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Protejámonos contra el engaño

  • Fecha de publicación: Sábado, 27 Febrero 2021, 20:45 horas

Uno de los problemas más tóxicos para la fe de un cristiano y para su diario vivir con el Señor, es el engaño.  Por eso Él nos insta con estas palabras: “Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia” (Pr. 2:1-6).

Cuando una persona llega por primera vez al conocimiento salvador del Señor Jesucristo, no posee la sabiduría que proviene de Dios.  Es un bebé espiritual que debe ser alimentado con la verdad de las Escrituras, y además cambiar su vida para que la misma se adapte a los caminos del Creador, en lugar de reinterpretar las palabras para que coincidan con su propio estilo de vida.  Todos los creyentes debemos desear agradar a Dios (Sal. 111:10).

Si no escudriñamos las Escrituras, ni nos mantenemos al día con su estudio, podemos ser engañados fácilmente.  Buscar la sabiduría de Dios es la única manera para conocer la verdad y no sucumbir a las mentiras de Satanás. 

Son muchas las falsedades que circulan en este mundo, por lo tanto, es fácil confundirse si no poseemos una base sólida edificada sobre la Palabra de Dios.  Hay muchas personas que profesan creer, pero están engañadas en sus enseñanzas.  También hay sectas que se autodenominan cristianas, pero no enseñan la verdad bíblica.  La única manera de protegernos contra el engaño es estudiar las Escrituras y orar fervientemente por discernimiento.

Los cristianos primero que todo, debemos honrar a Dios con nuestras vidas.  Eso significa que debemos vivir alejados de la mundanalidad.  Cuando se trata de elegir entre los caminos del mundo y los del Señor, debemos escoger sabiamente.  Sólo el estudio de la Palabra de Dios en su totalidad, puede evitar que seamos engañados.  Como dijo el salmista: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Sal. 119:105).

Vivimos en una época en que es fácil encender el televisor o buscar en Internet y encontrar a muchas personas que escriben o se expresan muy bien, y cuyas palabras aunque parezcan correctas, se oponen directamente a la Palabra de Dios.  Pero el Creador nunca ha cambiado y nunca lo hará.  Satanás quiere que nos alejemos de Él, y hará hasta lo imposible para confundirnos con verdades a medias y mentiras enmascaradas, en un esfuerzo supremo por apartarnos de la verdad.  El maligno es oscuridad, pero Jesús es la luz del mundo (Jn. 8:12).

La sabiduría proviene de Dios.  La pregunta es, ¿cómo se obtiene?  Primero tenemos que desearla y luego pedírsela a Dios: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg. 1: 5).El Señor no quiere que seamos engañados por falsos maestros, pero no impondrá Su sabiduría a nadie.  Si usted realmente le ama, deseará conocer sus caminos.  Nadie puede agradarlo viviendo una doble vida, profesando su amor por Él mientras vive una existencia pecaminosa, porque “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Stg. 1:8).

No nos engañemos pensando que hay circunstancias especiales que permiten que nuestros pecados sean aceptados por Dios.  Debemos abandonar las transgresiones y no tratar de justificar lo malo que hacemos, porque no podemos agradar al Creador si contradecimos con nuestro comportamiento o con lo que hablamos, Su Palabra.
Estamos viviendo en los últimos días, eso es un hecho, y esta es otra área en la que podemos engañarnos fácilmente si no estudiamos las profecías.  La urgencia por predicar la verdad de Dios a los inconversos nunca había sido mayor, ni más urgente.  Todos deben escuchar las Buenas Nuevas de la salvación a través de Jesucristo, porque conforme se acercan rápidamente los últimos días de la historia de la tierra, tenemos una mayor urgencia por difundir el Evangelio.

El engaño de los falsos maestros en este tiempo, es la principal evidencia de que el tiempo es corto.  El Señor Jesucristo dijo que la mentira se intensificaría conforme se aproximara el tiempo de Su venida: “Él entonces dijo: Mirad que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y: El tiempo está cerca. Mas no vayáis en pos de ellos” (Lc. 21:8).Depende de cada uno de nosotros asegurarnos de no sucumbir al engaño.

Una de las peores mentiras de Satanás en este mismo momento, es que todos los caminos conducen al cielo.  El Papa Francisco es el primero en propagar esta gran mentira, pero busque en las Escrituras y comprobará por sí mismo, que el único camino de salvación, es la fe en la obra consumada de Cristo en la cruz.  No se deje engañar y asegúrese de estar preparado para defender su fe (He. 4:11, 12).

La verdad de Dios se encuentra en las Escrituras, desde el primer versículo de Génesis hasta el último de Apocalipsis.  No omita la lectura del Antiguo Testamento, ni crea que el cristiano sólo necesita leer el Nuevo.  Mientras estuvo en la tierra, el Señor Jesús cumplió la Ley del Antiguo Testamento al pie de la letra y muchas profecías.  Asimismo, cuando regrese, cumplirá con las demás profecías restantes.

Toda la Escritura es inspirada por Dios y necesitamos entender lo que está escrito allí para aprender la verdad de Dios.  Jesús cumplió con toda la Ley, y su sangre fue derramada como sacrificio, una vez y para siempre en remisión por nuestros pecados: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Ef. 2:8).
Estas fueron las sabias palabras de advertencia, del apóstol Pablo para un joven pastor llamado Timoteo: “Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Ti. 3:13-15).

En virtud de esa gracia, nuestros pecados son perdonados, pero nuestra forma de vida debe ajustarse a Su Verdad, en lugar de seguir los caminos del mundo.  No se deje engañar por falsos profetas que hablan mentiras satánicas.  Dios no quiere que nadie sea engañado: “Él provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente” (Pr. 2:7)La sabiduría se encuentra enSu Palabra, mientras que el engaño en los caminos del mundo.

Asegúrese de no ser los que creen las mentiras de Satanás y son engañados.  Apague el televisor, deje a un lado los videojuegos, guarde su celular y tome su Biblia.  Escudriñe las Escrituras.  La única forma de protegerse contra el engaño es estudiarlas: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” (Co. 3:16).

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