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El Microchip

  • Fecha de publicación: Sábado, 14 Noviembre 2020, 03:53 horas

Durante los últimos cien años muchos eruditos en profecías, han estado escudriñando exhaustivamente las Escrituras, tratando de encontrar respuestas respecto a cómo será la “marca de la Bestia”.  La primera mención a un distintivo la encontramos en la vida de Caín, el primer hijo de Adán y Eva, quien asesinó a su hermano Abel, y sobre lo cual dice la Biblia: “Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.

Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra. Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado. He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará. Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara” (Gn. 4:9-15).

La pregunta que surge es: ¿Qué forma tenía, o cómo era esta señal?  ¿Se trataba de una marca física, como algo parecido a un tatuaje?  ¿O era una distintivo espiritual que indicaba a los otros que Caín era un paria de Dios?  En Génesis 4:15, la Escrituras declara que Jehová le puso una “señal”, pero no indica que fuese puesta sobre él.  En los siglos pasados, algunos creían erróneamente, que la “marca de Caín” era la piel oscura, y muchos usaron ese argumento para excusar la discriminación, el racismo y la esclavitud.

Sin embargo, en el caso de la “marca de la Bestia”, la Escritura implica que la misma se colocará dentro del cuerpo del incrédulo: “Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente” (Ap. 13:16). 

Y nos preguntamos: ¿Podría un diminuto microchip cumplir con los requisitos de esta “marca”?  Permítanos decirle: este método de insertar chips en la mano derecha de las personas como medio de identificación, ya se practica en diferentes lugares.

Es bien sabido por muchos, que la compañía Biohax International de Suecia, ha implantado ya microchips en la mano derecha a más de 4.000 de sus empleados.  Como ejemplo, miles de personas allí ya los llevan bajo su piel para aprovechar distintos servicios.

Gracias a esta tecnología, ya utilizada en el país desde el año 2015, los suecos pueden despreocuparse de extraviar sus tarjetas o los billetes de tren.  Una de las empresas ferroviarias del país comenzó desde hace ya algunos años a escanear los chips biométricos en las manos de sus pasajeros, para hacer el registro de sus billetes.

Los trabajadores los usan para membresías en gimnasios, comida, refrescos y para ingresar en sus lugares de trabajo.  Esto hace que marcar un reloj temporizador sea obsoleto.  También los utilizan para almacenar su información sobre los contactos de emergencia.  La comodidad que ofrece su uso, se está imponiendo en las empresas y en la vida personal de Europa y América del Norte.

En julio de 2017, en River Falls, Wisconsin, empleados de Three Square Market recibieron voluntariamente los implantes.  En Florida, una señora hizo que le insertaran un chip a su esposo por razones de salud.  Gracias a esto es posible encontrar a una persona que se ha extraviado debido a la demencia u otras enfermedades mentales. Una empresa que implanta chips, ha informado que los científicos a su servicio ya están trabajando en un sistema de posicionamiento global en conjunción con estos dispositivos.

Sin embargo, ¿hasta qué punto es común el uso de microchips implantables?  Según el sitio de Internet www.marketwatch.com, quizás haya muchas empresas que ya se los han colocado a sus empleados, y a la personas que los han solicitado.  Mientras que en otros casos, algunas empresas requieren que sus empleados los reciban.

Y nos preguntamos: ¿Son estos microchips, precursores de la “marca de la Bestia”?  ¿Se trata simplemente, de un paso más en el condicionamiento futuro de las personas para controlarlas mejor durante el periodo de la Tribulación?  ¿O es una conspiración gigante para encubrir lo que realmente está sucediendo detrás de las bambalinas?

Como ya comentamos en uno de nuestros boletines anteriores, la conspiración más notable involucra al multimillonario Bill Gates.  Según el diario estadounidense USA Today, se asegura que ha donado miles de millones de dólares a la OMS (Organización Mundial de la Salud) para la creación de una vacuna, y así inmunizar a la humanidad contra el Covid-19.  Asimismo se dice que la vacuna contendrá un chip que permitirá que todos, sin saberlo, puedan ser controlados en el futuro.

Otra publicación del USA Today señala, que «El equipo de científicos a cargo de este proyecto, ha desarrollado un método para codificar el historial médico de cada paciente, al añadirle una pequeña cantidad de tinte a la vacuna.  El colorante, que es invisible a simple vista, es observable a través de una aplicación especializada en los teléfonos celulares, que usará luz infrarroja y mantendrá un registro de todos los que hayan sido vacunados.  La técnica puede ser especialmente útil en los países en desarrollo, donde el mantenimiento de registros suele ser más difícil».  Esto ha hecho que muchos se pregunten: ¿Será esto la marca de la bestia?

Ahora, permítanos aclarar esto: Este chip NO puede ser la“marca”, porque “la marca” la impondrá el Anticristo y todavía no nos encontramos en el periodo de la Tribulación.  Aunque muchos creen que él ya se encuentra entre nosotros, todavía no se ha revelado; además entre los que recibirán la vacuna habrá indiscutiblemente cristianos que no tienen idea de lo que está sucediendo.

Aquellos que durante la Tribulación rechacen la “marca”, serán decapitados.  Por lo tanto, todo lo que estamos viendo hoy, es una preparación para el dispositivo de control que usará el Anticristo.  Pero no habrá nada que impida que un creyente nacido de nuevo, es decir, que haya recibido a Jesucristo como su Señor y Salvador, sea removido en el Rapto, tal como dijo el apóstol Pablo: “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1 Co. 15:51, 52).

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