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“¡Nunca te apartes de mi vista!”

El doctor W. Leon Tucker contó este increíble incidente: El doctor Percival, un cirujano muy ocupado, era cristiano.  Tenía una hija, Kitty, a quien amaba devotamente.  Un día ella llegó donde su padre y le dijo que se iba como misionera a China.  Y él respondió: “Kitty, te prohíbo que te apartes de mi vista”.  Finalmente ella no llevó a cabo sus planes de viaje y terminó por casarse.  Tuvo dos niños adorables.

Yo - sigue contando el doctor Tucker - vivía al lado del doctor Percival.  Un día me dijo que abandonaría su práctica como cirujano debido a la condición de sus ojos.  Más tarde tuvo que ser sometido a una operación en la vista.  Cuando le removieron el vendaje, su doctor le dijo: “En dos semanas quedará completamente ciego”.

El doctor Percival le pidió a Kitty y a sus niños que vinieran.  Cuidadosamente les palpó los rostros,  tal parecía que estaba grabando una fotografía mental de ellos con las yemas de los dedos.  Luego me llevó a la luz “para ver a su pastor”.  Fue un día muy triste en nuestra cuadra, todos estaban llorando.

Meses después fui a almorzar con el doctor Percival.  Tuve que ayudarlo a comer.  Cuando ya abandonaba la casa pude darme cuenta que deseaba decir algo.  “Dígame doctor” - le dije.  “Doctor Tucker” - comenzó afirmando - “¿Cree usted que Dios es retributivo?” - Le respondí que no lo creía.  “Tucker, yo le dije a Kitty que ella nunca se podía apartar de mi vista.  A dondequiera que vaya, ruéguele a los padres que no se interpongan en el camino de sus hijos cuando Dios los llama para su servicio”.
                                                                                 Wesleyan Methodist

Modificado por última vez enViernes, 15 Diciembre 2017 11:46
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