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La mayor sorpresa del rapto

  • Fecha de publicación: Lunes, 30 Noviembre -0001, 00:00 horas

Sin duda alguna el tema de mayor importancia para cada hombre y mujer en nuestro planeta es la salvación de su alma.

Los creyentes sabemos que somos salvos por medio de la fe en los méritos de Cristo, esto no puede ignorarse, no podemos hacer nada por salvarnos, excepto arrepentirnos de los pecados y depositar nuestra confianza en él, aceptando su perdón y con ello la vida eterna que nos otorga por pura gracia. Esto creo que debe ser bien claro para todos. Pero entonces, ¿cómo se explica que haya tantos cristianos que viven como incrédulos y dicen que son salvos? Porque la salvación no es por obras – alegan – sino por gracia, por tanto no importa mucho lo que haga porque ya he sido salvo.

Este hombre o mujer que es miembros de la iglesia, pero que también estafa, que usa vocabulario obsceno y tiene a todos sus hijos en el mundo por causa de su carácter, tal vez violento, y su testimonio mundano, dice que fue salvo, marca el día en que recibió a Cristo y ahora es miembro de la iglesia y toma parte de todas sus actividades. El cree que es salvo y por ende que participará del rapto de la iglesia.

Para poder explicar esto, algunos predicadores enseñan que habrá una especie de rapto parcial, es decir que sólo los creyentes espirituales participarán del rapto, mientras que los cristianos carnales se quedarán atrás para la gran tribulación. Sin embargo, esta posición ofrece serios problemas, en primer lugar, qué se entiende por espiritual y carnal, o qué decide quién es espiritual o quién es carnal. Estoy seguro que usted se habrá planteado más de una vez, estos y otros interrogantes, sin encontrarle respuesta bíblica y no puede entenderlo. Yo no quiero predica un evangelio limitado, ni ser juez de los demás, pero hay tantas evidencias contradictorias de personas que dicen ser salvas, aunque viven como mundanos que uno se ve obligado a considerar esto mucho más a fondo. Yo le invito a leer este mensaje con la seguridad de que saldrá tan beneficiado de él, como yo mismo cuando lo preparé.

A continuación pasemos a considerar primero el verdadero significado de la fe salvadora, puesto que la fe es el principal elemento en la salvación de todo pecador y es bien claro además que existen interpretaciones hasta supersticiosas de este término. Esto lo vemos por ejemplo en el terreno de quienes promueven la llamada sanidad divina y también en el ámbito secular. Pero veamos primero como define el término fe, la Real Academia de la Lengua Española: Fe: La primera de las 3 virtudes teologales. Es una luz de conocimiento sobrenatural con la que sin ver creemos en lo que Dios dice y la iglesia propone. Si la interpretación del término concluyera con sin ver creemos lo que Dios dice, estaría correcto, ¿no le parece? Pero el agregado y la iglesia propone distorsiona completamente el significado bíblico de la fe, ya que coloca aquello que la iglesia propone, en igualdad con lo que dice Dios, cambiando totalmente su significado. Como podrá apreciar entonces, debido a la confusión del término fe, la clave inicial de este mensaje girará alrededor del verdadero significado de la fe.

Hay muchos miembros en nuestras iglesias que no llegan a entender lo que significa fe y es a ellos en particular a quienes está dirigido este mensaje, esperando que Dios les guíe a través de cada argumento bíblico que presentaré y cada ilustración, porque todo, en conjunto, será de ayuda cualquiera sea su situación en este momento en particular, ya que tal vez usted se encuentre entre esos que tratan de auto-convencerse que son salvos y realmente no son. El error radica en la interpretación incorrecta de lo que es la fe, o lo que significa creer en Cristo y aceptarle como Salvador personal. No quiero con esto que dude de su salvación, y sé que no lo hará si realmente es salvo, pero que Dios me ayude a llevarlo al encuentro con Cristo si estando perdido cree de alguna manera que es salvo. Voy a referirme pues, a LA MAYOR SORPRESA DEL RAPTO DE LA IGLESIA.

Puesto que la gran mayoría de personas que escuchan y leen los mensajes que difundimos, tienen una idea bastante exacta de lo que es el rapto, no voy a abundar en explicaciones al respecto, sólo diré que se denomina Rapto de la Iglesia al acto de traslado, es decir, al traslado de todos los redimidos a la presencia del Señor. La Biblia dice que esto sucederá en todo el mundo, en forma rápida y simultánea y que en esta partida a la presencia del Señor tomarán parte todos aquellos que fueron salvos sin que se quede un solo miembro de la Iglesia de Cristo. Sin embargo, la Biblia también aclara que en este grupo no estará incluido ni uno solo de los que no aceptaron a Cristo.

He aquí lo que dice la Escritura: "Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel , y con trompera de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras... Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá sobre ellos como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda" (1 Ts. 4:16-18 y 5:1-4).

Este mensaje va dirigido en primer lugar a todos aquellos que hoy componen la membresía de nuestras iglesias cristianas evangélicas, a través de todo el continente, no sea que alguien piense que el sello de su salvación lo constituye el ser evangélico, miembro de una denominación el haber cumplido con ciertos ritos que la iglesia en cuestión exige, como levantar la mano para aceptar a Cristo, sentir esa paz... llorar de emoción, ser bautizado por inmersión, haber recibido una cierta experiencia que parecía el bautismo del Espíritu Santo o la plenitud del Espíritu Santo. Considere lo que el apóstol Pablo le escribió a los corintios: "Examinaos vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos" (2 Co. 13:5a).

No pretendo debilitar su fe, por el contrario deseo que se haga un examen muy, pero muy a conciencia. Yo creo firmemente que la salvación la obtenemos como un regalo de Dios, cuando depositamos fe en Cristo Jesús y no arrepentimos de los pecados, pero decir esto, solamente, es presentar un mensaje incompleto. Es por esta razón que hoy, millones de miembros en nuestras iglesias, creen que creen, aunque en realidad y con sobrada razón no tienen ninguna seguridad de ser hijos de Dios Y no la tienen por la sencilla razón de que todavía son mundanos al no comprender el verdadero alcance de la fe que salva, de la cual habla tanto la Biblia.

Cuando ocurra el rapto de la iglesia, la partida súbita de todos los hijos de Dios para estar con Cristo, ellos literalmente desaparecerán en forma simultánea en todo el mundo, aunque primero resucitarán en sus cuerpos glorificados, cuerpos nuevos que jamás verán corrupción, los que murieron en Cristo. Si esto sucediera en este momento, entonces todos los que vivimos y somos salvos, seríamos transformados en un instante y junto con los santos resucitados partiríamos allá arriba "para recibir al Señor en el aire, y estar siempre así con el Señor".

No me cabe la menor duda de que esto ocurrirá en forma literal. No sé la fecha exacta, nadie lo sabe, incluso el propio Señor Jesucristo dijo: "Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo el mi Padre" (Mt. 24:36). El mundo de hoy, sin duda, presenta las características que describe la Biblia como preaviso del rapto, algunas de las cuales son por ejemplo: la corrupción teológica; la gran cantidad de evangelios, predicadores y falsos cristos que abundan por doquiera; las guerras y las amenazas de guerra; el armamentismo de las superpotencias; los desastres naturales, especialmente los terremotos; las plagas; la inmoralidad; el divorcio y con ello la destrucción del hogar, la piedra angular de una sociedad organizada; la rebelión juvenil; las drogas; el suicidio; la obscenidad; las falsas y peligrosas alianzas teológicas entre grupos sopretexto de buscar unidad y muchas otras cosas.

Como el gran día que esperamos bien podría llegar mientras estamos todavía en nuestros cuerpos, deseo de todo corazón despertar su interés e instarlo a que examine a fondo cuál es su condición delante de Dios, no sea que abrigue la falsa esperanza de que es salvo sin serlo.

Puesto que la clave de la salvación es la fe, lo primero que haremos será ampliar su significado. Y dice la Biblia al respecto: "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve" (He. 11:1). Aclarando un poco más adelante: "Pero sin fe es imposible agradar a Dios..." El apóstol Pablo expuso por su parte: "Porque por gracia sois salvos por medios de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe" (Ef. 2:8,9). Esta es entonces la definición bíblica de la fe y el papel que desempeña nuestra salvación. La Escritura asegura que todo estriba en la fe, que no podemos agregar nada a nuestra salvación, sino que somos salvos por la gracia divina, en otras palabras que no hay obra que nos haga salvos, excepto la obra redentora de Cristo mediante su muerte en el Calvario.

Sin embargo, cuando leemos con cuidado el capítulo 11 de Hebreos y toda la Epístola de Santiago, no podemos más que exclamar: ¡Dios mío, FE es mucho más que un simple asentimiento mental de que acepto a Cristo y recibo vida eterna! Cuando analizamos la fe en forma profunda pronto comprendemos cuán fácil es llegar a ser víctima del mayor auto-engaño, es decir, pensar que se es salvo sin serlo. Pero no porque alguien nos engaña, sino porque nos engañamos a sí mismos acariciando la falsa idea de que una especie de elemento mágico ha hecho algo a nuestro favor al decir que aceptamos a Cristo y somos salvos. Esto bien podría ser así, si la persona comprende el cuadro por entero, pero para evitar confusión consultemos algunos pasajes de la Biblia los que demuestran lo fácil que puede ser creer que se es salvo sin serlo.

Tomemos por ejemplo la Epístola de Santiago, ya que en ella se menciona mucho la fe poniéndose especialmente a prueba la fe falsa. Y dice: "Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con las obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?... Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino? Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta" (Stg. 2:14-26).

Santiago repite que es imposible que se profese una fe muerta que no salva, porque simplemente no es fe. La verdadera fe salvadora siempre va acompañada de una nueva vida y de las obras, de lo contrario no es fe. Note lo que dice el versículo 22: ¿No ves que la fe actuó juntamente con las obras...? No se trata de creer hoy, tener fe hoy, aceptar a Cristo hoy y luego, años más tarde, o tal vez décadas después comenzar a tener obras. Si una mujer que trabaja en un prostíbulo le preguntara a su pastor después de caer rendida a los pies de Cristo: ¿Qué hago ahora pastor? – Tengo que entrar a mi ‘trabajo’ esta noche a las diez. ¿Cuál cree usted que debería ser la respuesta del pastor? Seguramente que no le dirá: ...Bueno, Hermana, usted ya es salva, así que vaya dejando ese lugar poco a poco... ¿Es esa la manera de ser salvo por la gracia? ¡No! SI esa mujer aceptó realmente a Cristo y fue salva, andará desde ese momento por otro camino y no deseará volver al prostíbulo. El cambio en ella habrá sido tan profundo que todo lo que hacía, la vida que antes vivía le repugnará. Esto mismo ocurre con un idólatra, un orgulloso, un estafador, un adúltero, un chismoso, etc. La verdadera fe actuará juntamente con sus obras.

¿Quiere saber si fulano o mengano son salvos? Es fácil, más de lo que cree. No diga eso de que... nadie sabe. Esto no es cierto. El Sr. Jesucristo nos brinda la clave cuando dijo: "Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo, da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo, dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis" (Mt.7:16-20). El Sr. Jesucristo nos invita a que miremos los frutos de una persona para saber si es salva o no. Como la fe y las obras actúan conjuntamente, no hay por lo tanto ningún problema para saber si una persona posee fe salvadora. Cualquiera sabe cuando una criatura nace viva, asimismo cuando nace muerta. Usted no necesita ser ni experto, ni pediatra, para saberlo. Tampoco para saber si alguien es salvo. Cuando una persona dice que aceptó a Cristo, aunque haya llorado y parezca muy sincera, usted podrá saber casi inmediatamente si se produjo un nacimiento o fue un aborto.

¿Cómo es posible que hoy día haya en nuestras iglesias tantas personas carnales, obscenas, viciosas, intemperantes, crueles, criticonas, tacañas, estafadoras, mentirosas, supersticiosas, envidiosas, pendencieras, etc, etc. y que le pongamos el rótulo de salvos... pero carnales? Sinceramente, creo que no les hacemos ningún favor. Una persona carnal puede caer en alguna falta, en algún pecado, pero tan pronto como ocurra se arrepentirá pidiendo el perdón de su pecado. Sin embargo, hay muchos miembros de nuestras iglesias que año tras año siguen viviendo la misma vida de pecado, pero albergando la falsa ilusión de que son salvos por la gracia.

No estoy negando que la salvación es por gracia, por medio de la fe en Cristo Jesús y en sus méritos. El problema no es ese. El problema es que no todos comprenden lo que significa tener fe salvadora. Cuando hay fe verdadera, ocurre un cambio inmediato en la persona que profesa ser salva. Tengo la impresión que muchos de los miembros de nuestras iglesias sólo lograron alcanzar el conocimiento de la verdad, pero nunca aceptaron a Cristo – lo conocieron, sí, con su intelecto, como Hijo de Dios, Salvador del mundo, etc. – pero ellos mismos jamás se rindieron a él. Cuando alguien es de Cristo su vida es totalmente revolucionada, es un cambio que ocurre generalmente de inmediato, aunque en unos es más visible que en otros.

Para ilustrar mejor esto, tomemos como ejemplo el caso de Noé, cuyo nombre aparece en el capítulo 11 de Hebreos entre la lista de los grandes gigantes de la fe. Allí dice: "Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe" (He. 11:7). Para que pueda captar buen la idea de este desarrollo es necesario que demos una mirada al cuadro de Noé en Génesis: "Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Dijo, pues Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí yo los destruiré con la tierra. Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura. Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero. Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá. Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo" (Gn. 6:11-18).

Notemos primero que en las instrucciones que Dios le diera a Noé, había por lo menos 16 cosas que el patriarca debía aceptar por fe, fe que debía poner en acción. Nadie puede negar que las demandas de Dios son bien claras y Noé no tuvo el menor problema para entenderlo. Pero supongamos que Noé en lugar de haber hecho lo que hizo, le hubiera dicho a su esposa: Escúchame, amor, Dios me habló hoy y me dijo que debo construir un arca muy grande, porque habrá un gran diluvio que destruirá toda la vida en la tierra, y que el arca que construya será el recurso de nuestra salvación. Dios incluso me indicó su forma, la madera que debo usar, las aberturas, el tamaño, etc. ... La salvación, está en el arca. No tengo la menor duda de que Dios me ha hablado y LO CREO DE TODO CORAZÓN. La salvación depende del arca.

Sigamos suponiendo que la esposa y los hijos de Noé también creyeron y como él está tan seguro, organiza servicios religiosos en su casa y habla de los mismo a los parroquianos. Noé con el tiempo hasta organiza “campañas evangelísticas unidas” y hay incluso “muchas profesiones de fe”. En fin pasan los años y Noé sin pensarlo hasta funda una denominación muy activa con oficinas por doquiera, con literatura para todas las edades, porque él y su familia no abrigan ninguna duda de que Dios cumplirá lo que dijo. Pero, ¡Noé no hace nada para construir el arca! ¡Tiene fe, pero no tiene obras! No duda de las palabras de Dios, pero ha perdido la parte más importante de todo, porque la fe verdadera siempre exige obediencia y acción. Si Noé hubiese hecho esto, habría llegado el diluvio 120 años después y él habría perecido junto con su familia al igual que el resto de los impíos, a pesar de toda su prédica.

Sin embargo, Noé no actuó así. Aunque no entendía muchas cosas ya que no sabía cómo sería eso de que habría lluvia y hasta diluvio dado que hasta entonces los habitantes del planeta nunca habían visto llover, sino que la tierra era humedecida por un vapor que subía del suelo, se puso manos a la obra. Buscó la madera de gofer y comenzó a construir el arca, seguro de que Dios cumpliría lo que dijo. Su fe, de inmediato, le llevó al terreno de la acción en concordancia con el mensaje recibido, siguiendo al pie de la letra las indicaciones que le diera Dios. Nuestro Creador no dejó que Noé adivinara el medio de su salvación, ni tampoco le dijo simplemente que construyera un arca y nada más, sino que le indicó perfectamente y en detalle cómo debía construirla. Hoy podemos decir que Noé también fue salvo por la gracia divina, Dios le indicó exactamente cuál era el medio que debía usar si quería ser salvo junto con su familia. Lo mismo ocurre ahora, Dios escogió la muerte expiatoria de Cristo como un recurso redentor para nosotros y está invitado a todos lo pecadores tal como invitó a Noé. Así como él sólo tuvo el arca como medio, nosotros de la misma forma sólo tenemos a Cristo Jesús. No obstante cuando Dios habla de cómo podemos ser salvos por medio de Cristo, no está diciendo que existe un procedimiento mágico que salva con solo pronunciar el nombre de Jesús 50 veces, por ejemplo, sino que somos salvos por la fe en él, fe que inmediatamente debe transformarse en acción.

¿Existe alguna ‘lista de materiales’ para que construyamos esa vida que refleje que somos hijos de Dios? Bueno, tal vez usted se sorprenderá de saber que si la hay. A semejanza de Noé, Dios tiene para cada uno de nosotros un amplio plan de actividades diarias, y así como las instrucciones que recibiera el patriarca cambiaron su vida de tal manera que todos se advirtieron de ello, de la misma manera debe cambiar la conducta de cada creyente que haya experimentado el nuevo nacimiento.

Cuando Noé construyó el arca, no estaba edificando su salvación, porque él había sido declarado justo por Dios antes de comenzar la obra. Potencialmente, Noé fue salvo desde el momento mismo que Dios le habló, la Biblia dice, que "Noé, (era un) varón justo, perfecto en sus generaciones; (que) con Dios caminó Noé" (Gn. 6:9). Lo mismo ocurre hoy con nosotros, no somos salvos por lo que hacemos como cristianos, en término de buenas obras, sino que somos justificados por la fe, aunque las obras son el testimonio de que en verdad somos salvos.

En general nos vestimos, comemos, hablamos, nos divertimos, trabajamos, cantamos, ayudamos, compramos, vendemos, ofrendamos, descansamos, etc, por lo tanto examinemos nuestra vida diaria para comprobar si esta sigue el croquis divino trazado por Dios, ya que es posible que por un lado enfaticemos que somos creyentes y fieles a la palabra de Dios, mientras que por el otro vivamos como mundanos. Dios ha provisto en su palabra la lista de las cosas que debemos hacer, pero en muchos casos nos conformamos con una fe teórica, una fe muerta, la misma que profesan los demonios.

Consideremos a continuación la armadura que aconseja Pablo para todos los creyentes: "Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de la justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos" (Ef. 6:11-18).

Notemos primero, que Pablo no está ofreciéndonos un ropaje opcional. El deber del cristiano es permanecer firme, protegido con la rectitud y preparado para hablar a otros en el poder del Espíritu Santo, tal como el soldado que se prepara con toda clase de ejercicios agotadores, para estar siempre en optimas condiciones por si tuviera que salir a la batalla. La fe debe ser como un escudo protector. Los argumentos de nuestro cristianismo sobran cuando practicamos lo que predicamos. La palabra de Dios debe servirnos como espada provista por el Espíritu Santo, no pretendemos salir a la batalla apoyados con las muletas de nuestras experiencias emocionales o con los bastones de experiencias vividas en círculos que promueven el emocionalismo. Mantengamos más bien un estrecho contacto con la palabra de Dios, leyéndola con meditación y oración, de preferencia a solas con el Señor, permitiendo que el Espíritu Santo nos guíe para entenderla y aplicarla en el diario vivir. Los argumentos de nuestro cristianismo sobran cuando practicamos lo que predicamos.

Dicho en otras palabras, así como Dios le indicó a Noé en detalle cómo construir el arca, él también está ofreciéndonos una lista completa sobre la forma cómo debemos conducirnos en todos los niveles de la vida diaria – en el trato con hermanos, extraños y miembros de la familia. Si no ha despreciado la gracia divina y ya fue salvo por medio de la fe en Cristo, usted, sin duda, a semejanza de Noe ha tomado muy en cuenta los detalles provistos por Dios para vivir una vida cristiana regenerada. Pero si solamente cree que cree seguirá concurriendo a su templo, desempeñará un cargo, orará, cantará, levantará las manos, probablemente dará palmadas, continuará “testificando” con los labios, salpicado siempre de alguna visión o estremecimientos emocionales, mientras que en forma muy diplomática se negará a obedecer al Señor y someterse a vivir una vida auténticamente santa. Su fe será de labios hacia fuera, pero si este es su caso, admita ahora mismo que no es salvo, que no había entendido o tal vez no quería entender el verdadero significado de la fe salvadora, porque la fe que profesa es intelectual, muerta, demoníaca, que no le exige una vida acorde con los estatutos bíblicos. Alega... que por gracia somos salvos, por la fe, y esto es verdad, pero nunca ha aceptado la gracia divina para ser salvo, porque de haberlo hecho habría actuado como Noé y su vida se habría visto transformada.

Los muchos pasajes bíblicos que nos dicen cómo debemos vivir tienen tantos detalles como los que dios les diera a Noé para construir el arca. El apóstol Pablo dice: "Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios... Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría, cosa por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndose despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno... Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto... La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros con sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor, con salmos, himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él" (Col. 3:1-17).

Aquí está por decirlo así, el largo, el ancho y profundidad del arca que seguramente toda persona regenerada está construyendo. No como medio de salvación, sino como parte inseparable de la verdadera fe, la fe que salva. No olvidemos lo que dice Santiago 2:22: "¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?" Este pasaje de Colosenses cubre prácticamente todas las áreas de nuestra vida – relaciones familiares fraternales; trabajo; importancia y uso del dinero; carácter o temperamento; integridad en el comportamiento, es decir que no hay fornicación, adulterio, ni ningún tipo de pensamientos impuros, ni fantasías pecaminosas que aniden en nuestro ser; descartada también la idolatría en todas sus formas. Todo el ropaje del viejo hombre quedó fuera y uno es revestido del hombre nuevo. Estas cosas no son subjetivas, sino objetivas, visibles. No se trata de algo puramente teórico, sino de una vida verdaderamente cambiada. Por ejemplo, el que robaba, ya no roba más, sino que trabaja e incluso ayuda a sus semejantes; el Don Juan deja su vida disoluta y ahora es un esposo y padre ejemplar; el estafador deja de estafar, ahora es honrado. Hay una nueva imagen de esa persona. Antes su imagen y todo su ser era semejante al amo tiránico que le tenía cautivo, pero ahora esa imagen no sólo es externa, sino interna, ya que es semejante a la vida y conducta de su nuevo Amo – Cristo Jesús.

Es tan completa esta lista de las cosas que necesita nuestra arca hoy, que hasta toca el aspecto de la música. Allí no nos dice que imitemos al mundo en cuanto a la música, sino que específicamente menciona Salmos, himnos y cánticos espirituales. Obviamente, el rock con su sensualidad está descartado, lo mismo la salsa y tantos otros ritmos que sólo tienen por meta despertar las bajas pasiones de hombres y mujeres que todavía están en el mundo. Es lamentable ver cuántos cristianos pretenden hoy justificar los ensordecedores ruidos de lo que falsamente llaman música moderna o música de la juventud. No hay diferencia, por lo menos no mucha, entre los roqueros extremos que terminan sus conciertos rompiendo guitarras, dando alaridos y finalmente vomitando y aquellos que al no triunfar en el mundo con esa misma música, se tornan de repente en conjuntos de música rock cristiana. Es algo así como decir Fulano ahora es un estafador cristiano, un pervertido cristiano, o un adúltero cristiano. ¿Existe tal cosa como rock cristiano? ¿Puede la música rock clasificarse en estas 3 categorías: Salmos, himnos y cánticos espirituales? - ¡Obviamente no! Y todo esto quiere decir que si se siente atraído por la música rock, así lleve la etiqueta de rock cristiano y su parte lírica le conmueva y le haga verter lágrimas, esto no justifica que sea una persona regenerada.

¿Cuánto tiempo se requiere para dar el testimonio cristiano? Obviamente ésta es una pregunta importante. Algunos dicen que cuando alguien acepta a Cristo, tomará algunos días, meses y hasta varios años para que la persona realmente cambie de vida. Incluso algunos que han hecho supuesta profesión de fe, continúan en la vida de siempre, alegando que Dios les dijo que tenían que dar testimonio en ese mismo círculo. En principio esto suena bien, pero la realidad es que si una persona es regenerada se negará a hacer muchas cosas que hacía antes, incluso se dan casos de nuevos creyentes que hasta les despiden del empleo por negarse a hacer algo que está contra los preceptos de Dios. Se dice que cierta vez una muchacha cristiana había asistido a un baile. El galán que la invitó a bailar, después de unos momentos, cuando se despertaron las pasiones sensuales, la invitó para “algo más”. Ella le dijo que no, que no podía aceptar su invitación porque era cristiana, a lo que él le replicó enojado: ¿Entonces, qué diablos estás haciendo aquí? El mundo sabe que los creyentes no vivimos igual que ellos, pero si comenzamos a coquetear con el mundo, pronto los confundimos. Jamás ganaremos a alguien para Cristo, si compartimos con los mundanos el camino pecaminoso que siguen.

Pero volviendo a la música, hay quienes dicen: Bueno, pero Pablo escribió limitando el estilo a “Salmos, himnos y cánticos espirituales”, por la sencilla razón de que en esa época no existía otro tipo de música, tampoco habían instrumentos musicales como los de hoy, además se carecía de energía eléctrica para poder ofrecer un verdadero “concierto de rock”, como hoy. Permítame preguntarle: ¿No es cierto, acaso, que Pablo escribió inspirado por el Espíritu Santo? ¿No sabía el Espíritu Santo de Dios que todo este lodazal simulado música aparecería posteriormente? También hay quienes alegan en estos términos: ¡Pero fíjese, cuántos jóvenes se salvaron gracias a esta música rock cristiana! En primer lugar es muy difícil calificar de salvas a personas que en un momento cargado de una atmósfera de conmovedores testimonios, tragedias y hasta amenazas, responden al llamado del predicador o de “los músicos” con lágrimas en los ojos. La virtud de regenerar la tiene la palabra de Dios, la Biblia. Si de conmoverse y llorar se trata, esto ocurre en muchas circunstancias... En los funerales, los cementerios, al escuchar un poema, una ópera trágica, al ver una película, una telenovela, etc. Si no hay un cambio total en la vida de la persona, no hay fe auténtica, ni regeneración, ni salvación.

Entre la música mundana y la cristiana debe existir una línea divisoria bien marcada. Si no hay tal división, hay una falta muy grave. Dios inspiró la Biblia y su palabra es la única que tiene la virtud de cambiar la vida. Noé, al ser advertido por Dios, se puso a trabajar en algo completamente nuevo, así también la vida del cristiano debe cambiar radicalmente, no sólo en la forma de pensar, sino de hablar, de tratar con los demás, de divertirse, etc. Dios le entregó a Noé el plan del arca y a nosotros nos ha dado la Biblia – el plan de la vida para sus hijos. Este plan abarca todas las áreas del diario vivir: emociones, temperamento, vocabulario, entretenimiento, intereses, aspiraciones, amistades, dinero, etc.

Veamos algunos casos registrados en la Escritura de personas que cambiaron inmediatamente después de su conversión. Tomemos por ejemplo el caso de Zaqueo, sobre el cual dice la Escritura: "Habiendo entrado Jesús a Jericó, iba pasando por la ciudad. Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, provuraba ver quien era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciendo, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. Entonces descendió a prisa, y le recibió gozoso. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido" (Lc. 19:1-10).

Estas últimas palabras del Señor nos hacen ver que Zaqueo estaba perdido y que si cambio fue inmediato. No dudamos que fue salvo, porque el propio Jesús así lo declaró. El además de haber creído en Cristo hizo algo sorprendente, aunque muy natural en una persona regenerada que entiende bien lo que significa la fe salvadora. Zaqueo como cobrador de impuestos, en aquellos días, para un imperio extranjero, era en realidad un ladrón refinado que tenía la cómoda condición de robar legalmente, no obstante cuando llegó el momento de seguir a Jesús, y aunque el Señor no dijo una palabra, él se ofreció voluntariamente a entregar la mitad de sus bienes a los pobres y devolver cuadruplicado a quien hubiera defraudado. Aunque la ley mosaica exigía mucho menos – sólo la suma defraudada más su quinta parte – él devolvería mucho más, cuadruplicado, es decir 4 veces la cantidad. Esto apenas fue el comienzo de la vida de Zaqueo. El no esperó conocer la Biblia o ser bautizado para cambiar, tampoco lo hizo paulatinamente sino de inmediato. Tal cuadro no ha variado, las personas verdaderamente regeneradas sufren una transformación instantánea y el cambio es tan visible como el de Zaqueo.

Otro ejemplo de ese cambio es el caso del carcelero de Filipos que custodiaba a Pablo y a Silas en la cárcel en el momento en que ocurrió un terremoto, y dice la Escritura, que "Despertando el carcelero y viendo abierta las puertas de la cárcel, sacó su espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido. Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos bien. El entonces pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavo las heridas y enseguida se bautizó él con todos los suyos. Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído en Dios" (Hch. 16:27-33).

Notamos que este hombre, inmediatamente después de creer en Cristo, quitó las cadenas de Pablo y Silas, lavó sus heridas y se bautizó, llevándoles luego a su casa donde los sirvió. El no esperó algunos meses para comenzar a vivir lo había creído en su corazón. Cuando hay una verdadera regeneración, el cambio es tan visible que resulta difícil no influir en aquellos que nos rodean. Vemos en este caso que la transformación de este hombre fue tan grande que su familia fue ganada a las pocas horas de ser salvo él.

Pero leamos una vez más lo que dice la Biblia con respecto a la fe: "Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad de mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: tú tienes tu fe, y yo tengo mis obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen y tiemblan. ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?" (Stg. 2:14-20).

Si nuestra fe no está a la vista de los demás es porque está muerta, no hay fe, sino que profesamos una fe demoníaca, porque tener fe significa vivir en concordancia con lo que decimos creer, obedeciendo en todo al Señor, y esto de corazón. ¿Está mostrando su fe o se conforma con decir de labios que cree en Cristo, en la salvación por gracia porque es además la única forma que los otros pueden saber que es cristiano? La falsificación de la fe es tan popular hoy en día como el dinero falso y las joyas que se venden como oro de tantos quilates y resultan ser un engaño cuando se ponen en manos de un joyero experto. LA PRUEBA DE SU FE Y POR ENDE DE SU SALVACIÓN NO ES NECESARIAMENTE LO QUE DICE, SINO LO QUE CREE Y VIVE. Si grita a los 4 vientos que es bíblico, cristocéntrico, ortodoxo, fundamentalista, bautista, etc., pero su modo de vivir no coincido con su testimonio verbal, esto quiere decir que se engaña y pretende engañar a otros. No obstante cuando llegue el momento del rapto se quedarán atrás por la sencilla razón de que carece del requisito indispensable – nunca experimentó el nuevo nacimiento y por ende no es miembro de la familia de Dios.

Y dice Pablo refiriéndose al rapto: "He aquí os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados" (1 Co. 15:51). De acuerdo con el contexto, Pablo no está refiriéndose a un rapto parcial, o a un rapto de os espirituales, sino que el apóstol dice que todos seremos transformados y este todos incluye a cada uno de los miembros del cuerpo de Cristo. No quedará ni una sola persona regenerada que no participe de este evento. Lo que ocurre es que son muchos los miembros de nuestras iglesias QUE NO SON REGENERADOS. Si uno piensa que toda persona que canta, va a los cultos, ora, ha sido bautizada, participa de la Cena del Señor, da dinero para la obra y hasta predica y desempeña algún cargo de importancia, es por ello salva, está muy equivocado. La Biblia presenta una lista de las características que distinguen a esos que son de Cristo y ellos a semejanza de Noé siguen estrictamente las instrucciones del artífice de su salvación. Pensar que una persona que vive como mundana es cristiana es un trágico engaño. Pero, ¿de dónde han sacado eso... que puedo hacer cualquier cosa porque total no soy salvo por las obras sino por la gracia? Bueno, creo que el origen de este error radica en la ambigüedad de muchos predicadores.

La otra razón es que muchas veces el mismo pastor no es regenerado, por lo tanto es muy difícil que predique contra el pecado ya que de hacerlo se estaría acusando a sí mismo. No son pocos asimismo esos pastores que se abstienen de decir algo por temor a un “hermano influyente” que vive en concubinato, es adúltero, está dominado por algún vicio o maneja negocios turbios, quien podría provocar su despido o retirar sus gruesas contribuciones. De ahí que muchas iglesias vivan vidas miserables y sean sólo “cuevas de ladrones” y “sinagogas de Satanás”.

EL RAPTO – LOS QUE SE VAN Y LOS QUE SE QUEDAN

Creo que todos sabemos lo que significa el rapto de la iglesia, aunque no todos lo que pertenecen a las iglesias cristianas, creen en este evento. Algunos tienen ideas tan ambiguas sobre los acontecimientos proféticos que no poseen nada que ofrecer en concreto. Algo así como... Trate de ser bueno, no haga daño a su prójimo, haga lo mejor que pueda que el Señor tendrá en cuenta su buena conducta. No hay razón para vivir a la deriva ignorando exactamente lo que tenemos por delante. La Biblia dice que no estamos en tinieblas, por lo tanto podemos mirar hacia delante y ver exactamente lo que tenemos más allá, ya que la palabra de Dios revela asombrosos detalles de lo que nos depara el futuro. Estudiando las Escrituras notamos que hay 2 grupos principales para la hora del rapto: los que participarán en él y los que se quedarán. En líneas generales es así, pero entre los que se queden habrá más de un grupo – primero, los que todavía serán salvos y serán decapitados por su fe y segundo esos que no podrán ser salvos aunque quieran. A continuación analizaremos estos 2 grupos y sus divisiones correspondientes.

1. LOS QUE TOMARÁN PARTE DEL RAPTO

En este grupo se encuentran todos aquellos que tras escuchar el evangelio, se arrepintieron y aceptaron a Cristo como Salvador personal, entrando a formar parte de la amada iglesia de Cristo, la esposa del Cordero. Todos ellos, sin que quede uno solo, serán levantados por el Señor para recibirlo en el aire. Pero veamos a continuación cuáles son las características comunes que los distinguen, ya que a juzgar por las apariencias muchas veces es difícil saber quién es quien.

A) TODOS TIENEN EL ESPÍRITU SANTO – La Biblia dice: "En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gracia" (Ef. 1:13-14).

En este pasaje Pablo indica que el sello de nuestra salvación es el Espíritu Santo que recibimos en el momento de aceptar a Cristo. Esto ocurrió cuando oímos el evangelio y creímos en él, arrepintiéndonos de los pecados. En ese momento, Dios nos selló entregándonos el Espíritu Santo como regalo, sin que lo pidiéramos, como cumplimiento de su promesa, como garantía de que somos de él y que nunca más podremos perder esa condición y ser de otros. El Sr. Jesucristo dijo: "El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido glorificado" (Jn. 7:38,39).

Note que dice Jesús, "El que cree en mí, como dice la Escritura" ... El no dijo como dice el Vaticano, la tradición, la religión, o tal o cual denominación. Cuando una persona cree bíblicamente en Cristo, recibe el Espíritu Santo. Note además que Juan destaca, que "esto dijo del Espíritu Santo que habían de recibir los que creyesen en él" (vrs. 39). Ni el apóstol, ni el Sr. Jesucristo dijeron que debíamos gemir, llorar, ayunar e implorar el bautismo del Espíritu Santo, sino que se trata de una promesa divina e infalible. Los que creen en Cristo como dice la Escritura, automáticamente reciben ese Espíritu. Y lejos de recibirlo parcialmente, "de su interior correrán ríos de agua viva". ¡Esto sí que es el bautismo del Espíritu Santo!

También dice la Biblia: "Porque en un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu"(1 Co. 12:12). "Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo..." (Gá. 4:6). Todos estos pasajes exhiben como factor común la prueba de que todo hombre o mujer que se arrepiente y deposita su fe en Cristo, recibe el Espíritu Santo y es hecho Hijo de Dios. El secreto está en recordar que es una promesa divina. Eso es lo que los redimidos tienen en común, porque cuando arrepentidos aceptaron a Cristo como Salvador, recibieron el Espíritu Santo, ya que de otra manera no podrían vivir la vida cristiana.

Los creyentes, los hijos de Dios, tienen algo en común con su Salvador, el Espíritu Santo que les ha sido otorgado, y un día todos serán levantados arriba con su Señor, por eso no es raro que la vida de los regenerados tenga mucho en común con la de Cristo, después de todo ¿acaso no dice la Escritura que "El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo?" (1 Jn. 2.6).

B) TODOS CREEN EN LA SANTIDAD ÍNTEGRA – Los que tomarán parte del rapto, creen también en la santidad completa – tanto del cuerpo, como del alma, ya que dice la Escritura: "Y todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo" (1 Ts. 5:23b).

Los hijos de Dios comprenden que no pueden engañarse a sí mismos siendo una cosa y pretendiendo ser otra, aunque esto no significa que no cometen faltas, sino que tan pronto como caen se levantan. Ellos como hijos de Dios sienten profunda tristeza y angustia por haberle ofendido. Por eso tenemos la oportunidad de confesar nuestros pecados y dejarlos, sabiendo que Dios nos perdona, limpia y restaura. Las personas regeneradas no preguntan si las bebidas embriagantes son permitidas o no, si se puede beber moderadamente, si el divorcio está bien y en qué casos, o el juego de azar, etc. Puesto que saben que la santidad debe ser en cuerpo, alma y espíritu, no tienen interés en esas cosas que antes eran parte de sus vidas. Las diversiones como bailes y fiestas mundanas les son ahora ajenas, ni siquiera les atraen ya que todo eso corresponde a los mundanos que no han sido separados para Dios.

No olvidemos que la iglesia de Cristo se compone de un grupo selecto y cada uno de sus integrantes es una verdadera antorcha en este mundo. Pese a todo existe una tendencia muy marcada de cantidad y no de calidad. Todos queremos ser pastores de congregaciones muy numerosas y aunque esto no tiene nada en contra de las iglesias con muchos miembros, lo cierto es que el Sr. Jesucristo puntualizó una y otra vez, que son muchos los que dicen ser cristianos sin serlo. Y dice la Escritura: "Y alguien dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, el respondiendo os dirá: No sé de dónde sois. Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todo vosotros hacedores de maldad. Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos"(Lc. 13:23-28).

Notemos que Jesús dice: Esforzaos a entrar por la puerta angosta. Pero, ¿por qué tenemos que esforzarnos si él ya hizo todo por nosotros? Bueno, es obvio, la Biblia nunca sugiere que la salvación se obtiene mediante una fe teórica, puramente mental. Vivir la fe que decimos tener, no es lo mismo que estar de acuerdo con las doctrinas de Cristo y la salvación por la gracia. La vida del verdadero cristiano es esforzada, vigilante, santa y pura. El cristiano debe cuidarse por todas partes: de las falsas doctrinas, falsos hermanos, del mundo con sus atractivos y ofertas ventajosas, de los vicios, las tentaciones, fantasías, pornografía, los impulsos carnales, las ambiciones descontroladas y muchas otras cosas que constituyen una seria amenaza para su vida espiritual. El cristiano siempre debe estar atento, sabiendo que la fe verdadera va acompañada de una vida totalmente transformada.

C) TODOS AMAN LA PALABRA DE DIOS – Mientras que para un cristiano de religión dominical y de iglesia, la Biblia siempre es un libro desconocido, aburrido, que carece de todo valor, para la persona regenerada, su lectura, estudio y práctica es una delicia. El regenerado ama la Palabra de Dios, la lee y estudia; asiste a los estudios bíblicos y tiene profundo deseo de saber cada vez más. El Salmista dijo: "Bendito tú, oh Jehová; enséñame tus estatutos. Con mis labios he contado todos los juicios de mi tu boca. Me he gozado en el camino de tus testimonios más que de toda riqueza. En tus mandamientos meditaré; me regocijaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras" (Sal. 119:12-16).

Si los hijos de Dios disponen de recursos, generalmente adquieren más de una versión de la Biblia, comentarios bíblicos, concordancias, etc., porque además de leer la Escritura, la estudian a fondo. Nunca faltan a los estudios, ni a la predicación, y son además los mejores maestros para enseñar a otros. Son personas en quienes se puede confiar porque como disfrutan de la Biblia y su estudio, no tienen problema para comunicar sus verdades a otros. Los cristianos asimismo tienen mucho cuidado en lo que a versiones de la Escritura se refiere, jamás aceptarán traducciones falsas o mutiladas, saben que el Canon Sagrado se componen de 66 libros y que la Biblia no contiene errores. "Más que los viejos he entendido, porque he guardado tus mandamientos; de todo mal camino contuve mis pies, para guardar tu palabra. No me aparté de tus juicios, porque tú me enseñaste. ¡Cuán dulces sin a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca. De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto he aborrecido todo camino de mentira. Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino" (Sal. 119:100-105).

D) LOS REDIMIDOS COLABORAN ECONÓMICAMENTE – Mientras que el cristiano nominal puede contribuir a la iglesia pensando quizá comprarse con esto una parcela celeste, o pueda que no contribuya del todo o que lo haga en forma esporádica y desordenada, el cristiano regenerado da con amor, generosamente y de corazón. Hay muchos miembros en nuestras iglesias que están convencidos de que si dan sus diezmos y ofrendas serán salvos. Mientras que otros suelen alegar: Dios no necesita mi dinero, necesita mi corazón y se lo entregué ya hace tantos o cuantos años. No obstante, la realidad es que éstos no le han entregado nada a Dios.

Podría citar muchas otras características comunes que comparten los cristianos regenerados, pero me ocuparía demasiado espacio, no obstante lo más importante es la seguridad de que todos ellos partirán con el Señor cuando llegue el momento del rapto.

2. LOS QUE CREEN QUE TOMARÁN PARTE DEL RAPTO, PERO SE QUEDARÁN

Las personas que se quedarán en el rapto, conforman dos grupos: los miembros de las iglesias que nunca fueron regenerados y aquellas otras personas que nunca recibieron a Cristo. Pero, ¿qué pasará con esos que son miembros de nuestras iglesias y se quedarán sin participar del rapto? ¿Serán acaso los cristianos carnales? No. No, nos confundamos, si ellos fueran cristianos, aunque carnales participarían del rapto. Los miembros de las iglesias que no estarán incluidos en este evento son todos esos que nunca fueron regenerados. El Sr. Jesucristo presenta el cuadro dramático que ofrecerán ellos, tal vez en una reunión de oración, momentos después del rapto. Por eso dice: "Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, el respondiendo os dirá: No sé de dónde sois. Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todo vosotros hacedores de maldad. Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos" (Lc. 13:24-28).

Ni bien se produzca el rapto habrá una verdadera “movilización de oración”, lo cual será característico en todo el mundo. Cuando toda esa gente que conocía intelectualmente a Jesús, pero que nunca fue realmente regenerada, descubra que los hijos de Dios partieron con el Señor, clamando a Dios reclamarán su asociación con él. Estos no serán cristianos por tradición o religión, sino personas que militaron en iglesias, hermanos claves, pilares en diferentes denominaciones, como diáconos, maestros y quizá hasta pastores. Ellos serán quienes dirán: ¡Señor, nosotros te aceptamos, creímos en ti, fuimos bautizados, participamos de tu Cena conmemorativa, enseñamos la Biblia, pagamos el diezmo! ...No obstante, pese a lo concurrido de sus reuniones, su insistencia, al llanto conmovedor y la confesión de pecados será ya demasiado tarde. La puerta de la gracia se habrá cerrado y de nada vale ya todo lo que hacen.

La iglesia de Laodicea descrita en el libro de Apocalipsis, simboliza a nuestras iglesias del siglo XX, y es a ellas a quienes el Señor dice: "Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca... He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo" (Ap. 3:15,16,20).

Es ante muchas de las iglesias modernistas de nuestro tiempo a donde el Señor está tocando la puerta. Lo ha estado haciendo por mucho tiempo ya que su deseo es que todos sean salvos, sin embargo, muchos de sus miembros y ministros ignoran su voz. Están demasiado atareados con los programas de su denominación, con las agencias dedicadas acelerar el humanismo, las obras sociales, el evangelio de liberación social, los encuentros sociales, la cuarta dimensión, la visualización y un sin fin de cosas más. No obstante, según el texto, puesto que la iglesia colectivamente no presta atención al llamado del Señor, él entonces le dice a cada uno individualmente: "...si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo." ¡Permita Dios que este mensaje sirva para despertar a algunos! ¡Ojalá ayude a la liberación de muchos de los miembros de esas iglesias modernistas comprometidas en el ocultismo para que se lancen en brazos de Cristo y sena salvos! Es cierto que los líderes que no alertan a sus congregaciones tendrán que responder por ello delante de Dios, pero mi estimado amigo, usted tiene la obligación de escudriñar su Biblia, porque tal vez puede estar adormecido con esa teología modernista y es posible que viva engañado pensando que tiene vida eterna sin tenerla.

En cuanto a esas otras personas pertenecientes a las naciones que no fueron tan favorecidas con la predicación del evangelio y que por lo tanto no rechazaron a Cristo abiertamente, millones de ellos serán salvos gracias al testimonio de los 144.000 testigos judíos, aunque serán perseguidos a muerte. A juzgar por lo que dice el libro de Apocalipsis, la persecución durante la gran tribulación será la más severa de todas las que hayan sufrido los cristianos desde los días de Saulo de Tarso. Unos eruditos creen que durante esa persecución todos los que crean en Cristo serán muertos, mientras que la creencia de otros es que una multitud entrará viva al milenio junto con los judíos. Pero veamos lo que dice la Biblia: "Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra. Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos con ellos" (Ap. 6:9-11).

Estas almas que vio el apóstol Juan bajo el altar no pertenecen a santos de la dispensación de la gracia. Ellos están clamando venganza contra sus asesinos y en la dispensación actual Dios está retrasando su juicio y tratando al mundo con soberanía y gracia. El hecho de que los santos clamen venganza indica que Dios se está preparando una vez más para tratar al mundo de acuerdo con la ley, la cual demanda que los asesinos sean juzgados y se les dé muerte. Aunque la Escritura no señala el período en que fueron asesinados estos santos, sus vestiduras blancas están indicando que todavía no han resucitado, y como ya para entonces habrá ocurrido el rapto, este grupo de mártires tienen que ser los mismos que menciona el capítulo 20 de Apocalipsis – "Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero... Entonces uno de los ancianos habló diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Yo les dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero" (Ap. 7:9,10,13,14).

Estos versículos demuestran que serán tantos los que no aceptarán la marca del Anticristo que constituirán una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas... Es claro que las Escrituras se refieren a personas que serán salvas durante la tribulación, así lo ratifica uno de los ancianos que le habló a Juan: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. La Biblia dice que durante la tribulación, el Anticristo implantará un nuevo sistema económico mundial y demandará que todos los hombre y mujeres sobre la tierra reciban su marca y número, porque de no hacerlo morirán, "Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se le pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis" (Ap. 13:16-18). El versículo 15 dice además: "Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase". Esto parece indicar que la imagen que el Anticristo levantará en su propio honor, tendrá la habilidad de delatar el escondite de aquellos que entonces decidan pagar cualquier precio por su salvación eterna. Aunque ellos serán salvos por el sacrificio de Cristo, su negligencia los habrá colocado en una situación tan difícil que todos morirán en forma violenta.

¿A qué grupo pertenece usted? ¿Cree que esta vida es todo lo que puede disfrutar? ¿O vive una vida cristiana simulada, coqueteando con el pecado y le gusta el modernismo teológico? ¿No tiene ningún interés en conocer a Jesús y aceptarle como su Salvador Personal? Permítame decirle amigo mío, que si está en alguna de estas categorías y no se decide a cambiar de vida, usted habrá de lamentarlo cuando llegue el momento del rapto. Yo le invito a reflexionar, porque los días son cortos, el Señor podría muy bien llegar hoy mismo.

Entre esos que se quedarán en el rapto se encuentra un segundo grupo de personas que de ninguna manera podrán ser salvas. La Biblia los presenta con toda claridad, porque ellos a diferencia del grupo anterior que eran miembros de nuestras iglesias evangélicas y personas que nunca escucharon el evangelio, rechazaron voluntariamente al Señor. Estos no podrán ser salvos aunque quieran. Este es uno de los cuadros más tristes de todo cuanto tiene que ver con el período de la gran tribulación.

Hoy en día existen muchos burladores, quienes hacen mofa de todo cuanto tiene que ver con los valores espirituales, las enseñanzas bíblicas, la salvación, la vida eterna, santidad, cielo, infierno, juicio de Dios, etc. Entre esos se encuentran incluso algunos que hacen hasta el papel de ministros en las iglesias de homosexuales, además muchos líderes que promueven el ecumenismo y con eso la corrupción doctrinal. Ellos ciertamente saben lo que hacen y si no se deciden a cambiar ahora, que tienen todas las oportunidades y nadie que los amenace, mucho menos lo harán entonces cuando el hacerlo representará su muerte. Por otra parte, la Biblia dice que Dios les cerrará la puerta definitivamente. En realidad ellos serán los mejores aliados del Anticristo, quien será el mesías que siempre esperaron. "Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por eso Dios les envía un poder engañoso, para que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino se complacieron en la injusticia" ( 2 Ts. 2:8-12). "Pero si nuestro evangelio está encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios" (2 Co. 4:3,4).

En primer lugar notamos, que inmediatamente después del rapto serán muchos los que admirarán los prodigios y milagros que realizará el Anticristo, porque él vendrá "con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden", quienes son esos mismos a los que el "dios de este siglo cegó el entendimiento". Son ellos los que serán víctimas "de un poder engañoso para que crean la mentira". Ese poder engañoso se los enviará Dios mismo. Dicho en otras palabras, Dios permitirá "que el dios de este siglo"el propio Satanás a quien sirvieron tan devotamente – les confunda hasta tal punto que a pesar de conocer el Anticristo verán en él a su mesías.

En esta categoría, sin duda habrá mucha gente que desde su infancia conoció el evangelio, hijos de padres cristianos que se rebelaron contra ellos aunque en realidad se rebelaron contra Dios. Les pareció que sus padres eran muy tontos, incultos, de la vieja guardia y que por eso se sujetaban a ciertas creencias arcaicas, heredadas de gentes que no tenían mucho conocimiento. Serán jóvenes que por estudiar y conseguir un título, estuvieron dispuestos a desalojar a Dios de su mente y corazón. Es difícil aceptar que esas personas fueron salvas, porque la fe salvadora necesariamente va acompañada de frutos, de obras que manifiestan esa fe. La santidad es un hecho en toda persona regenerada. Si usted dice que es cristiano, pero no es santo, no es salvo. No se trata de algo que yo diga, sino que dice la Escritura: "Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor" (He. 12:14). Los redimidos además, sigue diciendo la palabra de Dios, son "celosos de buenas obras" (Tit. 2:14).

Resumiendo, sabemos entonces que hay dos grupos de principales para la hora del rapto: Primero, los que partirán con el Señor – los redimidos por su sangre, esos que escucharon el evangelio, creyeron en él y aceptaron a Cristo como su Salvador personal, poniendo en acción la fe salvadora, esforzándose por "entrar por la puerta angosta". Segundo los que se quedarán, los cuales a su vez se dividen en dos grupos: Esos que se parecían a los redimido, miembros de iglesias evangélicas que obtuvieron el conocimiento de la verdad, estudiaron las doctrinas bíblicas y las entendieron aunque durante su vida no se identificaron con la santidad que exige la Biblia. Concurrían a los servicios, participaban en la obra misionera, mientras que por otra parte promovían pleitos, discordias, divisiones o tal vez vivían una doble vida, actuando como hermanos en la iglesia y comportándose como mundanos en el mundo. Otros tal vez vivían una doble vida, actuado como hermanos en la iglesia y comportándose como mundanos en el mundo. Otros tal vez tenían un carácter difícil de congeniar, se ofendían por todo y se retiraban de la iglesia. Otras veces eran esos expertos en dividir iglesias, tal como el caso de que habla el apóstol en 3 Juan 9,10. Entre éstos, muchos serán salvos aunque morirán, pero la gran mayoría seguirá al Anticristo.

Finalmente, entre los que se quedarán en el rapto hay un segundo grupo que no tendrá ninguna posibilidad de salvación, esos que rechazaron al Señor. Usted amigo mío, por obligación pertenece a una de estas divisiones, pero tengo buenas noticias que comunicarle, porque si no está incluido en el grupo de los redimidos, todavía tiene tiempo para arrepentirse y aceptar a Cristo como su Salvador personal. Nadie mejor que usted mismo conoce su propio condición espiritual, por eso lo invito a que reflexione y se auto- examine. Mientras viva y el rapto de la iglesia no haya ocurrido, podrá cambiar el curso de sus pasos y colocarse junto a esos que partirán con Cristo. ¿Está dispuesto a hacerlo? ¡Nadie más lo hará por usted! Mi oración es para que lo haga ahora, pues espero verle algún día en la presencia del Señor.

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