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Fue directo a su casa

  • Fecha de publicación: Martes, 13 Junio 2017, 12:15 horas

Henry Moorhouse, el evangelista inglés que nació en la ciudad de Manchester, fue un jugador empedernido, líder de una pandilla y ladrón.  Sin embargo, durante un gran despertar espiritual que tuvo lugar en 1859, Henry  le entregó su vida al Señor Jesucristo.   En una tarde en que predicaba con todo el amor y devoción a Dios, en la reunión se encontraba un hombre perverso que trabajaba en una mina de carbón, tenía un temperamento violento, era un borracho empedernido y cuando bebía maltrataba a su esposa y a sus hijos.  Su nombre era Ike Miller.

Moorhouse fue notificado que Ike Miller se encontraba entre la concurrencia y que muchos estaban orando para que fuera salvo.  Moorhouse predicó con todo su corazón, pero cuando hizo la invitación Ike Miller no respondió.  En lugar de eso avanzó directo hacia la puerta y desapareció.  Esos que estaban ansiosos por la salvación de Miller le dijeron a Moorhouse que no había podido conmover el corazón del mayor pecador del pueblo.

Pero lo que esos hombres no sabían y de lo cual Moorhouse se enteró más tarde, fue que Ike Miller había ido directo a su casa, que había besado a su esposa y estrechado tiernamente a sus dos hijos entre sus brazos - algo que no había hecho en años - y que sollozando pronunció una plegaria que su madre le había enseñado cuando era niño:

                              Tierno Jesús, dulce y bendito
                              Inclina tus ojos, mira a tu hijito
                              Compadécete de mí, Señor querido
                              Ven oh Jesús, mora conmigo
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