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El trabajo no era suficiente

La compañía Standard Oil estaba haciendo preparaciones para establecerse en Indonesia.  Los ejecutivos de la compañía estaban buscando un gerente para que se hiciera cargo de las operaciones allí.  Les informaron que el hombre mejor calificado para el puesto era un misionero.  La compañía se puso en contacto con el misionero para ver si estaba disponible para la posición.  Su oferta fue generosa [teniendo en cuenta que esto ocurrió hace más de 50 años], $30.000 dólares anuales.  El misionero declinó la oferta.  Esos que solicitaban su servicio elevaron la suma de dinero, pero él todavía siguió rehusando. Finalmente le dijeron: “Sólo déjenos saber cuánto quiere ganar.  Le pagaremos lo que sea si considera que el salario no es suficiente”.

“¡Oh!” - replicó él - “el salario es suficiente, lo que no es suficiente es el trabajo”.
Al Bryant

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El examen a un candidato para misionero

A las tres de la mañana de una fría mañana, un candidato a misionero caminó en una oficina para una entrevista programada con el examinador de una junta de misiones.  Espero hasta las ocho de la mañana cuando llegó el examinador.

          El examinador le dijo: “Comencemos.  Primero, por favor, deletree panadero”. 
          “P-a-n-a-d-e-r-o” - fue diciendo letra por letra el joven candidato.

          “Muy bien.  Ahora vemos lo que sabe sobre números. ¿Cuánto es dos veces dos?”.

          “Cuatro” - respondió el solicitante.

          “Muy bien” - añadió el examinador.  “Le recomendaré mañana a la junta que lo nombren.  Ha pasado el examen”.

          En la reunión de la junta directiva de misiones el examinador habló en términos elogiosos del solicitante.  Dijo: “Tiene todas las cualidades de un misionero.  Permítanme explicarles:’

          “Primero lo probé en abnegación.  Le dije que estuviera en mi casa a las tres de la mañana.  Dejó su cama tibia y salió en medio del frío sin una sola palabra de protesta’.

          “Segundo, probé su puntualidad: Llegó a la hora exacta’.

          “Tercero, examiné su paciencia.  Le dije que estuviera en mi casa a las tres de la mañana y lo hice esperar cinco horas para verme, después de decirle que llegaría a las tres’.

          “Cuarto, probé su temperamento.  No mostró  señal alguna de estar disgustado, ni siquiera me preguntó por qué me había retrasado’.

          “Quinto, probé su humildad.  Le hice preguntas que un niño pequeño podía responder y no se mostró ofendido.  Este joven satisface todos los requerimientos y se convertirá en el misionero que necesitamos”.

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Las resoluciones de Jonathan Edwards

Jonathan Edwards, fue teólogo, pastor congregacional y misionero para los nativo americanos durante la época colonial.  Es conocido como uno de los más grandes y profundos teólogos protestantes en la historia de los Estados Unidos, y siendo aún muy joven adoptó cinco resoluciones y vivió para cumplirlas fielmente.  Creo que vale la pena considerarlas, porque cualquiera que las siga aumentará grandemente su servicio para el Señor.  Estas resoluciones son como sigue...

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La jornada de la vida

Para muchos de nosotros la vida es una experiencia diaria.  Cada día viene y luego se va.  Los años pasan y uno se pregunta cómo fue que nos envejecimos tan rápido.  Entonces, ¿cuál es el propósito de vivir? ¿Acaso somos seres que evolucionamos por casualidad? ¿O es que hay un Dios que tiene un plan específico y dirige nuestras vidas?

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