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David Ben-Gurion

  • Fecha de publicación: Martes, 25 Marzo 2008, 21:47 horas

David Ben-Gurion, fundador del Estado de Israel, y su primer ministro de 1948 a 1953 y luego de 1955 a 1963, nació en 1886, en Plonsk, Polonia. Fue el sexto hijo de una familia que amaba profundamente el ideal sionista. 

 Su padre, maestro de hebreo, era uno de los miembros veteranos de Los Amantes de Sión, uno de los movimientos precursores del sionismo moderno. David Ben-Gurion, o David Green, como se llamaba antes de traducir su apellido al hebreo, recibió una educación judía moderna, es decir, materias seculares junto con estudios religiosos.

Las cualidades de líder de Ben-Gurion y su afición a la política se manifestaron a muy temprana edad. A los 14 años organizó un grupo de jóvenes para la formación de Ezra, una asociación dedicada a hablar el hebreo como idioma secular. A los 17 años ingresó a Trabajadores de Sión, un partido que dominó la disposición política y social del sionismo durante décadas, gran parte bajo su liderazgo.

Ben-Gurion, quien consideraba al sionismo como una doctrina práctica que debía ser realizada personalmente mediante la inmigración a Israel, se estableció en la tierra de Israel en 1906, trabajando como obrero en los naranjales y las bodegas de vino de los asentamientos agrícolas judíos establecidos dos décadas antes por los primeros pobladores judíos.

Le escribió a su padre cartas poéticas y polémicas en las que describía la belleza del territorio. En una de ellas declaraba: «Establecerse en el territorio es el único sionismo real; cualquier otra cosa es sólo engaño personal, verborrea vacía, simplemente una pérdida de tiempo», pero no mencionaba las dificultades, los ataques, la malaria y el hambre. A veces durante días, e incluso semanas, subsistía con sólo un pan pita, un pan árabe. Sin embargo, cuando su padre le envió diez rublos, Ben-Gurion impulsado por su orgullo personal y nacional, le devolvió el dinero, argumentando que no lo necesitaba.

Durante los cuatro años que estuvo trabajando en la tierra, Ben-Gurion ya estaba inmerso en la política laboral como miembro del comité central de los Trabajadores de Sión. En 1910 fue elegido miembro del equipo editorial del periódico del partido en Jerusalén, y comenzó a firmar sus artículos como “David Ben-Gurion”.

En 1912, después de la revolución de 1908 de los Jóvenes Turcos, Ben-Gurion, junto con un puñado de otros activistas de Trabajadores de Sión, se fue a estudiar en la Universidad de Estambul, con la esperanza de establecer relaciones con la elite emergente y modificar la política otomana antisionista. Sus estudios se vieron interrumpidos poco tiempo después debido al estallido de la I Guerra Mundial, mientras Ben-Gurion se encontraba de vacaciones en Galilea. Al año siguiente, fue expulsado de la tierra de Israel por el gobierno otomano, junto con otros importantes sionistas, entre ellos Itzjak Ben Zvi, quien fuera el segundo presidente de Israel.

Llegó a Nueva York en 1915 y dedicó los siguientes dos años a la formación de un “ala americana” del Sionismo Laborista. En esa época conoció a Paula con quien más tarde contrajo matrimonio. Ben-Gurion en un comienzo se opuso a una unidad militar judía en el ejército británico, temiendo poner en peligro a la comunidad judía en la tierra de Israel. No obstante, cuando se firmó la Declaración Balfour en 1917, modificó su posición, uniéndose al llamado para la formación de batallones judíos dentro del ejército británico para liberar la tierra de Israel de manos de los turcos. Se ofreció como voluntario sirviendo en Egipto en uno de los tres batallones judíos, el Regimiento 39 de Fusileros del Rey.

En 1921, Ben-Gurion fue elegido secretario general de la Federación General de Trabajadores fundada un año antes, ejerciendo este cargo hasta 1935. Esta federación creó muchas de las instituciones sociales y económicas que dominarían la sociedad israelí durante las décadas siguientes. Las largas sesiones en la vida de Ben-Gurion se convirtieron en asunto de rutina; cuando tropezaba con una oposición a sus ideas, las presentaba una y otra vez en una serie de reuniones, hasta que los vacilantes se convencían o se rendían por cansancio.

Fue así como Ben-Gurion logró integrar la Sociedad de los Trabajadores, una red de organizaciones y corporaciones que llevó a cabo la expansión de los asentamientos agrícolas cooperativos y proyectos de infraestructura, desarrolló industrias y creó servicios de salud e incluso instituciones financieras propias. A la par de sus funciones como federación de gremios, esta red, en esencia, proporcionó la infraestructura para la formación de una nueva sociedad y la construcción del estado.

En 1930, Ben-Gurion jugó un papel básico en la fusión de las principales facciones laboristas en un aparato político altamente efectivo, el Mapai, un partido político que guiaría y gobernaría la sociedad israelí durante las primeras críticas décadas del estado, con Ben-Gurion a la cabeza. Para 1935, el Sionismo Laborista era el elemento más importante en la Organización Mundial Sionista, y el Mapai designó a Ben-Gurion como presidente del Ejecutivo de la Agencia Judía, el brazo del movimiento Sionista, posición que ocupó hasta 1948, cuando se estableció el Estado de Israel.

Ben-Gurion estaba claramente consciente de su lugar en la historia. Sus registros personales suman miles de páginas. Era un ávido lector, particularmente de historia y filosofía política y religiosa. Su biblioteca personal contaba con aproximadamente 20.000 volúmenes. Estricto en las áreas que cautivaban su curiosidad, estudió griego para poder leer a Platón en el original.
A raíz de los disturbios árabes en Israel, la Comisión Peel de 1937 propuso la partición de esa tierra, otorgándoles a los árabes la mayor parte de lo que quedaba de la Palestina Mandataria, después de la creación de Transjordania en 1922. Ante esta noticia los judíos en todo el mundo se alborozaron. Ben-Gurion, consideraba que un pequeño estado judío era la base y la palanca para la realización de las aspiraciones sionistas, por lo tanto movilizó toda su influencia y liderazgo para evitar un rechazo al plan por parte del Movimiento Sionista. Si bien el liderazgo sionista aceptó a regañadientes el plan, los británicos decidieron no llevarlo a la práctica. El Libro Blanco de 1939, que restringía la inmigración y los derechos de los judíos a la compra de tierras en Israel, fue considerado por Ben-Gurion como una traición a la Declaración Balfour. Por eso, al estallar la II Guerra Mundial, Ben-Gurion dijo: «Apoyaremos a los británicos en la guerra como si no existiera el Libro Blanco, y combatiremos el Libro Blanco como si no hubiera guerra». Decenas de miles de judíos de la tierra de Israel se presentaron como voluntarios a las fuerzas británicas, mientras continuaban con la inmigración y los asentamientos, desafiando el Libro Blanco.

En 1942, Ben-Gurion fue el hombre clave en la delineación del Programa de Baltmore, una nueva agenda para el Movimiento Sionista que demandaba una inmigración judía de masas y, llamaba públicamente por primera vez, para la creación de un Estado judío en la tierra de Israel. La adopción del programa constituyó un importante cambio en la estrategia del movimiento sionista, el comienzo del ascenso de la línea activista de Ben-Gurion y un rechazo al gradualismo dirigido por Jaim Weizmann, presidente de la Organización Mundial Sionista, quien por más de dos décadas había guiado la empresa sionista y había servido de principal vocero del movimiento.

Cuando el cambio de gobierno de la posguerra en Gran Bretaña no llevó a la abolición del Libro Blanco, a pesar de conocerse la tragedia del Holocausto, la confrontación con Gran Bretaña pasó a ser inevitable. En 1946, Ben-Gurion asumió la cartera de Defensa del Ejecutivo de la Agencia Judía y dirigió la lucha contra los británicos desafiando el bloqueo británico contra la inmigración judía en gran escala, intensificando la actividad de asentamiento, y eventualmente, desafiando la autoridad británica.

El deterioro de la situación en la tierra de Israel condujo a Gran Bretaña a presentar el asunto de Israel ante las Naciones Unidas, un paso que culminó el 29 de noviembre de 1947 con el plan de partición aprobado por la Asamblea General de la ONU. El 14 de mayo de 1948, cuando concluyó el Mandato Británico, Ben-Gurion, como jefe del gobierno provisional, declaró el establecimiento del Estado de Israel.

Ben-Gurion planificó y llevó a cabo la transición de una fuerza militar clandestina a un ejército regular, licenciando las milicias politizadas preestatales para integrar una fuerza militar unida y apolítica, las Fuerzas de Defensa de Israel. Su liderazgo militar fue una rara mezcla de pragmatismo y visión. Su osadía, tenaz determinación, organización dinámica y movimientos decisivos, unido a una profunda y casi mítica fe en la juventud israelí jugó un papel crucial en la conducción y resultado de la Guerra de la Independencia. Israel surgió victorioso de la guerra, pero pagó un precio enorme: 6.373 caídos, casi el uno por ciento de la población judía del país.

En los primeros cinco años del estado como primer ministro, el fuerte y carismático liderazgo de Ben-Gurion estimuló la inmigración la que duplicó la población del país en los primeros cuatro años de vida del estado. Invirtió la mayoría de los limitados recursos de la nación en la integración de los inmigrantes, en asegurar las áreas alejadas por medio de nuevos asentamientos y en la institución de una educación general en el sistema escolar. Como ministro de Defensa, definió el carácter y la estructura de las Fuerzas de Defensa de Israel.

En el campo internacional, Ben-Gurion puso su carrera política en juego para obtener la aprobación al muy controversial Acuerdo de Reparaciones con Alemania Occidental. Llevó a Israel a la adopción de una orientación prooccidental, una actividad estratégica que preparó el terreno para una alianza con Francia y Gran Bretaña en las décadas de 1950 y 1960, fortaleciendo a Israel en las esferas diplomática, económica y militar.

David Ben-Gurion siguió siendo la figura dominante en la vida pública israelí hasta mediados de la década de los 60, tanto como primer ministro, como ministro de defensa. Incluso durante dos breves períodos en que se retiró de la actividad política, su influencia masiva siguió siendo manifiesta detrás de las bambalinas. En 1953, agotado por los años de servicio público, Ben-Gurion renunció al gobierno durante dos años, eligiendo establecerse en el kibutz Sde Boker en el Neguev, para servir de ejemplo a la juventud israelí. Mientras su equipo personal lo despedía con lágrimas en los ojos, en su típico estilo rústico, Ben-Gurion les dijo: «¡En vez de llorar, vengan conmigo!»

Dos años más tarde retornó a la política activa como ministro de defensa a raíz de un fiasco del servicio de inteligencia. Después de las elecciones de 1955, asió nuevamente el timón como primer ministro. Reevaluando la política de defensa, abogó por una respuesta más resuelta al terrorismo más allá de las fronteras y adoptó una estrategia basada en una estrecha cooperación con Francia, que duró más de una década. La Campaña del Sinaí de 1956, en la que Israel se vio obligado a retirarse de la península bajo presión internacional, le hizo un alto a los actos de sabotaje y terrorismo contra los asentamientos en el sur y puso fin al bloqueo ilegal egipcio de la navegación israelí en el Mar Rojo.

En 1963 Ben-Gurion renunció una vez más al gobierno, en protesta por los aspectos morales del servicio de inteligencia. En 1965 apoyó la reforma electoral y la formación de un nuevo partido político, el Rafi. Ambas iniciativas fracasaron y no lograron devolverlo al poder. Ben-Gurion siguió siendo miembro del parlamento israelí hasta que se retiró de la vida política en 1970, a los 84 años de edad.

David Ben-Gurion, una de las figuras más importantes del sionismo moderno, murió en 1973 y fue sepultado en Sde Boker.

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