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La lección de un pordiosero

  • Fecha de publicación: Martes, 13 Junio 2017, 11:21 horas

Alfonso XII fue rey de España entre 1874 y 1885, era hijo de la reina Isabel II y del rey Francisco de Asís de Borbón.  Al iniciar su reinado puso término a la Primera República y dio paso al período conocido como Restauración.

Un día llegó a oídos de su majestad que los pajes en su corte olvidaban pedir las bendiciones de Dios al tomar los alimentos diarios, y se propuso reprenderlos.  Los invitó a un banquete al cual todos atendieron.  La mesa estaba cubierta con toda clase de manjares, viandas y toda cosa buena y los jóvenes comieron con evidente deleite, pero ninguno de ellos se acordó de pedir las bendiciones de Dios por los alimentos.

Durante la fiesta entró un mendigo, sucio y vestido con harapos.  Se sentó ante la mesa real y comió y bebió, hasta que su corazón se alegró.  Al principio los pajes estaban asombrados y esperaban que el rey le pidiera que se marchara, pero Alfonso en ningún momento dijo una palabra.  Cuando el mendigo hubo concluido se puso de pie y partió sin expresar siquiera una palabra de agradecimiento.  En ese momento los jóvenes ya no podían más seguir callados: “¡Qué hombre más despreciable!” - exclamaron.

Pero el rey los mandó callar de inmediato y en un tono claro y calmado les dijo: “Muchachos, aún más atrevidos y audaces que este mendigo han sido todos ustedes.  Cada día se sientan ante la mesa cubierta con los manjares que provee vuestro Padre Celestial y ni siquiera le dan gracias, ni le expresan su gratitud”.
James Hasting

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