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La historia se repite

  • Fecha de publicación: Jueves, 09 Enero 2020, 11:10 horas

“Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él” (Mateo 21:43).

Dos veces Nabucodonosor llevó cautivos los judíos a Babilonia.  El profeta Ezequiel, quien era hijo de un sacerdote, fue parte de la segunda deportación, pero antes de eso había profetizado que Dios enviaría a Nabucodonosor una vez más para destruir a Jerusalén completamente, debido a los pecados y apostasía del pueblo judío. Así está registrado en Ezequiel 21:1-14 sobre el día en que comenzaría el asedio.

Luego, el 8 de enero del año 585 antes de Cristo, un fugitivo que había escapado de Jerusalén llegó a donde Ezequiel en Babilonia y le dijo: “La ciudad ha sido conquistada”.  Esta noticia significaba que más exilios estaban en camino.  Fue entonces cuando él recibió un mensaje del Señor.

La primera parte del mensaje trataba de los judíos que no habían sido llevados cautivos a Babilonia y estaban viviendo en las ciudades en ruinas de Judá, quienes razonaban entre ellos mismos, que si Abraham, siendo una sola persona, había tomado posesión del entero territorio de Israel, entonces ellos que eran muchos ciertamente merecían la tierra completa como su pertenencia.  Mientras que la segunda parte del mensaje trataba del pueblo cautivo en Babilonia junto con él.

Cuando Dios originalmente llamó a Ezequiel, le advirtió que el pueblo judío de su día era rebelde, de un corazón endurecido y terco, pero que de todas manera les diera a conocer Sus palabras, así fuera que escucharan o no.  “Y me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a gentes rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este mismo día.  Yo, pues, te envío a hijos de duro rostro y de empedernido corazón; y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor.  Acaso ellos escuchen; pero si no escucharen, porque son una casa rebelde, siempre conocerán que hubo profeta entre ellos” (Ezequiel 2:3-5).

¡Ezequiel ahora estaba experimentando la realidad de lo que Dios le había dicho, porque nadie escuchaba!  ¿Por qué creen ustedes que los exiliados en Babilonia no tomaron seriamente el mensaje de Dios por medio del profeta Ezequiel?  ¿Pueden pensar en situaciones en nuestro mundo hoy, que sean paralelas con esas del día de Ezequiel? ¿Qué lecciones podemos aprender?

“El primer medio para crecer en nuestra relación con el Señor Jesucristo, y entender el tiempo crucial en que estamos viviendo, es a través de Sus palabras registradas en la Biblia, que es el mensaje directo de Dios a la humanidad”.

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