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El Rapto antes de la Tribulación (II)

  • Fecha de publicación: Sábado, 09 Mayo 2020, 13:07 horas

Pasajes Bíblicos sobre la Segunda Venida de Cristo

"Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre, de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación" (Dn. 2:44, 45).

"Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido" (Dn. 7:13, 14).

"En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad" (Dn. 12:1-3).

"Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito" (Zac. 12:10).

"He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos. Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad. Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla. Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur" (Zac. 14:1-4).

"Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad" (Mt. 13:41).

"Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados" (Mt. 24:21, 22).

"Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo" (Mt. 26:64).

"Porque aquellos días serán de tribulación cual nunca ha habido desde el principio de la creación que Dios creó, hasta este tiempo, ni la habrá. Y si el Señor no hubiese acortado aquellos días, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos que él escogió, acortó aquellos días" (Mr. 13:19, 20).

"Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo" (Mr. 14:62).

"Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria. Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca" (Lc. 21:25-28).

"Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo" (Hch.1:9-11).

"Para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos" (1 Ts. 3:13).

"Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros)" (2 Ts. 1:7-10).

"Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida" (2 Ts. 2:8).

"Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría" (1 P. 4:12, 13).

"Pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres... Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas" (2 P. 3:7, 10).

"De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él" (Jud. 14, 15).

"He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén" (Ap. 1:7).

"Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES" (Ap. 19:11-16).

"¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro... He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra... El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús" (Ap. 22:7, 12, 20).

El rapto y lo que significa

Estudiar la Segunda Venida de Cristo y los eventos futuros tal como lo revelan los libros proféticos de la Biblia, es un tema perfectamente legítimo.  No sólo porque Su venida se menciona 318 veces en el Nuevo Testamento, sino porque ocupa mucha de las enseñanzas del ministerio del apóstol.  El primer libro que se escribió del Nuevo Testamento fue 1 Tesalonicenses y estaba dirigido a una pequeña Iglesia griega en la ciudad de Tesalónica.  Pablo sólo estuvo allí tres semanas, antes de ser expulsado por judíos airados.  Mientras permaneció con ellos, enseñó que Cristo vendría y sacaría a los cristianos fuera de este mundo para llevarlos a la casa de Su Padre.  Después que partió, algunos de sus discípulos murieron, consecuentemente estos cristianos jóvenes estaban perplejos respecto a lo que pasaba con todos los cristianos que habían muerto en Cristo, y le escribieron una carta pidiéndole una explicación.  1 Tesalonicenses fue la respuesta de Pablo.  En ella encontramos la descripción más detallada del rapto: "Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras" (1Ts. 4:13-18).

Para poder apreciar el contraste entre este evento y la manifestación gloriosa del Señor a la conclusión de la Tribulación, leamos la descripción que nos brinda Jesús sobre este evento en Mateo 24:27-31: "Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas. E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro".

No se sorprenda si no puede correlacionar estas dos descripciones sobre la Segunda Venida del Señor, porque son totalmente diferentes.  Cuando incluimos eventos adicionales del rapto, como esos descritos en 1 Corintios 15:51-55 y descripciones sobre su manifestación gloriosa tal como la que encontramos en Apocalipsis 19:11-16, sólo podemos concluir que no se trata del mismo evento.  De hecho, hay 15 diferencias entre el rapto, que tendrá lugar antes de la Tribulación y la manifestación gloriosa del Señor a su conclusión.  Por favor lea cuidadosamente:


El Rapto

La Manifestación Gloriosa

1. Cristo viene en el aire por los suyos.

2. Cristo viene con los suyos a la tierra.

2. El rapto - El traslado de todos los cristianos.

2. Nadie es trasladado.

3. Los cristianos son llevados a la casa del Padre.

3. Nadie estará en la casa del Padre.

4. Durante el rapto, no tendrá lugar ningún juicio en la tierra.

4. Cristo juzga a los habitantes de la tierra.

5. Cristo arrebatará a su Iglesia al cielo.

5. Cristo establecerá su reino milenial en la tierra.

6. El rapto es inminente, puede ocurrir en cualquier momento.

6. Tienen que transcurrir por lo menos 7 años, para que tenga lugar la manifestación gloriosa del Señor.

7. No tiene que cumplirse ninguna señal para que tenga lugar el rapto.

7. Antes de la venida personal de Cristo se cumplirán muchas señales.

8. Es sólo para los cristianos.

8. Afectará a toda la humanidad.

9. Será un tiempo de gozo.

9. Será un tiempo de lamentación y angustia.

10. Tendrá lugar antes del día de la ira de Dios, de la Tribulación.

10. Ocurrirá inmediatamente después de la Tribulación.

11. No se menciona a Satanás.

11. Satanás será atado en el foso del abismo por mil años.

12. Tendrá lugar el juicio ante el Tribunal de Cristo.

12. No hay mención alguna al Tribunal de Cristo.

13. Se celebrarán las Bodas del Cordero.

13. Su Esposa desciende con él.

14. Solamente los suyos le verán.

14. Todo ojo le verá.

15. Comienza la Tribulación.

15. Comienza el Reino Milenial.

Son muchas las observaciones importantes acerca de los 15 eventos contrastantes que describen las dos fases de la Venida de nuestro Señor.  La conclusión es que es imposible que se trate de un sólo evento.  Cuando uno coloca estas descripciones bíblicas, una al lado de la otra, se da cuenta que es así.  Es quizá por esto, que algunos no ven las distinciones y piensan de la Segunda Venida como un solo evento, no como la Venida de Cristo en el aire, para llevarse a los suyos a la casa de Su Padre, y siete años después, su descenso físico sobre el monte de los Olivos con poder y gran gloria.

Sólo hay una Segunda Venida, pero ocurre en dos fases.  La primera es sólo para Su Iglesia, para todos los muertos en Cristo, los que murieron después de que fuera fundada su Iglesia en el año 33 de nuestra era, y para los cristianos que estén vivos.  Y la segunda es para todos los que estén vivos sobre la tierra al fin de la Tribulación.

Tal vez muchos cristianos se sentirán impactados al oír que es imposible que Cristo pueda venir hoy mismo a la tierra para establecer su reino, porque tienen que transcurrir por lo menos siete años para que eso ocurra.  La iglesia primitiva durante 300 años se mantuvo a la expectativa esperando el retorno del Señor.  Fue por eso que tuvo tanto éxito y pudo predicar el Evangelio a todo el mundo entonces conocido. Hoy, sumamos millones los cristianos que esperamos a Cristo en cualquier momento.  ¡Y podemos estar seguros que no nos decepcionará!  Vendrá en cualquier momento, pero sólo por Su Iglesia, por esos creyentes verdaderos que se encuentran en todas partes del mundo y que le recibieron por fe.  Para Su venida, para establecer Su reino en poder y gloria, tendrán forzosamente que transcurrir por lo menos siete años.

Podemos armonizar todos los pasajes sobre la Segunda Venida de Cristo, tan pronto establecemos la diferencia, de que unos aplican a la Iglesia y otros al mundo entero.  Creo que esto fue lo que Pablo tuvo en mente cuando le dijo a Tito: "Enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo" (Tit. 2:12, 13).

El Rapto puede ocurrir en cualquier momento

Muchos de los textos ya citados sobre el Rapto de la Iglesia enseñan que la Venida de Cristo será inminente.  Eso quiere decir que puede ocurrir en cualquier momento.  Por ejemplo, una de las primeras enseñanzas del Rapto está en 1 Tesalonicenses 1:9, 10: "Porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera".

Estos cristianos de Tesalónica no estaban sentados con las manos cruzadas esperando el Rapto, sino que estaban sirviendo "al Dios vivo y verdadero" en una actitud de expectativa "espera[ndo] de los cielos a su Hijo".  Así es como debe ser, porque puede ocurrir en cualquier momento, aunque también podría ser en varios años.  Lo que es importante tener bien claro, es que primero ocurrirá el Rapto y siete años después el Señor Jesucristo descenderá del cielo con poder y gloria y establecerá Su Reino sobre la tierra.

También es importante aclarar que aunque todos los cristianos no crean exactamente lo mismo, esto no quiere decir que quienes creen diferente a nosotros no sean cristianos.  Últimamente, esos que sostienen que el rapto ocurrirá a mediados de la Tribulación y los otros que aseguran que será a su conclusión, han escrito libros instruyendo a los cristianos para que se preparen para vivir durante la Tribulación.  Esto llama mucho la atención, en vista del hecho de que en el Nuevo Testamento no aparece ni un sólo versículo instruyendo a los cristianos acerca de cómo deben vivir durante el periodo de siete años de la Tribulación.  La razón obvia es porque para ese tiempo ya estaremos en el cielo.

Los santos de la Tribulación son esos cristianos que reciben a Cristo después que la Iglesia ha sido arrebatada.  No es nada extraño, ya que tanto los profetas del Antiguo Testamento como los apóstoles del Nuevo, describen el periodo de la Tribulación más que ningún otro evento profético, con la única excepción de la segunda venida de Cristo.  No podemos encontrar ni un sólo versículo que instruya a los cristianos sobre cómo vivir durante ese periodo.  Esto sólo puede significar que LA IGLESIA NO PASARÁ POR LA TRIBULACIÓN, tal como lo retrata el arrebatamiento de Juan al cielo, antes de que el Señor Jesucristo le revelara los eventos del periodo de la Tribulación.

Por muchos años el argumento popular en contra de la teoría del Rapto antes de la Tribulación de la "esperanza bienaventurada" del retorno de Cristo, es que fue inventada por John Darby en el siglo XIX, que la Iglesia nunca la mencionó y tampoco se habló de eso durante 19 siglos de historia de Iglesia.  ¡Pero eso no es cierto, es mentira!  De hecho, uno de los que cree que el rapto tendrá lugar después de la tribulación publicó un aviso ofreciendo 500 dólares a cualquiera que probara que la teoría del Rapto antes de la Tribulación se enseñaba antes que John Darby comenzara a hacerla popular en Gran Bretaña, Estados Unidos y Canadá en la década de 1840.  Subsecuentemente, tuvo que pagar los 500 dólares cuando alguien descubrió que el reverendo Morgan Edwards la predicaba ya desde 1742.  Desde entonces el ministro admitió su error y se retractó.

El reverendo Morgan Edwards era un Pastor bautista en Filadelfia quien incluyó una discusión sobre el retorno de Cristo por Su Iglesia antes de la Tribulación, en su libro titulado: Milenio y novedades de los últimos días, publicado en 1788.  A pesar de que sólo vio un periodo de la Tribulación de tres años y medio, de manera definitiva enseñó que el Rapto tendrá lugar antes de la Tribulación.  Lo que incluso más interesante es que aseguró que otros habían escrito lo mismo antes que él.  El reverendo Morgan debió haber sido influenciado por John Gill antes que él, o incluso por otros cuyos escritos y enseñanzas estaban disponibles en ese tiempo pero que no se preservaron.

Históricamente, la Reforma Cristiana fue un resultado de que la Biblia fue traducida al idioma vernáculo de los pueblos, se imprimió y estuvo disponible a las personas comunes y corrientes por primera vez en 1.700 años.  Cuando las personas comenzaron a leerla, se sintieron impresionadas con las muchas enseñanzas proféticas que contenía. Incluso Sir Isaac Newton escribió un comentario sobre el libro de Apocalipsis a mediados del siglo XVII.  Fue un lector ávido de la Biblia, al igual que uno de los científicos más grandes de toda la historia y obviamente fue influenciado por otros escritores antes que él.  Históricamente vemos entonces, que la comprensión del desarrollo de la profecía progresó paralelo con la disponibilidad de la Biblia y el estudio de ella.

Para el siglo XIX millones estaban leyendo la Biblia en inglés en el mundo.  La profecía se enseñaba particularmente en el Colegio Trinity en Dublin, Irlanda, a la cual asistían John Darby y otros eruditos en profecía entre 1800 y 1830.  A no dudar, algunos de los maestros de la Biblia en la facultad tuvieron una fuerte influencia sobre su forma de pensar, incluyendo a S. R. Maitland, quien desarrolló la teoría futurista, es decir, la posición de que la mayor parte del libro de Apocalipsis y otras profecías de la Biblia, eran todavía cosa del futuro.  Fue él quien escribió el primer libro sobre la materia en 1826.

John Darby aseguró que recibió la inspiración del Rapto antes de la Tribulación en 1828, después que se advirtió de la distinción entre Israel y la Iglesia cuando estudiaba el libro de Efesios.  De hecho, separar a Israel y a la Iglesia es una de las claves principales para poder comprender correctamente las profecías de la Biblia.  La segunda clave es tomar las Escrituras proféticas literalmente siempre que sea posible.

Grant Jeffrey, un estudioso de las profecías y conferencista de nuestro tiempo, ha realizado una investigación extensa sobre los escritos de muchos eruditos en profecía del siglo XVIII.  En su libro Apocalipsis, menciona a muchos que tenían una comprensión definida de la diferencia entre las dos fases de la venida de nuestro Señor, particularmente de Su venida por su pueblo antes de la Tribulación y la revelación del hombre de pecado.

El hallazgo más impactante de Jeffrey fue descubrir un sermón apocalíptico del siglo IV.  El autor se designaba "Seudo Efren", seudo significa "falso", porque en ese tiempo se dudaba si verdaderamente había sido escrito por Efren de Nisibis, quien vivió entre el año 306 al 373 de la Era Cristiana.  Algunos prefieren asignarle una fecha posterior a este sermón, llamado Sermón del fin del mundo, sugiriendo que tal vez fue escrito entre los años 565 y 627.  Para nosotros eso no es tan importante, porque aunque hubiera sido escrito tan tarde como en el siglo VII, no cabe duda que demuestra, que los cristianos años antes del tiempo de John Darby creían que el Rapto ocurriría antes de la Tribulación.  Note esta declaración de Seudo-Efren: «¿Por qué por lo tanto, no rechazamos la preocupación por las acciones terrenales y nos preparamos para nuestro encuentro con el Señor Jesucristo, para que así pueda sacarnos de la confusión, que aplastará al mundo debido a nuestros pecados?»

No puede haber duda que este erudito bíblico del siglo IV ó VII, vio a los santos congregados para la venida del Señor antes de la Tribulación.  Su declaración tiene todas las marcas del Rapto de los santos antes de la Tribulación, como algo diferente a la manifestación gloriosa del Señor, que ocurrirá "inmediatamente después de la tribulación de aquellos días..." (Mt. 24:29).  Se asegura que Efren vio que la Tribulación sólo duraba 42 meses o tres años y medio, tal como decía el sermón que se escribiera años después.  Sin embargo, permanece el hecho de que vio el Rapto de la Iglesia antes de la Ttribulación, mucho antes de que se popularizara esta creencia durante el siglo XIX.  Considere que de los libros cristianos antiguos, quedan menos del 10% en nuestros días.  No tenemos duda de que aunque los detalles del Rapto antes de la Tribulación no eran ampliamente conocidos en el siglo IV, debieron haber otros además de Efren, quienes también descubrieron la enseñanza de "la esperanza bienaventurada".

Efren, el sirio del siglo IV, no fue el originador de este punto de vista, porque también fue visto por Victorino, obispo de Petau, ya desde el año 270.  Victorino, conocido como "literalista" bíblico, fue martirizado por su fe en el año 304 bajo Diocleciano.  Jerónimo, un erudito del siglo IV y traductor del primer texto del Nuevo Testamento al latín, criticó su estilo y repudiaba sus tendencias milenaristas, llegando al punto de influir para que Dámaso I suprimiera sus escritos.  Froom, un historiador de la Iglesia, indicó que Victorino vio un periodo de tres años y medio durante los cuales ministraban los dos testigos, seguidos por un periodo similar para el reino del Anticristo, totalizando un periodo de siete años.  En su comentario sobre Apocalipsis, comparó las plagas de ese periodo con las plagas de Levítico y luego dijo: «Así será en los últimos días, cuando la Iglesia ya no estará entre nosotros».

Obviamente el obispo Victorino de Petau, un brillante erudito bíblico que vivió en el siglo III, vio que la Iglesia había partido antes que se derramen las plagas durante el tiempo de la ira de Dios, las que de acuerdo con su comentario sobre el capítulo 11 de Apocalipsis, durarán siete años.  Su forma de describir el Rapto fue decir que «la iglesia ya no estará entre nosotros».

El más antiguo de todos los escritos proféticos, claro está fue el del Apóstol Pablo, cuya primera carta del Nuevo Testamento le dio a la Iglesia Primitiva la motivación de "la esperanza bienaventurada" como una forma de vida.  No sólo es el pasaje clásico de 1 Tesalonicenses 4:13-18, sino que también 2 Tesalonicenses 2:1-8 detalla el tema completo.  Muchos libros en los que se reta a los cristianos para que vivan a la expectativa del Rapto inminente fueron escritos antes que se escribieran los evangelios o cualquier otro texto del Nuevo Testamento, en algunos casos varios años antes.  La promesa del Rapto, no la amenaza de la Tribulación, fue lo que motivó a la Iglesia Primitiva a vivir una vida en santidad, evangelismo y misiones.  La manifestación Gloriosa del Señor, tendrá lugar después que se revele el hombre de pecado y transcurran los peores siete años de la historia humana, de la Tribulación.

Roy Huebner, un erudito pretribulacionista, ha demostrado que muchos estudiosos de la Biblia, entendieron la doctrina del Rapto, antes que la expusiera John Darby en 1872.  Y dice: «La palabra ‘rapto’ se usaba para designar el arrebatamiento de los santos, mucho antes de 1832. Por ejemplo, Joseph Mede, quien vivió entre 1586 a 1638, escribió: ‘Por consiguiente, no es necesario hablar de la resurrección de esos que durmieron en Cristo, y del Rapto de quienes estén vivos, los que partirán unidos en el aire...’»

Esto indica claramente que Mede, el literalista del siglo XVI, entendió claramente que 1 Tesalonicenses 4:13-18 enseña el arrebatamiento de los santos y usó el término Rapto para referirse a ese evento.  ¡Hizo esta declaración 250 años antes que Darby enseñara el Rapto!  Por lo tanto, vemos que Darby no fue el único que usó el término rapto, sino que otros antes de él también lo usaron.  Hay más comentarios escritos sobre este pasaje, de maestros fieles de las enseñanzas de los últimos días, que han permanecido sin ser descubiertos o que ya no existen, que esos que tenemos en nuestros días.

El concepto de un Rapto antes de la Tribulación era obviamente conocido durante los primeros tres siglos de la Iglesia y sólo perdió su efectividad cuando la Biblia fue guardada en museos o en monasterios durante los 1.100 años de la edad del oscurantismo.  Eso no anula el hecho, de que quienes tenían acceso a las Escrituras, y además podían leer griego o latín, entendieron la doctrina del Rapto desde un principio.  También es cierto que cuando la Biblia fue traducida al lenguaje común de las personas, la doctrina del retorno premilenial de Cristo fue nuevamente restablecida en la Iglesia.  Y en los siglos XVIII y XIX, se redescubrió la verdad antigua del Rapto antes de la Tribulación.  En donde quiera que se enseña esta verdad, tiene el mismo efecto sobre los creyentes que tuviera en los primeros tres siglos del cristianismo, cuando produjo vidas santas en una edad impía, impulsó el evangelismo y encendió el celo por las misiones.

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