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Siguen Aumentando las Plagas, Conforme Nos Acercamos a los Últimos Días

  • Fecha de publicación: Viernes, 18 Diciembre 2020, 20:27 horas

“Y habrá ... hambres y pestilencias...” (Luc. 21:11)

Vive en aguas dulces y cálidas, se introduce en el cuerpo humano a través de la nariz y comienza a devorar el cerebro de su víctima hasta provocarle la muerte...

No Hermanos y Hermanas,  no crean que estamos refiriéndonos a la última película de terror de Hollywood, sino a una ameba real que parece que cada día es más común. El aumento de las muertes por culpa de la Naegleria fowleri, un parásito microscópico y hasta el momento raro, está alarmando a las autoridades sanitarias estadounidenses, según ha publicado la prensa de este país.

Hasta el año 2007, le había causado la muerte a seis niños y a varios jóvenes, una cifra que entonces no parecía alarmante.  Mientras que el número de casos registrados hasta este momento, lo ha superado con creces.

Los expertos vaticinan que las infecciones podrían seguir aumentando debido al cambio climático.  Michael Beach, especialista del Centro de Control y Prevención de Enfermedades CDC en Estados Unidos, le dijo en declaraciones a un reportero del periódico Washington Post: “Es una ameba que adora el calor. Si la temperatura del agua aumenta, se encontrará mejor”.

Este parásito vive en aguas dulces y cálidas, como en lagos, charcas, aguas industriales, piscinas o jacuzzis descuidados y con poco cloro.  Principalmente se localiza en la capa superior del fondo, por lo que la infección es más fácil si la víctima remueve o pisa el sedimento.

Para que pueda llegar al cerebro, es necesario que el agua donde reside ascienda por la nariz, como ocurre por ejemplo, cuando las personas se tiran de cabeza o dan una voltereta al nadar.  Una vez en el interior del cuerpo, la ameba devora rápidamente las mucosas y continúa su ascenso hacia el cerebro donde se instala y se alimenta de las células cerebrales.

Las víctimas infectadas se quejan al principio de dolores de cabeza, fiebre o rigidez en el cuello, aunque una vez que el parásito ha avanzado, dan muestras de daños cerebrales, como alucinaciones o cambios en el comportamiento.  En menos de una semana el paciente puede entrar en coma y morir.

De momento, no existe un tratamiento eficaz contra el microorganismo y, lamentablemente, una vez que la víctima ha sido infectada, tiene pocas posibilidades de sobrevivir.  En algunos estados como Florida o Texas, las autoridades sanitarias ya han puesto en marcha una línea de información para que la población pueda estar al tanto de cómo evitar la infección.

Entre otras recomendaciones, el CDC recomienda no nadar en zonas no aptas para el baño, no remover el fondo de charcas, lagos o en las piscinas y taparse la nariz con los dedos o usar una pinza especial para evitar la penetración del agua al sumergirse.

En diciembre 17 de 2020, un artículo publicado en la revista Newsweek ratifica, que tal parece que el cambio climático puede haber provocado una migración inquietante. Otro nuevo estudio publicado en LiveScience asegura que las infecciones relacionadas con Naegleria fowleri, o “ameba devoradora de cerebros”, se están sucediendo más que nunca antes.

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