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Las tres limitaciones que Dios impone al hombre (V)

  • Fecha de publicación: Sábado, 10 Febrero 2024, 19:33 horas

En un canal cultural trasmitieron el siguiente cuadro que ilustra muy bien el drama del pecador que, teniendo todas las oportunidades para volar al cielo, para ser salvo, es atrapado por el infierno.  Se mostraba la vida de los bosques o amazonías del Brasil, las serpientes de esa región cómo viven, cómo se alimentan, cuán venenosas son, cuánto miden, etc.

En el documental pudo verse a una gran serpiente moviéndose lentamente por los árboles, arrastrándose en cierta dirección aparentemente escogida.  De pronto se veía un lindo pájaro parado sobre uno de los gajos, uno de los loros grandes con todas las buenas alas para volar; pero a cierta distancia la serpiente como que lo había hipnotizado de modo que viéndola el pájaro no se molestó por volar, de repente de un salto la serpiente lo atrapó y el pájaro comenzó a moverse, pero era muy poco lo que pudo hacer ya que la serpiente lo retuvo con su boca y lo rodeó con su cuerpo haciendo fuerza para quebrar sus delicados huesos y en cosa de segundos con la cabeza hacia delante se lo tragó con plumas y todo.  Tomemos notas de esto:

1. La Biblia dice que Satanás es esa serpiente y el hombre es un ser con posibilidades de levantar vuelo y pasearse por las alturas de la santidad, de la paz espiritual por las alturas del descanso para el alma, por las alturas de la seguridad eterna, por las alturas del perdón, de la victoria, de la sobriedad, de la lealtad, de la vida eterna; en cambio, el pecador prefiere mantenerse apostado en el gajo de su religión, en el gajo de sus amistades mundanas, en el gajo de los placeres, el qué dirán, los vicios, el desenfreno sexual, etc.

2. Allí está el pecador en el plumaje de su vigor, de su juventud, de su madurez, de sus logros intelectuales y materiales, en el plumaje de su fama, admirado por sus logros, su salud, pero Satanás cual serpiente tiene marcado su objetivo y cuando el pecador rechaza la última oportunidad de levantar vuelo a los brazos del Señor aceptándole por salvador, Satanás tiene las puertas abiertas y arrastra la cadena de la muerte para llevar a su víctima.  El pecador sin Cristo muere atrapado con todo lo que es por el mismo infierno debido a su negligencia, su pecado es el posponer su salvación.

Hay un himno que dice: «Te sientes casi resuelto ya? ¿Te falta poco para creer? Pues, ¿por qué dices a Jesucristo ‘hoy no, mañana te seguiré’? Te sientes casi resuelto ya? Pues vence el ‘casi’ y a Jesucristo ven, pues hoy es tiempo, pero mañana bastante tarde pudiera ser. El casi nunca te servirá en la presencia del justo Juez. ¡Ay del que muere casi creyendo, completamente perdido está!»

¿Recuerda la entrevista entre Pablo y el rey Agripa?: “¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees. Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano. Pablo dijo: ¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!” (Hch. 26:27-29).  No hay evidencia bíblica alguna de que Agripa alguna vez se haya reconciliado con Dios, porque seguramente despreció esa oportunidad.

Cuando un hombre o una mujer rechazan a Cristo, su corazón se entristece y la muerte generalmente se acerca: “Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios. Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre. El dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico” (Lc. 18:18-23).  Lo que Jesús le dijo era que le faltaba una cosa ¿qué cosa?, la salvación de su alma y como Jesús sabía que el impedimento eran sus riquezas, le dijo que las vendiera, le aceptara por salvador y dedicara su vida para la predicación del evangelio.

El Señor le ofreció un completo plan para su vida, pero esto no era lo que él en su condición de perdido, aunque muy religioso y de muy buena conducta deseaba.  Bien, ahora quisiera hacerle ver los versículos 15 al 17 del capítulo 12 de la carta a los Hebreos: Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas”.  ¿Qué le parece? Alguien que con lágrimas procura el arrepentimiento, no hay oportunidad, ¡qué triste!

Bueno, pero también hay otro rechazo colectivo de la gente, la Biblia habla que en un momento determinado Dios rechazará colectivamente a todos aquellos que en su tiempo han descuidado y no quisieron aceptar a Jesucristo por salvador: “Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia” (2 Ts. 2:11, 12), mucho cuidado con rechazar, rechazar y rechazar o posponer la Gracia Divina.

La tercera limitación que Dios impone al hombre tiene que ver ya con el cristiano

Muchos cristianos mueren inesperadamente, porque Dios dice: «Hasta aquí mi hijo o mi hija y no más, eres un malcriado y por lo tanto, ven a casa».  Veamos algunos ejemplos bíblicos: El caso de Ananías y Safira en Hechos 5, es muy ilustrativo, ya que ellos formaban parte de la Iglesia en sus orígenes.  Habían vendido una propiedad, pero tuvieron la tentación de quedarse con una parte del dinero recaudado a lo cual tenían derecho. Sin embargo, ellos llevaron el dinero y dijeron a los apóstoles que eso era todo lo recaudado; esa mentira que ellos creían que pasaría sin que nadie la detectara, fue descubierta y por el detector de mentiras que nunca falla, el Espíritu Santo.  Lo que pasó allí es que ambos murieron el mismo día (Hch. 5:1-11).

Otro ejemplo muy ilustrativo es el caso de Simón el mago del libro de los Hechos 8:17-24.  No olvidemos que este Simón no era un incrédulo, porque también dice: “También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito” (Hch. 8:13).  ¿Cuál era el pecado de Simón?  El querer comprar por dinero el don del Espíritu Santo.  ¿Qué quiere decir Pedro con “tu dinero perezca contigo”?  Simplemente que Simón perecería en breve y su dinero con él debido a este pecado.  ¿Qué quiere decir Pedro con “no tienes tú parte ni suerte en este asunto”, ¿en qué asunto?  Sin duda no habla de la vida eterna, porque él ya había creído y era salvo, sino que no tiene parte en la predicación del evangelio por su debilidad expresada anteriormente y que la muerte estaba ya acechándole.

De las palabras de Pedro, Simón entendió perfectamente que moriría prematuramente y él deseaba vivir muchos años más.  Cuando Pedro le dice “arrepiéntete, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón”, ¿a qué pecado en particular se refiere? Sin duda al mismo pecado de pretender pagar con dinero para obtener un poder que Dios otorga a quien él quiere.  La expresión “quizá te sea perdonado” expresa claramente que Pedro no estaba seguro si Dios le daría muerte a Simón el mago enseguida y él perecería tal como se lo dijo o si Dios todavía le daría otra oportunidad y él sobreviviría esa catástrofe.  Notemos que cuando Simón escuchó las palabras de Pedro pidió que le ayudaran a orar, pero en ningún lugar pide por la salvación, sino que “que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí”, es decir, muerte repentina.

El tercer caso es del 1 Juan 5:16, 17: Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida. Toda injusticia es pecado; pero hay pecado no de muerte”.  Para entender mejor esta declaración debemos traer a luz otro ejemplo bíblico de la forma cómo Dios actúa en estos casos y cómo actuó en Corinto.  Aquí leemos: “En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús” (1 Co. 5:4, 5).  Juan dice que pecado de muerte, es decir, muerte física, por el cual no hay que orar para que el enfermo se cure, es decir, hay hermanos que tal vez tienen una enfermedad que los llevará a la muerte y entonces no hay que orar para que se sanen, porque ellos han obligado a Dios a limitar su vida en este punto.

Pablo dice a los corintios que aquel pervertido sexual, salvo sin lugar a dudas por la fe en Cristo, pero con un testimonio pésimo, debía ser “entregado a Satanás para destrucción de la carne”.  Esta expresión es simplemente la muerte física, porque nada destruye más la carne, el cuerpo, como la muerte.  Satanás sabe convencernos a que pequemos y nos hace pensar que nada o nadie lo sabrá jamás y que viviremos hasta ser muy ancianos, pero siempre vigorosos y activos.
                             Continuará...

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