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La gran ramera

  • Fecha de publicación: Sábado, 13 Marzo 2021, 16:40 horas

El hermano Dave Hunt, apologista, fundador y director del ministerio cristiano El Llamamiento Bereano, cuyos mensajes y porciones de sus libros, fueron traducidos al español bajo la dirección y supervisión del Pastor José Holowaty, recibió una crítica considerable por exponer los males que se encuentran dentro del catolicismo.

En su libro, Una Mujer Cabalga la Bestia, señaló por su nombre, a algunos evangelistas, ministros y líderes de la iglesia en Estados Unidos, cristianos evangélicos muy famosos, por su relación con el Papa Juan Pablo II, quien en ese tiempo era el dirigente de la Iglesia Católica.  Él detalló todas las razones bíblicas del por qué el catolicismo y el verdadero cristianismo bíblico no eran compatibles.

La pregunta que hoy nos hacemos con respecto a Dave Hunt, uno de los mejores apologistas, predicadores  y maestros de la Palabra de Dios y de la profecía bíblica, es: «¿Estaba este hermano diciendo la verdad en su libro sobre la Iglesia Católica y sus falsas enseñanzas?»

Este estudio que llevara a cabo el hermano Hunt y muchos de sus mensajes, sin duda fueron duros en su condena.  Pero la Palabra de Dios reprueba aún más a ese sistema de maldad, que nuestro hermano Dave cuestionó, y lo que dijo en relación con un Papa venidero.  De hecho, incluso hasta gran parte del clero católico ha comenzado a concluir ahora mismo, que este Papa actual manifiesta características retratadas por la descripción de la Biblia con respecto al falso profeta que habrá de venir (Ap. 17:1-6).

La palabra que se traduce como “Ramera” en la Versión Reina Valera 1960 de la Biblia, es un término que denota a una mujer que se prostituye sexualmente.  En la profecía bíblica, se aplica simbólicamente a un sistema de religión que rechaza la doctrina de la Palabra de Dios y se entrega totalmente a un falso sistema de adoración.

Así como la verdadera Iglesia, la de todos los creyentes nacidos de nuevo en la dispensación de la gracia, es conocida como la Esposa de Cristo, la ramera tal como se describe en el capítulo 17 de Apocalipsis, puede compararse con la meretriz del Anticristo.

El colmo del señor Francisco fue su aparición en la Catedral de San Patricio en Manhattan, Nueva York para la oración de la tarde, donde pronunció palabras bastante impactantes, declarando con un completo descaro ante su rebaño que: «Tenían que recordar que eran seguidores de Jesucristo, pero que su vida humanamente hablando, había terminado en fracaso, el fracaso de la cruz».

Esto, por supuesto, indignó a la mayoría de los verdaderos cristianos de todo el mundo, quienes no podemos concebir, ni siquiera imaginar el cristianismo, sin el valor de la cruz, que simboliza el máximo sacrificio de Jesús por la humanidad.

El hecho que el Señor Jesús derramó su sangre en la cruz para librar a la humanidad de todos los pecados es el elemento principal de nuestra fe, algo que nunca debe cuestionarse.  Entonces, ¿por qué este Papa jesuita pone en duda el valor del sacrificio de la cruz?  La respuesta es, para preparar gradualmente a la humanidad para la religión final, la gran ramera de Apocalipsis.

Según el apologista cristiano Mike Gendron del ministerio Proclaming the Gospel (Proclamando el Evangelio), el Papa actual presenta una doctrina profundamente corrupta, que de ninguna manera es la del Señor Jesucristo.

El señor Gendron, quien fuera un católico devoto durante treinta años, dice que él, como la gran mayoría de católicos, nunca leyó la Biblia por sí mismo, dependiendo en cambio de las enseñanzas de esos que le inculcaron el dogma católico.  Fue sólo cuando comenzó a leer las Escrituras, que se liberó del control dentro del cual la Iglesia Católica literalmente mantenía prisionera su alma eterna.  Ahora es un hombre en quien mora el  Espíritu Santo y ha consagrado su vida en dar a conocer el verdadero Evangelio, particularmente a todos esos que están atrapados en los falsos sistemas de adoración religiosa.

La apostasía que vemos desarrollarse y florecer dentro de la sociedad y la cultura de hoy, es una señal poderosa de cuán rápido está llegando a su fin la Edad de la Iglesia.  Cuando el Señor Jesucristo saque a la Iglesia verdadera fuera de este mundo, la falsa, la gran ramera, se unirá con todas las denominaciones dirigida por el falso profeta que muchos creen que podría ser un Papa.  Incluso hasta líderes católicos creen que este será el caso.

Con el Papa Francisco diciendo sin rodeos y en varias ocasiones que los homosexuales no tienen culpa porque simplemente Dios los hizo así, y que incluso hasta los ateos irán al cielo, podemos estar seguros de que la apostasía está desatada ante nuestros rostros hoy.

Los católicos niegan el evangelio de Jesucristo, por medio del cual recibimos el nuevo nacimiento (1 P. 1:22-25).

Otros líderes evangélicos, tal como Bill Hybels, Rick Warren, Luis Palau, Dante Gebel, Joel Osteen y muchos otros, demasiados para poder mencionarlos a todos, aunque personalmente no hayan firmado convenios con el Papa Francisco, sí están en completo acuerdo con Roma.  

En absoluta y total violación de las Sagradas Escrituras que nos exhortan a que contendamos “ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Jud. 3), son muy pocos los líderes evangélicos de renombre que le hacen una advertencia o corrección a la “infalible” Iglesia Católica Romana o a los evangélicos que están aceptando este evangelio falso romano.

El Papa Francisco y el señor Rick Warrren defienden el islam como una fe válida, y de no haber sido por la epidemia del coronavirus el Papa se habría reunido en mayo del 2020, con expertos, religiosos de todos los credos y líderes mundiales para hablar del ecumenismo, educación y el futuro del planeta.

Aunque la Reforma es aún aparentemente respetada, las profundas convicciones que dieron origen a tal movimiento trascendental, han sido prácticamente desechas.  Mientras que muchos de los líderes evangélicos prominentes de nuestro día, realmente están mofándose de los Reformadores, está teniendo lugar una poderosa reforma en el islam, la cual avanza a pasos agigantados.  El resultado ha sido un resurgimiento, un despertar del fundamentalismo islámico con su respectivo terrorismo.

¡La Biblia no ha cambiado! ¡Dios no ha cambiado!  ¿Pero ha cambiado nuestra esperanza? ¿Será acaso que en vez de estar “aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tit. 2:13), muchos están esperando a la Gran Ramera?

La iglesia evangélica de hoy en día está cegada y obsesionada por acomodarse y comprometerse, uniéndose en yugo desigual con los incrédulos.  Recordemos las palabras de Pablo: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita” (2 Ti. 3:1-5).

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