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¿Se puede cambiar el sexo?

¡No, a menos que se le pueda cambiar a la persona cada una de las células de su cuerpo!  El término cambio de sexo se refiere al proceso por el cual, un individuo transgénero se somete a una cirugía de reasignación,  la cual consiste en una serie de procedimientos quirúrgicos que se realizan mediante la extirpación o modificación completa o parcial de los órganos reproductores externos.  Es decir que se lleva a cabo la alteración de las partes íntimas visibles de la persona para que su apariencia física se vea como la del género con el que se percibe o identifica, ya sea de varón a mujer, o de mujer a hombre.

El cromosoma X es uno de los cromosomas sexuales propio del ser humano y otros mamíferos, y está presente tanto en hembras como varones.  En los seres humanos está situado en el llamado par 23. Cuando en el par 23 se da XY, el sexo de la persona es cromosómicamente masculino. En caso de ser XX, el sexo es femenino.

¡Aunque media humanidad no quiera aceptarlo, una niña es una mujer, y un niño un varón!  “X” para la niña, y “Y” para el niño, ¡y ese es el fin del asunto!  Que su niño crecerá para ser un hombre, y la nena una mujer.  No hay otra alternativa.  Esta fue la obra de arte maestra, diseñada por el Creador, ¡no hay otra!  “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.  Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra...” (Génesis 1:27–28a). 

Esa es toda la ciencia que hay detrás del ser humano: Que cada niño tiene un gen XY y eso es lo que hace de él un varón, mientras que la niña nace con un gen XX, lo que hace de ella una mujer. ¿No es nada difícil, cierto?  Estos genes se encuentran virtualmente en todas las células de nuestros cuerpos: desde el cabello de la cabeza, hasta los dedos de los pies, y son, XY para el niño, y XX para la niña.

El Señor Jesucristo, quien un día vendrá a gobernar este mundo con vara de hierro, en una ocasión dijo: “¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?” (Mateo 19:4–5).

Sin embargo, ahora los seres humanos decidieron que iban a pasar por alto las palabras de Dios, porque como el Señor Jesucristo es todo amor, por seguro no le importa si un hombre trata de convertirse en una mujer o viceversa.  Sin embargo tal parece que alteraron el significado del término, porque en vez de decir “viceversa”, deberían mejor decir “vicio a la inversa”.

Así nos guste o no, todo pecado es rebelión contra Dios y hay transgresiones que arrastran al pecador hacia el infierno.  Pero... ¿Qué pasa con la identidad de género y el travestismo?  La Biblia dice claramente: “No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace” (Deuteronomio 22:5).

También dice con respecto a las relaciones carnales: “No te echarás con varón como con mujer; es abominación” (Levítico 18:22).  “Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre” (Levítico 20:13).  “Conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina, según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado” (1 Timoteo 1:9–11).  “Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (Romanos 1:26–27).

Sin duda muchos hermanos nos tildarán “de anticuados”, y sí, por seguro lo somos, tal vez  porque tenemos un “gen” que nos hace ser así.  Mientras tanto, nos sentimos prácticamente perturbados al tener que informarles que el gobierno británico ya está haciendo planes para imponer la “Educación de relaciones” en todas las escuelas primarias en Inglaterra, sin que los padres tengan derecho a retirar a sus hijos.  ¿Se pueden imaginar qué tipos de “relaciones” serán? 

¡Sí, nuestra civilización se encuentra tambaleándose ahora, al borde de la  cloaca más profunda!  Realmente, de acuerdo con nuestra opinión no hay peldaño más profundo.

El peligro de corromper a los niños

El Señor Jesucristo advirtió acerca del peligro de tentar a un niño que creyera en Él, y expresó que tal persona sería condenada a un destino terrible.  Dice la Escritura: “En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?  Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.  Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.  Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.  Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar” (Mateo 18:1–6).

Y eso es exactamente lo que estos maestros tendrán que hacer, al presentar la enseñanza de la “diversidad de género” como una opción para los niños.  Hacer que enfoquen sus pequeñas mentes inocentes y puras, en tal depravación, algo que nunca se les ocurriría a ellos en circunstancias normales. ¿No le gusta al niño ser varón y prefiere ser una niña? ¡No hay ningún problema, porque la cirugía y tratamiento lo harán posible!

Pero sí hay un problema, porque ni la cirugía, ni mucho menos las hormonas son capaces de cambiar las células de nuestro cuerpo, en donde el sexo de cada ser humano está cuidadosamente codificado por una X o una Y.

Llamándole a la bueno malo y a lo malo bueno

Pero ese es el mundo en que ahora estamos viviendo, porque hasta el Papa Francisco cuando recién inició su pontificado en el año 2013 le dijo a un homosexual:  “¿Quién soy yo para juzgarlos?... Dios te ama, Él te hizo así”.  ¡Y seguramente que después de esto expresado por el supuestamente “santo padre” hay que ser tolerantes!

El problema es que Dios odia el pecado.  Él nos hizo varón y hembra, pero nos dio el libre albedrío y nos dejó en libertad para que le obedeciéramos.   Pero un día se sentará en juicio como un Juez y los libros serán abiertos y no habrá misericordia para esos que rechazaron a su Hijo y decidieron ir en pos de sus necios caminos. “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27).

Los cristianos verdaderos hoy estamos impresionados por la forma cómo las personas en el mundo entero, pero especialmente en Estados Unidos, han descendido hacia la cloaca de la depravación, ya que el cambio total que ha experimentado la sociedad ha sido tan grande, que el comportamiento que en otro tiempo era considerado criminal,  ahora es aceptable y cualquiera que no esté de acuerdo con eso de inmediato se le considera una mala persona.

Por ejemplo, en una iglesia en Texas, Estados Unidos, en junio del 2019 se comenzaron a impartir estudios bíblicos para los niños dirigidos por un Drag Queen, un travesti, un hombre disfrazado de mujer con vestido y maquillaje exagerado. 

Esta organización de travestistas que imparte estudios bíblicos en las iglesias en Estados Unidos, se creó en el año 2015 a fin de enseñarle a niños y niñas sobre la diversidad de género, al mismo tiempo que ofrecen un evento carismático.  Decenas de bibliotecas en este país han implementado este proyecto, aunque su sede está localizada en Milwaukee y Nueva Orleans.  Otros países como Reino Unido también copiaron la iniciativa.

A pesar del éxito que han tenido con los niños, quienes se muestran emocionados con esta nueva modalidad, la respuesta de los sectores conservadores ha sido negativa.   Ryan Hart, pastor de la Iglesia del Reino, una de las congregaciones abiertas, promotoras de estos eventos, dijo: “Que no quiere que algunos miembros en su organización religiosa, sientan que no son aceptados”, agregando: “Deseamos que los niños de la comunidad sepan que todos aquí son amados, sin importar nada”.  También hizo mención “a la cantidad abrumadora de comentarios positivos, que ha recibido tanto de miembros de las iglesias, como de la comunidad en general”.

Según sus palabras, este  proyecto busca enseñarle a los niños la diversidad, al mismo tiempo que promueve la aceptación.  Y nos preguntamos: ¿Desde cuándo son las iglesias las que promueven la diversidad?

En julio del 2019, el cuidador del edificio de una congregación presbiteriana en Cincinnati, Ohio, se vistió de manera improvisada para leer un libro en el horario programado para los niños durante un domingo en el servicio de adoración.

El periódico Cincinnati Enquirer publicó el caso de Dan Davidson quien se atavió con un vestido morado, maquillaje, tacones altos y “barba brillante” y se paró en la puerta del templo Presbiteriano de Mount Auburn, recibiendo a los miembros y visitantes.  Después de cantar el coro “Dios les da la bienvenida a todos”, Davidson se acercó al púlpito y le leyó a los asistentes el libro “Orgullo: La Historia de Harvey Milk y la Bandera de Arcoiris”. La historia estaba dirigida a niños, algunos de los cuales se sentaron a sus pies durante la lectura.

Davidson leyó que “Harvey soñó que todos, incluso los homosexuales, tenían igualdad, y que un día, las personas podrían vivir y amar en la forma cómo mejor les placiera”.  En otro momento durante el servicio, un hombre se puso de pie y le contó a la audiencia la historia de sus preferencias sexuales.

El periódico The Enquirer informó, que esta misma iglesia presbiteriana de Mount Auburn, durante junio del 2019 celebró el mes del orgullo gay.  Hoy, las banderas del orgullo gay cubren los pasillos y las velas del arco iris se exhiben al frente, alrededor del púlpito.

Otro caso, es el de un niño de diez años que se identifica como Drag queen, el cual ha sido dado a conocer hasta la saciedad en los últimos meses por medios de comunicación norteamericanos, tal como NBC News, ABC, Vogue, Today y por periódicos y portales de todo el mundo.  El niño, Desmond Napoles, lleva ya varios años “actuando” con maquillaje, pelucas y vestidos estrafalarios de mujer.

Según una entrevista concedida a la cadena NBC, el chico no se considera transexual, pero sí gay, y afirma que ha sido así “desde que nació”.  Su madre cuenta que su afición por vestirse de mujer se originó, porque cuando era muy pequeño, ella lo sentaba para que viera en su compañía un programa de televisión en el que todos los participantes son drag queens. El espectáculo está plagado de referencias al sexo y diversos concursantes “revelan” su transexualidad durante el mismo.

La madre, quien no parece estar consciente de que un programa de televisión así es inapropiado, especialmente para un niño, explica que su hijo quedó fascinado por él y que fue entonces cuando empezó a vestirse de mujer. Cuando la entrevistadora de NBC, le preguntó al chico qué era lo que más le gustaba de este show, respondió que lo “atractivas y elegantes que eran las concursantes y su aspecto fabuloso”.   Agregado que “él también quiere lucir fabuloso”.  De hecho, el seudónimo del niño en las redes sociales es Desmond el Fabuloso.

La realidad es, que lo que antes era malo, hoy es bueno.  Lo negro es ahora blanco.  Pero... ¿qué dice la Biblia?  “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” (Isaías 5:20).  “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:9–10).  “Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios” (Efesios 5:5).

Pero... ¿hay alguna esperanza? ¡No lo creemos!  Hemos ido demasiado lejos, y tendremos que sufrir las consecuencias.   Sin embargo, sí hay esperanza para las personas individualmente, sin importar cuán profundo se hayan hundido en el pantano de la depravación. ¡El Señor Jesucristo puede salvar aún al más vil pecador!

Estimado amigo: No importa cuán profundo se ha hundido en el fango del pecado, el Señor Jesucristo tiene extendida su mano misericordiosa, y usted sólo tiene que asirse a ella y depositar su confianza en Él.  El apóstol Juan escribió:  “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.  Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:8–9).

¿Por qué no lo hace ahora mismo?   Por qué no se pone de rodillas y le dice al Señor Jesucristo que cree en Él y le implora que perdone sus pecados, por horribles que estos puedan ser.  Dios siempre responde a esta plegaria, ya que fue por ésta razón que Jesús vino y derramó toda su sangre como sacrificio por nuestros pecados, para que todas nuestras culpas y faltas pudiesen ser perdonadas.  Él anhela otorgarle el perdón y una nueva vida.  Tal como dijo: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37).  “Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” (Juan 6:40).

Está muy próximo el día en que los cristianos tendremos que ponernos del lado de Jesús y la verdad, aunque esto signifique perder nuestros trabajos o ir a prisión.  Después de todo, Él es el Hijo de Dios y dijo: “Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios” (Lucas 12:8).

¿Tiene miedo?  Bueno, el Rey de reyes dijo: “Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer. Pero os enseñaré a quién debéis temer:  Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed” (Lucas 12:4–5).

Pero... ¿les parece que nuestro artículo es de odio? ¡No, no es así!  Estamos viendo que muchos avanzan en dirección a la miseria y el desastre, y al hacerle esta advertencia, no los estamos odiando, sino que por el contrario es por amor que lo hacemos. ¡El Señor Jesucristo es Dios!  Y lo mejor que podemos hacer es advertirlos, porque es tiempo que cada uno de ustedes decida de qué lado va a estar: Si del lado de Jesús o junto con la gran mayoría.  “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

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