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Estamos en todas partes

El crecimiento del cristianismo en los primeros siglos fue fenomenal.  A mediados del siglo segundo un apologista dijo: “Nos encontramos en todas partes.  Estamos en pueblos y en ciudades, en el ejército y en la marina. Nos hallamos en los palacios; en el senado, somos más numerosos que cualquiera”.

Para el año 303, la iglesia se estaba propagando tan rápido que tal parecía que el entero mundo civilizado sería evangelizado para el año 500 de la era cristiana.  Pero Constantino proclamó un decreto, que todos en el imperio ya eran cristianos.  Lentamente esta idea le puso un alto al crecimiento de la iglesia, creó una división en el cristianismo y terminó por convertirse en un obstáculo que prevalece hasta nuestro día.

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