisler, Ética cristiana: Opciones y temas de debate, que el profesor de la facultad de medicina de la Universidad de Harvard, Micheline Matthews-Roth, le dijo al senado: «En biología y medicina, es un hecho aceptado que la vida de cualquier organismo individual que se reproduce sexualmente comienza en la concepción».

Dice en la página 114 del libro Ritos de vida: La evidencia científica para la vida antes del nacimiento, que el doctor Watson A. Bowes, Jr., de la Escuela de Medicina de la Universidad de Colorado, testificó: «Que el principio de una sola vida humana es desde un punto de vista biológico un asunto simple y sencillo que comienza en la concepción.  Este simple hecho biológico no debe ser distorsionado para servir a metas sociológicas, políticas o económicas» - concluyó diciendo.

En este mismo libro también dice, que el doctor Alfred Bongiovanni de la Escuela Médica de la Universidad de Pensilvania, hizo notar: «Los textos médicos usuales han enseñado por largo tiempo que la vida humana comienza en la concepción».

Y añadió: «Yo no estoy más preparado para decir que estas primeras etapas representan un ser humano incompleto, como tampoco diría que el niño antes de los dramáticos efectos de la pubertad... no es un ser humano...»

Asimismo leemos en el libro Ritos de vida: La evidencia científica para la vida antes del nacimiento, que el doctor McCarthy De Mere, quien es médico practicante al igual que profesor de leyes de la Universidad de Tennessee, testificó: «El momento exacto del principio de la persona y el cuerpo humano es el instante de la concepción».

El doctor Jerome Lejeune, famoso genetista mundial, profesor de fundamentos de la genética de la Universidad de Descartes, en París, Francia, declaró: «Cada individuo tiene su propio principio único, el momento de su concepción».

En este mismo libro también leemos, que el director del Departamento de Genética Médica de la Clínica Mayo, el profesor Hymie Gordon, testificó, «De acuerdo con todos los criterios de la moderna biología molecular, la vida está presente desde el momento de la concepción».

Él además enfatizó: «Ahora puedo decir inequívocamente, que la pregunta de cuándo comienza la vida... es un hecho científico establecido que toda la vida, incluyendo la humana, comienza en el instante de la concepción».

En ese tiempo el senado de Estados Unidos propuso el proyecto de ley 58, llamado «Proyecto de la vida humana».  Estas audiencias que se extendieron por ocho días, e involucraron a 57 testigos, fueron conducidas por el senador John East, y tal como consta en la página 40 del Manual sobre abortos y preguntas y respuestas sobre el aborto, escrito por el doctor y la señora J. C. Willke, el reporte concluyente del senado fue: «Médicos, biólogos y otros científicos están de acuerdo en que la concepción marca el comienzo de la vida humana - de un ser que está vivo y es un miembro de la especie humana.  Hay un consenso abrumador sobre este punto en incontables textos y escritos médicos, biológicos y científicos».

En 1981, sólo un científico estuvo en desacuerdo con la conclusión de la mayoría, y su determinación se basó en asuntos filosóficos, no en la ciencia.  Muchos otros biólogos y científicos coinciden en que la vida comienza en el momento de la concepción, de que no hay un punto de tiempo o intervalo entre la concepción y el nacimiento, sino que el niño que todavía no ha nacido desde el momento en que es engendrado, es sólo un ser humano.
Leemos en la página 149 del libro de Norman L. Geisler, Ética cristiana: Opciones y temas de debate, que el profesor de la facultad de medicina de la Universidad de Harvard, Micheline Matthews-Roth recalcó, que «Es incorrecto decir que la información biológica no puede ser decisiva... Porque es científicamente correcto afirmar que la vida individual del ser humano comienza en la concepción, cuando el óvulo se une con el espermatozoide para formar el zigoto, y que este ser humano en desarrollo es un miembro de nuestra especie en todas las etapas de su vida».

Es necesario aclarar que esto no se trata de un asunto de religión, sino que es algo absolutamente científico.  Científicos de diferentes puntos de vista religiosos, agnósticos, budistas, ateos, cristianos, hindúes, etc. - todos están de acuerdo en que la vida comienza en la concepción.   Esto explica por qué, por ejemplo, el Código Internacional de Ética Médica declara: «Un médico debe siempre tener en mente la importancia de preservar la vida humana desde el momento de la concepción hasta la muerte».

También es por esto, que la Declaración de Ginebra requiere que los médicos hagan el siguiente compromiso: «Mantendré el máximo respeto por la vida humana desde el tiempo de la concepción; ni siquiera bajo amenaza, usaré mi conocimiento médico contrario a las leyes de la humanidad».  Estas declaraciones se encuentran en la página 22 del volumen uno, del Boletín de la Asociación Mundial Médica de abril de 1949, y en la página 5 del volumen dos, impreso en enero de 1950.  La Asociación Mundial Médica una vez más reafirmó la Declaración de Ginebra.

El Salmo 139 describe la majestuosidad y misterio de la vida en el proceso de la creación, y la forma cómo sustenta Dios el secreto original de la vida.  Génesis 9:6 muestra ampliamente que Dios considera la vida del hombre sagrada y preciosa, dice: “El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre”.

El milagro de la vida

     Existe un factor biológico que define cuidadosamente las características del ser humano.  Son los genes, los que son transportados por los cromosomas.  En la fecundación tiene lugar un proceso de selección.  Sólo uno, entre aproximadamente mil millones de espermatozoides, es el que produce el nuevo conjunto de información.  La concepción tiene lugar una vez que la cabeza del espermatozoide traspasa la zona pelúcida, una especie de bolsa plástica que protege la vida del nuevo ser.

El fallo del Tribunal Supremo «Roe contra Wade» afirmó, que puesto que desconocemos el momento en que empieza la vida humana, somos libres para decidir si deseamos o no deshacernos del feto.  Desde entonces han transcurrido ya casi 39 años y la ciencia ha hecho un progreso vertiginoso.  Pero... ¿Sabemos hoy mucho más sobre el comienzo de la persona humana, de lo que sabíamos hace 39 años?

El 22 de enero de 1973 el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, en los infames fallos Roe contra Wade y Doe contra Bolton, legalizó el aborto a petición a nivel nacional.  Esta decisión adoptada por el Tribunal por encima de las legislaturas estatales, abrogó así la potestad de legislar sobre algo que ni siquiera está mencionado en la Constitución de los Estados Unidos.

Las decisiones adoptadas en Roe contra Wade y Doe contra Bolton, quitaron todos los derechos a los estados de penalizar el aborto de alguna manera, es decir, de proteger la vida humana por nacer.  El «derecho a la privacidad», inventado pocos años antes, se erigió como supremo sobre cualquier otra reivindicación, extendiéndose a la capacidad legal de la madre, de terminar con la vida de su hijo por nacer, por cualquier razón durante los nueve meses del embarazo.

En efecto, el Tribunal declaró en Roe contra Wade que los estados no pueden prohibir el aborto mientras el feto no sea viable.  El propio Tribunal definió la viabilidad en ese mismo fallo, como el momento en que el bebé por nacer «es potencialmente capaz de vivir fuera del útero de la madre, aún por medios artificiales».  Es importante darse cuenta de que el criterio de la viabilidad es muy arbitrario, pues ésta depende no sólo del bebé por nacer, sino también de la tecnología médica disponible.  De hecho, en las últimas tres décadas el momento de la viabilidad ha descendido, gracias al avance tecnológico, de las 30 semanas a menos de 20.

Estadísticas de aborto

     Sin embargo, pese a todas estas pruebas presentadas por médicos, biólogos y por la Palabra de Dios.  La Organización Mundial de la Salud asegura que cada año, un promedio de 46 millones de mujeres recurren al aborto inducido para dar por terminado un embarazo no deseado.  El tratamiento legislativo varía enormemente de un país a otro, pero actualmente el 62% de la población mundial vive en 55 países donde el aborto inducido está permitido, mientras que el 25% en países que lo prohíben y penalizan.

En la actualidad, casi todos los países en el mundo permiten el aborto por diversas causas, las más comunes son:

•   Para salvar la vida de la madre, cuando la continuación del embarazo o el parto significan un riesgo grave para su vida.
•   Para preservar la salud física o mental de la madre, cuando se ve amenazada por el embarazo o por el parto.
•   Para evitar el nacimiento de un niño con una enfermedad congénita o genética grave que es fatal o que le condena a padecimientos o discapacidades muy graves.
•   Para reducir el número de fetos en embarazos múltiples hasta un número que haga el riesgo aceptable.
•   Cuando el embarazo es el resultado de una violación.
•   O cuando el embarazo se debe a la aplicación de una técnica de reproducción asistida no consentida por la madre.
•   Por la minoría de edad de la madre.
•   Por la incapacidad para cuidar a un hijo por razones económicas o sociales y el deseo de ocultar el estigma que representa en ciertos contextos sociales un embarazo fuera del matrimonio.
•   En América Latina y en el Caribe, de los 18 millones de embarazos que se producen cada año, 52% no son planeados y el 21% de ellos terminan en un aborto.
•   En Europa el uso es desigual, por ejemplo en Portugal el porcentaje de abortos es del 67%.
•   En Francia el 49%.
•   En Inglaterra y Gales el 40%.
•   En Escocia y Finlandia el 70%
•   En España solamente el 4%.
•   En Italia menos del 4%, y sucesivamente...

Testimonios personales de niños abortados:

Gianna Jessen

     El 6 de abril de 1977, la madre de Gianna de nombre Tina, quien entonces tenía 17 años decidió practicarse un aborto a los siete meses de embarazo.  Optó por la solución salina, por permitir que le inyectaran una sustancia cáustica en el líquido amniótico, lo cual hace que el feto sea literalmente abrasado hasta morir y luego es expulsado muerto.

Sin embargo, en este caso las cosas no salieron de acuerdo a lo planeado.  Porque a pesar de habérsele administrado la solución, dio a luz a una niña viva - a Gianna.   Ella nació antes que el abortista llegara a la clínica ese día, pero estaba severamente lesionada por el intento de aborto y tuvo que permanecer tres meses en el hospital.  Después fue llevada con una familia sustituta especializada en bebés de alto riesgo.

Como resultado del daño causado por el aborto, Gianna fue diagnosticada con parálisis cerebral.  Los doctores creían que nunca podría sentarse, mucho menos caminar sola, sin embargo sobrepasó todas sus expectativas.  Hoy camina, corre, e incluso hasta ha practicado el alpinismo, convirtiéndose en una defensora incansable del derecho a la vida.

Muchos supondrán que Gianna es una persona amargada o resentida, por el hecho que su madre biológica trató de abortarla, especialmente a pesar de su avanzado estado de embarazo.  Sin embargo, ella no odia a su madre, sino que la ha perdonado y le habla con gran compasión a las mujeres que se han practicado abortos.

El 22 de abril de 1996, Gianna testificó ante el Subcomité de Constitución del Comité Judicial de la Cámara, sobre el tema del aborto.  Lamentablemente, de los trece miembros de la subcomisión, sólo dos estaban dispuestos a escuchar su testimonio, debido a que los defensores del aborto boicotearon la reunión.

Heidi Huffman

     En 1978, Tina Huffman una joven de 17 años de un hogar de padres separados, estaba embarazada sin casarse.  Su madre y su padre, al igual que los padres de su novio, firmemente insistían que su única opción era el aborto.  Tina cedió a las exigencias de ellos y permitió que le practicaran un aborto por succión.  Sin embargo, los abortistas fallaron en extirparle a su pequeña hija, a pesar de que le extrajeron la mayor parte de la placenta y fluido amniótico, Tina dio a luz a Heidi varios meses después.

Desde sus primeros años, Heidi asistió con su mamá, a manifestaciones, programas y conferencias en favor de la vida, y luego se graduó, por decirlo así, portando letreros y pancartas y asesorando a mujeres en los andenes de las clínicas de aborto.

Heidi misma dice: «Creo que todos los jóvenes de hoy son supervivientes del aborto, al igual que yo.  Ellos también pudieron haber sido asesinados bajo la política actual de nuestro gobierno, que declaró que los niños que están en el vientre materno, no son personas».

Sarah Smith

     En 1970, tres años antes de que el fallo “Roe contra Wade” echará por tierra todas las leyes contra el aborto en Estados Unidos, el estado de California ya había legalizado el aborto.  Betty, la madre de Sarah, se practicó un aborto en Los Ángeles, pero ni ella ni el abortista se advirtieron que estaba embarazada de gemelos.  Como resultado Sarah sobrevivió al aborto.

Sarah cuenta: «De alguna manera sobreviví milagrosamente.  Pero mi hermano gemelo no tuvo la misma suerte.  Andrew fue abortado y lo perdimos para siempre.  Varias semanas después, mi madre se sorprendió al sentir pataditas en su vientre.  Ella ya tenía cinco hijos y sabía lo que se siente cuando un bebé da una patada en el vientre.  Así que supo de inmediato, que de alguna manera todavía estaba embarazada».  Su madre regresó al médico y le dijo que estaba embarazada, que había cometido un gran error, pero que quería conservar a este bebé.

Sarah dice: «Hasta el día de hoy, mi madre lamenta profundamente ese aborto.  Sé que por momentos su dolor es insoportable, cuando me mira y recuerda que abortó a mi hermano gemelo.  Mamá dice que la mano protectora de Dios Todopoderoso me salvó la vida, que me cubrió, me escondió en su seno, y me protegió del escalpelo de la muerte».

Sarah sobrevivió al aborto, pero nació con dislocación bilateral congénita en las caderas, y muchos otros impedimentos físicos.  Nueve días después de su nacimiento fue llevada a un cirujano ortopédico quien le enyesó sus pequeñas piernas.  Y cuenta: «Mi mamá me removía este yeso con pinzas cada lunes por la mañana y me llevaba al médico para que me colocaran uno nuevo.  A las seis semanas me pusieron un yeso en el cuerpo por primera vez, lo cual fue seguido durante los próximos años por muchas cirugías y muchos más yesos».

e a todo Sarah decidió quitarle tiempo al pasado y exprimir el máximo al presente.  Con la urgencia que sólo conocen por la experiencia los que han llegado al límite de la supervivencia, aprovecha cada minuto libre que le deja su profesión de médica, que ya tiene un objetivo.

El 24 de abril de 1996, Sarah Smith pronunció una poderosa disertación en Roma ante el Congreso Internacional por la Vida, y le dijo en parte a la audiencia: «Mientras estoy de pie aquí ante ustedes, estoy consciente de que esto sólo es posible porque mi hermano gemelo fue herido por el bisturí en mi lugar, por eso yo estoy hoy aquí, en su sitio y en su memoria, honrándolo y ofreciendo ante ustedes un rostro.  Las estadísticas son fríamente impersonales y no pueden transmitir la tragedia humana de la masacre del aborto.  Treinta y dos millones de bebés han sido asesinados en Estados Unidos.  Sin embargo, cada una tenía un rostro, una vida, un Creador que los amaba y los creó a su imagen.  Cuando me ven hoy, se dan cuenta que no soy diferente a ustedes, sin embargo, me estoy presentando hoy ante ustedes como una representante de los muertos - una representante de las vidas inocentes que hoy pueden estar muriendo.  ¿Y quién hablará por ellos?».

volver arriba