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Pastor Difamado

  • Fecha de publicación: Sábado, 25 Enero 2020, 07:54 horas

“Los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento” (Proverbios 12:22)

Si usted es parte de una organización desesperada en necesidad de reforma,  ¿se apartaría de ella o trataría de cambiarla desde su interior?  Ese fue el asunto que confrontaron muchos cristianos fieles en los años 1500 después de que Martín Lutero emprendió la Reforma.  Muchos de los devotos se unieron a Lutero y los otros reformadores, pero un puñado de hombres santos permanecieron en la iglesia católica y trataron de dar el ejemplo de cómo es la vida cristiana.  Uno de ellos fue Guillaume Briconnet.

Guillaume nació alrededor del año 1475 en una familia rica y devota y se convirtió en obispo de la ciudad francesa de Meaux en 1516 - el año antes en que Lutero inició la Reforma.  Compartía el deseo de Lutero de limpiar una iglesia corrupta, y como obispo disciplinaba a los clérigos perezosos y luchaba por elevar los patrones de educación y moral.  Aunque algunos de los sacerdotes y monjes inmorales se convirtieron en sus enemigos, logró atraer a otros católicos a quienes les atraía la Reforma y quienes llegaron a ser conocidos como “El Círculo de Meaux”, y se reunían para estudiar la Biblia y orar.  Como Lutero y otros protestantes, Briconnet y sus amigos descubrieron, que sus vidas espirituales habían cambiado, gracias al estudio constante de las epístolas del apóstol Pablo.

Briconnet se convirtió en el consejero espiritual de Margarita, la hermana del rey Francisco Primero de Francia, pero a pesar de tener varios amigos en posiciones elevadas, llegó a transformarse en sospechoso, porque estaba viviendo en un tiempo, cuando cualquier tipo de reforma protestante era considerada como una “herejía”.  Algunos de los clérigos flojos a quienes había disciplinado llevaron a cabo una campaña de desprestigio para representar al obispo como un hereje y fue obligado a comparecer ante la asamblea para reafirmar su lealtad ante la iglesia católica y asegurarle a las autoridades que no era hereje.  Sin embargo, Una nube de sospechas se cernió sobre él durante el resto de su vida, y pronto tuvo que desintegrar su grupo: el Círculo de Meaux.  El 24 de enero de 1534 murió un buen hombre que terminó frustrado porque servía a una iglesia que consideró la Reforma como una herejía.

Padre, que cuando seamos calumniados y no nos comprendan, Tú estés con nosotros y seas nuestra justicia y nuestro Juez.  Amén.

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