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La dedicación de C. T. Studd

A la edad de 16 años Charles T. Studd ya era un experto jugador de criquet y a los 19 ya lo habían nombrado capitán de su equipo en Eton, Inglaterra.  Pronto se convirtió en una de las personalidades más famosas en el deporte, pero el Señor tenía otros planes para él. 

Mientras asistía a la Universidad de Cambridge escuchó predicar a Moody y se convirtió en forma maravillosa.  Pronto dedicó su vida y los bienes que había heredado a Cristo y pasó tiempo tratando de convertir a sus compañeros de equipo.  Sintiendo que Dios lo estaba guiando para que le sirviera tiempo completo, se ofreció ante Hudson Taylor para realizar trabajo misionero en China.

Mientras se encontraba en ese país foráneo, heredó una suma de dinero equivalente a medio millón de dólares.  En 24 horas donó por completo la herencia, invirtiéndola en las cosas del Señor.  Más tarde se vio forzado a regresar a Inglaterra, porque su salud había decaído y su esposa estaba inválida.  Pero Dios le llamó nuevamente, en esta ocasión al corazón de África.  Le informaron que si iba no viviría mucho tiempo.  Su única respuesta fue que había estado esperando la oportunidad de morir por Jesús.  “Fiel hasta la muerte” aceptó el llamado de Dios y laboró hasta que el Salvador se lo llevó a Casa.

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