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Horace Tracy Pitkin

  • Fecha de publicación: Miércoles, 18 Marzo 2020, 07:33 horas

“Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte”
(Apo. 12:11)

Horace Tracy Pitkin nació en Philadelphia, Estados Unidos en 1869.  Por el linaje materno era descendiente de Elihu Yale, el fundador del Colegio Yale.  En 1884 ya era un líder en el movimiento universitario del esfuerzo cristiano.  Ingresó a Yale en 1888, se destacó en la música, la escritura y las actividades de voluntariado. Fue ampliamente admirado por su disposición alegre y sus fuertes convicciones.

En el verano de 1889 firmó la promesa del Movimiento de Voluntarios Estudiantiles, indicando su intención de convertirse en misionero. Se graduó en Yale, y en 1894 junto con su prometida Letitia Thomas, se ofreció a sí mismo para servir, en la Junta de Comisionados de las Misiones Extranjeras de los Estados Unidos.

Después de graduarse en el Seminario Teológico de la Unión en 1896, contrajo matrimonio con Letitia.  La pareja partió de Nueva York en noviembre de 1896, viajó por Tierra Santa, Egipto e India antes de llegar a Tianjin en mayo de 1897.  En Baoding, en la actual provincia de Hebei, se unió a la misión ABCFM.

El levantamiento de los bóxers que se originara entre la población en China, se inició en noviembre de 1899 y finalizó el 7 de septiembre de 1901. Surgió como una protesta contra la influencia foránea en el comercio, la política, la religión y la tecnología de los últimos años del siglo XIX.  A causa de esta rebelión, para agosto de 1900 habían muerto cerca de 230 extranjeros, miles de chinos cristianos, y  un número desconocido de rebeldes, además de miles simpatizantes.

Durante esta revuelta de los Boxers, el complejo misionero en Baoding fue invadido por chinos anti-misioneros y anti-extranjeros y Pitkin fue asesinado junto con los otros evangelistas que servían en la ciudad, mientras que los sobrevivientes fueron ejecutados.  En total, 14 misioneros presbiterianos y otros cristianos que se congregaban en la Misión Interior de China murieron violentamente.  Mientras tanto Letitia y su pequeño hijo se encontraban en Estados Unidos al momento de su asesinato.

La muerte de Pitkin motivó a varios estudiantes de Yale a crear una organización para enviar misioneros a China, y uno de ellos hizo este comentario: “El martirio del hermano Pitkin... me dio la convicción para creer, que nosotros, como hombres de Yale, de alguna manera debemos  hacer expiación por su sacrificio”.

La misión de Yale se estableció en junio de 1901, y en ella se construyó la primera clínica occidental en China, con escuela para médicos y enfermeros, convirtiéndose en un medio excelente para presentarle el Evangelio a los chinos, miles de los cuales han aceptado a Cristo como su Señor y Salvador en respuesta a este llamado. 

Aunque el Hermano Pitkin no pudo directamente predicarle a los chinos y ganarlos para Cristo, tal como era su anhelo y el de los otros misioneros que murieron en esta revuelta, la sangre derramada por todos ellos sirvió como la semilla para el nacimiento espiritual de muchos miles que han recibido a Cristo gracias a esta organización creada en memoria de los santos mártires.

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