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Entrevista con Adán

  • Fecha de publicación: Martes, 05 Febrero 2013, 04:28 horas

Se me ocurre que lo mejor que podríamos hacer es “entrevistar a algunos personajes bíblicos” para escuchar lo que nos dicen.  Existe un libro titulado: Hablaron desde el infierno.  Es una obra que vale la pena leer.  Fue escrito por un periodista cristiano.  Este autor imagina las preguntas y las respuestas, siempre a la luz del personaje entrevistado.  ¿Qué tal hablar con Mr. Judas Iscariote? 

¿Qué tal tener una conversación en el mismo infierno, con Nerón, Poncio Pilato, con alguno de los sanguinarios Herodes, con algún Antíoco o Faraón antiguo?  Bueno, esas serían supuestas entrevistas en el infierno.

Lo que nosotros haremos es imaginarnos que ya llegamos al cielo, y como tenemos bastante tiempo porque ya no habrá apuros, ni necesidades, ni cuentas que pagar, ni tráfico que esquivar, ni cónyuge con quien pelear, ni largos sermones que aguantar, ni noticias que ver y oír (en donde todo es lavado cerebral y deprimente).  Así que nada mejor que comenzar con Papito Adán, el flamante esposo de Eva.  ¡Son tantas las preguntas para Él!

Hermano, ¿me permite algunas preguntas? «Con mucho gusto».  Bueno, yo soy de Paraguay, admito que tal vez no sepa nada de mi país, pero yo sí supe de su vida por la lectura de los primeros capítulos del libro de Génesis.  «Sí, sí» - contesta Adán sonriente - «Puedes hacerme las preguntas que quieras, así sea en español o en guaraní». Pero... ¿Es que también habla guaraní Adán?  «Bueno... Aikuaaukata ichupe kuera avandipa otrata».  Para los que no entienden guaraní, lo que Adán me dijo fue, «Les voy a hacer saber con quién tratan.  Soy el primer hombre, antes de mí, solo existía Dios el Creador en su Triunidad más los ángeles.  Sí, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.  Así que, recuerden que en cierto modo, todos ustedes son mis hijos, porque yo tuve hijos, mis hijos tuvieron hijos, lo mismo ocurrió con mis nietos, bisnietos, tataranietos, etc.»

Pero... Adán, tengo preguntas muy interesantes y no quiero olvidarlas.  Por ejemplo, ¿cómo te sentiste cuando de repente exististe?  Todos crecimos lentamente, pero la Biblia dice que Dios te hizo del polvo de la tierra y luego sopló aliento de vida en tu nariz y viviste.  ¿Sabías hablar?  ¿Qué idioma hablaste ni bien te diste cuenta que estabas allí?  «Bueno, señores, o tal vez deba decirles hijos, aunque no, no les puedo decir así, porque ustedes son hijos de Dios, ya que nosotros (mi esposa y yo) perdimos todos los derechos en aquel terrible momento, cuando permitimos la extraña visita de Lucifer en nuestro hogar.  Yo estuve ausente, pero Eva, encantadora como era, muy amable con todos, al ver a un personaje tan deslumbrante como era Lucifer, lo escuchó, y lo peor de todo, le hizo caso.  Ustedes no me preguntaron nada de esto, pero adelanto el asunto porque no puedo menos que decirles toda la verdad.

       En cuanto a si hablé cuando abrí por primera vez los ojos a la realidad, permítanme decirles que mi maestro de idioma fue Dios.  ¿EI idioma que hablé?  Bueno, creo que era uno que con el tiempo se perdió, como se perdió también la inocencia, la pureza y la ausencia de mal, del pecado.  En realidad era el idioma que estamos hablando ahora, porque era el idioma de Dios.  Mucho de lo que ustedes tienen en sus diccionarios no se usa aquí.  Pero hay muchas otras palabras que son propias de los ángeles y de las actividades celestiales que solo tienen lugar aquí».

¿Adán, y por qué le hiciste caso a Eva y comiste de la fruta que Dios te había prohibido?  «Bueno, no quise decirle ‘no’ a mi Eva, tan hermosa, y además la veía tan contenta...»  ¿Y qué pasó después, cuando vinieron las consecuencias?  «Recuerdo que un día le dije - lo que nunca le había dicho antes - Ajapo ajaposéva, ndaikuaaséi mba’eve ndehegui’, que en español, por si alguien no entiende, significa ‘Hago lo que quiero hacer, no quiero saber nada de ti’».  ¿Así le dijiste a Eva?  «Bueno, hubo mucho más, porque hubo enojos, peleas, insomnio, dolores de todo tipo, riñas entre los dos hijos».  ¿Y qué ocurrió cuando murió Abel?  «¡Ah esa tragedia fue algo insoportable!  ¡Ver el cuerpo de nuestro hijo sin vida, con su sangre derramada por el suelo!  Sabíamos que la palabra muerte significa ‘separación’ pero nunca imaginamos el impacto que esto tendría en nuestras vidas.  Nos echábamos la culpa.  Yo la culpaba a ella y ella a mí.  Nunca le di una patada, pero faltó poco para que lo hiciera.  Todo aquello era horrible».  ¿Tienes algún consejo para los jóvenes de la Iglesia Bíblica Misionera, Adán?  «Si, que escuchen los mensajes, que hagan caso a lo que dice la Biblia, que no se metan en vicios, drogas, ni nada prohibido por la Biblia.  Que cuanto antes reciban por fe a Jesucristo, que sepan que hay muchas sorpresas de parte de Dios para todos los que le aman y obedecen.  Recuerden lo que dice Pablo en Romanos 8:18: ‘Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse’».

¿Podríamos volver a hablar con usted, Adán?  «Con mucho gusto los estaré esperando».  Joven, esta ha sido una entrevista imaginaria, pero... ¡Cuánto sentido bíblico tiene!

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