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Charles Darwin

  • Fecha de publicación: Jueves, 13 Febrero 2020, 08:42 horas

“Busca el escarnecedor la sabiduría y no la halla; mas al hombre entendido la sabiduría le es fácil” (Prov. 14:6)

Charles Darwin, quien nació el 12 de febrero de 1809 y murió en 1882, fue un naturalista inglés reconocido por ser el científico más influyente que planteó la idea de la evolución biológica a través de la selección natural, justificándola en sus obras.
Su teoría fue aceptada como un hecho por la comunidad científica y por buena parte del público. Curiosamente, cuando asistió a la Universidad de Cambridge en su juventud, quería ser ministro de la iglesia.

Escribió dos libros que cambiaron el mundo El origen de las especies en 1859, y El origen del hombre y la selección en relación con el sexo,  en 1871.  Aunque su meta definida no fue destruir la fe, eso fue exactamente lo que ocurrió.  Él describió la evolución en sus escritos, incluyendo la del hombre de un simple primate.  No estaba seguro si Dios había estado involucrado en el proceso o no, de ahí su afirmación de que su teología era un embrollo.  Sin embargo muchos de sus seguidores si estaban seguros de que Dios no existe.  Pensaban que Darwin, había explicado científicamente la naturaleza y el hombre.

Ya desde el comienzo había críticos - incluyendo muchos científicos.  El gran  Louis Pasteur, quien era cristiano, estaba horrorizado por las ideas de Darwin, las cuales creía que no tenían nada de científico.  Robert Fizroy, capitán del barco en que viajaba durante sus viajes de investigación,  escribió uno de los muchos libros en su contra.  El escritor George Bernad Shaw, quien no simpatizaba con el cristianismo pensaba, que si las ideas de Darwin eran ciertas, toda la belleza y honor de la vida humana se las llevaba el viento.

El mundo que describió era ciertamente un lugar cruel, en donde sólo sobrevivían “los más aptos”, aseguró que así era cómo funcionaban las cosas.  Según él, el hombre realmente no es diferente a los animales - y así como los criadores se preocupaban y cuidaban para que sólo el ganado y caballos más saludables se reprodujeran, los hombres no debían permitir que las personas inferiores tuvieran hijos.  Estaba convencido que era un desperdicio de tiempo, dinero y energía cuidar a las personas inválidas, retardadas o enfermas crónicas.  Él mismo era un hombre tranquilo, gentil, pero en el siglo siguiente, el gobierno nazi de Alemania y de la Rusia Soviética no tuvieron ningún problema sicológico para exterminar a quienes consideraron “no aptos”. ¡Qué pena que la gente haya utilizado una teoría científica para hacer tal daño!

Dios y Creador nuestro, tu Palabra ha resistido muchos asaltos.  Mantén nuestras mentes y afectos firmes y estables en Ti.

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